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Papás y Mamás

Conoce al 'traficante de juguetes' que arriesga su vida para llevar sonrisas a Alepo

Rami Adham, padre de seis niños, lleva alegría y esperanza a cientos de niños en Alepo, y les arranca sonrisas y entusiasmo a pequeños que viven el espanto de la guerra todos los días.
30 Sep 2016 – 3:54 PM EDT

Se calcula que solamente en Alepo, Siria, el número de niños que sortea las bombas para llegar a una de las escuelas clandestinas de la ciudad para obtener una educación supera los 100,000. Otros miles, menos afortunados, han muerto por esas bombas y por ataques aún estando dentro de sus casas.

En medio del horror en el que se sumerge el país sirio hace ya casi cinco años, varios grupos y personalidades alrededor del mundo unen fuerzas para aliviar un poco la cruel realidad diaria de los niños atrapados en este conflicto que el mundo mira azorado en los noticieros.

Rami Adham es una de esas personas que decidió dejar de ser un testigo de esta espantosa realidad para miles de niños y se puso como meta llevar sonrisas a Siria. Padre de seis niños y nacido en Alepo, conoce de cerca el espíritu imbatible de la histórica ciudad. A pesar de vivir con su numerosa familia en Finlandia desde 1989, Rami ha contrabandeado juguetes a Siria desde los inicios de la guerra. Sus 28 viajes traficando juguetes entre la frontera turco-siria le han ganado el apodo del ‘traficante de juguetes de Alepo’.

La misión de Rami empezó cuando su hija, Yasmin, le insistió que donase todos sus juguetes a los refugiados sirios a cambio de una Barbie. Cuenta Rami que cuando se acercó a la frontera cargado de medicinas, comida y algunos juguetes, la conmoción que generaron los niños fue única. Se dio cuenta enseguida que a pesar de las condiciones en que vivían, los niños seguían siendo niños y que un juguete todavía los emocionaba.

Cada dos meses, Rami Adham emprende el peligroso viaje de Finlandia a Siria cargado de 80 kilos de juguetes. A medida que el conflicto se alarga, los viajes a la ciudad sitiada de Alepo se vuelven más peligrosos. Adham conoce los riesgos pues la ONG que maneja trabaja en el país desde el inicio del conflicto.

Durante su viaje en junio de este año, Rami tuvo que sortear bombas-barril y artillería pesada durante tres semanas para a su retorno vía Turquía quedar atrapado en el aeropuerto durante el atentado en Estambul. Seis de los niños atendidos por la organización de Rami murieron durante esas tres semanas.

A pesar de los peligros, Rami Adham está convencido de la importancia de su trabajo. Para él, los juguetes tienen un rol igual de importante que las medicinas y la comida. El que los niños puedan mantener su inocencia y tener acceso a las necesidades más básicas es parte de la misión que Rami se ha auto designado.

Por ello, creó en agosto una colecta via GoFundMe para reunir recursos suficientes para crear escuelas cerca de la frontera entre Turquía y Siria donde los niños puedan recibir una educación lejos de las bombas que amenazan sus vidas y las de su familia.

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Rami acaba de regresar de su viaje número veintiocho a Alepo, y la campaña para recaudar fondos para las escuelas en la frontera continúa. A medida que la historia de Rami se hace más conocida, también lo hace su campaña que ya ha llegado a los noticieros internacionales y también a las redes sociales, donde la gente aplaude su trabajo por ser un transmisor de esperanza y alegría, en medio del espanto.


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