Obesidad infantil: la lucha empieza por casa

Probablemente entre el regreso a clases, los últimos días de playa y la vuelta a la rutina tras las vacaciones, se nos pasó por completo que Septiembre fue el Mes de Lucha contra la Obesidad Infantil, una epidemia que a las familias latinas nos toca bien de cerca. Dos de cada cinco niños hispanos entre …
Univision
9 Oct | 8:00 AM EDT

Probablemente entre el regreso a clases, los últimos días de playa y la vuelta a la rutina tras las vacaciones, se nos pasó por completo que Septiembre fue el Mes de Lucha contra la Obesidad Infantil, una epidemia que a las familias latinas nos toca bien de cerca.

Dos de cada cinco niños hispanos entre 2 y 19 años tiene problemas de sobrepeso  o son considerados obesos  por estos días. Estoy hablando de nuestros hijos, de los hijos que criamos las mamás latinas aquí y algunos de los cuales lamentablemente son parte de esta estadística tan preocupante.

La obesidad, considerada un exceso de grasa en el cuerpo, se mide en base al índice de masa corporal  (IBM en inglés), que se  determina  con el peso en relación a la estatura y edad de cada chico.

Como padres sabemos y podemos ver si nuestros hijos están un poco pasados de peso, si la actividad física que hacen es suficiente y si, por alguna razón, pasan más tiempo sentados mirando sus tabletas que corriendo o jugando en el parque.

Empezar en casa
La mejor manera de luchar contra la obesidad infantil es en familia, desde adentro del hogar, poniendo como prioridad la salud de toda la familia. Algunas formas de ayudar a combatir la obesidad infantil desde casa son estas:

Ser el ejemplo: la mejor forma de educar a los chicos en todos los aspectos es siendo el ejemplo. Ellos aprenden NO de lo que los papás decimos, sino de lo que hacemos. Si les decimos que tienen que estar activos y comer sanos y al rato nos echamos un tarro de helado mirando la tele, es poco probable que seamos una inspiración o un modelo a seguir.  La decisión de estar saludables tiene que venir de la familia entera y así cada uno se apoya mutuamente.  Sí, es difícil a veces, entre tantas cosas para hacer, tener una comida sana y rica todos los días, pero no hay que bajar los brazos y seguir intentando. Quizá tomar un curso de cocina saludable, o pedirle a una vecina que nos enseñe nuevos platos puede ser el comienzo de un cambio positivo para toda la familia.

Agua, por favor!: otra forma de luchar contra la obesidad es dejar las sodas y los jugos azucarados “para otra vida”.  Es decir, no comprar para tener en casa y tener siempre a mano una botella de agua.  En las escuelas de New York ya quitaron la opción de ofrecer jugos y hace rato que no se venden sodas en las cafeterías. El agua no solo no tiene azúcar ni calorías, sino que es vital para la concentración de los chicos, para evitar que se deshidraten, que les duela la cabeza y para su organismo en general.  En muchas ciudades, el agua de la canilla se puede tomar sin problemas, de manera que puedes comprar botellas de plástico (BPA Free)  y recargarlas antes de salir.   Y el agua es lo mejor que se puede ofrecer en las fiestas de cumpleaños o eventos especiales. Además es la bebida que debería ir en su bolsa de lunch de la escuela.

Una hora por día de actividad física:  yo tengo la posibilidad de llevar a mis hijas al parque prácticamente todos los días. Y allí corren y saltan, y se suben al tobogán y a las hamacas y juegan con sus monopatines (scooters) o al fútbol o  lo que sus amigos jueguen. Y los días que por alguna razón no lo podemos hacer (lluvia, trabajo etc) busco la manera de hacer que gasten esa energía en algún otro lado. Ellas, como todos los neoyorquinos, caminan mucho y también con ello garantizar que estén activas no solo durante la semana sino los fines de semana. Pero aún así, hay días en los que no estamos suficientemente activos. La Asociación Americana de Pediatras recomienda 60 minutos por día de actividad física para los chicos (ya sea caminar, correr, andar en bici, jugar a la pelota, al béisbol, bailar, etc).  Está demostrado que los chicos inactivos suelen convertirse en adultos sedentarios.

Caminatas: Piano piano si va lontano, decía mi abuelo, lo que significa (en italiano) que despacio se llega lejos. Con las caminatas suele pasar eso. Es un comienzo, o un  empuje para luego salir a correr o inscribirte en alguna clase en el gimnasio o para que tus hijos luego vayan a clases de danza, de yoga o de ballet.  Sino puedes llevarlos al parque a correr, o salir a hacer una caminata, intenta hacerlos caminar a la escuela o que caminen a sus clases por la tarde.  He visto en ciudades donde la gente sólo se mueve en carro que caminar dos cuadras es todo un problema, sin embargo agregar esa actividad física cada día puede significar un gran cambio en la salud.  Por estos días existen numerosos apps que te cuentan cuántos minutos has caminado y cuánta actividad física has hecho. Usalos para inspirarse e inspirar a tus hijos

No temas preguntar: si tienes duda sobre los alimentos, la forma de preparar la comida, los ingredientes en los alimentos y cualquier duda relacionada con lo que los chicos comen,  no dejes de preguntar.  Llama a tu pediatra o médico de familia y quítate todas las dudas. Si crees que tu hijo tiene sobrepeso no esperes la próxima visita al médico para preguntar, llevalo hoy mismo.  Si sabes que en tu historia médica familiar hay casos de obesidad, colesterol alto, diabetes, presta especial atención a ello y controla a tus hijos cada que puedas. La prevención de la obesidad infantil puede ser el mejor regalo que le demos a nuestros hijos.

Comer en familia: habrán escuchado que cocinar en casa y comer en familia tienen beneficios enormes en la salud física y emocional de los chicos.  Y sí, es cierto que no es fácil cocinar todos los días ni menos tener a todos sentados a la mesa a la hora de la cena.  Es realmente cada vez más difícil. Aún peor si a la hora de comer están todos conectados al teléfono o la tableta. Personalmente esta es una de las cosas que más me cuesta, pero seguimos intentando…

Crea una nueva regla: bailar antes de cenar, o caminar después de comer,  o salir a dar una vuelta en bicicleta después de hacer la tarea.  Cualquier regla que sea realista y que pueda ser cumplida por toda la familia sirve para mantener a todos activos y estimulados.  

Si tus hijos ven que en casa que tu eres activo, que tomas agua, que no te pasas horas sentado mirando la compu, o  la tele, que vas por las escaleras en cambio de usar el ascensor, que bailas con ellos, que vas al gimnasio, o que haces un poco de yoga en casa, que comes las verduras que le pides a ellos que coman, verás que esos hábitos se ‘contagian’.

¿Cómo cuidas la alimentación de tus hijos?