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Felipe Calderón regaña a Trump y a las automotrices estadounidenses en Twitter

El expresidente mexicano reaccionó con una serie de tweets, uno correcto y otros no tanto, a las amenazas de Donald Trump contra la importación de automóviles desde México y a la cancelación de la construcción de la fábrica de Ford en San Luis Potosí.
12 Ene 2017 – 07:05 PM EST
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El expresidente mexicano Felipe Calderón emula a Donald Trump y usa a Twitter para expresar su opinión sobre el comercio automotriz entre su país y Estados Unidos. Crédito: Getty Images

El pasado 3 de enero será recordado como el martes negro de la industria automotriz mexicana. Ese tercer día del año en curso, momentos después de que el presidente electo de Estados Unidos Donald Trump amenazara a General Motors en su cuenta Twitter con “gran impuesto fronterizo” de seguir importando el Chevrolet Cruze de México (Chevrolet sólo construye la versión hatchback del Cruze en la nación vecina), Ford anunció la cancelación de la construcción de una planta de ensamblaje en San Luis Potosí. Ford había anunciado en abril pasado la construcción de esa planta la cual representaba una inversión de 1,600 millones de dólares y la creación de 2,800 empleos directos en la región.

Las reacciones en México no se hicieron esperar. Pocas fueron tan elocuentes como las de el expresidente Felipe Calderón, quien dirigió los destinos de la gran nación del sur de la frontera entre 2006 y 2012.

Estos fueron sus tweets más significativos.

Pérdida de competitividad


Calderón piensa que el dolor causado por la cancelación de la planta en San Luis Potosí será compartido entre México, los clientes de Ford en Estados Unidos y los accionistas de la compañía. Ese análisis no es correcto.

Ford dijo que la producción de los Ford Focus y C-Max, los dos vehículos que iban a ser construidos en San Luis Potosí, será mudada a la planta que Ford tiene en Hermosillo por lo que la competitividad que representa la mano de obra barata en México no se verá afectada. De hecho, la cancelación del proyecto de San Luis Potosí permitió que la compañía invirtiera 700 millones de dólares en un ambicioso proyecto de autos eléctricos, híbridos y autónomos anunciado la semana pasada. Los 900 millones de dólares restantes representan un ahorro para Ford, que el pasado 10 de enero anunció un ganancia (antes de impuestos) de 10,200 millones de dólares y declaro un dividendo regular de 0.15 dólares por acción y uno extraordinario de 200 millones de dólares o 0.05 dólares por acción.

La industria automotriz estadounidense fue salvada por sus inversiones en México en 2009


Nada está más lejos de la realidad.

Cualquiera que haya prestado atención al inició del primer periodo de la administración del presidente Barack Obama sabe que General Motors fue ‘salvada’ por el plan de rescate diseñado e instrumentado por la recién estrenada administración. A través de un proceso de quiebra controlada y de préstamos federales por 33,000 millones de dólares provenientes del programa de alivio para bienes problemáticos (TARP), los cuales fueron garantizados por activos y acciones en la compañía, se financió un plan de reestructuración que dio al traste con las marcas históricas Pontiac y Saab y vió morir a marcas jóvenes Saturn y Hummer. La nueva GM es hoy una compañía más ágil y dinámica, así como considerablemente más pequeña que la GM de antes de la gran recesión.

Chrysler fue rescatada gracias a su adquisición por parte de la italiana Fiat negociada por la administración Obama. Chrysler recibió un total de 12,500 millones de dólares en prestamos federales también provenientes del TARP. De todas las automotrices estadounidenses, Chrysler fue las más beneficiada por sus inversiones en México, ya que la compañía construía uno de sus productos más populares y más rentables, su línea de pickups Ram en sus instalaciones en Saltillo. Aún así es tendencioso decir que esa fábrica haya salvado a la compañía en 2009.

En 2006 antes de la caída de Lehman Brothers, el momento en que se cerraron los mercados financieros mundiales, Ford cuya viabilidad muchos cuestionaban en la víspera de la gran recesión, logró conseguir privadamente una línea de crédito de la banca privada por 18,000 mil millones de dólares para llevar a cabo un drástico plan de resstructuración que tuvo como víctima a su marca Mercury y vio la salida de Aston Martin. Jaguar, Land-Rover, Mazda y Volvo del portafolio de marcas de Ford. La compañía dio como garantía la totalidad de sus activos mundiales, incluyendo los derechos de su famoso logotipo del óvalo azul.

Las inversiones automotrices ayudan a mantener potenciales inmigrantes en el sur de la frontera.


El expresidente Calderón está en lo correcto.

Según el Centro de Investigación Automotriz en Ann Arbor en Michigan, al cierre de 2015 la industria automotriz representaba cerca de 675,000 empleos en México, lo que significa un crecimiento del 40% desde la clímax de la gran recesión en 2008.

Además la fuerza laboral automotriz mexicana ha demostrado la habilidad para construir automóviles con la calidad necesaria para satisfacer estándares mundiales. Audi ya construye en México la SUV Q5, su vehículo más vendido en Estados Unidos. Mercedes-Benz está construyendo una planta en sociedad con Infiniti en Aguascalientes y BMW va a inaugurar una planta de ensamblaje para construir su icónico sedán Serie 3 en San Luis Potosi.

No hay muro fronterizo más efectivo que el que crean los empleos decentes, las oportunidades y la prosperidad que estos brindan en el sur de la frontera. Mientras más empleos decentes y sostenibles se creen en México menos incentivos existirán para que los mexicanos emigren en busca de mejores oportunidades en Estados Unidos. De cumplir con sus amenazas en contra de los automóviles producidos en México, Trump puede terminar derribando un muro fronterizo que ha demostrado ser mucho más efectivo que cualquier construcción que pueda hacer en la frontera sur.

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