null: nullpx
Sexualidad

Sobrepeso, ¿una ventaja para el sexo?

El peso y la talla de cada persona no es impedimento para gozar en la cama.
20 May 2016 – 3:50 PM EDT

El deseo carece de complejos, sobrepasa tallas, defectos y pieles sin airbrush. Una vida sexual placentera va más allá de tener el cuerpo de las celebridades del momento: todas las personas tenemos la capacidad de llevar una vida sexual placentera sin importar si se tiene o no un vientre plano, y el peso no necesariamente es un impedimento para disfrutar sexualmente y hacerlo con frecuencia.

A menudo pensamos que las personas más delgadas son las que tienen más sexo; sin embargo, un estudio de 2008 que examinó el índice de masa corporal, la orientación sexual, la edad de la primera relación y la frecuencia de encuentros, dio como resultado que 92% las mujeres con mayor volumen y masa tenían sexo con mayor frecuencia que las mujeres con una masa corporal menor a 25 (87%). Esto no quiere decir que todas las mujeres con sobrepeso u obesidad tienen actividad sexual más frecuente, pero sí demuestra que los kilos no determinan nuestra vida erótica.



La disparidad

Existe mayor controversia cuando sólo uno de los miembros de la pareja tiene sobrepeso u obesidad; estas uniones son vistas con sorpresa, desaprobación, morbo y están sujetas a cuestionamientos que no se harían a personas esbeltas: que si el más delgado no es sofocado o aplastado cada vez, que si le hace un favor a la persona, o bien, cómo le hizo el más pesado para "atrapar al otro", como si fuera un triunfo, algo extraordinario.

Asumir que el peso es un impedimento para disfrutar de los placeres de la carne se acompaña de la percepción de que la vida sexual con sobrepeso es limitada y aburrida. Si hay practicantes de yoga con sobrepeso que logran equilibrios y posturas mejor que cualquier persona en forma, lo mismo puede suceder entre las sábanas. Las parejas pueden ayudarse entre sí, recurrir a juguetes y muebles sexuales o dispositivos como Liberator wedge, diseñado para que las parejas estén más cómodas y logren una penetración más profunda.

Si ambos tienen un abdomen prominente, el misionario no es una opción: sería incómodo y perderían tiempo y energía en acomodarse, pero hay posiciones como el perrito y en general, cualquier estimulación y penetración desde atrás son ideales. La mariposa y la media carretilla son posturas en las que el hombre permanece de pie mientras su compañera está reclinada en la cama o en algún otro mueble, y se logran maravillas independientemente del peso; asimismo, pueden colocarse de lado o extender la duración del sexo oral.

Desde luego, no todas las posiciones sexuales son idóneas para las personas con sobrepeso u obesidad y no hay nada de malo en ello, simplemente hay que descubrir cuál funciona mejor. En foros en línea y blogs al respecto abundan las opciones, pero una sesión con un especialista les dará ayuda precisa y resolverá todas sus dudas, además de brindarles información personalizada.



Más es más

Respecto al desempeño sexual de los hombres, un estudio realizado en 2014 aseguró que los hombres con sobrepeso rendían mayor tiempo en la cama. La investigación, que se llevó a cabo por científicos de la Universidad de Erciyes, en Kayseri, Turquía, demostró que entre mayor es el índice de Masa Corporal (IMC), mayor es la duración del acto sexual; el reporte también añadió que los hombres con panza pronunciada duraban hasta cinco minutos más que las personas en su peso debido a una mayor cantidad de estradiol, una hormona femenina que en los hombres retrasa el clímax.

Realizado a lo largo de un año, los investigadores se basaron en experiencias de 200 hombres para concluir que quienes tenían un índice de masa corporal mayor, tenían un coito que duraba aproximadamente 7.3 minutos, mientras que los más delgados sólo alcanzaban 2 minutos.

Pero no siempre fue igual

Cuando hablamos de sobrepeso u obesidad lo relacionamos de inmediato con una enfermedad, inactividad, holgazanería y descuido, pero la historia nos refiere que las cosas no siempre fueron así ya que esas características ahora considerados padecimientos, se asociaron durante mucho tiempo a la salud, la belleza y el poder.

En Mauritania, África Occidental, las adolescentes son llevadas a campamentos donde son sobrealimentadas porque de lo contrario no resultarían atractivas y nadie se casaría con ellas. En la Edad Media, la glotonería ya se consideraba pecado, pero eso no impedía que fuera común entre los nobles, ya que así demostraban su capacidad económica, por lo que era un símbolo de estatus.

En fechas recientes, la popularidad de las tallas grandes ha traído a las pasarelas cuerpos más abundantes y el movimiento Fat Acceptance , surgido en los sesenta, ha retomado fuerza. Las personas con tallas más grandes se autoproclaman gordas, asumen que su cuerpo es así y que la cantidad de tejido adiposo no los determina y tampoco define su estado de salud. Eso lo dice un reporte de The Archives of Internal Medicine, el cual dictaminó que la mitad de los adultos con sobrepeso y un tercio de los adultos con obesidad, tenían los niveles de azúcar en sangre, colesterol, triglicéridos así como la presión sanguínea totalmente normales, con un riesgo de padecimientos cardíacos y diabetes en el mismo nivel que una persona delgada, lo que demuestra que es posible estar sano, con todo y abdomen abultado o una generosa papada.



El peso y la talla de cada persona no es más que responsabilidad de la misma y definitivamente no es impedimento para gozar en la cama ni fuera de ella: lo único que sobra en las alcobas es la báscula, quizá sea hora de deshacernos de ellas.

Además ve:

Más contenido de tu interés