null: nullpx
Nicaragua

La nacionalización de Funes en Nicaragua complica una promesa de Bukele: la extradición del expresidente en sus primeros cien días

La decisión del gobierno de Ortega de dar la nacionalidad al expresidente prófugo y su familia complica las relaciones entre Managua y San Salvador, aunque no se advierte una ruptura definitiva. "Que no se ocupen las fronteras para evadir responsabilidades por delitos cometidos", advierte el expresidente salvadoreño Felix Ulloa.
Por: Wilfredo Miranda AburtoyFranklin Villavicencio ,
31 Jul 2019 – 8:04 PM EDT

El gobierno de Daniel Ortega decidió dar la nacionalidad nicaragüense al expresidente salvadoreño, Mauricio Funes, prófugo de la justicia, y a su familia en una decisión que complica una de las grandes promesas del actual mandatario salvadoreño Nayib Bukele: extraditar a Funes durante los primeros cien días de su mandato.

La noticia, que se hizo pública este martes al ser anunciada en el diario oficial La Gaceta nicaragüense resquebraja aún más las relaciones entre el régimen de Managua y la nueva administración de Bukele, en un momento de máximo aislamiento internacional para el gobierno sandinista.

“Lamentamos que una persona como el expresidente Funes que tiene cuentas pendientes con la justicia en El Salvador, hayan recibido esta gracia”, le dijo el vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa, a Univision Noticias.

Daniel Ortega dio asilo político a Funes y su familia en septiembre de 2016, cuando el exmandatario huyó de su país alegando una “persecución política en su contra”.

Por su parte, la justicia salvadoreña requiere a Funes y a miembros de su familia por tres procesos judiciales pendientes por la supuesta malversación de más de 351 millones de dólares y el pago de sobornos al exfiscal general Luis Martínez para evitar las investigaciones.

El presidente Nayib Bukele reaccionó a la noticia en su cuenta de Twitter con un mensaje en el que tilda de "error" la decisión de Nicaragua de darle la nacionalidad, llama a Funes "vil ladrón" y le asegura que la justicia "tarde o temprano llega".

"En su afán por huir de la justicia", Funes "botó su único argumento, ya que la Constitución Nicaragüense no otorga nacionalidad por 'persecución política'", escribió el mandatario.


Por su parte, el vicepresidente Ulloa lamentó que Nicaragua haya dado a Funes la nacionalidad, pero dijo que por ahora no significa una ruptura definitiva en las relaciones entre ambos países.

“Esta es una gracia que otorgan los Estados por méritos, por servicios prestados a la nación y por retribuir una conducta notable a un ciudadano extranjero. Pero en esta ocasión sería utilizado para garantizar la impunidad de alguien que debe responder a la justicia de nuestro país”, lamentó el vicepresidente salvadoreño.

Ulloa abogó además por que el caso Funes no debe ser tratado a nivel de los órganos Ejecutivos ni afectar las relaciones diplomáticas o políticas de los Estados. “Pero esperamos que la justicia funcione en la gran nación centroamericana, y no se ocupen las fronteras como un mecanismo para evadir responsabilidades por delitos cometidos”, insistió.


El presidente Bukele ha mantenido una postura crítica muy beligerante contra el gobierno de Ortega. Desde antes que tomara posesión como presidente de El Salvador el primero de junio pasado, el mandatario criticaba la deriva autoritaria y represiva del mandatario sandinista.

Para el exvicecanciller nicaragüense José Pallais, la decisión de Ortega de dar la nacionalidad a Funes "va a poner las relaciones diplomáticas en el más bajo nivel, porque el gobierno de El Salvador va a reaccionar a un intento de cobijar bajo la impunidad a alguien que evade su justicia".

Sin embargo, apunta, hay muchos intereses que unen a ambas naciones por lo que "sería absurdo pensar en una ruptura de relaciones diplomáticas o comerciales, porque ambos saldrían perdiendo".


Cambio radical de El Salvador en la OEA

El gesto más palpable del endurecimiento de las relaciones de Bukele hacia Ortega se ha dado en la Organización de Estados Americanos (OEA), adonde la nueva representación salvadoreña ha condenado las violaciones a los derechos humanos cometidas por el gobierno sandinista desde abril de 2018, cuando estallaron las protestas sociales en Nicaragua.


De hecho, en la Asamblea General de la OEA celebrada a finales del mes de junio en Medellín, Colombia, la representación de Bukele votó una resolución en contra del gobierno sandinista, que invoca la aplicación de uno de los artículos de la Carta Democrática de ese organismo.

La actual postura de El Salvador en la OEA es diametralmente opuesta a la del anterior gobierno de Salvador Sánchez Cerén, quien era aliado clave de Ortega en Centroamérica, dado los lazos ideológicos entre el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y el sandinismo.

La escalada por Funes entre San Salvador y Managua se atizó en abril de 2019, cuando la Corte Suprema nicaragüense denegó una solicitud de extradición solicitada por su par salvadoreña, justificando que precisamente el prófugo gozaba de asilo en Nicaragua, y por lo tanto la solicitud era improcedente.

En mayo de 2019, el diario Confidencial reveló en Managua que Funes y su hijo Diego Funes Cañas habían sido contratados como personal diplomático de la cancillería de Ortega, lo que provocó fuertes críticas de Bukele en Twitter.

Nacionalización no impide extradición

El jurista y exvicecanciller nicaragüense, José Pallais, señaló que la nacionalización en favor de Funes y su familia es “un artificio legal” que no debería impedir la extradición. Sin embargo, para que eso suceda todo recae en la voluntad del presidente Ortega.

“La extradición debe darse en consideración a la nacionalidad que tenía la persona solicitada al momento de cometer el supuesto delito. Una nacionalización posterior no tiene que ser considerada por las autoridades judiciales nicaragüenses”, explicó Pallais. “Más bien la jurisprudencia internacional lo ve como un adefesio, una trampa, y una forma de evadir la justicia. Si esa persona cometió delito para el cual se le pide ser juzgado en su país, esa situación no puede alterarse con posterioridad”.

En esa misma línea opinó el vicepresidente Félix Ulloa. Resaltó que Funes no ha renunciado a la nacionalidad salvadoreña, por tanto puede ser juzgado en su país. “En el caso salvadoreño opera la doble ciudadanía. El hecho de adquirir otra ciudadanía no le excluye el hecho de seguir siendo salvadoreño ni de poder seguir siendo juzgado en El Salvador”, insistió el vicepresidente de Bukele.

Las imágenes del último adiós en El Salvador al padre y su hija ahogados en el río Grande

Loading
Cargando galería
Publicidad