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Demandas

Un agente fronterizo abusó sexualmente de joven guatemalteca que se perdió en el desierto, según demanda

La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) interpuso una demanda en nombre de una joven guatemalteca, quien habría sido desnudada y tocada indebidamente por un agente federal en una estación en Presidio, Texas. La víctima ahora estudia y recibe terapia en Fresno, California, donde se reencontró con su madre.
15 Mar 2018 – 10:52 PM EDT
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LOS ÁNGELES, California.– Una demanda en contra de la Oficina de Aduanas y Control Fronterizo (CBP) presentada este jueves en una corte federal de California alega que en 2016 un agente de esa dependencia agredió sexualmente a una joven guatemalteca que entonces tenía 17 años, en Texas.

La presunta víctima, solo identificada como J.I., cruzaba ilegalmente la frontera con la intención de reunirse con su madre en California, pero terminó extraviada en el desierto texano en medio de la noche. Con ella iban su hermana mayor, Clarita, entonces de 19 años, y un niño. Los tres, desorientados y hambrientos, decidieron pedir ayuda a la Patrulla Fronteriza antes de que pasara algo peor.

Sin embargo, bajo el resguardo de un oficial del CBP empezó la pesadilla de esta adolescente y de su hermana mayor, señala la querella que este jueves interpuso en su nombre la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) en una corte federal en el norte de California. Hace un año, la organización presentó una demanda administrativa por este caso, pero fue desechada.

La niña J.I. y Clarita venían de un viaje en autobús de seis días en el que recorrieron gran parte del territorio mexicano. Pero se perdieron en la frontera entre Texas y Chihuahua (México). Los oficiales que las encontraron las llevaron a una estación del CBP en Presidio, donde un agente federal las abusó sexualmente, según la denuncia.

Primero, el uniformado habría llevado a Clarita a un pequeño cuarto en el cual le ordenó que se quitara la ropa y le tocó los pechos y la vagina. Ella regresó llorando al sitio donde estaba su hermana y no le dio tiempo de explicarle lo que había pasado. Luego fue el turno de J.I.

"El oficial del CBP llevó a J.I. por la fuerza y sin su consentimiento a una pequeña habitación que parecía ser un armario. Bloqueó la puerta y no permitió a J.I. salir a pesar de sus protestas. Él le dijo que lo mirara. A pesar de sus reiteradas objeciones, el oficial le ordenó a J.I. quitarse la ropa. Cuando ella se opuso, él insistió que era su trabajo buscar armas", relata la demanda.

Una vez que la niña se desabotonó la blusa a regañadientes, el agente "se le acercó, le levantó el sostén y le tocó los senos", agrega la denuncia.

No conforme, el uniformado le pidió que se bajara los pantalones, unos leggins y finalmente la ropa interior. Al tenerla completamente desnuda, el oficial "tocó a J.I. entre sus piernas". Posteriormente, le ordenó que se diera la vuelta y que se agachara. "Solo después de que ella había cumplido con esa instrucción le permitió a J.I. ponerse su ropa interior y sus pantalones".

Clarita contó en marzo del año pasado, al anunciarse que ACLU presentaba una demanda administrativa contra el CBP por este caso, que su hermana menor regresó llorando, igualmente afectada.

"Mi hermana era tan solo una niña; jamás pensé que le haría lo que me hizo a mí. Al día de hoy, todavía no lo puedo creer. Me siento tan culpable. Pensábamos que habíamos dejado atrás un mundo de violencia y opresión, solo para darnos cuenta de que los oficiales de inmigración en Estados Unidos parecían ser igual a los oficiales en nuestro país, abusando del tremendo poder y responsabilidad que conlleva su trabajo", dijo Clarita.

Las hermanas aseguran en su testimonio que tras el ataque lloraron tanto que el oficial les pidió que se calmaran y les ofreció comida, una cobija e incluso procesar a Clarita como menor a cambio de que no le contaran nada a nadie. Ellas pasaron tres días detenidas y reportaron lo sucedido.


El CBP emprendió una investigación interna que no culminó con cargos en contra del supuesto agresor.

Afortunadamente, las jóvenes consiguieron reunirse con su madre en Fresno, California, donde ahora estudian y reciben terapia para superar dicha experiencia.

"Estamos decididos a responsabilizar al CBP por el abuso sexual de su agente. El CBP se ha negado a enjuiciar penalmente al agente involucrado. Este abuso de poder es inconcebible", dijo Angélica Salceda, abogada de ACLU en el norte de California.

Por tratarse de un litigio pendiente, el CBP no ha comentado sobre este caso, aunque asegura que toma "muy en serio" todas las acusaciones de mala conducta.

"No hay espacio en el CBP para el maltrato o mala conducta de ningún tipo hacia aquellos bajo nuestra custodia. No toleramos la corrupción o el abuso dentro de nuestras filas y cooperamos plenamente con cualquier investigación criminal o administrativa de presunta mala conducta por parte de cualquiera de nuestro personal, dentro o fuera de servicio", indica la dependencia.

ACLU asegura que "miles" de abusos a menores han ocurrido en la frontera desde 2008.

Hace tres años, esa organización denunció 116 incidentes en los que menores migrantes no acompañados fueron víctimas de supuestas vejaciones cuando estaban bajo la custodia del CBP.

La organización describe la situación como de "abuso sistemático" y cita las quejas de una menor de 16 años a quien le "tocaron el área genital con fuerza haciéndola gritar", de un niño de 7 años que no recibió la atención médica que requería durante cinco días y de la adolescente que estuvo tres días con la ropa humedecida por las bajas temperaturas del refugio migratorio al que llegó.

Lo peor, afirma ACLU, es que en los últimos nueve años ni un solo agente fronterizo ha sido castigado, a pesar de las denuncias presentadas ante el Departamento de Seguridad Nacional (DHS). El grupo reclama que las investigaciones han favorecido a los oficiales.

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