Atentado terrorista

Ocho militares muertos en un atentado atribuido a la guerrilla en Paraguay

Las víctimas patrullaban en un vehículo militar una zona ganadera donde operan los rebeldes del EPP. Algunos murieron durante su traslado al hospital regional.
28 Ago 2016 – 4:22 AM EDT

Ocho militares del cuerpo atiguerrilla de Paraguay murieron este sábado en una emboscada cuando patrullaban una zona del norte del país, en un atentado atribuido al grupo guerrillero Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).

Los fallecidos formaban parte de una patrulla de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), un cuerpo especial formado por militares y policías creado por el Gobierno para combatir al EPP, que actualmente tiene secuestradas a tres personas: un policía y dos agricultores.

Los militares realizaban tareas de patrullaje rutinarias en un camino próximo al asentamiento campesino de Arroyito, el departamento de Concepción, a unas 300 millas de la capital paraguaya, cuando un artefacto estalló a su paso.

Tras la explosión, los militares fueron tiroteados por un grupo de personas todavía sin identificar, según informó la agencia Efe.

Grupo 'anarcocomunista'

El ministro del Interior, Francisco de Vargas atribuyó la autoría a la guerrilla, aunque de momento no ha reivindicado el ataque.

"Éste es un hecho punible gravísimo, colocaron explosivos en el camino donde debía transitar la patrulla de rutina. Por la forma de actuar creemos que se trata de un ataque del conocido grupo criminal EPP", indicó.

El presidente paraguayo, Horacio Cartes, trasladó su pésame a las familias y se comprometió a encontrar a los responsables.

Las autoridades abrieron una investigación para esclarecer los hechos, según el fiscal antisecuestro, Federico Delfino, los atacantes robaron además ocho fusiles M4 y chalecos antibalas.

El gobierno atribuye más de medio centenar de víctimas, en su mayoría policías, militares y ganaderos, desde que comenzó el EPP comenzó sus operaciones en 2008.

Según la policía, el EPP cuenta con una veintena de militantes, que se identifican como anarcocomunistas y ambientalistas.

Además, las investigaciones de la Fuerza de Tarea Conjunta señalan que el EPP administra unos tres millones de dólares procedentes de secuestros y extorsiones ("impuestos de guerra"), pagados por hacendados para evitar ser atacados.

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