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Papás y Mamás

¿Pueden los videojuegos ser buenos para la imaginación de los niños?

6 Nov 2013 – 02:19 PM EST
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Durante mi infancia tenía un Atari 2600 y un Sistema de Entretenimiento Original, pero nunca pude jugar con ellos porque mi abuela, quien ayudó a criarme, pensaba que los videojuegos arruinaban la imaginación de los niños. Obviamente ella nunca había visto las gráficas, especialmente las del Atari, con sus imágenes cuadriculadas (pixeladas). Un niño necesitaría mucha imaginación para determinar el significado de esas cosas.

Cuando fui padre, yo pensaba de la misma manera. Sentía pánico pensando en el desarrollo de mi hija y me preocupaba que si le permitía que se entretuviera con juegos electrónicos, las probabilidades de que se interesara por la lectura iban a ser nulas. Por lo tanto, dibujábamos, coloreábamos y hacíamos esculturas, un arte para el cual mi hija tenía una facilidad natural, y realizábamos todas las actividades sugeridas para estimular la imaginación de los niños. Madison y yo compartíamos juegos en el parque y cuando fue mayor, jugábamos al escondite con “Lazer Tag”.

Eventualmente, terminé por ir suavizando mi posición en cuanto a los videojuegos. La abuela de Madison me sugirió programas de televisión como Sesame Street, el cual se enfocaba en videojuegos y juegos, los cuales eran divertidos e instructivos. Por ejemplo, en uno de los juegos, un niño pulsaba una de las teclas y Elmo decía la letra y la palabra con la que comenzaba. No solamente mi hija aprendió el alfabeto (fuera del contexto de la canción ABC), sino que se aprendió el teclado.

Cuando mi hija fue creciendo, pasaba horas involucrada en los juegos de arte, los cuales le ofrecían la oportunidad de diseñar, decorar y pintar paisajes y personajes. Ahora está entusiasmada con “Minecraft”, que le permite diseñar y crear estructuras elaboradas. Además, le gustan los juegos de actuación, en los cuales, típicamente, involucra la creación y el diseño de un personaje, y escribe una biografía del mismo, utilizando escenarios para la actuación, el cual comparte con sus amigos que también forman parte del juego. Gracias a algunos de estos juegos, puede diseñar sus propios esquemas para los personajes. Mi hija también ha aprendido un poco de codificación.

Afortunadamente, mi hija no se obsesiona con los videojuegos y pienso que esto se debe al amplio acceso que ha tenido a los mismos. Y no he tenido que preocuparme en cuanto a la lectura, lo cual le nace de forma natural.

Como cualquier otra cosa que les demos a nuestros hijos, ellos también pudieran abusar del uso de los videojuegos. Sin embargo, he aprendido que con una pequeña participación como padre (pero no demasiado pues dejarían de ser divertidos), estos juegos interactivos le han enseñado a mi hija habilidades útiles y han estimulado su imaginación en vez de aburrirla. Yo solamente escojo aquellos que son creativos. Y los mejores juegos son los que se comparten.

Y tú, ¿permites que tus hijos jueguen videojuegos?

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