Nicaragua

"Después de tantos golpes el dolor se hace pasajero": preso político excarcelado por Ortega narra su encierro

El estudiante Levis Rugama es uno de los 160 reos de conciencia excarcelados hasta ahora por el gobierno sandinista de Daniel Ortega. Fue uno de los más golpeados durante sus siete meses de presidio. Su relato es consistente con decenas de denuncias de maltratos en los penales nicaragüenses, donde las condiciones carcelarias son "inhumanas", según un eurodiputado.
Por: Wilfredo Miranda AburtoyMaynor Salazar,
23 Mar 2019 – 7:36 PM EDT

Managua, Nicaragua–. Después de tantas golpizas, el "dolor se hace pasajero". Eso lo aprendió Levis Rugama luego de pasar siete meses encerrado en el penal La Modelo, en Tipitapa. Este líder universitario fue uno de los prisioneros políticos del gobierno de Daniel Ortega que más fue maltratado por los carceleros. Estuvo en celdas lúgubres la mayoría del tiempo, pero la experiencia más traumatizante la vivió 23 días antes de ser excarcelado: lo recluyeron en máxima de seguridad como castigo por haber entonado el himno de Nicaragua en protesta por "los malos tratos recibidos".

La celda de máxima seguridad a la que fue trasladado Rugama medía dos metros de largo por dos y medio de ancho. Apenas cabían dos camarotes de concreto. Fue recluido junto Allan Enrique Alemán Castillo, estudiante de enfermería. Si los dos jóvenes se ponían de pie al mismo tiempo, no podían caminar dado la estrechez del calabozo.

"Era una celda de castigo. Es un lugar donde no entra oxígeno. Nos estábamos asfixiando", relata Rugama a Univision Noticias un día después de que fue excarcelado, gracias a la exigencia de la oposición nicaragüense de liberar a los 760 reos de conciencia para poder retomar la negociación política.

Rugama es un joven de 21 años. Mide metro y medio de estatura y es estudiante de abogacía. En la Universidad Nacional Autonómna de Nicaragua (UNAN-Managua) lo llamaban 'el canciller' no solo por su soltura y lucidez para hablar frente a las masas universitarias rebeldes durante el momento más álgido de las protestas contra el gobierno sandinista, sino porque acostumbraba a vestir de saco, sombrero y corbata, como un personaje de película de los años 70.

Desde que el uniforme carcelario color azul sustityó a los trajes elegantes que Rugama compraba de segunda mano en el Mercado Oriental, las golpizas comenzaron a suceder en la cárcel.

De acuerdo a organismos de derechos humanos, el líder estudiantil fue golpeado en reiteradas ocasiones. Siempre por su rebeldía y reclamos por su condición de prisionero político. En diciembre pasado, denunciaron que era golpeado tres veces por semana y no le pasaban alimentos.

Los maltratos en perjuicio de Rugama eran contados por otros presos políticos a sus familiares y, a su vez, los familiares se lo relataban a los organismos de derechos humanos, quienes denunciaban ante los medios de comunicación. Este 15 de marzo, cuando fue excarcelado, 'el canciller de la UNAN' narró con su propia voz a Univision Noticias los abusos que sufrió.

"Ya no se cuentan los golpes"

"No recuerdo cuántas golpizas fueron. Salí tan aturdido, que el dolor en el penitenciario se hace pasajero. Ya no se cuentan los golpes", dijo Rugama. "Los funcionarios actúan por órdenes del Frente Sandinista (el partido de gobierno). Las golpizas fueron violentas y uno no puede ver a sus agresores, porque te mantienen con la vista hacia el piso".

Cuenta que las palizas solían ser de madrugada. Los trompones eran propinados en cualquier parte del cuerpo, menos en lugares visibles como los brazos y el rostro. Hay una razón: para que sus familiares no pudieran ver el maltrato cuando Rugama era llevado a las audiencias de juicio.

Su relato es consistente con otras denuncias de presos políticos. Los maltratos físicos, psicológicos y la pésima alimentación proporcionada a los encarcelados han sido quejas contantes desde que el gobierno inició a capturar a sus detractores. Lo han documentado organismos como la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), cuyos abogados han sido los únicos en poder conversar abiertamente con los reos de conciencia.


El Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) aprobó este 21 de marzo una resolución condenando la represión en Nicaragua y resaltó los "constantes casos de detención ilegal y prisión arbitraria, hostigamiento, torturas y actos de violencia sexual y de género durante la reclusión".

De la cárcel La Modelo han salido innumerables denuncias de maltratos. En especial, las historias se originan en las celdas de máxima seguridad conocidas como 'El infiernillo'. El nombre se debe al sofocante espacio, la falta de ventilación y la oscuridad perenne en la que están los reos (como el campesino Medardo Mairena, condenado a 216 años de cárcel; el universitario Edwin Carcache, el periodista Miguel Mora, o el excoronel en retiro Carlos Brenes, entre otros.

"A mi esposo lo sacan cada quince días al sol. Pasa en la oscuridad. No puede ni siquiera leer una biblia que le logré pasar. La piel la tiene como lamosa, con hongos por la falta de luz. Camina de un lado a otro en la celda, es decir da tres pasos y se topa con el hueco donde hace sus necesidades. Esa celda es como un microondas. Hace mucho calor", asegura a Univision Noticias Salvadora Martínez, esposa del excoronel Brenes.

"No son condiciones ni para criar cerdos"

Los familiares y presos políticos también han denunciado condiciones inhumanas y maltratos en las temidas mazmorras de la Dirección de Auxilio Judicial, mejor conocidas como 'El Chipote'. A estas celdas van a dar todos los presos políticos tras ser detenidos. El periodo de estancia en 'El Chipote' suele variar entre días, semanas y meses, dependiendo de la discrecionalidad policial, antes de ser trasladados a las penitenciarias.

La periodista Lucía Pineda Ubau, detenida junto con Miguel Mora en diciembre, pasó en 'El Chipote' mes y medio. Según sus familiares, fue interrogada durante 32 días de forma constante; los policías intentaron "obligarla a grabar un video pidiéndole perdón a Daniel Ortega por llamarlo dictador" en televisión.

Pineda Ubau se negó. La veterana reportera estuvo aislada en una celda sin inodoro. Lizbeth María Pérez Sánchez, otra presa política que estuvo en 'El Chipote', aseguró que Pineda Ubau echaba sus excrementos en bolsas de plástico y las amontonaba en una esquina de la celda.

Ante las insistentes críticas de las condiciones carcelarias, el gobierno de Ortega accedió a que una misión de eurodiputados –que llegó a Nicaragua para constatar los efectos de la crisis sociopolítica– visitara las cárceles. Un día antes de la visita de los legisladores europeos el 25 de enero pasado, los guardias de 'El Chipote' le dieron uniforme nuevo a la periodista y limpiaron la celda. El eurodiputado José Inácio Faria quedó atónito con lo que vio.

"Las condiciones en 'El Chipote' son inhumanas… esas celdas no tienen condiciones ni para criar cerdos. Los cerdos en mi país se meten en mejores sitios que esa celda", dijo a Univision Noticias Faria, originario de Portugal.

Los eurodiputados también visitaron el penal de mujeres 'La Esperanza'. Una de las presas políticas encerradas en esa cárcel era la líder estudiantil Yaritza Rostrán. Al igual que Levis Rugama, esta joven fue excarcelada este 15 de marzo. Aunque no relata golpizas a Univision Noticias, sí menciona otro tipo de agresiones.

"En muchas ocasiones nos hacían desnudarnos. Hacer sentadillas desnudas. Las funcionarias nos tocaban. Tenés que enseñarles el cuerpo, dejarte tocar…", asegura Rostrán.

Motín e intento de fuga

El 9 de marzo se filtró un video desde la cárcel 'La Modelo'. En las imágenes se podían ver a una decenas de jóvenes uniformados de azul sobre el techo de las celdas gritando "¡libertad, libertad!". Eran los presos políticos confinados en máxima seguridad. Entre ellos estaba Levis Rugama, el 'canciller de la UNAN'.

Desesperados por el calor y el hacinamiento en las celdas de máxima seguridad, los presos políticos rompieron las paredes de la cárcel. La tarea rebelde la facilitó el hecho de que los muros estaban podridos. Pretendían fugarse pero no pudieron. Los reos de conciencia protestaron durante varias horas hasta que los carceleros controlaron el motín. El castigo fue 'ejemplar'.

Los presos políticos, entre ellos Rugama, fueron trasladados a otro espacio de máxima seguridad, a la celda 'número ocho'.

"Esta vez estábamos más aislados que nunca: sin luz, sin aire del todo. En esa última celda pasé 23 días. De los siete meses que estuve en otras celdas, nada se compara con esos 23 días. Me pareció que fueron mil años", insiste el líder universitario.

Horas antes de que fuese liberado este 15 de marzo, los carceleros despertaron a Rugama a eso de las 2 de la madrugada. Lo levantaron de golpe. El joven pensó que lo llevaban a otra sesión "de tortura". Lo esposaron y le pusieron unos grilletes que apenas le permitían caminar. Cerró los ojos y se dejó llevar por los guardias. Al dolor no le temía, porque al "final se hace pasajero".

Sin embargo, esta vez no hubo más golpizas. La excarcelación lo esperaba. El 'canciller de la UNAN', dejó el traje azul de prisionero político. Volvió a usar sus trajes y corbatas para asistir a las audiencias de juicio en su contra, que todavía se celebran en Managua. Todavía no goza de libertad total. En cualquier momento puede regresar a 'La Modelo' si rompe el régimen de casa por cárcel que le impusieron. El joven dice a Univision Noticias no temer por eso y asegura que pretende seguir protestando en las calles.

"Creo que superé el dolor, la angustia, la soledad… superé no tener sol ni viento. Nicaragua está prisionera de un tirano y eso me da más fuerza para seguir en esta lucha cívica. No me importa caer preso de nuevo".

📷 Las historias de los refugiados que llegaron a Costa Rica huyendo de la persecución en Nicaragua

Loading
Cargando galería


Publicidad