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Relaciones Personales

¿Realmente eres obsesivo compulsivo?

Un lugar específico, un orden exacto o acomodar las corbatas por color, son algunas de esas pequeñas actividades que nos permiten ser más normales.
19 Abr 2016 – 12:59 PM EDT
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La televisión y el cine nos han hecho más llevadera la idea de que se puede ser obsesivo compulsivo (OCD, por sus siglas en inglés) y, aún así, tener una vida relativamente normal. Es más, los casos de estos personajes caricaturizados –Sheldon Cooper en The Big Bang Theory, o Monica Geller en Friends–, incluso se vuelven motivo de risa y entretenimiento, pero ¿es posible tener realmente una existencia civilizada respetando estos patrones de conducta?


Tal vez para mí es normal llevar una vida repitiendo en cada oportunidad algunos patrones: siempre sentarme del lado izquierdo de mi esposa cuando vamos al cine, pero en casa utilizar el lado derecho del sofá. O esa rutina casi inconsciente en la que inmediatamente después de encender mi computadora, abro exactamente las mismas páginas ipso facto. Pero estos comportamientos realmente no significan que padezca de una enfermedad; decir que soy “un poco obsesivo compulsivo” al referirme a estas conductas está simplificando un trastorno que solamente sufre de manera recurrente el 1% de la población, según las estadísticas del Instituto Nacional de Salud Mental. El diagnóstico va mucho más allá que el no aguantar ver un librero mal acomodado o tener una constante urgencia por barrer el polvo, por ejemplo. La persistente aparición de pensamientos intrusivos pasan gran parte del día ocupados en estos pensamientos y no reciben placer (aunque sí alivio temporal) al realizar algunos de sus rituales.

Los normales pensamientos “intrusivos”

Por otro lado, un estudio realizado por la Universidad de Concordia asegura que el 94% de la población ha tenido en algún momento un pensamiento intrusivo o un impulso similar a los que se diagnostica a un paciente con OCD. Sin embargo, en muchas ocasiones se trata de ideas pasajeras que no afectan el funcionamiento ordinario de los individuos que las experimentan.

Pero si el cajón de obsesivo compulsivo no te corresponde, entonces ¿en dónde entran tus patrones de conducta? Lo que la mayoría de la gente experimenta son pequeñas actitudes que les ayudan a sentirse más seguros; es un instinto humano buscar una ayuda extra en donde no la hay. Esas manías por lo general son completamente inofensivas ya que, aunque son costumbres que plagan nuestra rutina, por absurdas que sean, si no las cumplimos podemos seguir adelante (a diferencia de un obsesivo compulsivo). Además, aún en el caso de personas escépticas, la mayoría de los estudios al respecto demuestran que estos comportamientos generalmente refuerzan la seguridad y confianza de quien las ejerce.

Y si bien habrán personas que son más exageradas que otras, por ejemplo, la exótica rutina del tercera base inscrito en el Salón de la Fama, Wade Boggs, que consistía (según cuenta la leyenda) en atrapar 150 rolas, comenzar su práctica de bateo a las 5:17 pm (en partidos de noche) y, por supuesto, comer diario un platillo que incluya pollo. Es muy probable que ninguna de estas actitudes le haya ayudado a dar más de 3,000 hits durante su carrera, pero si eso le funcionó nosotros no lo vamos a juzgar.


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