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La marca china de autos Trumpchi va a tener que cambiarse de nombre antes de poder rodar en EEUU

El triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales de 2016 le complicó al fabricante GAC sus planes de lanzar su marca de automóviles en Estados Unidos.
26 May 2017 – 4:52 PM EDT

Los constructores de autos chinos tienen mucho que aprender antes de poder lanzar un ataque exitoso para la conquista de mercados tan exigentes como el estadounidense.

Si bien fabricantes como Chery, Landwind, BYD y Lifan Motors, por nombrar solo unos cuantos, copian sin ningún pudor diseños de fabricantes establecidos, aún es mucho lo que les queda por aprender en materia de ingeniería, dinámicas de manejo, y seguridad. Busquen cualquier video de una prueba de choque de un auto chino en YouTube para que sepan de que les hablo.

Por lo que deja ver el fabricante Guangzhou Automobile Group (GAC) el sexto fabricante de autos de China, los chinos también están muy verdes en el arte darle bautizar sus modelos. En 2010 GAC lanzó una línea de automóviles con el propósito inicial de ser comercializada domésticamente, pero con claras ambiciones de expansión global. El primer traspié fue el nombre mismo de la marca con que la bautizaron: Trumpchi.


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Los planes de GAC contemplan la entrada de Trumpchi al mercado estadounidense en 2019. Sin embargo el triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales de 2016 les complicó la estrategia. El nombre del nuevo presidente de Estados Unidos como mínimo le daría un tono muy embarazoso a la marca y sin duda la convertiría en objeto de burla, lo cual en Estados Unidos tiene ecos eternos. Cuando GAC mostró su SUV compacta Trumpchi GS4 en los pasillos del Auto Show de Detroit del año 2015 los asistentes no comentamos mucho más allá de su nombre.

Si la rusa Lada llegara a comercializar una nueva marca de autos en Estados Unidos llamada Trumprus, sin duda las carcajadas se escucharían hasta Moscú.

Sin embargo, el nombre es el menor de los problemas de Trumpchi. Gran parte de sus modelos actuales son peligrosamente similares a los vehículos comercializados en el territorio estadounidense por Hyundai, lo que sin duda invitaría una avalancha de demandas por violación de la propiedad industrial por parte del fabricante surcoreano de llegar dichos modelos a nuestro territorio.

No duden nunca que los fabricantes automotrices chinos vayan a llegar con fuerza a Estados Unidos. Probablemente no lleguen tan rápido como hubiesen querido ni con los nombres que han elegido, pero más temprano que tarde lo van a hacer y cuando lo hagan ya habrán planchado todas las arrugas que aún retrasan sus planes y serán unos competidores formidables. Es solo cuestión de tiempo.


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