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Indigentes

Administración Trump culpa a California por contaminación del agua con jeringas usadas y heces de indigentes

La Agencia de Protección Ambiental acusó al estado de no hacer lo suficiente para que los desechos humanos de la población desamparada de San Francisco y Los Ángeles terminen en las aguas del Océano Pacífico.
27 Sep 2019 – 2:40 PM EDT

SAN FRANCISCO, California. – Dos días después de que funcionarios de la administración de Donald Trump criticaran a California por su “aire sucio” y amenazaran con retener los fondos federales para la infraestructura de carreteras, la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) revivió la disputa con las autoridades estatales al acusarlas de no hacer lo suficiente para evitar contaminar las aguas del Océano Pacífico.

En una carta enviada este jueves al gobernador Gavin Newsom, el director de la EPA, Andrew Wheeler, señaló que una de las fuentes de contaminación de esas aguas son los desechos humanos que los indigentes dejan en las calles de ciudades como San Francisco y Los Ángeles.

En la misiva, Wheeler detalló una serie de presuntas deficiencias en las que incurre California y que le impiden cumplir con las regulaciones establecidas en las leyes federales para el cuidado del agua, por lo que le dio a Newsom un ultimátum de 30 días para desarrollar un plan que resuelva dichas fallas.

“Si California no cumple con las responsabilidades que le corresponden, la EPA se verá forzada a tomar medidas”, advirtió Wheeler sin ahondar en cuáles serían estas repercusiones contra el estado. En el mismo tono, hace una semana el presidente Trump amenazó con usar a la agencia para emitir sanciones contra la ciudad de San Francisco por permitir que las jeringas usadas que dejan los indigentes en las calles fueran a para a las aguas del Pacífico a través del alcantarillado.

Las sanciones -que no fueron especificadas- podrían ir desde la retención de fondos hasta revocarle a California la autoridad para administrar regulaciones federales como la Ley de Aguas Limpias, sin embargo, eso implicaría un gasto extraordinario para la EPA al asumir los costos de implementación de los programas para tratar las aguas residuales.

“Estoy harta de que este presidente esté lanzando ataques contra nuestra ciudad solo por razones políticas. No hay jeringas contaminando la bahía o el océano a través de nuestro sistema de drenaje y no existe ninguna relación entre los desamparados y la calidad del agua en San Francisco. No es algo real”, respondió la alcaldesa London Breed a las acusaciones que llamó injustificadas.

Gavin Newsom, gobernador de California, dijo que el presidente Trump constantemente está “usando al gobierno como si fuera un arma para atacar a sus rivales políticos”, entre los que incluyó al director de la CIA, al Departamento de Justicia y a la Agencia de Protección Ambiental. “Esto es una represalia, nada más”, acusó el mandatario estatal desde su cuenta de Twitter.

Heces en las calles

En más de una ocasión, el presidente Donald Trump ha hecho referencia a la indigencia en San Francisco y ha señalado a la población en situación de calle como la causante de muchos de los problemas de la ciudad. Haciendo eco de los dichos del presidente, Wheeler dijo que esta crisis de desamparados en las calles está cobrando factura en el medio ambiente.

“La EPA está preocupada sobre los potenciales impactos en la calidad del agua derivados de patógenos y otros contaminantes provenientes de los desechos humanos que llegan a las aguas cercanas. San Francisco, Los Ángeles y el estado no están actuando con urgencia para mitigar los riesgos a la salud pública y el medio ambiente que pueden resultar de la crisis de indigentes”, indicó la agencia en la carta enviada al gobernador.

El director de la EPA utilizó como ejemplo una nota periodística que reportaba “pilas de heces humanas” en las calles y aceras de la ciudad, mientras que se refirió a un estudio de 2014 de la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles para advertir que los desechos humanos de los campamentos de desamparados estaban catalogados como “una fuente reconocida de bacterias fecales en los cuerpos de agua”.

El problema de excremento humano en las calles de San Francisco no es nuevo. Desde el año 2011 hasta el primer trimestre de 2019, el Departamento de Obras Públicas recibió 118,352 reportes de heces fecales en la vía pública, la mayoría de estos concentrados en 10 vecindarios, entre los cuales se encuentra La Mission, un barrio en el que viven la mayoría de los residentes hispanos en San Francisco.

Esta crisis de insalubridad se disparó el año pasado, cuando los residentes llamaron a las autoridades más de 28,000 veces para denunciar la presencia de heces fecales en la vía pública. Como respuesta, la alcaldesa London Breed puso en marcha una “Patrulla de Excrementos” conformada por cinco personas que están encargadas de limpiar los desechos humanos en las banquetas de la ciudad.

“Aire sucio” en California

A inicios de semana la administración federal disparó una bala de salva más en la disputa que mantiene con California desde que el presidente Trump llegó a la Casa Blanca y que hasta el momento se ha traducido en más de 50 demandas del estado para bloquear regulaciones federales principalmente en materia de medio ambiente, salud e inmigración.

Este martes la EPA amenazó con retener los fondos federales para la infraestructura carretera si no cumple con las metas nacionales sobre calidad del aire, y remató asegurando que California tiene la peor de todo Estados Unidos con unas 34 millones de personas viviendo en zonas con aire contaminado, lo que representa el doble del promedio en el resto del país.

La agencia federal llamó a las autoridades de California a ponerse al corriente con la implementación de los planes federales destinados a reducir la contaminación del aire y trabajar de la mano con la EPA en este proceso, o de lo contrario, el estado dorado podría perder los fondos que recibe de la administración Trump para proyectos carreteros, entre otras sanciones.

Apenas la semana pasada, el gobierno federal revocó la autoridad de California para implementar sus propias restricciones para reducir las emisiones de gases contaminantes, principalmente las de los vehículos de gasolina. Por décadas, el estado había tenido la facultad de hacer gracias a una exención de la Ley de Aire Limpio.

Las leyes federales son las que determinan la cantidad de emisiones contaminantes que pueden venir de los automóviles y camiones, pero desde la década de 1970 a California se le ha permitido implementar regulaciones más estrictas debido a que es el estado que cuenta con más vehículos y sus dificultades para cumplir con las metas federales.

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