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Pena de muerte

Pasó 25 años en el 'Pabellón de la muerte' y ahora demanda porque lo condenaron con falsa evidencia

Un cuarto de siglo después, Vicente Benavides presentó la querella contra el condado Kern y la ciudad de Delano, en California, bajo el argumento de que los fiscales construyeron un caso de violación en su contra con "testimonios forzados" y "evidencia fabricada".
3 Jul 2019 – 1:24 AM EDT

Vicente Benavides pasó casi 25 años de su vida en el 'Pabellón de la muerte' de la cárcel de San Quintín condenado por un crimen que no cometió, hasta que la Suprema Corte de California, citando el uso de falsa evidencia en su caso, anuló su sentencia por la violación y homicidio de la hija bebé de su entonces pareja.

Un cuarto de siglo después, el hombre de origen hispano está demandando a las autoridades del condado Kern y la ciudad de Delano, bajo el argumento de que los fiscales y detectives construyeron su caso con testimonios de testigos que fueron obtenidos a la fuerza, además de fabricar resultados de la autopsia de la víctima que los médicos han calificado como “anatómicamente imposibles”.

Las razones de la demanda se detallan en el documento de 98 páginas que sus abogados presentaron en una corte federal. “La teoría de los fiscales estaba completamente forzada en falsa evidencia y el jurado fue engañado. Les hicieron creer que este hombre bueno y trabajador era un depredador sexual”, dijo Ron Kaye, abogado de Benavides, durante una conferencia la semana pasada.

El caso de Vicente Benavides se remonta a finales de 1991, cuando el inmigrante mexicano que trabajaba en los campos agrícolas de Delano, en el valle central de California, fue acusado de violar a la niña Consuelo Medina, de 21 meses de nacida, causándole serias heridas internas que provocaron su muerte.

Un jurado lo encontró culpable de la muerte de esa bebé, con las agravantes de violación, sodomía y actos lascivos, por lo que en junio de 1993 fue sentenciado a la pena capital, pero durante los últimos 25 años de su vida ha sostenido su inocencia y ahora su exigencia de justicia llegó hasta una corte federal.

La esperanza de Benavides parecía perderse en la prisión estatal de San Quintín hasta que hace algunos años el Centro de Recursos Habéas Corpus (HCRC) tomó su caso y encontraron las falsas pruebas por las que había sido condenado a muerte. Los abogados de esa organización de defensoría pública presentaron las inconsistencias para revisión judicial el año pasado, lo que llevó a la Suprema Corte de Justicia de California a anular la sentencia a Benavides.


La falsa violación

La niña Consuelo Medina, de casi 2 años, murió el 25 de noviembre de 1991 en una cama del hospital UCLA Medical Center luego de permanecer una semana en estado de coma por una lesión abdominal interna y un golpe en la cabeza. Ocho días antes, el 17 de noviembre, la bebé había sido encontrada inconsciente a la salida de un apartamento en Delano, California, donde vivía con su mamá y su hermana de 9 años. Ese día las niñas estaban al cuidado de Vicente Benavides Figueroa, novio de la mamá que se encontraba trabajando.

La niña Consuelo fue llevada a la sala de emergencias del hospital de Delano, donde los médicos certificaron un moretón en la frente, rasguños en nariz y labios, notaron enrojecimiento leve en el área de la vagina y sin realizar un examen completo de sus genitales intentaron en repetidas ocasiones insertar un catéter, pero no pudieron.

La niña entró en coma y fue trasladada al Centro Médico del Condado Kern, donde se detectó que tenía lesiones en varios órganos que pudieron haber sido causados por un golpe en el abdomen. A la mañana siguiente la niña fue evaluada por los doctores Jess Diamond y James Dibdin, quienes determinaron que las lesiones en el área genital podrían ser resultado de una "violación aguda".

El 19 de noviembre la menor fue trasladada al UCLA Medical Center de Los Ángeles, donde fue sometida a cirugía, pero no pudo recuperarse y murió seis días después. En su informe, los médicos de este hospital establecieron que las lesiones no eran consistentes para indicar que se trataba de un caso de abuso sexual.

Las pruebas para incriminar a Benavides se basaron en los testimonios de los doctores Diamond y Dibdin que indicaban que la niña murió por las heridas internas causadas por una violación. Pero la revisión del caso que hicieron los abogados del HCRC reveló las inconsistencias del caso, por lo que la Suprema Corte de Justicia de California anuló la condena a Benavides al considerar que fue basada en evidencia falsa y que el acusado no recibió asistencia legal adecuada.

Así se vive en el 'Pabellón de la muerte' de California

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No más ejecuciones

El caso de Vicente Benavides fue uno de los tantos que motivó al gobernador Gavin Newsom a firmar una orden ejecutiva que el pasado mes de marzo suspendió de manera inmediata la aplicación de la pena de muerte en California. Esa acción le perdonó la vida a 737 prisioneros que se encontraban en el llamado 'Pabellón de la muerte' de la cárcel de San Quintín, donde el inmigrante mexicano pasó el último cuarto de siglo.

Los opositores a la pena de muerte, incluyendo al gobernador Newsom, argumentan que la práctica de la pena capital suele estar rodeada de discriminación y disparidades raciales. Desde mediados de los años 70’s más de 150 reos han sido exonerados por condenas erradas, muchos de ellos hombres negros y de origen hispano.

El pabellón además estaba en completo desuso. California es uno de los 31 estados de EEUU que hasta marzo mantenía vigente la pena capital para los reos condenados a muerte, sin embargo, la última ejecución en la cárcel de San Quintín ocurrió hace más de una década. Clarence Ray Allen, un hombre diabético de 76 años, fue el último reo que recibió la inyección letal en el 2006, más de 20 años después de ser encontrado culpable por un triple homicidio.

Aunque California alberga a una cuarta parte de los prisioneros condenados a muerte en todo el país, desde 1978, cuando se reinstauró la práctica, solo se han realizado 13 ejecuciones. Según datos oficiales del estado, desde 1978 California ha gastado más de 5,000 millones de dólares en el programa que mantiene viva la pena capital. Tan solo en el año 2010, el “Pabellón de la muerte” recibió una inyección de capital de 853,000 dólares para renovar el equipo que hasta la fecha no ha sido utilizado.

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