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Problemas de Pareja

¿Estás enamorada de un narcisista?

Te ofrecemos 15 señales de alerta para saberlo y qué hacer algo al respecto.
28 Abr 2016 – 11:50 AM EDT
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Más allá del uso informal y de café que se le da a la palabra narcisista, lo cierto es que se refiere a una condición que incluso puede convertirse en un desorden de la personalidad, señala un artículo reciente en el sitio Bustle.com. Es decir, no se trata sólo de alguien que suele acaparar la atención, no. En estricto sentido, el término alude a una persona enamorada de sí misma hasta el punto de la obsesión, además de que suele ser gente encantadora, manipuladora y con una gran dificultad de mostrar empatía por otros.

Algunas teorías afirman que la persona narcisista tiene una muy baja autoestima y otros especialistas mencionan que los niños que son muy aplaudidos por cualquier cosa pero en el fondo no se sienten amados se convierten en adultos narcisistas, aunque otros expertos afirman que no es así, que se trata de personas con una autoestima sólida. En cualquier caso, según el doctor Keith Campbell, director del Departamento de Psicología de la Universidad de Georgia y coautor del libro La epidemia narcisista, hay varios grados de este comportamiento, es decir, se trata de una línea continua y la mayor parte de la gente se ubica en el centro, aunque algunos tienden claramente a los extremos. Es importante subrayar que si bien todo el mundo presenta a veces uno u otro rasgo que puede identificarse como parte de este tipo de personalidad, el narcisista patológico presenta siempre la mayor parte, subraya el coach Preston Ni, autor del libro Cómo manejar con éxito a un narcisista .



Señales de alerta

Conocer las causas no hace menos real el abuso sicológico que suelen ejercer estas personas, por lo que te conviene tener claro si estás enamorada de un narcisista. Aquí, 15 señales de alerta:

  1. Suele ser encantador y se muestra seguro de sí mismo, sobre todo cuando quiere quedar bien. Puede ser divertido, simpático, un auténtico gran partido al principio de la relación o, por ejemplo, en una entrevista de trabajo.
  2. Domina las conversaciones. Le encanta hablar de sí mismo y hacerlo le representa otra forma de alimentar su ego, de modo que a través de expresar sus opiniones, de ser agresivo en sus puntos de vista o simplemente acaparando el tiempo se encarga de dejar en claro que es el centro del mundo.
  3. No acepta diferencias de opinión, críticas ni que alguien (muchos menos su pareja) cuestione sus creencias o puntos de vista. Se muestra hipersensible a ello, normalmente con estallidos de ira o chantaje.
  4. Se siente siempre la excepción a la regla. Es decir, viola el límite de velocidad, transgrede las costumbres y hasta la ley, pide cosas prestadas y no las regresa, rompe promesas o incumple acuerdos. ¿Por qué no? Se siente más allá del bien y del mal.
  5. No se interesa por los sentimientos de los demás, por sus preocupaciones o logros, sino siempre los relaciona con sus propias historias.
  6. Constantemente cuestiona a los otros (en especial a su pareja), los pone a prueba o incluso descalifica sus puntos de vista, todo con la idea de probar que él tiene la última palabra.
  7. Todo lo toma personal. No aceptar resultarle indiferente a los demás, de modo que aunque no lo diga asume la actitud de “si no estás conmigo, estás contra mí”.
  8. Lo que más le interesa es su reputación, su imagen de persona superior, de modo que busca reafirmarse a través de retar a otros o demostrar públicamente sus capacidades. Así se asegura de recibir admiración y notoriedad.
  9. Es muy hábil para manipular a los demás y lograr que hagan lo que él quiere. Si no lo hace de manera frontal suele acudir al chantaje, con expresiones como: “Te ha dado tanto y no me lo agradeces” o “Necesito que me ayudes y no te importa”.
  10. Interrumpe las conversaciones de los demás para dar su opinión porque, en el fondo, no le interesa mucho lo que los demás puedan decir.
  11. Suele tener siempre el control de todo y de todos. En especial, claro, de su pareja.
  12. Le encanta hablar de sus amigos famosos y/o poderosos porque cree que lo hacen parecer más importante.
  13. No suele expresar sus emociones y, de hecho, no es capaz de sentir con profundidad. Su mundo afectivo es superficial porque está convencido de que las emociones son un signo de debilidad.
  14. Colecciona amigos que lo idolatran, que le aplauden todo, que le celebran cada paso que da.
  15. Con frecuencia tiene un pésimo historial de relaciones y empleos, todos los cuales terminan de manera desastrosa. Claro, nunca asume responsabilidad sino siempre le echa la culpa a los demás.

Si descubres que, en efecto, tu pareja es un narcisista es importante que busques ayuda profesional para evitar ser devaluada o controlada por él, que aprendas a defender de manera asertiva lo que piensas y sientes, a decir “no” de manera amable pero firme. No es fácil, pero es posible.



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