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Demandas

"Me bañaron con gas pimienta y agua hirviendo": demandan el centro de detención de ICE más grande de California

Una demanda presentada en una corte federal de Los Ángeles alega que ocho solicitantes de asilo fueron agredidos físicamente por guardias del centro para migrantes en Adelanto solo por exigir mejores condiciones a través de una huelga de hambre. También los castigaron enviándolos a celdas aisladas durante 10 días y negándoles hablar con sus abogados. Algunos siguen lastimados por aquel ataque.
25 Jul 2018 – 8:51 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.– Lunes 12 de junio de 2017. Hora del desayuno en el centro de detención para inmigrantes en Adelanto. Ocho centroamericanos solicitantes de asilo se sientan en dos mesas del comedor, entrelazan sus brazos y advierten que no probarían bocado hasta hablar con funcionarios migratorios. Su plan era exigir un mejor trato, incluyendo atención médica y hablar con sus familias.

Esa era la escena que minutos después se convertiría en una revuelta que hoy todavía recuerdan como un ataque los protagonistas de la huelga. Una supervisora de la empresa GEO Group, propietaria de ese centro, se paró frente a los huelguistas para mostrarles un bote de gas pimienta y darles instrucciones en inglés que nadie entendió. Detrás de ella estaban unos 10 guardias.

Ya que no la obedecieron, la mujer les arrojó el gas en sus caras y genitales. Cuando estos migrantes se retorcían por el ardor, los esposaron y agredieron físicamente.

Uno de ellos perdió un diente y terminó con la nariz fracturada tras ser azotado contra una pared de concreto, a otro le lastimaron la cara y le hicieron sangrar el labio, a uno más le lesionaron la cadera al ser arrojado al piso con las esposas puestas y un salvadoreño, al cual le echaron agua hirviendo para obligarlo a que se pusiera de pie, se desmayó y se lastimó la cabeza al caer violentamente.

Una vez que se recuperaron, estos centroamericanos fueron enviados a celdas de castigo, donde permanecieron incomunicados, incluso de sus abogados, durante diez días. A esos sitios los llaman despectivamente 'el hoyo'.

Estas presuntas agresiones han sido detalladas en una demanda que este martes se presentó en una corte federal en Los Ángeles en nombre de ocho solicitantes de asilo, incluido el periodista Isaac Antonio López Castillo, quien huyó de El Salvador tras recibir amenazas de muerte por exponer las supuestas conexiones entre la pandilla Mara Salvatrucha (MS-13), la Policía y el gobierno local.

"Fueron torturados"

La querella nombra al Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), la compañía GEO Group y la ciudad de Adelanto –en la cual se encuentra dicho centro de detención– afirmando que "en respuesta a este intento pacífico por las condiciones depravadas e ilegales de la instalación, los demandados atacaron violentamente, rociaron con gas pimienta y golpearon a los demandantes".

Para Rachel Steinback, una de los abogados que interpusieron esta demanda, los migrantes "fueron torturados" por los oficiales de GEO y "los trataron peor que a los peores criminales".

"Tanto gas pimienta les arrojaron que toda la unidad de Adelanto tuvo que ser evacuada", reclamó. "Pidieron atención médica para tratar sus heridas y lesiones y no recibieron nada".

La abogada detalló que las peticiones de estos hombres eran que les dieran uniformes limpios, ropa interior nueva, mejores alimentos, asistencia médica adecuada, no ser humillados por el personal y que no limitaran las comunicaciones con sus abogados y familiares.

Adelanto ha estado en el ojo del huracán desde marzo por la muerte de tres inmigrantes entre marzo y junio de 2017, los cuales se suman a otros tres que han perdido la vida desde su apertura en 2011.

El último que falleció ahí fue el hondureño Vicente Cáceres, quien colapsó cuando jugaba fútbol con otros internos. Su viuda ha reclamado que él entró sano a dicha instalación y que por una presunta negligencia médica salió muerto.

Hablan dos presuntas víctimas

Josué Mateo Lemus Campos, un salvadoreño de 25 años, relató que aquella mañana en que realizaron la huelga de hambre le rociaron gas pimienta en la cara, el cuero cabelludo y la ingle. Después, lo esposaron y lo golpearon, dejándole quemaduras, hematomas y un severo dolor en el hombro.

"Me bañaron con gas pimienta, me agarraron a la fuerza, me dieron arañazos, me doblaron la mano y me bañaron con agua hirviendo que no podía soportar", detalló el migrante luego de una conferencia de prensa frente a la oficina de ICE en Los Ángeles, en la cual se expuso esta demanda.

Lemus Campos, quien estuvo en ese centro de ICE en Adelanto entre mayo y noviembre de 2017, comentó que no recibió atención médica por las lesiones sufridas. Dijo que jamás esperó ese maltrato en este país, el cual consideraba su escape ante la violencia de las pandillas en El Salvador.

"Se viven demasiadas injusticias y la gente calla por miedo a que le suceda algo", agregó. "La comida que nos dan es una basura (…) ni un perro se la comería", aseguró este centroamericano.

El hondureño Alexander Burgos, otro de los demandantes, aseguró que los guardias los discriminaban y aseguró que terminó con la cabeza lastimada porque lo aventaron contra la pared y con quemaduras por el gas. "Me presionaron la parte trasera de la oreja con el puño", dijo.

Burgos llegó al centro de detención de Adelanto en mayo de 2017, tras huir de las pandillas que lo amenazaron en su tierra. "Me vine porque no quería trabajar con las bandas criminales", recordó este hombre de 29 años que ahora vive en Long Beach. Según él, su padre fue expulsado de su casa hace poco por miembros de la MS-13 y espera traerlo pronto. "Corre mucho peligro allá", advirtió.

Aislado entre pandilleros

La querella también expone el caso del salvadoreño Omar Arnoldo Rivera Martínez, quien tras la agresión de los guardias terminó con la nariz "severamente fracturada" y habría perdido un diente, una corona dental, así como una boquilla de oro de 14 dientes. Aunque este hombre necesita una cirugía a la fecha no ha recibido atención médica especializada.

De acuerdo a los documentos judiciales, Omar Arnoldo, quien escapó de su país por los asesinatos de miembros de su familia por parte de pandilleros, fue sometido a un castigo adicional: lo pusieron en una unidad con integrantes de bandas callejeras que enfrentaban procesos de deportación.

"El señor Rivera, temiendo por su seguridad, inmediatamente comenzó a suplicar que lo transfirieran de la sala, explicando que lo estaban poniendo en peligro físico. Los demandados ignoraron sus súplicas y lo dejaron allí durante un mes", reclama la demanda.

Otros demandantes son Josué Cortez, un hombre gay que huyó de El Salvador por abusos debido a su orientación sexual; Luis Peña, que salió de su país porque pandilleros secuestraron a su hermano y dos primos y lo amenazaron con hacerle lo mismo; y Omar Rivera, quien abandonó Centroamérica luego de que pandilleros lo forzaron a ver el asesinato de su hermano y cómo atacaban a su hija adolescente.

GEO: son acusaciones frívolas

A través de un comunicado, la empresa GEO argumentó que estos alegatos están "completamente infundados", recalcando que dicho incidente fue investigado por ICE, determinando que sus guardias "actuaron a conformidad con el protocolo establecido".

"Defenderemos enérgicamente a nuestra compañía de estas acusaciones frívolas", expresó Pablo E. Páez, vicepresidente ejecutivo de relaciones corporativas de GEO. "Los miembros de nuestro equipo se esfuerzan por tratar a todos los que están bajo nuestro cuidado con compasión, dignidad y respeto", agregó.

ICE, por su parte, no comentó específicamente sobre dicho proceso judicial, aunque aclaró que ello no significa que aceptan todas las quejas en contra de sus oficiales y los guardias de GEO. La demanda afirma que la dependencia no tomó con seriedad las denuncias de los migrantes golpeados.

"Nuestros agentes capacitados aportan a la misión del departamento (de Seguridad Nacional, DHS), ejecutando nuestras leyes mientras continúan brindando seguridad a nuestra nación", señaló Lori Haley, vocera de la agencia en Los Ángeles.


En fotos: Así es el centro de detención para inmigrantes más grande de California

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