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Caso Ayotzinapa

El mexicano que corre maratones con el número 43 (el de los estudiantes de Ayotzinapa)

Antonio Tizapa, padre de uno de los estudiantes que desaparecieron en Iguala, hace carreras en Nueva York para llamar la atención del caso y continuar su reclamo de justicia y respuestas.
20 May 2017 – 10:48 AM EDT

BROOKLYN, Nueva York. - Como en otras carreras, el mexicano Antonio Tizapa se puso para la media maratón de Brooklyn, Nueva York su camiseta blanca con el 43, aunque no es el número de dorsal, sino un recuerdo de su hijo.

' Ayotzinapa 43. My son is your son and your son es my son', dice la camiseta. (Ayotzinapa 43. Mi hijo es tu hijo y tu hijo es mi hijo)

Él es el padre de Jorge Antonio Tizapa Legideño, uno de los 43 estudiantes de una escuela para maestros que desaparecieron el 26 de septiembre de 2014 en la ciudad de Iguala, en el estado de Guerrero en México.

Tizapa representa a las familias de los jóvenes, esa otra parte latente del caso Ayotzinapa y con esa frase en su camiseta, la imagen de Jorge Antonio y de la bandera de México llama a la solidaridad, a que otros que desconocen de la historia de los 43 se enteren y a acciones que conduzcan a respuestas.

"No hay día en que no piense en él", dice Tizapa, de 49 años, unos días antes de correr la medio maratón de Brooklyn, una carrera de 13.1 millas.

Llegó a Nueva York hace 16 años, reside en Brooklyn y trabaja como plomero. Al encontrarse solo con el peso de la desaparición de su hijo y "los demás muchachos", como les llama con esa cercanía con la que hablan los padres, encontró en el deporte una manera de unirse a la lucha del resto de las familias y de protestar pacíficamente contra el gobierno mexicano y su manejo de esta investigación.

Desde hace años Tizapa cambió el fútbol por la natación y por correr, y a partir de enero de 2015 inició su trayecto de maratones con esa camiseta en nombre de los 43.

Cuando corre carreras, en medio del esfuerzo físico, la energía y el cansancio, su hijo Jorge Antonio no se le escapa del pensamiento. "Cuando voy corriendo y siento que me falta un poco la fuerza, pensar en él me da un poco más de fuerza para no quedarme. Es un impulso muy grande, muy psicológico que lo quiero reflejar en lo físico", expresa.

Invocar a Jorge Antonio, supone fortaleza pero también dolor. "Me da una impotencia, a la vez, de no poder hacer nada".

Mira esta entrevista de archivo a Antonio Tizapa:

El trabajo continúa para Tizapa al final de la carrera: "En la meta, ante medios, digo: 'Si alguno de tus compañeros o tú ves este mensaje, quiero que sepas que los estamos buscando'".

En la carrera del sábado 20 de mayo, se le unieron más de 25 corredores que llevarán sus camisetas verde en nombre de los 43 (verde por la esperanza, como eco a ese "lugar de tortugas", el significado de Ayotzinapa, recalca Tizapa). Ese esfuerzo colectivo es parte de Running for Ayotzinapa 43 N.Y., una comunidad de corredores impulsados por un reclamo de justicia y respuestas.

Sonríe con ilusión porque en esta carrera de Brooklyn serán casi 30 corredores los que lo acompañaron con esas playeras. Sonríe porque confía en que mientras más corredores lleven esa playera, más personas se interesen y hagan preguntas del caso.

"Jorge es un conquistador de amistades"

La tristeza de Tizapa se entremezcla con la risa cuando repasa memorias. Cuenta que de pequeño, Jorge Antonio, que cumplirá 23 años el próximo 7 de junio, quería ser piloto. "De pequeñito, él le dijo a su mamá, 'Voy a tener el avión y lo voy a estacionar en el rufo para ver a mi papá'. Tomaba un mapa, apuntaba hacia Nueva York y le decía 'él está aquí, no es lejos".

Jorge Antonio, ante los ojos de su padre, es "un conquistador de amistades". Lo describe como muy rápido para hacer amigos, que es tierno y que tiene una sonrisa llamativa que llena vacíos. "Con las muchachas es muy sociable", relata con simpatía Tizapa, del muchacho que cuando pequeñito era tímido, pero atento al mundo a su alrededor.

Su padre recuerda que a Jorge le gustaba arrancarle las ruedas a los carritos con los que jugaba y que de mayor, en sus conversaciones telefónicas y por WhatsApp, le pidió que no importara lo que pasara con las muchachas que saliera, que nunca hablara mal de ninguna.

A Tizapa se le salen las lágrimas cuando piensa en su partida hace 16 años de Tixtla, al pensar en que tuvo que dejar a Jorge Antonio, a su esposa Hilda y sus otros dos hijos, Carol e Iván.

"Nos abrazamos y le dije a Jorge que tenía que ser el hombre de la casa", dice Tizapa, al llorar. Se emociona, dice, al pensar en aquella mirada tierna e inocente de Jorge Antonio.

Tizapa guarda también esa memoria de la despedida que todos le dijeron al partir. "De momento quería irme y regresarme, me partía el corazón dejar todo. La necesidad de darles algo mejor nos ha obligado a muchos, no solo a mí, a salir de nuestro país pero la verdad nunca pensé que esto fuera pasar", explica entre sollozos.

Llegó eventualmente a Brooklyn, y allí le esperaba su hermano. En el condado más poblado de la ciudad de Nueva York, según datos censales, ha construido su vida y aquí hará la carrera que le tiene algo preocupado porque no ha podido entrenar como ha hecho para otras.

Es que además de los maratones, Tizapa se mueve en otras líneas por el desánimo que le causa el gobierno de Enrique Peña Nieto y para reclamar la falta de avances e irregularidades en las investigaciones a más de dos años de lo sucedido.

"El gobierno busca una manera con tal de no verse culpable", subraya al agregar que los pocos progresos en la pesquisa se sienten como una burla a los padres y al pueblo mexicano.

El 26 de cada mes, coincidiendo con la fecha de la desaparición, Tizapa y otros llevan su protesta contra el gobierno frente al Consulado de México en Nueva York. Allí el padre de Jorge Antonio lleva entre consignas y pancartas el reclamo de las familias de los 43 por respuestas. "Lo hacemos los 26 de cada mes mientras no aparezca mi hijo y sus compañeros para exigir su regreso".

Por el momento hay un maratón por completar. Afirma que no es fácil correr un medio maratón. Pero la imagen de su hijo, así como la que tiene en su camiseta, lo anima. "Yo no descansaré. Y los compañeros que están conmigo tampoco descansarán".

Ve también:


FOTOS : De la movilización por #Ayotzinapa

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