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Sexualidad

Las nalgadas son para los adultos

Sólo deben prevalecer como un juego consensuado en pareja.
10 Mar 2016 – 7:28 PM EST

Por Andrea Mireille | @UnivisionTrends


Hay momentos en los que el dolor y el placer se conjugan de tal forma que pueden llegar a confundirse; quizá por eso, los gemidos de sufrimiento y gozo nos resultan muy similares. Para muchos esta mezcla de sensaciones alcanza la “perfección” con el spanking.
Cuando pensamos en nalgadas, la imagen que viene a la mente es la de un menor en el regazo del padre o la madre, o bien, mujeres azotándose una a la otra. Los videos y sesiones fotográficas bondage de la modelo pin up Betty Page son un buen ejemplo de ello: además de estremecer la carne, lo hizo con las buenas conciencias de la época por igual.

El spanking es el acto de golpear las nalgas con la mano o con algún objeto, usualmente usado como una forma castigo en los niños y las mujeres. Actualmente se desaprueba para estos fines por obvias razones; sin embargo, el spanking erótico es una práctica sexual extendida, que constituye una forma más de excitarse, usada como preámbulo durante las relaciones sexuales o como un juego espontáneo de pareja. Aunque usualmente se piensa en el hombre como el spanker (quien da los azotes) y en la mujer como la spankee (quien los recibe), en los juegos de rol los papeles pueden invertirse: él recibe, ella da. La dinámica es similar en las parejas del mismo sexo.

El placer de recibir golpes en las nalgas está ligado directamente a la ciencia del dolor, de acuerdo con un estudio realizado por el Departamento de Psicología de la Universidad de Oslo. En 2013 estableció que en niveles moderados éste puede ser placentero, especialmente cuando ocurre en un nivel menor al esperado. El spanking es disfrutable debido a que, al sentir molestia, el cerebro envía una carga de endorfinas o "drogas naturales" -neurotransmisores de efecto similar a los opiáceos por su efecto analgésico y su sensación de bienestar- para calmar el dolor; asimismo, el golpe incrementa el flujo sanguíneo lo que aumenta la sensibilidad y la excitación.



Confianza y comunicación, premisa básica

Las nalgadas puede ser muy excitantes y placenteras. Para hacerlas parte del repertorio sexual deben estar presentes la confianza y la comunicación, elementos básicos dentro y fuera de la cama. De acuerdo con el sitio Uberkinky, lo mejor es empezar poco a poco: un masaje circular, caricias y golpes suaves estimularán a la pareja. Posteriormente, pueden intercalarse golpes firmes, rápidos, acompañados de estimulación genital. Se recomienda monitorear constantemente las reacciones, probar previa y suavemente, sobre todo en el caso de látigos para tener idea de la intensidad. También se sugiere tener una palabra de seguridad para detener las nalgadas cuando quien las recibe así lo desee. Aunque parezca obvio, hay que centrarse en las nalgas y en su parte baja; se deben evitar golpes cerca de órganos vitales. El objetivo debe ser una mezcla de placer y dolor.
La posición del spankee también es importante: debe ser cómoda. Puede ser recostado en la cama o en el regazo, de pie, con ataduras, inclinado, o en cuatro. Para los familiarizados con la práctica del bondage hay dispositivos como bancas o "monturas" donde la persona se coloca. También hay complementos como el uso de ropa hecha de látex o piel. De igual forma, hay una variedad de opciones para quienes la mano no es suficiente: bastones, paletas, así como fuetes. Algunos incluso usan la parte trasera de los cepillos para cabello, plumeros o utensilios de cocina.

Si se van a usar algunos de los aparatos o juguetes mencionados, hay que informarse sobre su uso para evitar accidentes o heridas graves. Es normal que después de una sesión haya enrojecimiento y aparezcan moretones debido a que algunos vasos sanguíneos se romperán. Al terminar, pueden usar hielo, árnica o aloe vera, de ayuda para aliviar el dolor y desinflamar.



Una nalgada bien dada

El Papa Francisco señaló el año pasado que estaba de acuerdo con su uso. Con frecuencia decimos o escuchamos que es mejor un nalgada bien dada que un niño malcriado, no obstante la ciencia desalienta dichas creencias. En 2015, el sitio Upworthy lanzó un informe que incluía los testimonios de 36 mil personas, así como el resultado de 88 estudios realizados al respecto. Pese a que las nalgadas tienen efectividad inmediata, no hay efectos positivos a largo plazo. Hay mayor tendencia a la agresividad, relaciones deficientes entre padres e hijos, así como la posibilidad de ejercer y recibir maltrato físico y emocional en la vida adulta.
Para muchos latinos la nalgada y la chancla son parte de la formación, pero si lo pensamos un poco, no necesariamente los castigos nos hicieron mejores; los valores, la disciplina y el amor de los padres, sí. Por ello, el estudio señaló que del 93% que justifica las nalgadas, 85% preferiría no usarlas jamás, razón por la que eligen métodos como el time out, remover privilegios, usar el refuerzo positivo y establecer límites claros, si se usa, al menos hay que evitar que sea la forma única de disciplina, igualmente, el informe sugiere explicarle al niño la razón.

Como se vio en el reporte mencionado, las nalgadas como forma de disciplina son, generalmente, infructuosas: los castigos corporales resultan ineficientes y dolorosos. Por ello no suena descabellado dejarlas como un juego consensuado entre adultos.


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