null: nullpx
Sexualidad

¿Cómo Internet ha cambiado nuestra sexualidad?

La forma como vemos y practicamos el sexo se ha modificado gracias a cámaras en los teléfonos, acceso a miles de sitios y un largo etcétera.
20 Abr 2016 – 03:14 PM EDT
¡Nuevo!

Presiona aquí para reaccionar

Reacciona
Comparte

“Soy un hombre de 24 años, complexión media, económicamente independiente. Tengo estabilidad financiera y un buen trabajo. Soy muy introvertido y casi nunca me aventuro fuera de mi pequeño círculo de amigos. Nunca he mantenido una conversación larga con una mujer, mucho menos he tenido una novia. No hace falta decir que soy virgen y que pagar por sexo me parece muy arriesgado. Conforme pasa el tiempo me convenzo más y más de que nunca encontraré una pareja, pero en realidad ése no es el problema. Lo que me hace sentir muy mal es que como mi vida sexual es tan frustrante, acudo a escapes alternativos: unas ocho veces al día me masturbo frente a una cámara en un sitio online, en el que hombres y mujeres me observan. A mi edad, cuando la mayor parte de los hombres encuentran estabilidad emocional, yo me siento un adolescente sin freno. Esto ha afectado mi trabajo, mi forma de ser y hasta cómo me veo a mí mismo. Me pregunto quién soy realmente y qué es lo que quiero. No sé cómo romper este círculo vicioso de pornografía, autocomplacencia excesiva y, después, culpa”. Este correo electrónico fue enviado por un chico de Nueva Zelanda a Stoya, columnista sexual del sitio The Verge. Más allá del caso de este chico, su confesión arroja luz sobre cómo Internet ha cambiado los hábitos sexuales.

La pornografía portátil se ha vuelto tan socorrida, que el sitio de PornHub reportó recientemente que en 2015 la mayor parte del tráfico le vino de dispositivos móviles: 53% de teléfonos celulares (contra 45% en 2014), 11% de tabletas y sólo 36% de computadoras. En contraste, en octubre del año pasado la icónica marca Playboy anunció una reconfiguración de su revista: ya no incluye desnudos en la portada. “El clima político y sexual de 1953, cuando Hugh Hefner lanzó la publicación, no se parece en nada al de hoy”, dijo Scott Flanders, CEO de la empresa. Sí, tiene razón, aunque unos meses después todo indica que la estrategia no logrará devolverle el esplendor pasado, pues a fines del marzo pasado se anunció que la marca del conejito se pondría en venta.

Paradigma revolucionado

Y es que nadie lo puede poner en duda: estamos ante una revolución total del paradigma. La forma como vemos y practicamos el sexo se ha modificado gracias a cámaras en los teléfonos, acceso gratis a miles de sitios explícitos, subastas virtuales para acostarse con una persona virgen, sitios de citas amorosas online y otros para conocer gente que sólo quiere sexo, la posibilidad de enviar fotos y videos en un correo a partir de un click, la práctica de tener relaciones vía Skype, entre muchas otras. Recientemente, el sitio Wired.com publicó 12 breves historias sobre sexo en la era digital que, además de divertidas, abren el espectro de las casi infinitas posibilidades que Internet y la tecnología han traído a las relaciones sexuales.

Aunque, claro, abundancia de acceso no significa información, como señala el psicoanalista y escritor Paul Joannides en el sitio Psychology Today: si bien los niños y adolescentes de hoy saben más de pornografía que ninguna otra generación, están más desinformados que nunca sobre el sexo: piensan que tal como son las películas XXX es como la gente real tiene relaciones, es decir, sin besos, sin ternura, sin hablar, todo siempre perfecto. Habrá que esperar para ver el efecto que esto tiene a mediano y largo plazo.

Por otro lado, el terapeuta sexual y escritor Ian Kerner comenta en el sitio Mashable que los medios digitales están cambiando la manera como los hombres se dan placer a solas: “Es una masturbación oportunista. Es decir, ya no hace falta planear nada: cuando una persona se conecta, al instante tiene un abanico de posibilidades para excitarse en segundos, cuando y donde quiera que esté”. Lo confirma el comentario de Patrick, asiduo a sitios porno: “Yo diría que 95% de las veces que me masturbo acudo a la tecnología. Tener teléfono celular me da la certeza de que en cualquier momento, con un poco de privacidad, puedo alcanzar un buen orgasmo. Cuando era adolescente usaba un libro de cuentos eróticos o un catálogo de Victoria’s Secret, porque era lo que tenía a la mano. Hoy, en cambio, puedo mirar hasta una docena de imágenes excitantes antes de eyacular”.

La adicción a la masturbación asistida

La avalancha de imágenes hiperestimulantes y de alto impacto hace que la visita promedio a PornHub sea de alrededor de nueve minutos, señala Mashable en el mismo artículo, muy superior a los 30 minutos en promedio que una mujer necesita para llegar al orgasmo a través de la estimulación directa. Es decir, entre la imaginación y la realidad hay un mundo de distancia. El doctor Kerner explica: “La masturbación asistida por computadora puede tener un efecto negativo en la vida sexual real, es decir, en el sexo con una mujer de carne y hueso. En este nuevo contexto, los hombres no usan su imaginación para pensar en gente real, como novias, exnovias o mujeres que les atraen. Es decir, no acuden a su propia base de datos erótica. Algo se pierde cuando te masturbas viendo a actrices porno, que no están íntimamente relacionadas contigo”. Y abunda: “Entre mis pacientes en terapia, el hombre que tiene poco deseo sexual no es el que no muestra interés por el sexo, sino el que se masturba viendo pornografía, pero no teniendo sexo con una mujer”.

Entonces, ¿la masturbación es negativa? “No”, señala el especialista. “Tiene muchas ventajas, por ejemplo, permite que por medio de un orgasmo autoprovocado, la gente lidie mejor con estados de ánimo como depresión o ansiedad. También permite que cada quien experimente con fetiches y situaciones sin enfrentar el riesgo de llevarlas a la realidad y, asimismo, las parejas pueden ver porno juntas, para añadir un toque de novedad a su vida sexual”. Como en todo, se trata de saber aprovechar la tecnología a nuestro favor, no emplearla para sustituir la vida. Claro, decirlo es fácil, pero todo indica que no estamos precisamente lográndolo.

También ve:


¡Nuevo!

Presiona aquí para reaccionar

Reacciona
Comparte
Publicidad