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Accidentes

Encuentran el submarino argentino desaparecido hace un año con 44 tripulantes a bordo

El ARA San Juan, desaparecido en noviembre del año pasado, fue localizado a 800 metros de profundidad y a 600 kms de Comodoro Rivadavia. Sus restos fueron hallados en una zona donde los familiares de la tripulación pidieron que se reactivara la búsqueda. Con el nuevo operativo también se conocieron los motivos del hundimiento.
17 Nov 2018 – 12:44 AM EST

El Ministerio de Defensa y la Armada Argentina confirmaron este viernes que encontraron el ARA San Juan, el submarino que desapareció hace un año cuando volvía por el Atlántico Sur desde Ushuaia con rumbo a Mar del Plata.

Las autoridades argentinas informaron a través de Twitter que la búsqueda científica de una empresa privada –que solo iba a cobrar por sus servicios si era encontrado– resultó en el hallazgo del submarino del que perdieron el rastro con 44 tripulantes a bordo en noviembre pasado.

Según informó la compañía estadounidense Ocean Infitiny, que cobrará 7.5 millones de dólares por su labor de encontrarlo, el submarino estaba localizado a 800 metros de profundidad, a unos 600 kilómetros de Comodoro Rivadavia, donde se había montado el centro de operaciones durante la búsqueda, de acuerdo con el reporte del diario La Nación de Argentina.

Aunque en su momento España, Chile, Brasil, Estados Unidos, Reino Unido, Colombia, Uruguay, Perú y otros países enviaron personal y material para sumarse a los aviones y barcos argentinos que rastreaban la zona donde fue buscado por última vez, ese operativo no dio resultados. Pero los familiares insistieron que se regresara a esa misma área.

"Para la búsqueda trajeron la última tecnología disponible en el mundo. Fueron cinco los vehículos submarinos autónomos (AUV) con los que se mapearon casi 7,000 kilómetros cuadrados de lecho marino", explica el mismo diario y agrega que el equipo privado de búsqueda estaba conformado por 40 integrantes de la empresa, entre marinos y técnicos, más cuatro veedores de los familiares y tres del Estado.

Tras haber cumplido con su parte la compañía, el gobierno argentino explicó este sábado que la retirada de los restos del submarino no es tan sencilla y que depende completamente de la decisión de la jueza que lleva la investigación, Marta Yañez.


Explicaron además que no poseen la tecnología necesaria ni para bajar a 900 metros de profundidad ni para extraerlo del fondo del mar, ya que se encuentra en una zona de muchas depresiones y cañones.

"Para tener imágenes de mayor precisión hace falta un trabajo no menor de seis o siete horas, con distintos AUVs (vehículos autónomos submarinos) y distintas aproximaciones", dijo el jefe del Estado Mayor de la Armada, el vicealmirante José Luis Villán, al explicar la poca visibilidad de la zona en la que se encuentra el submarino.

Según informaron al ver las primeras imágenes, el submarino sufrió abolladuras y varias de sus partes se desprendieron y se encuentran enterradas.

"Hoy mis sentimientos son contradictorios. Por un lado la alegría de haber encontrado al submarino, pero por el otro la tragedia", dijo el ministro de la Defensa, Oscar Aguad. "Todos necesitamos saber qué pasó (...) Vamos a hacer lo imposible por saber qué pasó", agregó al preguntarse qué pudo haber pasado para que no continuaran informando de la emergencia que vivían por los mecanismos regulares.

¿Qué le pasó al submarino?

Este sábado, las autoridades argentinas confirmaron algunos detalles que ya se conocían desde hace un año: el submarino implosionó, y lo saben porque aunque el casco resistente está en una sola pieza, se ve deformado hacia el interior. Sin embargo, aún hay mucho por dilucidar.

La última comunicación con el ARA San Juan antes de darlo por perdido fue en la mañana del miércoles 15 de noviembre, de 2017 cuando regresaba de Ushuaia rumbo a Mar del Plata. Se encontraba a 240 millas náuticas (unos 430 km) del Golfo San Jorge. Y ahora lo hallan a una distancia similar de esa misma costa, a unos 500 kilómetros.

Se trataba de un modelo TR-1700 de propulsión convencional (diésel-eléctrica) fabricado en Alemania (por Thyssen Nordseewerke). La embarcación podía alcanzar profundidades de hasta 250 metros y tenía 35 años de antigüedad. Poseía una autonomía de siete días con sus noches en inmersión antes de tener que regresar a superficie por más oxígeno.


El vocero de la Armada Gabriel Galeazzi informó que ese día el capitán había reportado "un principio de avería" en el sistema de baterías. Por ese motivo, le indicaron que cambiara el rumbo y volviera a Mar del Plata.

De acuerdo a los resultados de la reciente investigación que por fin dio con su paradero, todo se produjo por un incendio en el tanque de baterías ubicado en la proa. "El incidente habría sido provocado por la entrada de agua a través del snorkel", según el reporte. "El incendio obligó a que el ARA San Juan saliera a superficie, de noche, y en medio de una tormenta. Controlar ese incidente, sacar el humo y el hidrógeno podría haber llevado horas, en la oscuridad y con clima hostil".

Según los documentos entregados por los expertos a cargo del nuevo operativo, la situación se pudo controlar tal vez de manera parcial, pero luego se decidió ir a inmersión para navegar hacia el destino final mientras se intentaban reparar los daños. Pero según creen, la tripulación estaba muy cansada por haber estado tratando de resolver la situación toda la noche, aunque no lo hayan dicho en su última comunicación.

El ARA San Juan había informado de un cortocircuito y el inicio de un incendio en las baterías, pero no reportó entonces ninguna emergencia. Esa fue la última comunicación, cuando navegaba frente al Golfo San Jorge, a 248 millas de la costa argentina, y siguiendo una ruta que bordeaba un talud continental con una profundidad máxima de 6,200 metros.

La explicación que dan es que entonces se habría reavivado el incendio o desatado uno nuevo y estando a oscuras y cansados, la nueva explosión podría haber causado el descontrol.

"Ante esa situación, se perdió o se vio afectado el 'sistema de gobierno' de la embarcación, que se habría ido hasta el fondo. A estas alturas, los tripulantes ya habrían tomado conciencia de su destino final. Cabe destacar que, a la hora de salir a superficie, no se tiene en cuenta la profundidad del mar en ese sector porque no se imaginaba que pudiera ocurrir una falla que dejara al submarino sin control", expone el diario argentino.

La conclusión de la investigación privada es que la explosión que se detectó se trató fue de una implosión.

En fotos: Dolor y rabia de los familiares al conocer las malas noticias del submarino argentino

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