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México

La olvidada masacre de chinos por la que México pidió perdón 110 años después

Casi la mitad de los chinos que vivían en Torreón, Coahuila, fueron masacrados por una turba de revolucionarios y residentes locales el 15 de mayo de 1911. Hasta ahora, no ha habido justicia, ni se había pedido perdón. El presidente Andrés Manuel López Obrador lo hizo este lunes.
16 May 2021 – 03:22 PM EDT
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Maderistas entrando en Torreón en mayo de 1921. Imagen del acervo fotográfico de Hartfot H. Miller del Archivo Municipal e Instituto de Investigación Histórica Eduardo Guerra de Torreón, Coahuila. Crédito: Archivo Municipal e Instituto de Investigación Histórica Eduardo Guerra de Torreón.

Este 2021 México celebra varios aniversarios importantes, como los 700 años de la fundación de Tenochtitlán, la capital azteca, los 500 de la conquista de Hernán Cortés o los 200 de la independencia del país.

En medio de esas fechas patrias aparece un pasaje oscuro que empaña la historia de la Revolución mexicana: la matanza de 303 personas perpretada por revolucionarios y locales contra la comunidad china asentada en la entonces floreciente ciudad ferroviaria de Torreón, a unas 500 millas al sur de la frontera con Estados Unidos.

Este lunes el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador pidió perdón por primera vez a la comunidad china de Torreón, en el estado fronterizo de Coahuila, por la masacre, que hace 110 años realizaron combatientes de la Revolución Mexicana y habitantes locales contra los chinos de la zona.

En un acto al que asistió el embajador de la República Popular China en México, Zhu Qingdiao, el mandatario dijo que el Estado Mexicano " no permitirá nunca más el racismo, la discriminación y la xenofobia".

Los hechos

Hacia el año 1911 en la ciudad de Torreón algunos abrigaban sentimientos de envidia y xenofobia hacia la comunidad china establecida allí, cuyos integrantes trabajaban duro y prosperaban. De hecho, el año anterior ya habían habido algunos incidentes contra negocios chinos en esa y otra localidad vecina.

Pero el 15 de mayo de 1911, la guarnición federal que custodiaba la ciudad, superada en número, huyó y se replegó, permitiendo el avance de las tropas de Francisco Madero, uno de los líderes de la Revolución Mexicana alzados contra el gobierno de Porfirio Díaz.

Tras saquear algunos negocios y embriagarse, los discursos racistas empezaron a aflorar. Según cuentan algunos historiadores, un vendedor de hierbas tomó una bandera mexicana y gritó: "¡Matemos a los chinos!".

Julián Herbert, autor de una historia de la masacre citado por el diario The Guardian, estima que fue el comandante revolucionario Benjamín Argumedo quien dio la orden y disparó el primer tiro, desatando a una turba furiosa que durante 10 horas cometió todo tipo de atrocidades, desde saqueos y golpes hasta arrastrar y pisotear a chinos con caballos para matarlos.

“Argumedo dio la orden de matar a los chinos”, dijo Herbert, “pero todos se unieron a la matanza. Fueron soldados, hombres, mujeres, todos", añadió, destacando que a los combatientes revolucionarios se unieron personas del pueblo para relizar los desmanes.

Después de la furia y la matanza, rebeldes y lugareños incluso posaron en fotografías con los cuerpos de sus víctimas, antes de que fueran retirados.

Cronistas de la época documentaron la barbarie y el horror vividos en Torreón y un testigo dijo incluso que había visto a niños pequeños, mexicanos, pateando a los cadáveres de chinos tirados en la calle.

Mitos y teorías sobre la matanza

Una de las ideas más extendidas sobre esta masacre es que fue obra del líder revolucionario Pancho Villa, aunque muchos historiadores lo han desmentido.

En este pequeño video compartido en Twitter por el Archivo Municipal de Torreón, el cronista Jesús Sotomayor Garza asegura que Villa no tuvo nada que ver, ya que entonces se encontraba a más de 500 millas de allí, en Chihuahua.


También se ha dicho que la matanza estuvo justificada porque los chinos se habían alineado con las fuerzas federales para enfrentar a los revolucionarios, pero una investigación de los gobiernos de China y México hecha pocos meses despúes de los eventos desmintió esa versión y aseguró que los chinos que vivían en Torreón eran trabajadores pacíficos.

Sotomayor Garza también menciona que a pesar de la barbarie desatada por sentimientos racistas de los habitantes de Torreón, también hubo muchos que, arriesgando sus propias vidas, dieron refugio a los chinos y los escondieron en sus casas para protegerlos.

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No ha habido justicia

A pesar de lo vivido en Torreón y de que cerca de la mitad de los chinos residentes allí fueron masacrados, forzando al resto a dejar la ciudad, nunca nadie pidió un perdón oficial y la historia parece saltarse aquel pasaje o verlo apenas como una anécdota, se quejan algunos historiadores.

La placa conmemorativa que se puso una vez fue robada. En 2007 se erigió una estatua en un parque pero fue vandalizada y luego retirada, aunque se espera que vuelva a ser colocada para esta conmemoración.

Según el relato del historiador Pedro Salmerón, "la gente interrogada por el juez Antonio Ramos Pedrueza señaló a los culpables. Los jefes subalternos, a quienes tan fácilmente se podía acusar, como Benjamín Argumedo y Sabino Flores, culparon a su vez al pueblo de Torreón. Como dice Juan Puig: “Nadie castigó a unos ni a otros: fue una Fuenteovejuna que mató al igual y perdonó al tirano".

Las víctimas de la masacre fueron enterradas en fosas comunes, una de ellas actualmente está debajo de una carretera y un parque infantil.

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