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San Francisco

Trump dice que San Francisco “solía ser una gran ciudad”, pero ahora la llaman “la ciudad de las carpas”

Durante una conferencia improvisada en la Oficina Oval, el presidente Trump volvió a arremeter contra Nancy Pelosi por la investigación para llevarlo a juicio político y dijo que la congresista debería enfocarse en los problemas que afectan a su distrito, como el aumento de indigentes en las calles.
3 Oct 2019 – 05:30 PM EDT

SAN FRANCISCO, California. – El presidente Donald Trump no quita el dedo del renglón en la confrontación con sus adversarios políticos en California y aprovecha hasta las conferencias conjuntas con mandatarios extranjeros para arremeter contra ciudades como San Francisco y sus representantes.

Esta semana, mientras el presidente de Finlandia estaba de visita en la Casa Blanca, Trump retomó sus ataques contra la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, a quién urgió a poner más atención en los problemas que azotan su principal bastión político.

“(Pelosi) se debería enfocar en su propio distrito. ¿Han visto lo que están pasando en su distrito?”, dijo el presidente en referencia a la creciente crisis de indigentes en las calles de San Francisco. “Solía ser una gran ciudad”, exclamó Trump, para luego señalar que ahora en su administración se le conoce como “la ciudad de las carpas”.



El presidente también hizo referencia a la notificación de violación que la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) envió este miércoles acusando a San Francisco de violar las leyes federales para el cuidado del agua.

“De hecho, acabamos de enviar una notificación de violación a la ciudad de San Francisco. (Tienen) agua que no es segura, condiciones inseguras. Nuestra EPA está haciendo un gran trabajo”, subrayó el mandatario. En la misiva, dirigida al gerente general de la Comisión de Servicios Públicos de San Francisco, Harlan Kelly Jr., la EPA dijo que la ciudad ha permitido que las aguas residuales no tratadas llegan a las playas del Área de la Bahía.

Apenas la semana pasada el director de la EPA, Andrew Wheeler, envió una carta al gobernador Gavin Newsom para advertirle que una de las fuentes de contaminación de las aguas del Pacífico en California son los desechos humanos que los indigentes de San Francisco dejan en las calles.

El abogado de la ciudad de San Francisco, Dennis Herrera, respondió a la acusación de la EPA diciendo que “estos son ataques políticamente motivados” y que el gobierno federal está usando a la Agencia de Protección Ambiental como “un títere” para atacar a aquellos que no están de acuerdo con su administración. “No nos van a intimidar y vamos a defendernos”, indicó Herrera.

“Estoy harta de que este presidente esté lanzando ataques contra nuestra ciudad solo por razones políticas. No hay jeringas contaminando la bahía o el océano a través de nuestro sistema de drenaje y no existe ninguna relación entre los desamparados y la calidad del agua en San Francisco. No es algo real”, dijo por su parte la alcaldesa London Breed y calificó de “injustificadas” las acusaciones de la agencia ambiental.

Excremento en las calles

En más de una ocasión, el presidente Donald Trump ha hecho referencia a la indigencia en San Francisco y ha señalado a la población en situación de calle como la causante de muchos de los problemas de la ciudad. Haciendo eco de los dichos del presidente, el director de la EPA dijo que la crisis de desamparados en las calles está cobrando factura en el medio ambiente.

“La EPA está preocupada sobre los potenciales impactos en la calidad del agua derivados de patógenos y otros contaminantes provenientes de los desechos humanos que llegan a las aguas cercanas. San Francisco, Los Ángeles y el estado no están actuando con urgencia para mitigar los riesgos a la salud pública y el medio ambiente que pueden resultar de la crisis de indigentes”, indicó la agencia en la carta enviada al gobernador la semana pasada.

El director de la EPA utilizó como ejemplo una nota periodística que reportaba “pilas de heces humanas” en las calles y aceras de la ciudad, mientras que se refirió a un estudio de 2014 de la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles para advertir que los desechos humanos de los campamentos de desamparados estaban catalogados como “una fuente reconocida de bacterias fecales en los cuerpos de agua”.

El problema de excremento humano en las calles de San Francisco no es nuevo. Desde el año 2011 hasta el primer trimestre de 2019, el Departamento de Obras Públicas recibió 118,352 reportes de heces fecales en la vía pública, la mayoría de estos concentrados en 10 vecindarios, entre los cuales se encuentra La Mission, un barrio en el que viven la mayoría de los residentes hispanos en San Francisco.

Esta crisis de insalubridad se disparó el año pasado, cuando los residentes llamaron a las autoridades más de 28,000 veces para denunciar la presencia de heces fecales en la vía pública. Como respuesta, la alcaldesa London Breed puso en marcha una “Patrulla de Excrementos” conformada por cinco personas que están encargadas de limpiar los desechos humanos en las banquetas de la ciudad.

“Aire sucio” en California

También la semana pasada la administración federal volvió a usar a la agencia ambiental para disparar una salva más en la disputa que mantiene con California desde que el presidente Trump llegó a la Casa Blanca y que hasta el momento se ha traducido en más de 50 demandas del estado para bloquear regulaciones federales principalmente en materia de medio ambiente, salud e inmigración.

La EPA amenazó con retener los fondos federales para la infraestructura carretera si no cumple con las metas nacionales sobre calidad del aire, y remató asegurando que California tiene la peor de todo Estados Unidos con unas 34 millones de personas viviendo en zonas con aire contaminado, lo que representa el doble del promedio en el resto del país.

La agencia federal llamó a las autoridades de California a ponerse al corriente con la implementación de los planes federales destinados a reducir la contaminación del aire y trabajar de la mano con la EPA en este proceso, o de lo contrario, el estado dorado podría perder los fondos que recibe de la administración Trump para proyectos carreteros, entre otras sanciones.

En septiembre, el gobierno federal revocó la autoridad de California para implementar sus propias restricciones para reducir las emisiones de gases contaminantes, principalmente las de los vehículos de gasolina. Por décadas, el estado había tenido la facultad de hacer gracias a una exención de la Ley de Aire Limpio.

Las leyes federales son las que determinan la cantidad de emisiones contaminantes que pueden venir de los automóviles y camiones, pero desde la década de 1970 a California se le ha permitido implementar regulaciones más estrictas debido a que es el estado que cuenta con más vehículos y sus dificultades para cumplir con las metas federales.


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