Bajo la lluvia miles de brasileños dan su último adiós a los jugadores fallecidos del Chapecoense

El Arena Conda, campo del Chapecoense, congregó este sábado a 100,000 personas que participaron en una ceremonia en memoria de los futbolistas que perecieron en el accidente del lunes en Colombia.

Video Llegan los cuerpos del equipo Chapecoense a Brasil

En medio de la llovizna y decorada con el verde característico del club de fútbol Chapecoense, miles de brasileños acudieron al estadio para recibir los cuerpos de los jugadores que les devolvieron con su increíble epopeya en la Copa Sudamericana, una ilusión que se estrelló en las montañas de Medellín.

Tres aviones de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) aterrizaron esta mañana con los féretros de los 51 miembros de la delegación del equipo revelación de la Sudamérica, de vuelta a esta ciudad del sur de Brasil que vive en la congoja desde la noche del lunes.

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Con las aeronaves que partieron en la tarde del viernes de Medellín ya en tierra, comenzó un cortejo fúnebre por las calles de Chapecó hasta el Arena Condá, el mismo estadio que desbordaba una felicidad desconocida hace diez días.

Bajo el único arco que sigue ahora en pie, el portero Danilo sacó un pie milagroso en el último minuto, que le valió una final soñada, ante el colombiano Atlético Nacional, para un 'Huracán del Oeste' que festejaba lanzado hacia la historia.

Sin asimilar todavía su pérdida, su madre Ilaide Padilha volvió el viernes al estadio donde su hijo de 31 años fue tantas veces feliz.

"La sensación es horrible, de mirar y saber que mi hijo va a entrar aquí dentro de un ataúd. Es muy triste recordar aquella imagen suya atajando, no solo aquella parada [contra San Lorenzo], sino aquellos penales [detuvo cuatro contra Independiente en cuartos], él corriendo por el césped con los brazos abiertos, vibrando, mi hijo era todo pasión", afirma conmocionada.


Velatorio en el estadio

El club estima unas 100,000 personas en el Arena Condá llegadas de varios puntos de esta próspera región industrial al oeste del estado de Santa Catarina. La gran mayoría, sin embargo, muchos de ellos siguieron el velatorio desde el exterior, a través dos pantallas gigantes.

Con una capacidad acorde para este club que hace menos de una década no disputaba ninguna competición nacional, las gradas del Arena Condá solo tienen capacidad para 19,000 espectadores. Y quienes ingresen al estadio no podrán acercarse a los ataúdes en el césped.

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"Sólo lo creeré realmente cuando veamos los ataúdes y a las familias", dijo Pamela Lopes, de 29 años, que llegó a la vigilia a las 10 de la noche del viernes. "Primero fue conmoción, pero ahora se instaló una profunda tristeza", agregó.

El personal del cementerio Jardim do Eden (Jardín del Edén), donde recibirán sepultura algunas de las víctimas, dijeron el viernes que están acostumbrados a la muerte, pero no a este tipo de tragedias.

"Enterramos a dos personas al día. Llevo mucho tiempo haciendo este trabajo, pero esto diferente", señaló Dirceu Correa, enterrador del camposanto. "Es una tragedia para las familias, para el club y también para nosotros porque somos parte de la ciudad".

Los sepultureros prepararon tumbas para 13 personas asociadas con el club en dos cementerios de la ciudad. El resto, incluyendo los 19 jugadores, serán trasladados luego a otras ciudades del país para su entierro.

Pese a a sus esfuerzos contrarreloj, el mayor desafío logístico de los 99 años de historia de la ciudad la encuentra paralizada y desorientada por un dolor que le sigue quemando.

A la complicada gestión de la muchedumbre, se suma el protocolo de recepción de las diferentes autoridades y figuras del fútbol que acudirán a mostrar su pesar por el mayor accidente aéreo del deporte mundial.

El presidente Michel Temer, con bajísimos índices de popularidad, participará de la ceremonia en el aeropuerto, indicó la Presidencia. También confirmaron su presencia el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y el seleccionador de Brasil, Tite, entre otros.

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Los cuerpos de cinco bolivianos ya están en su país y también llegaron a sus respectivas naciones los restos de un paraguayo y un venezolano, siete de los miembros de la tripulación.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, aseguró que el equipo brasileño de fútbol Chapecoense quedará en la memoria del país, al tiempo que se solidarizó con los familiares de las 71 personas fallecidas.

"El Chapecoense quedará en nuestra memoria por su perseverancia y tenacidad", escribió el jefe de Estado en su Twitter, en donde además reiteró la "más profunda solidaridad con familiares de víctimas".

El fiscal general de Bolivia, Ramiro Guerrero, convocó a sus pares de Brasil y Colombia a una reunión en la ciudad de Santa Cruz (este) la próxima semana para analizar en conjunto el caso del accidente del avión.

Temiendo un acto infinito bajo el sol en pleno fin de semana, el Chapecoense descartó la opción de que los hinchas desfilaran por el gramado, con la intención de que el acto dure dos horas. Luego las familias podrán viajar con sus fallecidos a sus lugares de origen, ya que la mayoría del plantel era de fuera de Chapecó.

Despedida en paz

Convertido ahora en un gigante tanatorio al aire libre, en el césped del Arena Condá se ultimaba el viernes la instalación de unas carpas metálicas en el área de una portería desaparecida, adonde solo podrán acceder este sábado 2.000 personas, familiares y allegados de los fallecidos.

Chapecó solo quiere ahora despedir en paz a quienes fueron el corazón de la ciudad en los últimos años. Un equipo joven que crecía y se atrevía a ser optimista en un Brasil maltratado por la crisis.

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Pero al tiempo que se van filtrando nuevos detalles sobre el accidente, y los medios apuntan a posibles negligencias, la indignación de algunos comienza a asomar entre el duelo espiritual de esta ciudad de fuertes convicciones religiosas.

"Existe esa irritación, pero al mismo tiempo sentimos el dolor de haberles perdido. Claro que todo el mundo está irritado por lo que está pasando. Fue un error suyo [de la compañía] por el que cayó el avión de nuestra Chapecoense y ahora ya no les tenemos con nosotros", afirmó a la AFP Daniela Nunes, una vendedora de 23 años.

De momento, la única luz que encontró Chapecó en el caos ha sido la solidaridad de un mundo que ha sufrido con ellos.

"Recibí mensajes no solo de Brasil, sino del mundo, en otras lenguas que ni entiendo, no consigo aceptar más solicitudes en mi Facebook para darme apoyo. Por eso estoy en pie", afirmó la madre de Danilo.

"Ellos son ahora mis hijos. Pedí uno, pero gané millares".

Video Sobreviviente boliviano de la tragedia aérea: “Yo no me voy a olvidar jamás de los colombianos"