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Papás y Mamás

¡Quiero un smartphone! Limita la tecnología y no te rindas todavía ante estas peticiones

"Mamá, papá: necesito un smartphone”, es el regalo de cumpleaños que ningún padre quiere escuchar que le pidan. Ese día llega.
28 Ene 2015 – 07:06 PM EST
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“Tienes al mundo en tus manos”, es lo que probablemente piensa la mayoría de los jovencitos cuando ven a alguien con un smartphone. Es una generación que si se le limita la tecnología, probablemente nunca te lo perdonará. Se sentirán aislados, castigados e incapaces de acceder a un mundo que ciertamente está disponible a través de estos impresionantes dispositivos con sólo tocar la pantalla.

No es para menos. Trato de ponerme en el lugar de los niños y adolescentes de hoy, y creo que hubiera enloquecido de haber existido un aparatito de bolsillo personal con el que pudiera comunicarme con mis amigos ilimitadamente sin que nadie escuchara mi conversación y a la vez ver un episodio de mi serie animada favorita.

Cuando era niña había una sola línea telefónica en casa para toda la familia. No existía la telefonía celular. No existía la computadora personal. Recuerdo que mi madre recibía la llamada de mis amiguitos del colegio y yo hablaba en un rincón de la casa pues el cable no llegaba hasta mi cuarto.

La televisión era también para toda la familia y yo debía esperar el “horario infantil” que transmitía las series animadas. Si quería escuchar música, debía colocar un disco de vinilo en el tocadiscos de la sala o encender la radio de mi cuarto y esperar a que anunciaran mi tema favorito. La primera vez que utilicé un computador fue para hacer trabajos escritos para la escuela secundaria y mi primera conexión a Internet fue desde una super moderna sala recién inaugurada en la universidad cuando estudiaba periodismo. Recuerdo que colocamos la dirección URL y nos fuimos a tomar un café mientras se descargaba la página principal del portal. Y apenas corría el año 1995. No sé si 20 años es mucho, pero en todo caso Internet cambió el mundo para siempre y todo lo que vino después.

Es difícil pensar que los adolescentes puedan tener la misma niñez que tuvimos nosotros, pues sencillamente el mundo era otro. Sin embargo si se limita la tecnología o al menos se logra dilatar de alguna manera la llegada de este apabullante universo de las redes sociales a nuestros hijos, estamos haciendo un bien admirable. No es prohibirles algo que es casi inevitable en los tiempos de hoy. Pero la niñez dura poco y tal vez tengamos la fórmula para que la magia de la inocencia y la imaginación que abundaba en nuestra época no se vaya tan rápido.

“Mamá, papá: necesito un smartphone”, es el regalo de cumpleaños que ningún padre quiere escuchar que le pidan. Ese día llega. Sin embargo, ¿qué podemos hacer para no caer en la tentación de complacer a nuestros jovencitos que, por razones entendibles quieren su propio dispositivo para conectarse con sus amigos y entretenerse?

Algunas técnicas desde temprana edad pueden funcionar. La actividad deportiva, por ejemplo, es una excelente estrategia para que los niños se desconecten un poco de la idea de tener un aparato. Así se limita la tecnología, pero le das a cambio algo en qué invertir su tiempo de ocio.

Desde un principio dile que hay una edad y un momento para que él pueda recibir su primer dispositivo o smartphone. Pónselo como una meta personal que vaya unida a sus logros en la escuela y su comportamiento. Si logra todos esos objetivos a esa edad determinada por papá y mamá, podrá tener su primer aparato.

Recuérdale siempre a tu hijo que un dispositivo no es un juguete cualquiera, que tiene un alto costo y que quizás no sobra el dinero en casa. He visto niños extraviando estos aparatos como si fuera una pelota inflable. Las cosas tienen un valor y se requiere madurez y mucha responsabilidad para tener uno.

Cuando son preadolescentes se van enfrentando a nuevas cosas por explorar que obviamente van unidas a las nuevas tecnologías. Sin embargo, si puedes mantener vivo ese niño que todavía es, tus hijos simplemente seguirán pidiendo cosas que piden los niños: juguetes, juegos de mesa, muñecas, robots y carritos. Incentiva estas cosas en tus hijos mientras dure esta etapa. Llévalo a museos de ciencia, trata de sacar tiempo en familia para que todos en casa jueguen con sus juguetes, organicen partidas de ajedrez o monopolio y comparte más tiempo con él lejos de cualquier entretenimiento tecnológico.

Ir al cine, al teatro, al parque, a la playa y la montaña son cosas que nunca van a pasar de moda y que son mucho más divertidas que estar pegados a un celular. No les digas que una cosa elimina la otra, sólo hazle sentir que el tiempo en familia es más valioso que todo lo demás.

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