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Gusto que esté tan avanzada la construcción de los hoteles. Estoy pensando hacer una comida especial para ti y para regina en cuanto vuelvas a la casa.
Échale ganas, hijo. Yo también te quiero.
Julia: todavía no puedo creer que mi marido sea tan amable y tan cariñoso. Eladio: y yo a ti te digo que tú eres admirable, buena, independiente.
Sin miedo de enfrentarte al mundo. Julia: la terapia nos está resultando, ¿verdad?
Pero el milagro sucede a través del perdón, que es el amor. Daniela: miren.
Es mi primera portada en una revista. Está padre, ¿no?
Cuando erick despierte va a ser lo primero que le muestre. Nina: me da mucho gusto, mi amor.
Bueno, me voy a ver a tu hermano. Daniela: sí.
Arturo: "bye". Daniela: es muy triste que, después de seis meses, mi hermano siga igual.
Arturo: sí. Y que la policía no haya encontrado al culpable de arruinarle los frenos.
Daniela: papá, ¿sigues pensando que no fue cosa de miguel? Porque, si lo piensas bien, erick fue lo único que lo estorbaba para estar con consuelo.
Arturo: a ver, miguel no es un asesino. Consuelo: clara, no quiero que te asustes, pero estoy teniendo contracciones.
Clara: ay, no. No te pongas nerviosa, amiga, todo va a estar bien.
Respira profundo, así como lo hacen en la tele, que inhalas y exhalas, pero rápido, rápido. ¿cómo te sientes?
¿qué necesitas? ¿te traigo agua?
¿algo? ¿qué hago?
Consuelo: que respires profundo, que te calmes y que lo llames a arturo, por favor. Clara: ok.
Espérame, espérame. Consuelo: arturo: no quiero que menciones de nuevo que miguel pudo ser el causante del accidente, ¿sí?
La policía no dejó de molestarlo, todo este tiempo. Daniela: pero esto igual no responde mi pregunta.
Arturo: miguel no es un hombre malo, caramba. Daniela: papá, de todos modos, no me respondiste.
Arturo: yo no creo capaz a miguel de hacer algo así. Él, no.
Daniela: papá. Clara: ay, no me contesta, consuelo.
Le voy a marcar a la casa. Ay, no, miguel.
Miguel, ay, miguel, qué bueno que llamas. Sí, terminé el archivo, pero es que consuelo está a punto de dar a luz.
No localizamos a don arturo. Ok, aquí te esperamos, gracias, bye.
Miguel está cerca, consuelo. Consuelo: ajá.
Clara: ya sé que no debería venir, pero, de verdad, eso no importa, es una emergencia. Consuelo: no importa, no importa.
Con él me siento bien y confío mucho en él. Clara: ok.
Consuelo: ya, vámonos, por favor. Clara: voy por una maleta con ropa para el hospital.
Consuelo: sí, sí, ya, por favor. Clara: no me tardo, no me tardo, espérame.
Consuelo: caridad: ya están todos los reportes de los hoteles, los ordené según el número de pendientes a solucionar. Eladio: perfecto.
Dame la hoja de totales, y pásame, por favor, la hoja de gastos de mantenimientos de los hoteles. Caridad: sí, aquí está.
Eladio: gracias. ¿y esto?
¿qué significa esto? Es marintia.
Caridad: es marintia. Eladio: ya sé que es marintia, sí, por eso te estoy preguntando.
Pero está embarazada. ¿sabes quién es el padre?
Julia: te ves feliz, y eso es lo más importante. Gabriela: y estoy, tía.
Estoy muy feliz, mucho. Julia: ay, tú sabes que yo tenía mis dudas sobre franco, porque veía que todo el tiempo estaba imitando a eladio...
Gabriela: pues, tía, franco tiene un carácter fuerte, lo sabemos, pero me ama. Julia: lo sé, mi amor, ¿y sabes?
Te veo feliz. Te veo contenta, y me da mucho gusto, pero es momento que ustedes hagan su vida aparte.
Sí, mi amor, sí. Lo único que estoy esperando es que tu primo regrese, para que terminen los departamentos en santa fe.
Gabriela: pero yo no tengo prisa en irme, tía. Julia: lo sé.
Pero, de verdad, entiéndeme. Un matrimonio debe tener su propio espacio, para que tengan intimidad.
Es mejor. No nos vamos a ver tan seguido, pero vamos a coincidir en la fundación.
Gabriela: ah, eso sí, pienso seguir en la fundación por mucho tiempo. Tú sabes que, por nuestros niños, lo que sea.
Eladio: ¡te pregunté quién es el padre! Caridad: eso es asunto de marintia.
No la va a correr por esto. Eladio: ningún "asunto de marintia".
Me dijo que se iba porque su papá estaba enfermo, pero me mintió. Ya vi lo enfermo que está.
Claro, claro, claro. Se fue porque estaba embarazada y tú lo sabías.
¿por qué me mintieron? Caridad: entiéndeme, esto es un secreto de marintia, yo no te puedo decir nada, eladio-- eladio: ¡basta de decir esa estupidez!
Los dos sabemos muy bien que entre ella y franco hay algo. Quiero la verdad, la verdad.
¿ese hijo es de franco? ¡es de franco!
Caridad: sí, eladio. Vamos a ser abuelos.
Eladio: hombre, qué bonito. Qué bonito.
Claro. ¿por qué no me lo dijiste antes?
Caridad: porque si a mí me pediste que me deshiciera de tu propio hijo, ibas a decirle a franco exactamente lo mismo. Eladio: por supuesto.
Porque esas eran las reglas, tú las rompiste. ¿y qué?
¿franco ya lo sabe? Caridad: sí.
Le pidió a marintia que abortara, y ella lo iba a hacer. Gracias a dios, finalmente, decidió que no.
Eladio: es que no piensas, ¿verdad? Pero ni tantito.
¿no te das cuenta? Esto puede ser el fin del matrimonio de franco, y no lo habías pensado.
Consuelo: miguel: tranquila, consuelo. Consuelo: no puedo.
Clara: respira, respira. Miguel: aguanta.
No falta mucho para llegar. Consuelo: no puedo aguantar.
Clara: ¿ya? ¿ya?
Consuelo: viene. Clara: ¡ay, miguel, haz algo!
Consuelo: miguel: tranquila, respira. Todo va a estar bien.
Clara: acuéstate, acuéstate. Consuelo: ya va a nacer.
Ya va a nacer. Clara: espérame, a ver.
Pon la cabeza, recuéstate. Miguel: tranquila, por favor.
Todo va a estar bien. Clara: sí, ya voy, ya voy.
Operadora: cruz roja, ¿cuál es su emergencia? Miguel: señorita, discúlpeme, mi cuñada está a punto de dar a luz, aquí en el coche.
¿qué tengo que hacer? Clara: miguel, se le ve la cabeza.
¡ya viene, ya viene! Consuelo: clara: respira, tranquila, tranquila.
Franco: me mandaste llamar. Eladio: cierra.
¿por qué no te aseguraste que marintia abortara? Franco: ¿qué?
Eladio: tiene siete meses de embarazo. Franco: no, eso no puede ser, ella me dijo que sí lo había hecho.
Eladio: ¿y por qué no te aseguraste? ¿qué fue lo primero que te dije?
Te advertí que te mantuvieras lejos de ella. Franco: sí, y lo hice.
Cuando gabi sospechó, me alejé. Eladio: eso no es cierto.
Eso no es cierto, y lo sabes perfecto. ¿qué pasó, eh?
¿qué hiciste? Franco: no pude ir a la clínica con ella, era el día de mi boda, del civil-- eladio: ¿sabes qué eres?
¿sabes qué eres? ¡un imbécil!
¿no hay recursos, verdad? Si me lo hubieras dicho yo hubiera mandado al callao para que se asegurara.
Franco: perdón, lo siento. No sé--lo bueno es que marintia está en la argentina, ¿no?
Eladio: ¡bueno, está hasta argentina! ¿viste la estupidez que me estás contestando?
¿crees que no va a volver? ¿por qué crees que le manda fotos a caridad de cómo va su embarazo?
Franco: ¿a caridad? Miguel: consuelo, ¿estás lista?
Puja. Clara: vamos amiga, vamos amiga.
Consuelo: miguel: no, señorita, no. Ok, una vez más.
Una, dos... Consuelo: miguel: ¡asoma la cabeza!
¿qué hago? Clara: una más, ¡fuerte!
Miguel: aquí está, ya va a nacer. Clara: más, más, más.
Consuelo: bebe: miguel: ya ha nacido. No sé qué hago con el cordón.
Ok. Sí, detenlo.
Clara: ok, ¿qué hago, señorita? Sí.
¿le froto la espalda? Ok.
Sí, está respirando, sí. Bebé: clara: ¿y luego?
Franco: entonces, ¿caridad sabe que marintia no abortó? Es que, seguro se pusieron de acuerdo.
Eladio: ven acá. Eso ya no importa.
El caso es que está decidida a que tu hijo nazca. Franco: ¿y qué voy a hacer?
Eladio: ¿ya viste lo que te está pasando? Aunque no tiene nada que ver con mi historia, espero que puedas entender lo que sentí cuando caridad me dijo que quería tenerte.
Tomar decisiones de ese tipo no es fácil porque siempre, siempre alguien termina afectado. Franco: sí, pero esta vez el afectado no voy a ser yo.
Yo le voy a decir a marintia que se quede en argentina, y sí, me va a costar mucho dinero, pero lo voy a arreglar. Eladio: más te vale.
Porque te prohíbo--no, no te prohíbo, te exijo que no le vayas a dar un motivo a julia para odiarte. Clara: sí, está respirando bien.
Ahorita nos vamos para el hospital. Muchas gracias.
Bebé: miguel: consuelo, aquí tienes a tu bebé. Bebé: clara: ay, consuelo, ya eres mamá.
Fuiste muy valiente, amiga. Consuelo: qué lindo.
Miguel: ¿estás bien? Nina: eres la única que no ha dejado de venir a acompañarme.
Al menos, dos veces en la semana estás aquí. Y eso, no cualquiera lo hace.
Fanny: soy tu amiga, tu hermana. Voy a estar contigo siempre.
Nina: lo sé, gracias. Es ya estoy desesperada.
Ya lleva seis meses así. ¿sabes qué pienso?
Fanny: ¿qué? Nina: que tal vez nunca despierte.
Fanny: no, no digas eso, amiga. Mira, tanto los médicos de aquí como los que arturo mandó a traer del extranjero, dijeron lo mismo.
Nunca se sabe. No pierdas las esperanzas, nina.
Nina: es cierto. Pero es que me cuesta tanto.
Cada vez que lo veo ahí, en la cama, sin moverse, sin hablar. Me muero del dolor.
Daniela: mira, papá. El primer catálogo profesional que hago.
Arturo: da gusto que por fin hayas encontrado algo que te guste, y además, en lo que destaques, ¿no? Daniela: bueno, yo te dije que lo iba a lograr.
Aunque si hubieras confiado en mí ahorita estaría representando a tu grupo, y no a los gómez luna. Arturo: lo sé.
Pero tenías que abrirte camino sola. Daniela: y lo hice.
Arturo: dani, no te confíes. Cuídate en los actos y en todos los eventos a los que vas.
Daniela: papá, ahora soy famosa, ni modo que me quede aquí, encerrada. Arturo: sí, sí, lo sé.
Te lo digo como padre. Solo quiero que seas selectiva y te cuides.
Daniela: papá, yo no estoy haciendo nada malo, pero nadie en esta casa parece notarlo. Hasta tú te molestas al ver mis anuncios y mi mamá ni me pela por estar con ella.
¿para qué quieres que me quede aquí encerrada? Arturo: no lo tomes así.
Es, simplemente-- petra: señor, le habla su hijo. Su hijo, señor.
Arturo: ¿qué pasó, miguel? Miguel: papá, solo te hablo para avisarte que ya nació el hijo de consuelo.
Arturo: ¿qué? Pe--pero si le faltaba una semana.
Miguel: pues, se adelantó. Pero todo está muy bien.
Arturo: qué buena noticia, hijo. Miguel: bueno, voy para el hospital, te veo allá.
Arturo: sí, sí, allá nos vemos. Arturo: ¡soy abuelo, soy abuelo!
Petra: ¡felicidades, señor! ¡felicidades!
Daniela: ¡soy tía! Petra: ¡tía!
Todos: daniela: papá, a ver, ¿y cómo supo miguel? Arturo: em--no sé, estaba con ella, y con los nervios, no le pregunté.
Después que nos cuente, ¿no? Daniela: pues, qué mala onda que miguel sí estaba con consuelo.
Mientras mi hermano ni siquiera se puede mover para estar con su hijo. Fanny: fíjate, ya pasaron seis meses.
Así que, si te divorcias ahora de arturo, ya te puedes quedar con la mitad de todo lo que él tiene. Nina: en lo único que pienso es en mi familia, fanny.
No quiero que se destruya. Lo que más me importa es que erick despierte, ya lleva seis meses dormido.
Además, arturo ni siquiera se acordó de la fecha de nuestro aniversario. Pero, bueno, no nos divorciamos.
Aunque, la verdad, es que no me hubiera importado nada a cambio de que mi hijo reaccionara. Fanny: bueno, no es así.
Amiga, no pierdas la fe. Pero, al menos, algo bueno ha salido de todo esto.
Nina: bueno, viéndolo así, tal vez. Fanny: los grandes problemas también tienen un lado positivo.
Piénsalo. Franco: a ver, marintia, ¿estás loca o qué?
Te dije que te deshicieras de ese niño. Marintia: si me hubieras acompañado a abortar, tal vez lo hubiera hecho.
Pero no fue así. Te estabas casando con otra.
Franco, por dios. Franco: sí, pero eso tú ya lo sabías.
Marintia: sí, pero yo estaba muy deprimida. Luego llegó caridad, me contó lo que significó para ella tenerte.
Y no pude hacerlo. Franco: ay, por favor, marintia: no me vengas con esas cursilerías ahora.
Cuando nazca el niño tú lo dejas en un orfanatorio. Tú no puedes regresar acá con él.
Caridad: aquí están los papeles que me encargaste, franco. Tengo que hablar contigo, eladio ya sabe-- franco: sí, ya sé perfectamente que tú fuiste la convenció a marintia de tener al niño.
Caridad: no, ella tomó su decisión libremente. Franco: desde que apareciste en mi vida, todo, todo me sale mal.
Solamente llegaste a arruinarme. Ya no quiero verte más.
Lárgate de la empresa y de mi vida. ¡largo!
Gabriela: la pasamos súper bien en dubai, tía. Julia: sí, se ve.
Gabriela: oye, pero cuéntame, ¿cómo va todo aquí? ¿cómo está mi abuelo?
Julia: ay, está muy mal. Mi papá está muy decaído.
Casi no come. Estamos muy preocupados por su estado de ánimo en el asilo, y yo también.
Gabriela: no me digas eso, tía. Julia: ¿sabes que es lo peor que me enteré?
Que han cometido dos terribles errores con otros enfermos. Y la verdad, a mí me da mucho miedo que cometan algún descuido que ponga--que ponga mal a mi papá, que pase algo peor.
Gabriela: no, tía, no tienes por qué preocuparte, él va a estar bien. Julia: es que no puedo quedarme tranquila, quedarme así.
Es mi papá, mi papá, no lo puedo abandonar ahí. Así que hablé con eladio.
Y hoy mismo van a traer a tu abuelo de regreso a la casa. Gabriela: no.
Callao: vine por usted para llevarlo, nuevamente, a casa de los gómez luna. Humberto: me alegra regresar.
Era muy injusto que me tuvieran aquí, porque mis únicos problemas en casa de mi hija han sido por culpa de franco. Callao, callao.
Eladio sabe que lo apoyo. Por él, y por la felicidad de mi hija, he callado que--que franco es hijo de eladio.
Yo nunca lo diré. Callao: qué bueno que sepa ser discreto, don humberto, porque, de lo contrario, mi patrón ya me hubiera mandado a silenciarlo.
Humberto: no, no, no. Porque es verdad.
Franco es su hijo, sí. Gabriela: pues, la verdad, sí va a ser muy difícil convivir con el abuelo aquí, pero te entiendo, tía, yo tampoco lo hubiera dejado en el asilo, viendo cómo están las cosas.
Julia: gracias. Yo sabía que ibas a comprenderme.
No, tía, gracias a ti. Por tenernos aquí, en tu casa, y a mi tío, por darle trabajo a franco para que yo pueda estar en la fundación, sabes que me encanta.
Julia: lo sé. Lo sé, y ahora te veo más feliz.
Bueno, hasta te veo que participas más con los niños, que te encanta. Gabriela: son tan ocurrentes, tía.
Son muy divertidos. Julia: sí, son hermosos.
Ay, ¿te imaginas? ¿te imaginas cuando tengas tus propios hijos?
Ay. Humberto: me da gusto que también sepas ser discreto con la información de tu jefe.
Porque no solo ves por los intereses de eladio, sino que así proteges a mi hija. Ven, ven.
Callao. Dime algo, aquí, entre nos.
¿sigue feliz con su marido? Callao: yo no puedo contestar por su hija, cualquier cosa que quiera saber es mejor que hable con ella, o con don eladio.
Humberto: me sorprende lo bien que cumples con tu trabajo, callao. Bueno, por eso creo que eladio te tiene tanta confianza, igual que a mí.
Porque sabe que lo quiero como un verdadero hijo. Ve por mi enfermero y vámonos de este lugar, ya no quiero estar aquí.
Nunca más pienso volver. Ve, callao, ve.
Gracias, callao. Nina: mi amor, ya llevas medio año así, ya tienes que reaccionar.
¿sabes por qué? Porque tu hijo va a nacer la semana que viene.
Erick, por favor, despierta. Yo sé que me escuchas, haz un esfuerzo, por favor.
Clara: señora, nina: ¿qué quieres? No ves que estoy ocupada.
Clara: sí, ya sé, perdón. Pero es que, pues, su nieto ya nació.
Nina: ¿cómo que ya nació? Pero si yo le dije a consuelo que iba a entrar al parto con ella, porque lo va a tener en este hospital para que-- clara: sí, sí.
Lo iba a tener aquí, pero se adelantó, fue una emergencia. Pero ya nació.
Nina: ¿y? Clara: está bien.
Nina: ay, bendito sea dios. Bueno, pero ¿cómo fue?
¿qué pasó? Clara: pues, nació, así, nada más.
Eladio: es increíble, eh. Gabriela: hola, tío.
Mi amor. Eladio: gabriela, ¿cómo estás?
Franco: mi amor, ¿qué haces aquí? Gabriela: quería avistarte algo antes de que llegues a la casa.
Franco: ¿qué? Gabriela: es que mi abuelo va a regresar a vivir con nosotros.
Eladio: sí, sí, ya lo sabía. Y no te creas, tampoco me hace feliz la idea, pero quiero que julia esté más tranquila.
Gabriela: sí, claro. Eladio: por supuesto, voy a hablar con él.
Y le voy a pedir que se controle y que no haga sus comentarios que están siempre fuera de lugar. Franco: gracias, padrino, no quiero tener problemas con él.
Y, cambiando de tema, me había olvidado de decirte que hablé con daniela, nos pusimos de acuerdo para el siguiente comercial, hoy no viene. Nació su sobrino.
Eladio: gabriela: ¿un bebé? Me encantan.
¿te imaginas, mi amor, cuando tengamos nuestro primer hijo? Presentador: siente la pasión julia: qué bueno que ya llegaron.
Papá, perdóname, no pude ir por ti yo misma, pero qué bueno que estás aquí. Humberto: no te preocupes, hija, al contrario.
Hija, no sabes cuánto te agradezco que mandaras al callao por mí. Julia: muchas gracias.
¿puede ir con eladio, porque ya lo estaba esperando? Callao: como diga, señora.
Con permiso. Julia: por favor, acomode todas las cosas de mi papá, nuevamente, en su recámara.
Enfermero: sí, señora. Con permiso.
Humberto: mi hija. Julia: ay, papá.
Te veo de mejor humor. Y espero que así sigas, papacito, ¿eh?
Porque si empiezas a molestar a franco o gabi, o si empiezas a fastidiarme la vida a mí, te juro, papá, que con el dolor de mi corazón te voy a dejar internado. Humberto: no, no.
Julia: ¿me entendiste? Humberto: sí, sí, hija.
Y te aseguro que no habrá necesidad de eso. Julia: eso espero, papá.
Humberto: no sabes cuánta falta me hace tu cariño, hija. De verdad.
Bueno, el de todos, claro. Jorge: me gustaría hacer un recorrido general por la obra.
Para ver si no hay detalles de plomería y liberar a los trabajadores y mandarlos a la otra obra. Regina: pero falta revisar lo último que les encargué.
Jorge: sí, eso ya quedó. De hecho, solo quiero quedarme con los que iban a hacer los recubrimientos y los acabados.
Regina: ay, ¿ya quedó? Entonces, vámonos.
Jorge: ¿no vamos a esperar al ingeniero? Regina: no, está en una junta.
Así que, de una vez nos adelantamos, tú y yo. Arturo: por fin.
Un motivo de alegría, mi nieto, el primero. Miguel: ¿tienes idea lo nervioso que estaba, papá?
Ver que iba a nacer y no tenía ni idea qué hacer, me moría de miedo porque recordaba lo que le había pasado a mi mamá cuando nací. Arturo: me imagino.
Miguel: pero, ya que lo tenía en mis brazos, así, tan pequeño, tan indefenso, pensé que todo había valido la pena. Arturo: hijo, lo hiciste muy bien.
Miguel: oye, papá, el doctor dice que consuelo está bien, pero, por favor, asegúrate que así sea. Quiero que-- arturo: cálmate, cálmate.
Miguel, a consuelo no le va a pasar lo mismo que--que a tu mami. Me da gusto que hayas podido recibir a mi nieto, ayudar a consuelo.
Hijo, ahora tú sabes que debes alejarte de ella y de su hijo. Por favor.
Consuelo: ya nació mi hijo. Nina: ay, sí, ya pasé a ver al bebé, al pequeño erick.
Y está muy bien. Pero tengo algo que reclamarte, consuelo.
¿cómo es posible que permitieras que miguel recibiera a mi nieto? Él es el culpable de que erick esté en coma.
¿por qué no esperaste que naciera aquí? Consuelo: señora, yo no decidí que las cosas salieran así.
Primero lo llamamos a don arturo y no contestó. Nina: pues, no entiendo, con tal de estar al lado de ese infeliz pusiste en riesgo la vida de tu bebé.
Gabriela: además de decirte lo del abuelo, franco. Hay algo más que quiero que hablemos.
Franco: ¿qué? Gabriela: quiero que pensemos seriamente en tener hijos, mi amor.
Franco: tú sabes perfectamente que a mí me cuesta hablar de eso, mi amor, yo no estoy seguro de querer hijos. Gabriela: pues, entonces, tenemos un problema muy grande, franco, porque yo sí quiero tener hijos.
Eladio: increíble. Tú tienes gran parte de culpa en esto, ¡claro que sí!
También va a ser tu culpa si franco pierde a gabriela, así que quiero saber dónde encuentro a marintia. Caridad: ya bastante tengo con los reproches de mi hijo.
No voy a soportar los tuyos también, ya. Franco quiere que me vaya de la empresa, que desaparezca de su vida.
Y yo ya no puedo estar lejos de él. Eladio: eso es lo que vas a hacer.
Si marintia regresa, te vas a hacer cargo de ese niño. Porque no quiero que se convierta en un problema.
Caridad: no lo puedo creer, sigues siendo el mismo de siempre, eladio. Eladio: ¡no grites!
Caridad: no te interesaste ni un poquitito en tu nieto, en el bebé. Lo único que te importa es los problemas que te va a causar, nada más.
Eladio: por supuesto. Julia: a ver, ¿qué está pasando?
Sus gritos se oyen hasta afuera, ¿por qué están peleando? ¿qué pasa?
Eladio: nada, nada. No tiene importancia.
Julia: no, perdón, pero parece que sí. No entiendo, a ver, caridad, ¿por qué le hablas con tanta confianza?
¿qué pasa? ¿qué sucede?
Franco: mi amor, en buen plan, no me presiones, por favor. No es un buen momento.
Gabriela: mi amor, yo no me quiero embarazar ahorita pero yo quiero tener hijos, y tú lo sabías cuando te casaste conmigo. Franco: mira.
Está bien. Solamente necesito un tiempo, por favor.
Gabriela: ay, mi amor. Yo sé que vas a ser un padre responsable.
Además, nuestros hijos van a crecer en una familia unida, con su mamá, su papá. Casados y felices.
Franco: sí. Gabriela: así que, por favor, no te hagas ideas.
Piensa en lo maravilloso que puede ser que tengamos un hijo, ¿sí? Yo creo que un bebito nos va a unir mucho más.
Te amo. Franco: te amo.
Eladio: lo que sucede es que caridad no quiere reconocer un error que cometió. Caridad: lo siento, julia, me disculpas si te molestó lo que oíste.
Julia: no, no es eso, vamos. Me extrañó escuchar que estaban gritándose así.
Por dios, eladio. Y a ti más, caridad, ¿cómo le hablas así a mi marido?
No entiendo. Eladio: no, no es eso.
Es una discusión laboral, donde, a veces, uno se exalta, todo fue por un reporte que quedó mal. Ya sé, no pasa nada.
Julia: pues, eso espero, de verdad. Caridad: con permiso, eh.
Disculpe. Julia: por dios, eladio.
¿qué pasa? Parece que caridad te tiene demasiada confianza.
¿así discutes con tus empleadas? Eladio: no, no, fue-- julia: ¿entonces?
Eladio: por favor, no me vayas a decir que me estás diciendo eso porque te pusiste celosa. Julia: ay.
Eladio: no, porque si fuera eso me encantaría verte celosa. Julia: ¿tú crees?
Eladio: no sé, digo. Julia: yo creo--no sé, no lo había pensado, pero sí, sí, me sentí celosa, porque no me gustó.
Eladio: no hay por qué estés celosa. Ya, ya.
Tú eres el amor de mi vida, lo sabes, y además, lo vas a ser siempre. Julia: no, y aparte-- eladio: no, no.
Vamos. Todo está bien.
Julia: no lo sé. Eladio: no, yo sé.
Regina: ay, jorge, me da mucho gusto que te hayas superado tanto. Jorge: sí, ahí voy.
Bueno, apenas tengo mi empresa, y sé que va a crecer mucho. Quiero llegar a tener mi propia constructora.
Regina: estoy segura de que lo vas a lograr, ¿eh? Bueno, ya falta muy poco para terminar la obra.
Jorge: sí, prácticamente los acabados, que, bueno, son los más tardados. Regina: pues sí, pero esos son detalles, ya me puedo ir a méxico, y me vengo tres o cuatro veces en la semana, y lo superviso.
Jorge: yo también me iré y me gustaría seguir viéndote. Regina: jorge, sabes que amo a david.
Jorge: sí, lo sé, lo sé. No sé, si por alguna razón piensas que no es el amor de tu vida, quiero que sepas que yo te amo, regina.
Franco: vaya, nos volvemos a encontrar. En verdad, creí que no lo iba a volver a ver.
Humberto: ¿sí? ¿creías que yo iba a ser muy fácil, para que te libraras de mí?
Pero te equivocaste. Franco: la verdad, yo solamente espero que usted y yo no tengamos más problemas.
Ahora soy el esposo de su nieta, ¿no? Humberto: lo siento, franco, voy a controlarme a pesar de que tengo motivos para rechazarte, como bien lo sabes.
Franco: a ver, ¿y ahora qué? ¿de qué está hablando?
Humberto: ¿crees que ha sido fácil para mí callar ante mi hija que eres el bastardo de eladio? Regina: lo siento, jorge.
Pero, te repito, yo amo a david. Jorge: sí, lo sé, y no tengo esperanzas contigo.
Pero, al menos, tenía que decirlo, porque te amo. Desde que te conocí me pareciste la niña más hermosa.
Y ahora que te vuelvo a ver sigues siendo aún más hermosa. Inteligente y tierna.
Regina: no, ya no sigas. Jorge: es que es la verdad, regina.
Si nunca anduve con alguien en serio fue porque nunca pude sacarte de mi mente y de mi corazón. Te convertiste en un ideal para mí y nadie ha podido llenar ese lugar.
Regina: mira, jorge, me conmueve mucho lo que dices. Pero lo mejor será que terminando la obra no nos volvamos a ver.
Humberto: yo tenía mis sospechas pero ahora que me lo has comprobado me da gusto saber que siempre tuve razón. Franco: hijo de-- ¿cómo se le ocurre engañarme, desgraciado?
Humberto: yo solo veo por los intereses de mi hija. Franco: vea por los suyos.
Y si ya está enterado perfectamente de quién soy, deje de insultarme. Después de todo, soy un gómez luna.
Y no un cualquiera para su nieta, como usted decía. Soy un gómez luna, franco gómez luna, ¿me entendió?
¡gómez luna! Humberto: solo eres el bastardo de eladio.
A estas alturas del partido dudo mucho de que te dé su apellido. Franco: es solamente cuestión de tiempo, ¿me escuchó?
Cuestión de tiempo. Humberto: conozco mejor a eladio que tú.
Y sé que nunca te va a reconocer como su hijo. Franco: sí, lo va a hacer.
Solamente está esperando el mejor momento. Humberto: no, para ese tipo de noticias no hay un tiempo indicado, no seas tonto.
Conozco a mi hija. Y esto no terminará bien para ti, ya verás.
Ya verás. Jorge: mira, entiendo bien cual es mi rol en tu vida, pero tenía que decirte lo que me había guardado por años.
Regina: jorge, me conociste de una manera que no tiene nada que ver con lo que soy ahora. Yo tengo muchos defectos, he vivido muchas cosas, soy otra persona.
Jorge: no, no, te equivocas. Siempre te recordé por todo lo que eres.
Y sí te quiero. En estos meses, de trabajar a tu lado lo he confirmado.
Regina: quiero decir-- david: ¿pasa algo? Jorge: regina y yo terminamos el recorrido final.
Y, bueno, los electricistas y los plomeros terminaron aquí, mañana se reincorporan a su construcción. David: ah, bueno.
Gracias. Jorge: con permiso.
David: propio. Regina: mi amor, ¿qué te pasa?
David: pues pasa que yo quería recorrer la obra contigo. Pero no, porque ya fuiste con jorge.
Regina: tenía que hacerlo. David: a ver, mi amor, yo entiendo perfectamente que estás con él porque estás trabajando, pero, no sé, quisiera pedirte que terminando esto, ya no lo veas tanto.
Ya no lo veas. Regina: david, ay, ya, no te enojes.
David: no, regina, no. Perdóname, pero este tipo te quiere, y se ve a distancias.
Sí, se muere por ti. Eres mi novia y él es un hombre-- regina: sí, sí.
David: hace que mire esta foto, todos los días. Regina: a ver, mi amor-- david: aquí no está él, estamos tú y yo.
Regina: mira, aunque él quisiera conmigo, es su problema. Yo te amo a ti, tú eres mi novio, contigo tengo planes, sueños.
David: mira, te pido una disculpa, no es desconfianza contigo, pero detesto que otra persona, que otro hombre se fije en ti, mi amor, me dan celos, me dan celos. Regina: ya, mira, te regalo esta foto.
David: gracias. Regina: vamos a hacer un recorrido nuevo.
Nuestro. David: no, un recorrido nada.
Ya lo hiciste con jorge. Regina: david, por favor, mira, lo nuestro va a ser más romántico, porque vamos a ir dándonos besos, voy a ir con el hombre más guapo de la historia.
David: solamente si--solamente si me prometes si nos podemos poner románticos. Regina: en el cuarto.
David: en el cuarto, sí. Regina: ay, pero hay que protegernos.
David: sí. Ambos: regina: con esto te ves más guapo, pero te ves-- franco: no, usted va a ser inteligente, y no va a decir absolutamente nada a julia.
Julia: lo más seguro es que deje a eladio, y eso no--no-- franco: eso no le conviene a usted, para nada, abuelo. Usted, automáticamente, dejaría de tener apoyo económico de mi papá.
Humberto: con el divorcio julia tendría una considerable fortuna, y ella, que es tan buena hija, no me dejaría ahí, tirado en mi suerte. No.
Franco: yo que usted lo pienso mejor, hombre. Eladio jamás le perdonaría una traición así.
Y la muerte nos puede encontrar a cualquiera, en cualquier momento. Humberto: insensato.
Ay, este insensato. Bastardo.
Clara: ay, no sabes qué emoción me dio ver nacer a mi sobrino. Bueno, no es de sangre, pues sí de corazón.
Ay, caridad, si te estoy aburriendo, pues, me voy. Caridad: no, es que me quedé pensando como para algunas personas tener un hijo es una bendición hermosa, y para otros, una gran amenaza.
Clara: ay, no digas eso de un bebé inocente. Caridad: no, no me malinterpretes.
Es que-- clara: ¿qué pasa? Caridad: clara, es que no sabes cuánto desearía que mi nieto no fuera un problema en la vida de franco.
Clara: ¿cómo? ¿gabriela está embarazada?
Caridad: franco va a tener un hijo pero de marintia. Clara: ay, no.
¿eladio lo sabe también? No, no lo puedo creer.
Te lo dije, caridad, te advertí que no era bueno cubrir en todo a franco. Caridad: no sé qué hacer.
Clara: pues ya nada. Ahora lo importante es qué hacer si la pobre de gabi se entera.
Gabriela: ¿todavía trabajando, mi amor? Franco: perdona, amor, no vi la hora.
Ya en un minuto estoy contigo. Gabriela: franco, ya pasaron meses de que me enteré que eres hijo de mi tío.
Franco: lo sé. Y yo, en verdad, te agradezco que no le hayas dicho nada a mi madrina.
Gabriela: no es por mi gusto, franco, y lo sabes. Y justo hoy escuché a mi tía hablar de lo difícil que es aceptar al hijo de tu marido con otra mujer.
Franco: a ver, gabi, por-- ¿tú le insinuaste algo? Gabriela: no, para nada, estaba hablando de nina y de miguel.
Franco: menos mal. A ver, gabi, no es culpa de miguel, tampoco es mi culpa la manera en que nosotros llegamos a nuestras familias.
Gabriela: y--yo sé que no, franco, pero va a sonar muy feo. Mi amor, lo de miguel es entendible era hijo de una primera esposa.
Tu caso es muy distinto. Franco: perfecto.
Sabes, gabriela, yo sé perfectamente que soy un bastardo, tú no tienes por qué recordármelo. Gabriela: ay, mi amor, no lo quise decir así.
Pero tenemos que aceptarlo. No es algo fácil de asimilar.
Mira, yo me pongo en lugar de mi tía y yo sé que nunca podría aceptar al hijo de una traición. Franco: mira, yo, a ver-- ¿qué quieres hacer, gabriela?
¿decírselo? Ándale, vamos.
A mí me haces un favor. A ver si así mi papá me reconoce de una buena vez, ¿no?
Gabriela: no te pongas así, por favor, yo no tengo valor de lastimar a mi tía así. Aunque, claro que no me dejes sentir mal por eso.
Franco: yo tampoco quiero lastimarla, gabriela, aunque ni tú ni yo podemos decir nada, la verdad siempre sale a relucir. Nina: ojalá pudieras ver a tu bebé.
Es idéntico a ti cuando naciste. Me gustaría tanto que lo pudieras cargar, que lo vieras crecer, y que te rieras de mí cuando me ensucie el vestido.
O me despeine con sus manitas. Arturo: erick va a hacer eso.
Ten fe. Nina: ¿te acuerdas cuando nació nuestro erick?
Arturo: ¿qué pasó, mi amor? Nina: lo felices que éramos.
Arturo: sí. Nina: ahora está así, sin poder reconocer a su bebé.
Arturo: mira, mientras nuestro hijo despierta, yo te voy a cuidar y te voy a proteger. Nina: ¿y eso incluye protegerlo de su tío miguel?
Miguel: me dijo clara que me querías ver. No había venido porque estaba esperando que no hubiera nadie para no meternos en problemas.
Consuelo: gracias. Quería agradecerte por estar conmigo.
Por ayudar a que mi hijo naciera. Miguel: nada que agradecer.
Fue el momento más hermoso que he vivido. Me sentí tan unido a ti y al bebé que hasta pensé que solo éramos nosotros tres.
Mejor mamá no puede tener. Bueno, creo que lo mejor es que te deje descansar y que no nos vean juntos.
Consuelo: miguel. Gracias, para mí era muy importante que tú sepas que aunque las circunstancias no nos dejen vernos yo sigo sintiendo exactamente lo mismo por ti.