Nicaragua

Oposición pide al Vaticano y a la OEA interceder para destrabar el diálogo en Nicaragua

Mario Arana, miembro de la Alianza Cívica, revela a Patricia Janiot que le han pedido a los “testigos y acompañantes internacionales” del diálogo plantearle a Daniel Ortega la liberación de los presos políticos, condición que mantiene trancadas las negociaciones.
20 Mar 2019 – 4:37 PM EDT

Mario Arana, miembro de la comitiva opositora que mantiene negociaciones con el gobierno de Daniel Ortega en Nicaragua, reveló que le han pedido a la Organización de Estados Americanos (OEA) y al nuncio vaticano acreditado en Managua, Waldemar Stanisław Sommertag, que intercedan para destrabar el diálogo político suspendido desde el sábado pasado en en Managua cuando una protesta ciudadana convocada para exigir la liberación de presos políticos acabó con más de cien personas detenidas que fueron liberadas horas después.

El principal obstáculo para el desarrollo del proceso conciliador es la negativa del gobierno de liberar a los 760 presos políticos.

Arana hizo estas declaraciones a la periodista Patricia Janiot para el show Janiot:PM. El diálogo entró en una nueva pausa luego de que la oposición, congregada en la Alianza Cívica, se levantó de la mesa alegando que el gobierno no ha dado las “condiciones necesarias” para seguir las negociaciones, que pretenden encontrar una solución a la crisis sociopolítica que enfrenta Nicaragua desde abril de 2018.

Esas “condiciones” tienen que ver, en primera instancia y sobre todo, con la liberación de los 760 presos políticos. Los opositores han demandado como “gesto de buena” fe la liberación total de los reos de conciencia, pero el gobierno solo ha excarcelado a 160 personas. Para empeorar más el panorama de la negociación, la represión policial a una manifestación ciudadana este sábado, y las detenciones masivas de 161 ciudadanos esa misma jornada, impulsaron a la Alianza Cívica radicalizar más su postura sobre la “restitución de las libertades”.

“Hemos pedido a los testigos y acompañantes internacionales, que son la OEA y el Vaticano, que sean los que negocien con el gobierno esas condiciones para retomar el diálogo y avanzar”, dijo Arana en Janiot:PM.

El nuncio apostólico y la OEA son los únicos “testigos y acompañantes” con los que cuenta el proceso de negociaciones, que se realiza en el campus del INCAE en Carretera Sur, en Managua.

El Secretario General de la OEA, Luis Almagro, envió a Luis Ángel Rosadilla a participar como su delegado en el proceso, pero aclaró en una carta enviada a la Cancillería del gobierno sandinista que solo accederán a fungir como “testigo y acompañante internacional” bajo la condición de liberar “a todas las personas que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, ha identificado como presos políticos”. La CIDH reconoce a 647 reos de conciencia.

“Hemos visto ese pronunciamiento de la OEA y le damos la bienvenida. Es totalmente necesario. Ese es uno de los gestos que queremos que quede bien claro, establecido, de cómo va a ser este proceso de liberación de los presos políticos”, aseguró Arana, economista y expresidente del Banco Central de Nicaragua.

Aunque el gobierno ha guardado silencio públicamente sobre la demanda de la liberación total de los presos políticos, fuentes allegadas a la negociación relataron a Univision Noticias que la comitiva sandinista en la negociación considera “un gesto suficiente” la excarcelación de 160 personas. Estos excarcelados jurídicamente siguen siendo presos políticos, ya que solo les cambiaron el régimen penitenciario a casa por cárcel y convivencia familiar.

Siempre de acuerdo a las fuentes conocedoras de la negociación, la Alianza Cívica propone junto a la OEA un calendario de liberación escalonado de los presos políticos. La propuesta es que el gobierno libere a quienes no tienen condenas judiciales por delitos como “terrorismo”, y luego se discuta la liberación del resto de reos de conciencia.

Diferente cifra de presos políticos

Otro de los pegones en el tema de la libertad de los presos políticos es la cantidad. La Alianza Cívica documenta 760 reos de conciencia. Mientras que el gobierno solo reconoce como tal a alrededor de 400, según las declaraciones de Arana en Janiot:PM.

“Estamos discutiendo para que se cree una comisión que compare las listas, que establezca las reglas con las que van a salir las presos. Realmente que tengan las garantías de que cuando salgan no van a ser amenazados y apresados nuevamente, como ya nos ha ocurrido”, dijo Arana a Patricia Janiot. “Un gesto del gobierno es liberar a 150, pero faltan 700 presos políticos. El gobierno dice que son alrededor de 400 en total. Habrá que ver en la práctica cómo eso es factible esto. Hay presos no condenados, otros condenados, y otros que no deberían estar allí porque no tienen ningún caso. Hay todo tipo de situaciones”, agregó el negociador opositor.

El Comité Pro Libertad de los Presos Políticos, conformado por familiares de los detenidos, publicó este miércoles una actualización de su lista, elevando a 802 el número de ciudadanos detenidos por razones políticas. Las detenciones arbitrarias no han cesado en Nicaragua. La Policía Nacional continúa militarizando las ciudades y deteniendo a toda persona que porte una bandera azul y blanco, o se atreva a gritar alguna consigna en contra del gobierno de Daniel Ortega.

“Esperamos que la OEA ayude a cimentar un entendimiento en este tema. Cuando estemos claros que las reglas del juego están acordadas, nos podemos sentar en la negociación. En teoría nos quedan ocho sesiones de diálogo o podemos extender un tanto más. Pero queremos soluciones rápidas en el país”, aseguró Arana en Janiot:PM.

Gobierno intentó imponer secretismo

La segunda edición del diálogo en Nicaragua inició el pasado 27 de febrero. De acuerdo a la “hoja de ruta aprobada”, estaba supuesto a finalizar este 28 de marzo. Sin embargo, los negociadores ni siquiera han podido iniciar a discutir los temas de fondo de la crisis sociopolítica, entre los que resalta el adelanto de elecciones.


La primera etapa de las actuales negociaciones políticas estuvieron marcadas por la desconfianza de la población. Las primeras reuniones se realizaron en total hermetismo a petición del gobierno, y los avances eran dados a conocer a cuentagotas a la ciudadanía.

Arana le dijo a Patricia Janiot que el secretismo demandado por la delegación gubernamental era “un plan para debilitar a la Alianza Cívica”. Tras la lluvia de críticas, los opositores optaron por una postura más abierta en torno al avance de las negociaciones.

“A partir del lunes sentamos una posición muy fuerte, y la población se ha sentido identificada con ella. El gobierno se ha visto en la necesidad de dar pasos que generen confianza. El gobierno nos quiso amarrar en un código de silencio sobre lo que se estaba negociando. Pero realmente estamos reivindicando las demandas de la población. Estamos recuperando el peso que necesitamos para ser interlocutores efectivos en esta negociación”, comentó Arana en Janiot:PM.

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