Papás y Mamás

Cuando queremos a los hijos para siempre: mi primera crisis de los 40

En unos cuantos días cumpliré 40 años. Y sí, estoy en crisis, pero no en aquella famosa que tiene que ver concretamente con la edad, la mía tiene que ver, de cierto modo, con la coherencia. Les cuento.
5 Jul 2016 – 12:48 PM EDT

Por Luis Bueno

Siempre he creído que la coherencia es clave para ser una buena persona. Luego entonces, si una es buena persona, nos irá mejor en la vida. Además, qué mejor ejemplo para los hijos que ser coherentes.


¿Y qué relación tiene la coherencia con mis 40? Pues que a 33 días de mi cumpleaños, aún no me decido qué hacer. Una parte de mi corazón sugiere que me escape a una playa con mis dos hijos y mi esposa y celebre con ellos. Solo con ellos. El día ideal de mis 40 veranos es que me despierte la emoción de Emilio por querer bajar a la arena o el primer chillido de Patricio por su leche alrededor de las 7 de la mañana. Después, las mañanitas de mi esposa y sus apapachos, así como su insistencia por soplarle a la primera vela del día en un mini pastelito que bien puede ser un pastelillo/dona de Krispy Kreme. Luego seguro sería un día llenos de buffets, porque mi mujer sabe que amo la comida sin límite. Así sería un día genial. Mucha comida, mucho apapacho, mucho correr detrás de Emilio, de 3 años y medio, mucho cargar en la pañalera debido a los dos niños y también en brazos a Patricio, el chiquito que apenas camina y que debemos cuidar mucho más. Bueno, no lo sé, Emilio corre tanto y se emociona de igual manera que nos hace estar más atentos. Sí, es mucho trabajo para ir a la playa. Pero no hay duda que lo vale. Los niños son maravillosos y ver cómo se divierten a la playa hace que uno se sienta enormemente feliz.


Otra parte de mi corazón hace que me acuerde de mis amigos y la familia y además, sería lo que tiene conexión con la coherencia ¿por qué? Porque siempre he creído que hoy en día los papás debemos preocuparnos más por nuestra vejez que pensar en que nuestros hijos vayan a mantenernos cuando crezcan. Los hijos se van a ir de casa y harán su vida, quizá cerca de nosotros, quizá muy lejos, pero será su vida. Entonces, probablemente aquellos amigos que han estado con nosotros desde nuestra infancia, seguirán ahí cerca de nosotros cuando estemos más grandes. Así que ¿por qué no pensar en incluirlos en el festejo familiar? Seguro no en la playa, pero sí en casa, donde además no se excluirá el amanecer entre apapachos con la familia. Suena duro, y seguro ni lo cumpliré, pero tal vez sea sano no pensar o querer que todo gire alrededor de la familia. Pero saben qué, mientras más lo pienso y más lo escribo, aunque sea poco coherente y después quieran pasar menos tiempo conmigo y más con sus parejas, más deseo que todo gire alrededor de ellos porque no tengo nada más inspirador. Y quiero aclarar que con ellos no me refiero sólo a mis hijos, va muy decididamente mi esposa.

Soy de un pueblo del centro de México. Ahí, como en muchos otros, es común que amigos y familiares trabajen es Estados Unidos. También ahí, como en muchos otros pueblos pequeños del país, hay gente que cree que dándole una carrera a sus hijos asegurarán su vejez. Tendrán quién los apoye con su manutención. Creen que es una manera de reconocer el esfuerzo que hicieron por sus hijos. No quiere decir que es malo, de hecho, puede ser una de las razones por las que los hispanos casi nunca cortan la relación con su pasado, el amor por sus raíces. Algo que no pasa tanto con los estadounidenses, europeos, o los propios mexicanos que viven en las grandes ciudades. Y o creo que podremos ayudarles más a nuestros hijos preocupándonos nosotros por nuestra vejez, no dejándoles esa responsabilidad a ellos.

¿Ustedes qué opinan? Gracias por leer.


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