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Cancer

Encontrar las causas del cáncer es el primer paso para su prevención

En el Día Mundial contra el Cáncer publicamos este texto del profesor Richard G. "Bugs" Stevens, quien se ha dedicado a estudiar la relación entre el exceso de exposición a la luz eléctrica durante la noche y el aumento en el riesgo de tener cáncer de mama. El especialista explica cómo se han ido descubriendo las distintas causas del cáncer y de qué manera se han desarrollado las estrategias preventivas más exitosas.
4 Feb 2017 – 5:25 PM EST

La tabacalera es un ejemplo modelo de cómo una industria puede confundir a los expertos y al público sobre los peligros de su producto.

Durante décadas retrasaron cualquier restricción de fumar empleando el subterfugio de exigir un ‘conocimiento perfecto’ que probara que ocasionaba daños.

Esto significaría definiciones completas y cuantitativas de todos los aspectos de la exposición humana, resultados de la enfermedad, los mecanismos biomoleculares de cómo el fumar puede causar cáncer y los efectos del tabaquismo del cáncer en ratas y ratones.

Pero la evidencia de que fumar provoca cáncer vino solo a partir de estudios que examinaron gran número de personas a través del tiempo que mostraron asociaciones, y asociación no es causalidad, argumentó la industria tabacalera. Por lo tanto, alegaron que no había pruebas de que fumar provocara cáncer.

Esta táctica funcionó durante demasiado tiempo, hasta que, finalmente, los científicos y los políticos se dieron cuenta de que las decisiones se tenía que tomar sobre la base de la evidencia disponible. ( Años más tarde se hizo evidente que las grandes tabacaleras sabían desde el principio que su producto era mortal.)

Los abogados entienden el concepto bien: aún en la ausencia de un ‘conocimiento perfecto’, tenemos que buscar la justicia; un jurado evalúa la evidencia y emite un veredicto. Ese fallo puede ser revocado en una apelación basada en evidencia más reciente, o puede que no.

De hecho, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC por sus siglas en inglés) ha estado convocando ‘jurados’ de expertos para realizar evaluaciones de causa y efecto de posibles carcinógenos desde 1971.

El veredicto, en base a la evidencia disponible, es que fumar causa cáncer de pulmón. La IARC ha confirmado recientemente este hallazgo y lo extendió a los fumadores pasivos.

No se necesitó del ‘conocimiento perfecto’ para demostrar que fumar provoca cáncer. Lo que se necesitaba era la epidemiología - el estudio de la distribución y los determinantes de la enfermedad en poblaciones humanas - que nos permitió identificar los riesgos de cáncer, que a su vez conforma la base de la prevención. De hecho, la epidemiología es la principal herramienta para identificar las causas del cáncer.


¿Qué es el cáncer y cómo se puede prevenir?


El cáncer es una enfermedad en la que algunas de nuestras propias células comienzan a crecer sin control. Si no se trata, es frecuente que nos mate.

Incluso cuando no hay exposición a sustancias tóxicas, algunos tipos de cáncer ocurren de forma espontánea. Las mutaciones genéticas suceden a una velocidad predecible en casi las todas las células del cuerpo espontáneamente. Este ritmo de mutación puede, sin embargo, aumentar con la exposición a agentes carcinógenos como el humo del cigarrillo y la radiación ionizante. Por lo tanto, la palabra 'prevención' significa en realidad 'reducción del riesgo' y la palabra 'causa' significa 'aumentar el riesgo'.

El primer paso para descubrir si algo es un carcinógeno – es decir, que ocasiona el cáncer – es la epidemiología. Voy a describir algunas maneras diferentes en las que los epidemiólogos hacen esto.

Una vez que una exposición que causa el cáncer ha sido identificada, comprender el mecanismo biológico también puede ayudar a desarrollar estrategias eficaces de prevención. Pero en muchos casos no necesitamos entender cómo una exposición causa el cáncer para desarrollar esas estrategias.

Cáncer de pulmón y tabaquismo

Entonces, ¿cuál es la evidencia de que fumar causa cáncer de pulmón?

En un tipo de estudio epidemiológico, llamado de casos y controles, personas con cáncer son comparadas con las que no tienen cáncer para detectar las diferencias en hábitos personales, dieta, exposiciones ambientales y así sucesivamente.

Ya desde 1939, se encontró que los hombres con cáncer de pulmón eran mucho más propensos a haber sido fumadores a largo plazo que los hombres en la población general. Desde entonces, muchos estudios también han demostrado esto.

Este conocimiento condujo a una educación e intervenciones que a su vez redujeron las tasas de tabaquismo entre hombres y, por consiguiente, disminuyeron las tasas de mortalidad por cáncer de pulmón en Estados Unidos. (Las mujeres comenzaron a fumar más tarde en la historia).

La comprensión de cómo fumar causa cáncer de pulmón no es necesaria para intervenir con eficacia y disminuir los riesgos. La estrategia consiste en disuadir a los jóvenes para que comiencen a fumar, y ayudar a los fumadores actuales a dejar de fumar.

El virus de la hepatitis B y el cáncer de hígadoEn otro tipo de estudio epidemiológico, llamado un estudio de cohortes, se inscriben un gran número de personas saludables, se toman muestras de sangre y se les hace preguntas sobre sus hábitos personales y de exposición. Después se les hace seguimiento por muchos años, para ver a quienes les da cáncer.

Por ejemplo, las causas primarias de cáncer de hígado no se entendían hasta que el epidemiólogo R. Palmer Beasley inició un estudio de cohorte en Taiwán en 1975. Inscribió a 22,707 hombres sanos y los siguió durante varios años. De la muestra, 3,454 estaban infectados crónicamente con el virus de la hepatitis B (VHB). Después de varios años de seguimiento, hubo 40 casos nuevos de cáncer de hígado en los hombres portadores del VHB y solo uno en el grupo mucho más grande de los no portadores.

El estudio de cohorte mostró claramente que el VHB puede causar cáncer de hígado. Y en este caso, la comprensión de la biología del VHB y cómo se transmite ha dado lugar a la prevención del cáncer de hígado desarrollando una vacuna contra el virus.

Este conocimiento también ha mejorado mucho el tratamiento, porque ahora los portadores del VHB crónicos son evaluados anualmente en busca de la alfa-fetoproteína en la sangre para detectar la presencia de cáncer. Como resultado, el cáncer de hígado es capturado mucho antes que lo que ocurría en el pasado.

Luz eléctrica y el cáncer de mama


Una nueva idea es que el exceso de exposición a la luz eléctrica durante la noche podría aumentar el riesgo de cáncer de mama. En la década de 1980, empecé a trabajar en esta noción porque en ese momento no había ninguna buena respuesta para explicar por qué el riesgo de cáncer de mama era mucho mayor en los países industrializados que en los países en desarrollo.

Es una idea fácil de expresar pero difícil de evaluar. Así que otras personas y yo teníamos que hacer predicciones comprobables a partir de la teoría, la primera de las cuales era que las mujeres que trabajan por la noche tendrían un mayor riesgo.

Sobre la base de una serie de estudios epidemiológicos de trabajadores por turnos, la IARC clasificó este tipo de trabajo como un probable carcinógeno humano. Esto es consistente con la teoría, pero por sí misma no la demuestra.

Desde entonces, he colaborado en estudios de mujeres ciegas que tienden a tener menor riesgo, como se predijo. También hay evidencia creciente de que la exposición a la luz en la noche tiene una gama de efectos fisiológicos. Por ejemplo, la exposición a la luz intensa durante la noche puede disminuir en las personas el nivel en la sangre de la hormona melatonina. También hay alguna evidencia biológica, principalmente en ratas de laboratorio, de que la melatonina combate los tumores de mama. En este caso, puede ser necesaria tanto la evidencia epidemiológica y como la biológica para defender la argumentación.

No se han acumulado suficientes pruebas para convencer a un jurado de expertos de que la exposición a la luz eléctrica en la noche es un carcinógeno. Sin embargo, la evidencia está creciendo, y la Asociación Médica de Estados Unidos ha advertido de los posibles riesgos para la salud del alumbrado público ‘blanco’ o LED debido a lo que sabemos.

A menos que la evidencia de los estudios epidemiológicos supere el umbral de un panel de expertos y se determine la causalidad, las medidas preventivas se mantendrán modestas.

La prevención del cáncer usando las mejores pruebas disponibles

En ausencia de un ‘conocimiento perfecto’, debemos evaluar la evidencia disponible y tomar decisiones políticas que protejan la salud del público.

Podría tomarse la decisión de no tomar medida alguna y esperar a que haya más pruebas para aclarar lo que pareciera ser una imagen borrosa.

Antes que nada, se debe reconocer que en la ciencia, el término ‘prueba’ solo se puede definir como un ‘consenso de expertos’. Esto es cierto desde la física, a la observación de aves, y en todas las disciplinas del medio, incluyendo la salud pública.

*Richard G. "Bugs" Stevens es profesor de la Escuela de Medicina en la Universidad de Connecticut, con una larga trayectoria en el estudio y la investigación del cáncer.

The Conversation

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