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Sexualidad

Disfunción eréctil: un problema más común de lo que se cree

A partir de los 40 e incluso 30, es un tema recurrente que necesita ser tratado.
16 Mar 2016 – 5:46 PM EDT

Por Camila Werner | @UnivisionTrends

En una relación de pareja existen varias cosas que hay que tener en cuenta para que esta funcione y el sexo, naturalmente, es una de ellas. Sobre todo porque es el reflejo de cómo se lleva la pareja.

Sin embargo, existen algunos problemas que son muy comunes, pero que no se suele hablar de ellos por vergüenza. Uno de ellos es la disfunción eréctil, o en palabras simples: la imposibilidad de conseguir una erección.

Sí, leíste bien. Disfunción eréctil. Hace unos años atrás escuchar este tema era relacionado a hombres mayores que no eran capaz de mantener una erección. Hugh Hefner fue el hombre símbolo famoso de la impotencia, pero que lograba satisfacer a sus conejitas con una extraña pastillita azul que prometía acabar con ese problema.

La realidad de este problema hoy es un poco distinta, ya que es bastante común y no es necesario tener 60 años para padecerlo. Roser Ventura, sicóloga clínica y sexóloga en Relaciones de Pareja y Transformación Personal en Barcelona, explica que es normal que este problema se dé a partir de los 30. “Se da en más jóvenes también. Los jóvenes y adultos muchas veces por ignorancia no dan importancia al problema creyendo que es temporal o atribuyéndolo a su pareja. Pueden sentirse incómodos, pero cuando no están en una relación estable se olvida el problema y esperan a la siguiente oportunidad sin asumir que es un problema”, dice.


Cuestión de porcentajes

Según el Hospital Angeles, algunos médicos lo consideran un problema cuando en un 25% de los intentos no se logra una erección suficiente como para lograr el coito, mientras que para otros este problema se presenta cuando se fracasa en el 50% de los intentos. Es decir, es normal, que alguna vez en la vida, al menos, un hombre no haya logrado una erección, pero cuando el patrón se repite, es necesario consultar con un especialista.

Las causas de la disfunción eréctil son varias y va a depender de ella el tratamiento que deba seguir el paciente. “Si el origen del problema es orgánico o debido a la medicación para la presión arterial, tiene que abordarse desde el tratamiento médico sexólogo, urólogo o andrólogo”, explica Roser. “Si es debido a la educación recibida, a la socialización, el entorno, su relación con los progenitores u otras causas sicológicas, es necesario abordarlo desde la vida personal y sexual del paciente”, agrega.

Para tomar el pulso a la estadística de Norteamérica: en Estados Unidos, uno de cada cuatro hombres menores de 40 años presenta síntomas de disfunción eréctil. En Canadá, más de la mitad de la población masculina entre los 40 y 70 años la sufre, de un modo u otro. En México, según el urólogo Arturo Ramírez de Avivia Pharma, una de cada dos personas tiene disfunción eréctil. El doctor aclara que por lo general cuando el problema afecta a los jóvenes, se debe a razones sicológicas, mientras que cuando se da en mayores de 40, los problemas son orgánicos y los mayores culpables son el tabaquismo, falta de ejercicio y sobrepeso.

Claramente, esta situación no sólo afecta al hombre, en su autoestima y en su salud sexual, sino que también a su pareja. “ Puede afectar mucho a la relación de pareja, pero como se tiende a normalizar y la mujer a veces cree que es culpa suya, el problema pasa a ser de ambos. Esta inmadurez inconsciente femenina hace que persista el problema y se perpetúe toda clase de inmadurez masculina que no sólo se reduce al ámbito sexual. La relación sexual satisfactoria es el reflejo del estado de salud de la misma relación de pareja, del estado de confianza, intimidad, etcétera”, añade Ventura.

Al día de hoy, al ser un tema común –pero del que poco se habla- existen soluciones. Para empezar, el hombre debe afrontar que tiene un problema. No sirve de nada pensar que es algo que pasará o puede cambiar con otra pareja. “ Es importante consultar con un médico, sexólogo o especialista que descarte las posibles causas orgánicas y un compromiso personal para adquirir el autoconocimiento de uno mismo a través de un determinado número de sesiones de acompañamiento terapéutico, según la gravedad o profundidad que se descubran en las sesiones”, finaliza Ventura.

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