Qué gana y qué pierde la actriz Meghan Markle al casarse con el príncipe Harry

La norteamericana y el británico todavía no se han unido en matrimonio y ya hay algunos críticos que anticipan que no durarán.

Desde que plantó pie en Londres en noviembre pasado, la actriz estadounidense Meghan Markle no deja de sonreír. La prensa tampoco deja de fotografiarla. La mujer, de 36 años, que se adueñó del corazón del príncipe Harry se encuentra en boca de todos.

Los ingleses (y el mundo) siguen paso a paso los detalles de su boda y de su proceso de integración a la familia real británica, cuya fortuna excede los 500 millones de dólares, según el Business Insider. Muchos la celebran, otros la critican.

Algunos, como la feminista australiana Germaine Greer, vaticinan que el matrimonio no durará. Que la artista se aburrirá del príncipe, a quien le lleva tres años, y que saldrá huyendo de la relación. Surge la pregunta. ¿Qué gana y que pierde la hija de Doria Loyce Ragland y Thomas Markle al casarse con el hijo menor de la fallecida princesa Diana?

¿Qué gana?


Los románticos señalan que la actriz gana amor, un bien que no tiene precio y un sentimiento que provoca éxtasis y dirige el camino hacia la belleza y la experimentación como filosofaba Platón.

Cuando Meghan una su vida a la del príncipe Harry, el 19 de mayo en la capilla San Jorge, localizada en el Castillo de Windsor, obtendrá seguridad económica y accederá formalmente al exclusivo mundo de la nobleza británica.

En su carrera la protagonista de la serie Suits’ , generó sobre 5 millones de dólares. Pero Harry trae al matrimonio (que no firmó capitulaciones ) la fortuna que heredó de su madre, calculada en unos 14 millones de dólares y otros 26 millones en activos.

Pese a que estaba acostumbrada a los focos de las cámaras y gozaba de fama, el nombre y el rostro de la actriz ahora son conocidos en cada rincón del planeta. Los fotógrafos vigilan todos sus pasos hasta el punto de que se disfraza para salir y documentan situaciones normales que debido a su nueva condición constituyen pecados reales como ocurrió el día que dio un autógrafo a una niña. El protocolo de la realeza impide esta práctica por temor a que se falsifique su firma.

Esta nueva posición de mega celebridad convirtió a la actriz (como pasó con Lady Di y con Kate Middleton, la duquesa de Cambridge) en un icono y referente de la moda. Cada pieza que viste la prometida de Harry, se agota rápidamente como también pasaba con la exprimera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, y sus hijas Malia y Sasha. Ese estatus podría ayudarla a impulsar sus proyectos y causas benéficas. Meghan es feminista y ha apoyado organizaciones que promueven la igualdad de derechos para las mujeres.

Hija de trabajadora social e instructora de yoga y un director de iluminación, Meghan viene de una familia fragmentada y pequeña. Sus padres se divorciaron cuando tenía seis años. Tiene dos hermanos de parte de padre. Con Harry, hereda una familia amplia repleta de historias y de dogmas.

¿Qué pierde?


Con su matrimonio, la actriz pierde su independencia y su carrera en Hollywood como sucedió a la fenecida actriz norteamericana Grace Kelly, quien se casó con el príncipe de Mónaco, Rainiero III el 18 de abril de 1956. Meghan renunció a su papel como protagonista de la popular serie ‘Suits’ antes de mudarse a Londres y luego de anunciado el compromiso con Harry, cerró sus cuentas en las redes sociales y su blog.

Por protocolo, la realeza no mantiene cuentas personales de redes sociales, ni se expresa sobre temas políticos o polémicos. Así que Meghan pasó de expresar sus opiniones libremente a vivir bajo el régimen del silencio de la nobleza y de sus protocolos. Ya no podrá dar autógrafos, ni expresarse públicamente sobre los políticos de su predilección como hizo cuando endosó a Hillary Clinton para la presidencia de Estados Unidos.

Meghan Markle, quien colaboró como embajadora de ONU Mujeres, también dejó su país y no sabe si mantendrá su ciudadanía estadounidense o si renunciará a ella para convertirse en una ciudadana inglesa. Atrás quedó la vida privada que llevaba en Estados Unidos y en Canadá, donde se filmaba ‘Suits’. Ahora cuando sale a la calle causa conmoción . Nada de pasar inadvertida, aunque nunca llegue a ostentar el título de princesa.

Queda por verse cómo Meghan Markle se ajustará a su nueva vida y a las responsabilidades como miembro de la familia real y si aprovechará la oportunidad para imprimirle algo de cambio a esa anquilosada institución.