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Entendiendo el caso de las autoridades ambientales contra Fiat Chrysler

El caso que la EPA acaba de iniciar contra el fabricante ítalo-estadounidense es menos parecido al sonado caso Volkswagen de lo que aparenta.

El caso que Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) inició que contra Fiat Chrysler (FCA), por la presunta utilización de un software que permite a esos vehículos contaminar más de lo permitido legalmente, en más de 100,000 camionetas SUV y pickups vendidas en Estados Unidos desde 2014, tiene una similitud perturbadora con el sonado caso de Volkswagen. El fabricante alemán, sin contabilizar el daño que le causó a su reputación, está enfrentando un golpe financiero que ya duplica los 7,000 millones de dólares que la compañía apartó inicialmente en su ejercicio fiscal 2015 para enfrentar los efectos del caso.

¿Estamos presenciando un escenario similar en el caso de Volkswagen?

Un reporte de la agencia Reuters indica que la EPA señala que el software que gobierna el ‘control auxiliar de emisiones’ en los motores V6 EcoDiesel de 3.0 litros de trabajo liviano producidos por FCA, permite que estos generen de emisiones contaminantes que exceden los límites legales.

A pesar de su nombre, el ‘sistema auxiliar de control de emisiones’ es en realidad un aparato diseñado para anular al control de emisiones del motor bajo circunstancias determinadas, es por eso que también se le conoce como ‘dispositivo de anulación’.

La ley define al los sistemas de control auxiliar de emisiones como “cualquier elemento diseñado para detectar temperatura, velocidad, revoluciones del motor, marcha en la transmisión o cualquier otro parámetro, con el propósito de activar, modular, retardar o desactivar la operación de cualquier parte del sistema de control de emisiones".

El uso de sistema auxiliar de control de emisiones es permitido por la ley en circunstancias determinadas como cuando se hace necesario para la protección del motor o para mantener velocidad, torque o potencia bajo circunstancias anormales. Los fabricantes que usen estos sistemas deben informarlo a los reguladores.

En el caso Volkswagen el software estaba diseñado específicamente para engañar a los entes reguladores durante las pruebas a las que los vehículos son sometidos antes de obtener la certificación sobre la legalidad de sus emisiones.

En un comunicado a los medios FCA dijo estar decepcionada por la medida tomada por la EPA y que espera resolver el impase con los representantes de la administración entrante. El procurador general del estado de Oklahoma Scott Pruitt, nominado por Donald Trump para encabezar la EPA, ha introducido más de una docena de demandas legales contra las protecciones impuestas por la EPA para restringir la contaminación del aire y agua.

El inicio del caso contra FCA es la conclusión de una investigación iniciada en 2015, cuando la EPA anunció que revisaría los sistemas de emisiones de los vehículos equipados con motores diésel vendidos en Estados Unidos. Según un reporte de Automotive News, la EPA se ha negado desde hace meses a certificar a los vehículos diésel de FCA modelo 2017. En caso de que se pruebe la violación de la ley, FCA podría enfrentar multas de hasta 37,500 dólares por vehículo.

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