Nicaragua

Daniel Ortega se ve obligado a retomar negociación con la oposición en Nicaragua

Asfixiado por la severa crisis económica, la presión internacional y la eventual salida del poder de Nicolás Maduro, el presidente nicaragüense ahora propone un diálogo a puertas cerradas y sin medios de comunicación. Primero recurrió a los millonarios del país para conciliar posiciones, pero los empresarios le recomendaron hablar con todos los sectores, quienes exigen liberación de los presos políticos y adelanto de elecciones.
22 Feb 2019 – 7:59 AM EST

Forzado por una severa crisis económica y la presión internacional, el presidente Daniel Ortega anunció el restablecimiento de "una mesa de negociación" con la oposición para buscar salida a la crisis sociopolítica que Nicaragua atraviesa desde hace diez meses.

"Estamos haciendo esfuerzos para que se pueda instalar esta mesa para la negociación, que se pueda instalar ya el próximo miércoles 27 (de febrero)", informó Ortega en un acto partidario la noche de este jueves.

La decisión fue tomada luego de que el ejecutivo sandinista se mantuvo cerrado a cualquier diálogo desde julio de 2018, cuando debido a su falta de voluntad política, echó por la borda el denominado 'Diálogo Nacional' con los distintos sectores sociales. En cambio, Ortega decidió escalar la represión y la persecución judicial contra los manifestantes, agudizando el descalabro económico en parte por las sanciones impuestas por Estados Unidos, que repercutieron en la confianza de los inversionistas.

Antes de anunciar su decisión, el mandatario convocó a una reunión sorpresiva al gran capital nicaragüense el 16 de febrero "para hablar del tema de la estabilidad, de la seguridad, de la paz, del tema económico". Ortega "invitó" a esa reunión a los cinco millonarios de Nicaragua, entre ellos Carlos Pellas y los principales banqueros del país.

La reunión del presidente con el gran capital levantó críticas y suspicacias entre los familiares de las víctimas de la represión violenta en las protestas y los presos políticos. Se creía que el gobierno buscaba un arreglo de "cúpulas" con los empresarios, similar al acuerdo corporativista que mantenía con ellos antes de la explosión de la crisis el 18 de abril de 2018, el cual proveía al régimen de estabilidad para navegar en medio del autoritarismo.

Sin embargo, el empresario José Antonio Baltodano pronto aclaró que ellos no habían negociado nada con Ortega y que más bien le propusieron ampliar el diálogo con todos los sectores sociales que convergen en la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, siempre con la mediación de la Iglesia Católica. El presidente del Grupo Financiero Lafise, Roberto Zamora, advirtió que la economía "se está deteriorando y que la inversión extranjera y nacional no volverá a Nicaragua si no hay una solución política a la crisis".

Ortega no tuvo más remedio que convocar a la mesa de negociación ampliada. La Alianza Cívica aceptó y conformó una comisión para retomar las negociaciones suspendidas. Sin embargo, el mandatario pidió que las conversaciones fueran a puertas cerradas y sin medios de comunicación para evitar otra humillación mediática como la que le hizo pasar el estudiante Lesther Alemán en julio pasado, cuando le reclamó cara a cara por la represión contra las protestas estudiantiles y ciudadanas.

Fuerte presión internacional


El exdiputado José Pallais, uno de los miembros de la comisión de la Alianza Cívica, explicó a Univision Noticias que uno de los factores que resultaron determinantes para que Ortega desistiera de su negativa a la negociación fue la presión de la comunidad internacional, específicamente de la Unión Europea, Estados Unidos y la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Todos estos actores internacionales han exigido al presidente nicaragüense la liberación de los 760 presos políticos, adelantar las elecciones, el retorno de los organismos de derechos humanos a Nicaragua, el cese de la represión, el desmantelamiento de los grupos paramilitares y justicia para las víctimas mortales de la masacre.

"Todo ha influido para que Ortega vuelva a la negociación: la presión internacional, la crisis interna, el aislamiento internacional y la crisis de Venezuela", dijo Pallais, quien agregó que el gobierno sandinista pretende estar en una mejor posición política ante una inminente salida del poder de su aliado incondicional Nicolás Maduro.

Ortega brindó un discurso más conciliador de lo habitual la noche de este jueves. Aunque siempre insistió que su gobierno fue víctima de un "golpe de estado" y no reconoció la represión catalogada por Naciones Unidas como "una masacre". Tampoco mencionó a los 325 asesinados desde abril de 2018, la censura impuesta a los medios de comunicación, la persecución a los ciudadanos que participaron de las protestas pacíficas y a los reos de conciencia.


Agenda desconocida y liberación de presos políticos

El gobierno sobrepuso el argumento económico pese a que la crisis de Nicaragua tiene su génesis y solución en reformas políticas, como han advertido analistas, la comunidad internacional y el mismo gran capital. Por ahora no se conoce cuál será la agenda de la negociación.

Sin embargo, fuentes cercanas al proceso dijeron a Univision Noticias que la Alianza Cívica planteará como primer punto de agenda al gobierno la liberación de los presos políticos como condición para seguir dialogando, algo que los eurodiputados que visitaron Nicaragua hace unas semanas habían solicitado como un acto de buena fe a Ortega "para una negociación creíble".

Sin embargo, la administración sandinista ha insistido que no posee presos políticos sino criminales comunes que realizaron delitos de terrorismo, crimen organizado, asesinatos, entre otros.

Daniel Esquivel, representante de la Comisión Pro Libertad de los Presos Políticos, emplazó a los opositores a insistir a Ortega en liberar a los reos de conciencia como prerrequisito para instalar cualquier negociación.

"No conocemos la agenda del señor dictador, pero la Alianza (Cívica) tiene que plantarse, cerrarse, en la liberación de los presos políticos como precondición", dijo Esquivel a Univision Noticias, quien es esposo de la presa política Irlanda Jerez.

El restablecimiento de la negociación política es visto de forma agridulce en Nicaragua. Aunque hay esperanzas de que la crisis pueda ser superada evitando más violencia, no hay confianza en el gobierno de Ortega, ya que no da muestras en la práctica de querer el mismo fin.

Tan solo dos días antes que se oficializara el regreso a las conversaciones, la justicia controlada por Ortega condenó al líder campesino y preso político, Medardo Mairena, a 216 años de prisión por supuestos delitos de "terrorismo, crimen organizado, secuestro, robo agravado, daño agravado y obstrucción de servicios públicos".

Al contrario del 'Diálogo Nacional' cancelado en julio de 2018, esta vez la negociación será reducida, a puertas cerradas y sin medios de comunicación a pedido de Daniel Ortega. Por esa razón recae mucha presión en la comitiva opositora.

"Que la Alianza Cívica represente la voluntad popular: que la libertad de los presos y el cese de la represión, la libertad de expresión y movilización sean su primer demanda", planteó Ana Margarita Vijil, una influyente y joven política del Movimiento Renovador Sandinista (MRS). "Que sean capaces de levantarse de cualquier mesa, si es necesario. Que incorporen la representación de las víctimas. El apoyo de los azul y blanco no es un cheque en blanco, les estaremos demandando e interpelando", demandó Vijil.

El paro en medio de la violencia: Miles de comercios en Nicaragua cierran para presionar a Daniel Ortega (fotos)

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