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'Día de la Madre' en Nicaragua: el festejo da paso al luto por la muerte de jóvenes en las protestas (fotos)

Más de 85 madres han perdido a sus hijos en la represión a las protestas contra el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Este miércoles, muchas de esas madres saldrán a protestar por sus hijos muertos, heridos o desaparecidos en diferentes ciudades del país. Estas son algunas de sus historias.
30 May 2018 – 10:52 AM EDT
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La primera en perder a su hijo. Darling Urbina supo que su hijo había sido asesinado a través de un video que un familiar subió en las redes sociales. Darwin Urbina fue el primer muerto de la masacre de abril. Cayó en las inmediaciones de la Universidad Politécnica de Nicaragua (UPOLI) la noche del 19 de abril, cuando la Policía Nacional y las turbas del gobierno reprimieron este bastión universitario que plantó cara al régimen Ortega-Murillo. El joven de 29 años no era estudiante, pero por su cercanía con el recinto se acercó a ver las protestas. “Con una escopeta me lo mataron”, le dijo Darling a Univision Noticias en la sede del Instituto de Medicina Legal, en Managua, donde la mañana del 20 de abril llegó a reclamar su cadáver. Crédito: Carlos Herrera
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La profesora y madre de un ferviente seguidor del Barcelona. Socorro Corrales participaba en las protestas ciudadanas junto a su hijo Orlando Pérez de 23 años. Cuando corrieron a causa del empuje violento de los antimotines en la cuidad de Estelí, en el norte de Nicaragua, lo perdió de vista en medio de la muchedumbre. Logró hablar a través del celular con él antes de que fuese asesinado. “Ya me regreso a la casa. Solo voy a dejarle agua a los muchachos que están en el parque afectados por las bombas lacrimógenas”, prometió Orlando a su madre. No volvió. Un disparo acabó con él. Era 20 de abril. Su madre afirma que le disparó un francotirador. “Esa bala salió de la alcaldía de Estelí”, le dijo Socorro Corrales a Univision Noticias. Ella decidió usar como mortaja la camiseta celeste del Barcelona que su hijo tanto prefería. “Después de su carrera universitaria, lo que mas le apasionaba era ese equipo”, apuntó Socorro Corrales. Ella todavía puede ver a Orlando dando saltos frente al televisor cuando Messi anotaba un gol. Crédito: Wilfredo Miranda
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La abuela-madre. Jesner Rivas tenía dos madres, pero quien lo criaba, su abuela Maritza Rueda, era con quien tenía más complicidad. La química no pudo seguir fluyendo entre ambos. Rivas fue asesinado a los 16 años el 22 de abril. El balazo en el pecho fue letal. Él cayó en medio de un enfrentamiento entre civiles y policías en el barrio La Fuente, cuando en Nicaragua se desataron saqueos a los negocios. Maritza Rueda demanda con furia que se investigue la muerte de su hijo-nieto. Sospecha de la Policía Nacional. Crédito: Carlos Herrera
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"Amor, ¿qué te hicieron?", le preguntó esta madre a su hijo al verlo muerto. María Ramona Vílchez se abalanzó sobre su hijo al verlo en la camilla del hospital Manolo Morales la mañana del domingo 22 de abril. “¡Amor!, ¿qué te hicieron? ¿Qué fue esto?”, le preguntaba a Ismael. Pero el hijo ya no respondería más. El balazo de una AK-47 le había destrozado la mandíbula y hacía cinco minutos ya había fallecido. Tenía 32 años y defendía uno de los negocios que estaban siendo saqueados en el barrio La Fuente de Managua. Su madre acusa a la Policía de su muerte. Crédito: Wilfredo Miranda
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Juana García todavía oye hablar a Harlington Raúl López. El joven de 18 años decidió ir a apoyar la protesta de los jóvenes el 20 de abril en Managua. Hizo un Facebook Live y luego decidió regresar a su casa. En ese trayecto fue emboscado por tropas policiales. Fue baleado en el pecho y en una pierna. Aparte de escucharlo hablar, Juana lo espera todos los días a que regrese del trabajo.
Crédito: Carlos Herrera
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La abuela de la víctima más joven de las protestas. Enecilia Mairena vio cuando la bala de una AK-47 atravesó la pared de piedra cantera de su vivienda e impactó en el mentón de William, su nieto de 18 de meses que estaba en brazos de su padrastro. El pequeño continúa vivo pero han sido días duros para esta abuela que cría a este bebe desde hace meses, cuando la madre emigró a Costa Rica en busca de empleo. William es, hasta ahora, la víctima más joven de la represión. Su caso conmocionó a la ciudad norteña de Matagalpa y Nicaragua en general.
Crédito: Carlos Herrera
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Francisca Torrez es otra abuela-madre. Las circunstancias la obligaron a criar a su nieto Marco Antonio Samorio Anderson. Ella buscó por varios días a Marco, quien estaba desaparecido. El joven apareció el 24 de abril en la morgue del Instituto de Medicina Legal. Crédito: Franklin Villavicencio
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La madre de un "gran sandinista". Martha Huete asegura que su hijo Nelson Téllez era “un gran sandinista, pero ellos mismos me lo mataron”. Recibió un balazo en el pecho el 20 de abril y tras doce días de agonía falleció. Él no participaba en las protestas, pero la bala policial lo hirió a él. El día de su entierro usó anteojos negros y, pese al dolor, se mantuvo estoica.
Crédito: Carlos Herrera
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Buscando a su hijo desaparecido bajo la lluvia. Francis Fernández tiene 87 años y pasó más de cinco horas bajo la lluvia esperando que en la Dirección de Auxilio Judicial le brindaran información sobre su hijo-nieto Cristhian Mendoza Fernández. Lo ha buscado desde el sábado 26 de abril, cuando grupos paramilitares lo secuestraron en el barrio El Riguero, de Managua, junto a otros jóvenes que participaban en las protestas pacíficas.
Crédito: Carlos Herrera.
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María Elsa Aburto no encuentra a Kennett. La madre del joven Kennett Romero Aburto estaba en su casa de habitación cuando los vecinos le alertaron sobre el secuestro de su hijo por paramilitares. La mujer salió despavorida a buscarlo. Todavía desconoce su paradero. “No quiero que me lo regresen muerto”, dijo Aburto a Univision Noticias. El hijo de María Elsa fue secuestrado junto al de la abuela Francis Fernández.
Crédito: Carlos Herrera
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“Mi hijo es prueba viviente de la salvajada”. Ana María Martínez sabe que su hijo Juan Bosco Rivas Martínez está vivo de milagro. Un francotirador lo baleó en medio de los dos ojos. Su pronóstico era reservado, pero se recuperó, aunque debe vivir con la bala de AK-47 alojada en la cabeza. “Mi hijo es prueba viviente de la salvajada de la policía”, le dijo a Univision Noticias. La mujer ahora atiende a su hijo convaleciente en la pequeña vivienda ubicada en la ciudad de Masaya. Crédito: Carlos Herrera
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Regina Isabel Martínez cumplió años el 24 de mayo. Ese día su hijo Andrew Úbeda Martínez salió a comprarle un pastel. Pero no regresó. Desapareció sin dejar rastros. Ella cree que los paramilitares lo secuestraron por participar en las protestas contra el gobierno. Este 29 de mayo lloró hasta desmayarse en el portón de la Dirección de Auxilio Judicial. Allí decenas de madres demandaban información sobre sus hijos desaparecidos en las protestas. “¿Dónde están?”. “Los queremos de vuelta aunque estén golpeados”. Desde esta loma, conocida también como El Chipote y donde los organismos de derechos humanos aseguran que se practica tortura, se aferraban a la malla del portón con la esperanza agitada por la zozobra de volver abrazar a sus chavalos.

Crédito: Carlos Herrera
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No hay información ni un número exacto de quienes continúan con paradero incierto. Para las madres, la palabra desaparecido contiene una connotación casi fatal. A las abuelas que reclaman a sus nietos les recuerda a los desaparecidos de la dictadura somocista; a las madres más jóvenes les causa desesperanza y seguridad de que la grisura de este 30 de mayo arreciará el dolor. La celebración será reclamo. Las conocidas como las 'madres de abril', por ser el mes en el que comenzaron las protestas, marcharán en su día exigiendo retorno y justicia para sus hijos. Crédito: Carlos Herrera
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