Masacre en Orlando

El gesto de una azafata con una abuela que perdió a su nieto en la masacre de Orlando

Conoce el conmovedor acto solidario de los pasajeros de un vuelo donde viajaba la abuela de uno de los 23 puertorriqueños fallecidos en el ataque al club Pulse.
16 Jun 2016 – 9:03 PM EDT

Cuando Kelly Davis Kara, una azafata de la aerolínea Jet Blue supo que en vuelo que atendía con destino a Orlando viajaba la abuela de un joven abatido en el ataque al club Pulse, decidió preparar una muestra de solidaridad.

Junto con una colega asistente en el vuelo que salía desde San Juan, Puerto Rico, decidió mostrarle su apoyo a la dama, que resultó ser la abuela del boricua Luis Omar Ocasio Capó, y realizaba sola la difícil travesía.

La propia Davis Kara fue quien contó la anéctota en su cuenta de Facebook:
“Hoy mi querida amiga Melinda y yo tuvimos el triste privilegio de asistir a su abuela (de Ocasio Capó) en nuestro vuelo camino a Orlando para reunirse con su familia durante este momento inexplicable”.

Una vez dentro del avión le proveyeron algunas comodidades, como una almohada, una sábana, agua y pañuelos de papel.

“Pero ahí es cuando nuestro vuelo se tornó verdaderamente inspirador”, escribió.

Mientras tomaban las órdenes de bebida, decidieron comunicarle a cada pasajero por separado que en el vuelo viajaba la abuela de una víctima del horrible ataque perpetrado por Omar Mateen en el que murieron 49 inocentes.
Invitaron a todos los pasajeros a firmar un papel en señal de apoyo. Pero estos, en vez de solo firmar, escribieron párrafos y mensajes de aliento, por lo que las azafatas decidieron repartir más papeles.

“Tuvimos página tras página, tras página tras página, con mensajes largos de condolencias, paz, amor y apoyo. Hubo incluso donaciones de dinero y hasta un par de lágrimas. Luego, con el permiso de la abuela y a petición de unos pasajeros, hicimos un momento de silencio en memoria de (Luis) Omar”, recordó Davis Kara.


Tras aterrizar, cada uno de los pasajeros se le acercó a la abuela del muchacho de 20 años para darle el pésame. "Algunos lloraron, otros la tocaron, otros la abrazaron". Pero cada uno paró a hablar con ella y nadie se quejó que el proceso de salida se tornó lento.

"Me conmueve hasta las lágrimas una vez más, mientras me esfuerzo para escribir sobre esta experiencia. A pesar de que hay unos pocos seres humanos llenos de odio, rotos en este mundo, que pueden muy fácilmente y legalmente tener en sus manos armas de asalto en masa, la gente es amable. A las personas sí les importa", relató la mujer quien concluyó diciendo que jamás olvidará ese día (martes) en su carrera.

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