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Moda

La ventura de una chica plus-size en Miss Perú

Tiene 19 años, pesaba 97 kilos (ahora 82) y está en la carrera para quedar en las candidatas finalistas del reinado de Perú.
25 Mar 2016 – 10:30 AM EDT

Muchas niñas soñaron con ser reinas pero esa pretensión, conforme fueron pasando los años, no quedó más que en una fantasía cultural a la que solo unas cuantas “bendecidas” podían acceder.

Las bajitas, las gorditas, las de proporciones no tan armónicas, las de piel de color, las que llevaban pelo corto, todas esas se quedaron por fuera de los certámenes de belleza. Pero a pesar de los pronósticos, que hablaban de las pocas que lo lograban, la siguiente generación de niñas volvía a albergar el mismo sueño en sus más íntimos anhelos.

Pues parece que por fin una valiente en Lima, Perú, se aburrió de la tiranía de los reinados, se levantó, cogió su sueño de niña y fue tras de él sin importar las consecuencias.



Mirella Paz mide 1.70 y pesaba, hace un mes y medio que emprendió esta aventura, 97 kilos (213 libras).

“Soy arquitecta, estoy en quinto ciclo, pero toda la vida soñé con modelar y bailar, pero jamás me atreví a hacerlo por mi peso, que me trajo severos complejos en mis años escolares. Soporté toda mi infancia bullying y, sin embargo, nunca dejé de pensar que podía ser reconocida como alguien bello”, cuenta por teléfono la hoy candidata a Miss Perú que el próximo 30 de marzo sabrá si queda seleccionada entre las últimas 30 candidatas que se disputarán la corona.



A sus 19 años, Mirella decidió escribirle una carta a Jessica Newton, directora del concurso de belleza peruano, ex reina y la que logró que participaran mujeres negras y de aspecto más asiático en el certamen. “Yo le dije que me gustaría ser como ella, que mi mayor sueño era ser reina pero que era incapaz de hacer dietas y ella me dijo que le mandara fotos, e inmediatamente me dijo que con mi carisma y gracia yo tenía posibilidad de estar en el reinado, que me presentara al casting”, cuenta Paz.

¿Evolucionaron los reinados?
En un mundo en donde la tradicional muñeca Barbie modifica sus medidas para darle cabida a la belleza real, en donde una de las jovencitas más celebrada es Lena Dunham, creadora de la serie Girls, que reivindica y le saca partido a sus carnes era apenas esperable que los reinados de belleza empezaran a darle paso a alguno de estos clamores.



“Pensar en que los reinados van a dejar de existir no es tan realista, lo que habría que considerar es exigir una evolución (que parece imposible) de estos concursos. Así se acabarían por muerte voluntaria e inevitable", dice crítica la periodista cultural y experta en moda española Rocio Arias.

"Habría que exigir, por ejemplo, que estos concursos fueran multi-talla, multi-género y que en verdad (tal y como proclaman a los cuatro vientos) promovieran la inteligencia y las destrezas personales con unas pruebas de "Scrabble", salto a caballo, natación sincronizada e investigación científica en laboratorio”, añade.

Parece meritorio que un concurso que históricamente, como todos los de Latinoamérica y Estados Unidos, han celebrado las medidas del 90 cm. (de busto) 60 cm. (de cintura) y 90 cm. (de cadera) aceptara a una candidata que no se acercaba de ninguna manera a los estándares.



“Nadie se atreve a presentarse porque todas creemos que no somos lo suficientemente perfectas, pero yo me arriesgué y resulta que en un concurso como este había espacio para alguien como yo", dice la candidata.

"Mis papás me advirtieron que me iban a acabar con las críticas, pero yo levanté la cabeza y me presenté. Y aunque los ataques han sido muchos en redes sociales, también ha sido muy gratificante encontrar que me he vuelto inspiración para más jovencitas que sufren de sobrepeso como yo”, añade.

Sin embargo, al otro día de ser aceptada en el certamen, a la candidata le fue asignado un dietista y un entrenador, que han logrado que en un mes y medio haya perdido 15 kilos. “Ahora debo perder 25 más para estar en la final”, dice ingenua y emocionada. La coronación es el 23 de abril, lo que significa que debe perder más o menos un kilo al día.

¿Por qué entonces le dan chance a una candidata plus-size si debe bajar treinta kilos para si quiera aspirar a la corona?

Puede que detrás de todo no haya más que una estrategia de marketing para hacer que los medios hablemos del reinado, o, que sea una manera fácil de congraciarse con los televidentes abrazando las demandas de belleza real que hay en el mundo entero a costa de Mirella.



La candidata, sin embargo, no ve nada de malo en el pedido que le han hecho: “yo estoy bajando de peso por salud, porque en el concurso he encontrado una motivación para hacerlo, porque he aprovechado esto para mostrarle a más mujeres como yo que sí se puede. Y si no quedo, seguiré con mi vida apoyando desde mis redes a mis seguidoras”, puntualiza Mirella .

Mientras el reinado de Perú sigue su curso, sin duda con más prensa internacional que lo que ha conseguido en muchos años, tanto Mirella Paz como sus compañeras que la superan en altura y que ostentan firmes abdómenes seguirán en la búsqueda de sus sueños de niña.

Quizás, como pasó en Miss Universo, presenciar un reinado de belleza resulta por estos días obsoleto, salvo que ocurra un error craso como el del presentador Steve Harvey o que aparezca una chica valiente que quiera desafiar con su talla los ideales mismos de la belleza.


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