Al menos 95 muertos y más de 150 heridos en un atentado con ambulancia bomba en Kabul

La explosión reivindicada por los talibanes sembró el pánico en un barrio muy concurrido. Se trata del ataque más mortal en meses en la capital afgana.

La explosión de una ambulancia bomba este sábado en Kabul, que ha sido reivindicada por los talibanes, causó al menos 95 muertos y más de 150 heridos y sembró el pánico en un barrio muy concurrido de la capital afgana.

Según las primeras informaciones ofrecidas por las autoridades locales, el atacante suicida utilizó una ambulancia para saltarse los controles de seguridad en una calle que sólo estaba abierta para trabajadores del gobierno.

"En el primer control dijo que transportaba a un paciente al hospital Jamuriat", informó Nasrat Rahimi, portavoz adjunto del ministerio del Interior. "En el segundo control, fue identificado e hizo estallar su carga", añadió.

El atentado, que se produjo cerca del edificio que anteriormente albergaba el ministerio del Interior y de oficinas de la Univion Europea y del Alto Consejo de Paz Afgano, tiene lugar solo una semana después de un ataque en un hotel de lujo que Kabul que dejó 22 muertos.

Hospitales desbordados

Los hospitales están desbordados y envían a los pacientes de un establecimiento a otro. El de la ONG italiana Emergency se vio obligado a instalarlos en colchones o incluso sobre el césped.

El atentado fue reivindicado por el portavoz de los talibanes Zabihulá Mujahid en WhatsApp: "Un mártir hizo estallar su coche bomba cerca del ministerio del Interior donde había numerosas fuerzas policiales".

La explosión fue de tal potencia que sacudió a la capital. Las ventanas de la oficina de la AFP, situada a casi dos kilómetros, vibraron; los vidrios de "Chicken Street", la calle de los anticuarios a unos cientos de metros, saltaron en mil pedazos, así como los de todos los barrios a cientos de metros a la redonda.

Un fotógrafo de la AFP que acudió al lugar vio muchos cuerpos de víctimas ensangrentadas, "muertos y heridos" en las aceras y a habitantes ayudando a evacuarlos.

Muchas de las víctimas, entre las que figuran niños, están siendo tratadas en el hospital Jamuriat, que no da abasto.

"Vi charcos de sangre", confirmó un testigo, que se desmayó por la potencia de la explosión, en medio de escombros esparcidos sobre la calzada.

"Es una masacre", afirmó en Twitter Dejan Panic, coordinador de Emergency, que acompaña el mensaje con fotografías en las que se ven víctimas en los pasillos, en el patio y sobre el césped del establecimiento, a la intemperie.

Emergency, especializada en cirugía de guerra, ha informado que no puede acoger a más pacientes.

"En el hospital Jamuriat nos dijeron que tenían a muchos muertos y heridos y nos enviaron a Emergency. Pero aquí también están desbordados, no les queda sitio. Piden a la gente cuya vida no peligre que vaya a otro hospital", contó a la televisión Ariana News un hombre que llevaba a su hermano herido y al que se le murió un amigo.

Cundió el pánico. Los vidrios se hicieron añicos y fueron proyectados a cientos de metros a la redonda y un edificio situado cerca del hospital Jamuriat se agrietó y amenaza con derrumbarse, informó el fotógrafo.

El atentado se produjo delante de uno de los retenes que protegen la entrada a una avenida por la que se accede a varias instituciones: el ministerio del Interior, la sede de la policía, la delegación de la Unión Europea y el centro de secundaria Malalai.

El Alto Consejo de la Paz, encargado de las negociaciones con los talibanes (actualmente bloqueadas) estima ser el principal blanco del ataque.

Los miembros de la delegación europea fueron puestos a resguardo en la sala blindada habilitada para este tipo de situaciones.

El miedo a un atentado con ambulancia era real. Un periodista de la AFP que pasó por esa calle una hora antes de la explosión vio cómo se daba el alto a todas las ambulancias que se dirigían al hospital Jamuriat. Verificaban una a una mientras "el chófer esperaba a un lado", precisó.

El gobierno de Trump reacciona

Estados Unidos condenó firmemente el "insensato" atentado en Kabul. Afirma que no tendrá "ninguna tolerancia con quienes sostienen o protegen a grupos terroristas".

"Todos los países que apoyan la paz en Afganistán están obligados a tomar medidas fuertes para poner fin a la campaña de violencia de los talibanes (quienes reivindicaron este nuevo ataque)", declaró el secretario de Estado, Rex Tillerson, en un comunicado.

Aunque no nombró a ningún país, Washington acusa cada vez más al vecino Pakistán de ser demasiado condescendiente con los grupos insurgentes como los talibanes afganos o sus aliados de la red Haqqani.

El presidente Donald Trump criticó a inicios de enero las "mentiras" y la "duplicidad" de Islamabad en la lucha contra el terrorismo, amenazando con recortar en 2,000 millones de dólares la ayuda que otorga al país.

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