Renuncia la autoridad de salud del condado con mayor porcentaje de hispanos en Texas y todo EEUU

El juez del condado de Starr, situado en el valle de Rio Grande, al sur de Texas, había pedido un aumento para José Vázquez, que ganaba solo 500 dólares al mes por atender una comunidad rural con un 95,7% de población de origen hispano, un solo hospital sin unidad de cuidados intensivos y donde uno de cada tres habitantes vive en la pobreza.

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José Vázquez, el principal encargado de la salud pública del condado fronterizo de Starr, Texas, que tiene el mayor porcentaje de población de origen hispano de todo el país (un 95,7%), renunció este lunes debido a que la Corte de Comisionados del condado se negó a subir su sueldo, de 500 dólares al mes a 10,000 dólares.

El salario promedio de un médico en Texas es de 110,000 dólares al año, unos 9,166 al mes. Starr se sitúa en una de las zonas más golpeadas por la pandemia del coronavirus en todo el estado.

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El juez del condado, Eloy Vera, fue quien propuso la idea de subir el salario a Vázquez debido al aumento de casos que ha visto el condado de 65,000 habitantes, situado en una región pobre y rural que enfrenta aún mayores dificultades para enfrentar la pandemia.

Vera había justificado el aumento para Vázquez debido a la carga de trabajo por la pandemia, y propuso que se pagara de los 1,7 millones de dólares que recibió el condado a través de la ayuda federal (CARES Act). Pero la idea no fue respaldada por los comisionados.

10 de cada 12 hospitales en la región, rebasados

“Nunca pedí que me pagaran un salario ni nada, pero la cantidad de horas que dedicaba a esto era enorme”, explicó Vázquez a El Nuevo Heraldo, de Brownsville. “ La corte de comisionados cree que alguien debe seguir haciendo este trabajo gratis. No apreciaron lo que había hecho hasta ahora, piensan que alguien más puede seguir haciéndolo gratis”.

El juez Vera explicó que Vázquez había estado trabajando por seis o siete días a la semana en jornadas de hasta 14 horas diarias. Además de asesorar al condado, el médico es el director del único hospital de la comunidad.

La dimisión de Vázquez deja en la incertidumbre a un condado situado en una de las regiones más afectadas por el coronavirus en Texas, que de por sí enfrenta un aumento considerable de contagios que lo ha situado como el tercer estado del país con el mayor número de casos.

El condado de Starr colinda con Hidalgo (McAllen), que registró 600 muertes en julio, una cifra similar a Harris (Houston), que tiene cinco veces más habitantes. Uno de cada tres de sus habitantes vive en la pobreza y al menos un 35% de su población no tiene seguro médico. Además está en el Valle del Rio Grande, donde 10 de cada 12 hospitales están rebasados y donde los enfermos deben recorrer horas de carretera para conseguir atención.

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En la pobreza y sin recursos

Al declararse la pandemia en Texas, a mediados de marzo, Starr tomó medidas aún más rígidas que el resto de los condados texanos. Las autoridades pusieron el único centro de pruebas al sur de San Antonio, un toque de queda y el uso obligatorio de mascarillas. Durante tres semanas de abril no registró un solo caso, recordaba en julio el alcalde de Rio Grande City, Joel Villareal, en una entrevista con The Guardian.

“Lo que hicimos aquí era un modelo para el resto del país, pero todo se perdió”, dijo entonces. El alcalde sostiene que la reapertura de Texas, ordenada por el gobernador Greg Abbott, puso al condado contra las cuerdas y es directamente responsable de la desesperada situación que la ciudad, como otras en la región fronteriza texana, enfrenta en estos momentos.

Para este lunes, el condado de Starr suma 2,213 casos y al menos 68 muertes. Los trabajadores del pequeño hospital de la región, que no tiene unidad de cuidados intensivos, han tenido que trasladar a pacientes a ciudades a más de cientos de kilómetros de distancia o incluso a otros estados, como Oklahoma.

La situación es tan dramática que las autoridades sanitarias de la región han mantenido reuniones para valorar qué pacientes trasladar y a cuáles es mejor enviarlos a morir a sus casas, puesto que al llevarlos a un hospital lejano, añade el costo adicional a las familias de traer de vuelta a sus seres queridos.

Un modelo exitoso tirado por la borda

Vázquez se lamentaba en julio de que las medidas de prevención que habían aplicado con éxito al inicio de la pandemia habían sido tiradas por la borda debido a la apresurada decisión de Abbott para reabrir el estado. “Hemos llegado al punto que temíamos desde entonces”, dijo a The Monitor, de McAllen.

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Al igual que el alcalde de Rio Grande City, Vázquez también señalaba desde hace un mes que la reapertura del estado, que retiró poderes a las autoridades locales para imponer medidas de restricción, los puso contra las cuerdas.

“Tenemos que restringir las salidas de casa, las interacciones sociales. es ahora o nunca. Hemos llegado a ese punto. Esto no es un engaño, esto no es una situación que ha sido inflada por intereses políticos o personales. Esto es real”.