Ataques en París

Salah Abdeslam compartió comida y fumó marihuana con unos estudiantes tras los atentados en París

Compartió conversación con unos adolescentes que estaban en la calle en un suburbio de París antes de que su fotografía fuera difundida. Cuando comenzaron a recibir las primeras imágenes de los atentados en sus celulares “no mostró ninguna emoción especial”.
16 Jun 2016 – 8:25 AM EDT

Pocas horas después del inicio de los atentados del 13 de noviembre, Salah Abdeslam, el único miembro en vida del comando yihadista, compartió papas y marihuana con estudiantes en las afueras de París, que lo describieron a la prensa como un hombre "simpático".

Tras haber dejado a tres suicidas en el Estadio de Francia, Salah Abdeslam, el décimo hombre del comando que causó la muerte a más de 130 personas, abandonó su coche en el norte de París y pasó la noche en Chatillon, un suburbio en el sur de la capital, donde fue hallado su cinturón de explosivos diez días después.

"Un tipo normal"


"Estábamos comiendo nuestra hamburguesa con dos amigos cuando lo vimos llegar hacia la una de la madrugada. Parecía un tipo normal, que no tiene nada que hacer. Empezamos a hablar, era simpático, y entonces se quedó con nosotros", explicó "Tom", de 17 años, a un periodista del semanario francés L'Obs.

El adolescente se encontraba con sus amigos en las escaleras de acceso a un edificio, cerca del metro de Chatillon.

Otro testigo explicó a la cadena de información BFM TV que Salah Abdeslam le dijo que se llamaba "Abdel". "Tenía un acento belga. Nos hizo adivinar su edad. Tenía 26 años. Llevaba un anorak un poco acolchado", agregó. El yihadista contó a los jóvenes que su coche estaba inmovilizado y que esperaba que sus primos vinieran a buscarlo por la mañana.

El grupo pasó una parte de la noche comiendo papas fritas y fumando marihuana, según los testimonios relatados a los dos medios.

Ninguna emoción especial

Durante la noche, los adolescentes descubrieron en sus teléfonos los videos de los atentados. "Vino detrás de un amigo que tenía el teléfono y no mostró ninguna emoción especial. Lo miraba y dijo que estaba triste. Parecía que se daba cuenta de lo que estaba sucediendo", recordó un estudiante.

Dos días después, los jóvenes descubrieron su cara en la televisión y fueron a la policía.

Tras cuatro meses de fuga, Abdeslam fue detenido el 18 de marzo en Molenbeek, la comuna de Bruselas donde creció.

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