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Abortos

El movimiento antiaborto recobra fuerza con el apoyo del gobierno Trump

Decenas de miles de personas marchan "por la vida" en Washington una semana después de la histórica Marcha de Mujeres a favor de la libre elección y la protección de los derechos reproductivos, incluyendo el aborto.
28 Ene 2017 – 10:32 PM EST

Washington, DC.- "Entre defender al niño no nacido y obtener papeles, opto por lo primero", dice Sabino Chico, un inmigrante latino que partió de Lakewood, New Jersey, a las 5:30 de la mañana para participar en una marcha antiaborto en Washington este viernes. Viajó junto a mujeres, jóvenes y niños de su congregación católica, la de San Antonio Maria Claret.

Era de los pocos hispanos que se atrevieron a acercarse a un mitin en el que hablaron hasta miembros del gobierno del presidente Donald Trump, que esta semana aprobó tres ordenes ejecutivas en contra de los inmigrantes indocumentados y refugiados. Una de las ponentes fue la actriz mexicana Karyme Lozano, quien dio un discurso en inglés y en español. Su pregunta frente a decenas de miles de personas reunidas en el Mall de Washington de "hay latinos aquí?" quedó sin respuesta.


Una abrumadora multitud de personas participó en la llamada Marcha por la Vida que lleva 43 años realizándose en esta fecha en la capital estadounidense, con la diferencia de que este año por primera vez, un vicepresidente estaba entre los ponentes. Mike Pence, de fe evangélica, estaba entre los representantes del nuevo gobierno republicano, junto a la asesora presidencial Kellyanne Conway, católica y madre de dos hijos.

La mayoría de los participantes eran jovenes católicos que viajaban en grupo, apoyados por su iglesia, pero también grupos de fe protestante, además de familias y parejas que viajaban solos, la gran mayoría venidos desde fuera de Washington.

"El Presidente Trump me pidió que estuviera aquí hoy para agradecerles su apoyo a la vida y su compasión por las mujeres y niños de esta nación", dijo Pence usando un lenguaje religioso que le valió aplausos.

La semana que viene el mandatario debe tomar una importante y esperada decisión: nombrar un juez en la Corte Suprema. Según Pence, este seguirá "la tradición del gran Juez Antonin Scalia", el ultraconservador juez católico fallecido hace ya casi un año.

A pesar del viento gélido que soplaba en el Mall, parte del área institucional de la ciudad, el ambiente era pacífico y alegre. "¡Somos la generación pro-vida!", cantaban varios grupos de jóvenes. Entre ellos, estaban 570 que venían de la diócesis católica de Wichita, Kansas, que llenaron 12 autobuses para hacer presencia en la capital.

El movimiento tiene razones para ser optimista, más que en otros años. Y es que ahora tienen el respaldo del gobierno republicano. Eso se reflejó en el número de personas que acudieron, mucho mayor que en años anteriores. Aún así, a primera vista, la marcha era menor que los cientos de miles de personas que marcharon a favor de los derechos reproductivos de la mujer en esta misma ciudad hace apenas una semana.

Medidas del gobierno Trump

Como telón de fondo, además, en tan solo una semana la nueva administración ha tomado tres medidas en esta área. El presidente Donald Trump prohibió el financiamiento a organizaciones internacionales que ofrezcan asesoría o faciliten los abortos, entre otros servicios, incluso cuando los fondos servirían solo para fines educativos.

El Congreso, de mayoría republicana, aprobó una ley que prohíbe el uso de fondos federales para realizar abortos, lo cual afectará esencialmente a mujeres de bajos recursos.


Así mismo, el presidente tomó pasos para revocar el plan de salud de su predecesor, Barack Obama, bajo el cual las mujeres tienen acceso a exámenes preventivos gratuitos.

Frente a ello, los manifestantes cantaban "Hey hey ho ho. Roe v. Wade has got to go", en referencia a la emblemática decisión de la Corte Suprema de 1973, que legaliza el aborto y que algunos dicen podría revertirse en los próximos años.

Las motivaciones

También estuvo entre los líderes de la marcha Abby Johnson, exdirectora de una clínica de Planned Parenthood, la red de clínicas de salud femenina y planificación familiar que ofrece exámenes ginecológicos, pruebas y tratamientos para enfermedades de transmisión sexual, revisiones médicas, acceso a anticonceptivos y realiza abortos. Johnson dejó su trabajo en 2009 cuando asistió a un aborto por primera vez en el que un feto de 13 semanas luchó por sobrevivir delante de ella.

Faith Kowitz, una joven de 17 años nacida en Pakistán, compartió con esta reportera cómo su madre falleció dando a luz, tras haber tomado la decisión de no abortar, a pesar de un grave enfermedad. "Perdió la vida para tenerme a mí”, dijo la joven visiblemente conmovida. Faith pasó siete años en un orfanato en Texas antes de que, a sus 10 años, la adoptara una mujer de Dakota del Sur, cuya hija trabajaba en el orfanato.

Así Faith (fe en inglés) participó en la marcha antiaborto junto a varias amigas. Llevaba colgando en el cuello un cartel hecho a mano, que decía "Gracias Mamá", en honor tanto a la madre que le dio la vida como a su madre de adopción.

Una ecuación incompleta

Pero no todas las historias de niños abandonados tienen un final feliz. En Estados Unidos las tasas de adopción son bajas. En septiembre de 2015, según datos oficiales más de 100,000 niños esperaban ser adoptados y más de 400,000 estaban tan solo en hogares transitorios.

El gobierno de Trump, quien se ha declarado "pro-vida", quiere reducir inversiones en programas sociales y en salud reproductiva. Sin embargo, el mismo Partido Republicano, que se considera también pro-vida, se resiste a restringir las leyes de acceso a las armas.


Frente a esta contradicción, Kaitlyn Gerten, quien vino en estado de embarazo, desde Minnesota, para participar en la marcha dijo que "son las pistolas que matan, no las armas". "Si alguien entra a tu propiedad y no tienes una arma, te mueres", agregó su esposo Anthony, antes de conceder que debería haber un mayor control para el acceso a las armas.

Afuera del recinto cerrado donde estaba convocado el mitin que precedió la marcha desde el Monumento a Washington en la calle 15 hasta la Corte Suprema, a una cuadra del Capitolio, un hombre llevaba un cartel con las imágenes de un útero junto a un arma semiautomática. "¿Adivinen cuál quieren regular?", decía.


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