Papás y Mamás

Por favor no toques mi panza

Esto y mucho más es lo que tiene que lidiar una mujer embarazada.

¿Te gustaría que alguien te tocara el vientre cuando vayas por la calle desprevenido? O que, ¿algún desconocido se lanzara a acariciarte sin siquiera saber tu nombre? Esto y mucho más es lo que tiene que lidiar una mujer embarazada.

Cuando tienes un bebé en tu panza, no solo cargas a tu hijo o hija sino un poderoso imán que atrae a propios y extraños a sobar tu llamativa y redondeada forma. A más de la mitad de las embarazadas no les gusta que las estén tocando y les parece aún peor que lo hagan personas desconocidas. Luego, hay quienes les da igual si las tocan o no y se sienten muy especiales si alguien pregunta por su bebé, le habla o hasta le canta.

En mi caso, solo se vieron mis prominentes curvas delanteras en el último trimestre del embarazo, las personas mas cercanas en ese momento sabían de la dulce espera y me preguntaban sobre mi retono. Nunca recibí toqueteos indeseados, y les juro que si me hubiera pasado hubiera puesto el grito en el cielo. Porque es que si alguien te empieza a tocar así como así, está violando tu intimidad. Creo que a pesar de ser muy, pero muy tentador ir directo a sobar la barriga ajena, deberíamos tener el mínimo detalle de preguntar primero si podemos hacerlo. ¿No lo creen?

Si estás embarazada, hay formas de evitar que te toquen si no quieres. Si no quieres que te toquen, dilo. Simplemente avisa a tus amigos y familiares que no se les ocurra estar sobándote. Claro, sencillo y directo. Lo otro es recurrir a la barrera física que también es muy eficaz puedes usar las manos, un bolso, un libro o cualquier objeto que tengas a la mano. También puedes moverte rápidamente cuando ves que alguien viene inevitablemente y se lanza a tocarte.

Otra opción son las camisetas con mensajes de “NO MOLESTAR” o “NO TOCAR”, o algo que diga “Porque esté embarazada no significa que tú puedas tocarme” o que te parece algo así: “No soy Buda, no toques mi panza”. Creo que esto servirá a menos que el sujeto en cuestión no sepa leer. Otra estrategia que funciona es la ley del talión (ojo por ojo y diente por diente) que tiene que ver con un principio de justicia retributiva. Si haces algo, recibes lo mismo. Entonces si alguien posa sus manos en tu panza, tu también lo harás y en cuestión de segundos quitaran sus manos, te lo aseguro.

A los que tocan sin permiso o no ven como malo que esto ocurra les pregunto: ¿No crees que cada persona es dueña de su propio cuerpo? Todos tenemos la opción de decidir si queremos o no queremos que nos toquen o determinar quien lo haga o no. Si alguien no se siente a gusto con las caricias recibidas, se trata de un abuso que cometemos en su contra. Es cuestión de respeto.


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