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Sexualidad

“Mommy porn”, después de Grey

Descubre algunas verdades sobre la sumisión y los juegos sexuales que no encontrarás en los libros de E.L. James.
22 Abr 2016 – 02:06 PM EDT
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Se caracteriza por enfocarse en las fantasías femeninas y describir la dominación sexual de la mujer de manera “elegante”. Crédito: iStock

El porno para mamás, o “mommy porn”, es un subgénero erótico que creció tras el éxito de la novela Cincuenta sombras de Grey, de la autora E.L. James . Se caracteriza por enfocarse en las fantasías femeninas y describir la dominación sexual de la mujer de manera “elegante”.

Tras su publicación en 2011, el libro se popularizó rápidamente, sobre todo entre madres de más de 30 años de edad. La trilogía, escrita por una productora de televisión y mamá británica, estuvo 133 semanas consecutivas en la lista de bestsellers del New York Times.

Más que literatura, autoayuda

Para algunos, la obra de James es simplemente una banalización del mundo del Bondage y Disciplina; Dominación y Sumisión; Sadismo y Masoquismo (BDSM). Incluso hay quienes lo critican por mantener estereotipos de género y presentar una visión distorsionada de ciertas prácticas sexuales.

Eva Illouz, profesora de sociología en la Universidad Hebrea de Jerusalem, habla de los textos de James en su trabajo Hard-Core Romance. Para ella la obra tiene escaso mérito literario y es más bien “un libro de autoayuda”. “Los textos pornográficos pretenden de manera explícita excitar sexualmente a un lector, usualmente, masculino y solitario”, afirma. En cambio, muchas de las escenas de Cincuenta sombras de Grey “están escritas (…) para instruir a hombres y mujeres sobre formas creativas y eficientes de incrementar su placer sexual”.

Por ejemplo, en un pasaje el protagonista Christian Grey disuade a su pareja de usar el baño: “Entre más llena tu vejiga, más intenso tu orgasmo, Ana”. Su propósito “no es excitar al lector solitario, sino invitar a mujeres a (tener) una mayor fluidez en el arte de hacer el amor”, sostiene la académica.

Las claves: comunicación e innovación

Según Alberto Torrentera, doctor en antropología del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, muchas personas incurren en estas prácticas “para explorar, para innovar”.

Sin embargo, es indispensable informarse a fondo sobre el tipo de consecuencias que las diferentes actividades BDSM pueden tener. Las lesiones relacionadas con estas prácticas y el uso de juguetes sexuales aumentaron más de 50% entre 2010 (antes de que se publicara Cincuenta sombras de Grey) y 2012, un año después de su aparición.

El consenso es el punto básico: “Qué se va a llevar a cabo durante la relación sexual, cuáles van a ser las condiciones, la intensidad”, explica Torrentera, quien ha trabajado con grupos de sexualidades alternativas en Argentina y México.

A menudo se utilizan colores como código de comunicación: “Verde, significa que va bien, que siga; amarillo, que se necesita hacer un pequeño ajuste, pero podemos seguir, y el rojo refiere al alto de la sesión. En ocasiones se usa la palabra negro para indicar alto total”, detalla el antropólogo.

Si la persona sumisa está amordazada, “se puede establecer un sistema de claves con la mirada, con un movimiento, para saber cómo se encuentra”, añade. Para evitar que la sesión llegue a interrumpirse por completo, algunos miembros de la comunidad BDSM recomiendan preguntar constantemente a la persona pasiva cómo está y si se siente a gusto.

Estereotipos de género

La mayoría de las historias del mommy porn presentan a una protagonista inocente que es introducida a un inimaginado mundo sexual por un macho alfa controlador. Stephanie Coontz, autora de A Strange Stirring, sostiene que este tipo de fantasías sobre la sumisión de las mujeres a un hombre peligroso son construcciones culturales que han estado vigentes por siglos.

"Como historiadora, no creo que las mujeres tengan algún gen o necesidad evolutiva para ser sumisas”, afirma Coontz. “De hecho, muchas mujeres pueden ser sexualmente agresivas”.

El hecho de que el temor se presente como excitante se explica porque “todos somos seres producto de una combinación de sociología y biología, y a menudo la adrenalina se confunde fácilmente con el amor y el deseo”.

“En las relaciones sadomasoquistas hay una diferencia muy marcada entre el papel del amo, que juega un rol de control, sometimiento, y quien encuentra placer en ser sometido o humillado”, sostiene Torrentera. Según la psicología freudiana, toda relación tiene rasgos sádicos o masoquistas: “sentir placer de causar a alguien dolor por un lado, y por otro, tener placer al sentir dolor”, explica. “Esto abarca todo tipo de prácticas como recordar escenas de celos pasadas, jalar el cabello, escupir…”.

“En la escena sadomasoquista el vestuario, la iluminación, las órdenes, bajo qué condiciones ocurre, todo es muy importante. A veces el golpe es lo de menos, sino que tiene más importancia todo lo que acompaña y cobija”, afirma el antropólogo quien ha estudiado diversos temas relacionados con la sexualidad.


Otro punto importante es que lo que sucede en los encuentros eróticos no necesariamente refleja el comportamiento de las personas en otras áreas de su vida. Sophie Morgan, autora de Diary of a Submissive y practicante de la sumisión sexual, destaca: “Tengo control de mis finanzas, mi salud reproductiva, mi carrera y todas las otras cosas por las que las feministas han luchado”. En su opinión, mucho de lo que sucede en los libros de James “es abuso doméstico, tanto físico como emocional”.

Para ella el punto crucial para diferenciar el abuso del BDSM radica en la naturaleza del consentimiento, “del hecho de que yo estoy disfrutando y no soportando lo que estamos haciendo; y fundamentalmente de que conservo el poder. Yo decido a quién someterme, cuánto control darle y cuáles son mis límites”, señala la periodista.

Así , establecer límites, mantener la comunicación e informarte sobre los riesgos y consecuencias de nuevas actividades eróticas pueden evitar que una fantasía termine en pesadilla.

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