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Caridad: marintia me dijo que los doctores le dieron esperanzas de que su hijo viva. El problema es que tiene que estar en una incubadora por más tiempo, y eso cuesta mucho.
Marintia no tiene dinero. Eladio: caridad: por favor, eladio, yo te pido que me ayudes para que yo le pueda mandar lo que ella necesita.
Eladio: ya lo sabía, ya lo sabía, ya lo sabía. Aunque no pensé que tan pronto marintia iba a querer dinero usando al hijo de franco.
Caridad: si tanto te duele tu dinero, entonces hazme a mí un préstamo, por favor. Eladio: tú sabes perfecto que el dinero para mí es lo de menos.
Esto me suena a una mala señal de que marintia ya empezó a querer sacar provecho con el niño. Caridad: no, no, esa no es su intención.
Eladio: por su bien, más le vale que no empiece con chantajes. Julia: oye, reina, muchísimas gracias por tu donativo.
Nos va a ser muy útil, y el día que quieras pasas por la fundación. Vas a ver todo lo que estamos haciendo-- daniela: ¿qué hace usted aquí?
Pensé que este lugar era exclusivo, y ahora veo que dejas entrar a cualquier zorra. ¿o cómo llamarían ustedes a esta señora que le robó el marido a mi madre?
Julia: a ver, no. No te voy a permitir que me faltes el respeto.
Daniela: es la verdad. Usted se las da de muy decente cuando en realidad lo único que hizo es volverse amante de mi padre y destruir a mi familia.
Caridad: ¿por qué siempre piensas lo peor de la gente? Marintia de verdad estaba angustiada.
Ese bebito no tiene la culpa de nada. Tú no querías que franco naciera.
Ahora la vida te está dando la oportunidad de compensarlo salvando a su hijo. Eladio: ese es un hijo que él no quiere.
Caridad: piénsalo. Eladio, este bebé tiene tu sangre.
Eladio: sí, sí, eso sí. Caridad: ¿no has aprendido nada en todo este tiempo?
¿prefieres dejar que ese niño se muera? ¿por qué tienen que pagar todos los errores de los padres los niños?
Eladio: porque así es la vida. Así es la vida, caridad.
Sí. Tal vez no tendría que pagar, pero grábate bien esto.
Todos pagamos los errores de los padres. Y está bien.
¿cuánto dinero necesita? Julia: no, daniela, no tengo absolutamente nada que ver-- daniela: eso no es cierto.
Ustedes dos son amantes. Julia: a ver, ya basta.
Ya. No te voy a permitir que me sigas ofendiendo.
Y como a todos los veo muy interesados, quiero que sepan que no tengo absolutamente nada que ver con arturo montenegro. ¿está bien?
En cambio tú-- tú primero te metes con el prometido de tu hermana, y después has intentado muchas veces separarla de mi hijo. Además, me parece de muy mal gusto lo que estás haciendo aquí.
¿qué estás haciendo? Eres la imagen de las empresas de mi marido.
Tienes un contrato, daniela. ¿crees que a mi marido le gustaría saber lo que me estás diciendo en público?
Daniela: pues lo siento, pero es la verdad, y el señor eladio también está sufriendo por su culpa. Julia: tú no tienes ni idea de lo que está pasando.
Y si el señor eladio está sufriendo, es por consecuencia de sus actos. Pero bueno, si quieres, vamos ahora mismo a hablar con el señor eladio a ver qué opina de tu comportamiento.
Vamos. Daniela: no es necesario.
¿y sabe qué? Puede decir lo que quiera, pero yo sí sé cómo son las cosas en realidad.
Julia: no sabes. No sabes, daniela.
Arturo: el abogado dijo que el trámite puede ser muy rápido. Thank you.
Así que debemos ir a ver. Agustín: sí, pero date cuenta de que para eso tienes que renunciar ya a la mitad de todo lo que tienes.
Arturo: no, eso no va a pasar nunca. Agustín: entonces, el divorcio va para largo.
Arturo: no, ya verás que no. Lo que voy a hacer es pasar parte de las acciones y propiedades a nombre de alguien más.
Es solamente en lo que me divorcio, así que espero contar con tu discreción y con tu ayuda. Petra: aquí está lo que sobró de cambio, señora.
Nina: muy bien. Ahora tenemos que revisar muchas cosas porque estoy preparando el bautizo de mi nieto.
Petra: ¿usted sola? ¿no tendría que hacerlo la seño chelito?
Nina: no. Yo ya tengo todo listo.
Van a venir del servicio de banquetes de mi amiga vivi, y quiero que preparemos todo para la ceremonia. Ah, revisa cuántas botellas de champaña hay en la cava, y saca la vajilla de los abuelos de arturo.
Petra: ay, entonces me toca dar brillo a la plata, ¿verdad? Nina: ya lo sabes.
Petra: es normal que vayan a aventar la casa por la ventana, pues es el primer nieto. Nina: todo tiene que estar a la altura de nuestro apellido.
Aunque va a ser algo pequeñito, familiar. Petra: oiga, señito, ¿será que yo puedo ir a la iglesia a ver la ceremonia?
Nina: todo va a ser aquí en la casa, samantha. Petra: ¿no se supone que lo bautizan a uno para limpiar ese gran pecado que cometieron nuestros primeros padres?
No, pues sí. A tallar la plata, sola.
Porque así estoy en toda la casa, señora. Sola.
A ver si me consigue a alguien, o me sube el sueldo de perdida. Porque aparte, aguantar el genio de usted no está fácil.
Arturo: entonces, ¿cuento contigo para poner acciones a tu nombre? Agustín: sabes que sí, aunque me va a costar algunos reclamos de parte de nina, pero-- arturo: no, entonces déjalo.
No quiero causarte problemas. Agustín: ya te tocará pagarme el favor.
Pero de todos modos, arturo, tienes demasiadas empresas y propiedades. Arturo: no te preocupes por eso.
De hecho, previendo todo eso, puse algunas cosas a nombre de miguel, algunas propiedades. A ver, te sugiero que no lo comentes con él.
No le gusta que se sepa todo lo que hace. Ahora, de hecho, esa fue la condición para que aceptara.
Agustín: miguel es inteligente y sensato. Lástima que no lo heredó de ti, ¿no?
Arturo: lo que va a ser difícil es distribuir el resto de las acciones. A nina le di para que resguardara las que le correspondían a mis hijas, y ahora no quiere entregárselas.
Erick: ¿qué onda, angie? Ni modo, que pase.
Consuelo: tenemos que hablar. Erick: ¿y mi hijo?
Consuelo: lo dejé en la casa con clara. Erick: ¿para qué lo dejas con una criada güera de rancho que no sabe ni cuidar a mi hijo?
Consuelo: ella cuidaba desde los 13 años a los huérfanos del orfanato donde crecimos. Yo confío en ella.
Erick: bueno. ¿qué quieres?
Consuelo: decirte que no me pareció que hayas tomado todas las decisiones del bautizo con tu mamá sin decirme nada. Erick: tú tampoco dejas que mi mamá lleve el niño a la casa, y yo no te digo nada.
Así que ahora yo decido, y tú te aguantas, si no quieres que las cosas se pongan peor. Julia: no sabes el mal momento que me hizo pasar daniela.
Qué bárbara. Gabriela: tía, lo siento mucho, pero creo que lo mejor es que te vayas acostumbrando, porque lo más seguro es que los hijos de arturo montenegro te acusen de ser la responsable del divorcio de sus papás.
Julia: ¿qué estás diciendo? No es cierto.
No es cierto, gaby, ese matrimonio tenía problemas desde hace mucho tiempo, y tú lo sabes. Gabriela: sí, pero normalmente los hijos idealizamos a los padres, y-- perdón por lo que te voy a decir, tía, pero yo creo que david está molesto contigo por eso, por lo que pasó entre arturo y tú, y se decepcionó de ti.
Julia: sí, yo sé que está decepcionado, pero yo voy a luchar para que david entienda que eso fue un malentendido. Y sí, sí he cometido errores como cualquiera.
No soy perfecta. Pero yo en ningún momento le he fallado como mamá, porque nunca he dejado de amarlo, nunca he dejado de preocuparme por él.
David: hola. Regina: hola.
David: ¿quieres sándwich? Está muy bueno.
Regina: no, provecho. Vengo de comer, gracias.
David: ¿fruta? El postre.
Regina: no, muchas gracias. Solamente vine a terminar el historial fotográfico de la obra para ya entregarlo mañana.
Oye, también le quiero hacer una comida a todos los trabajadores. David: justo había pensado lo mismo.
De hecho, no sé, si quieres, podemos hacerla entre los dos. Digo, es buena onda porque le echaron muchas ganas.
Los hoteles salieron muy bien, salieron a tiempo, entonces creo que lo merecen. Regina: sí, la verdad sí hicieron muy buen trabajo, tanto la empresa de jorge como los demás proveedores se portaron muy bien.
David: claro. Regina: la verdad, sí.
David: pues entonces nada más es cuestión de organizarla. Podemos hacerla los dos.
Regina: no, yo lo puedo hacer, tú no te preocupes. David: dos cabezas piensan mejor que una.
Hay que hacerlo entre los dos. Regina: ¿por qué no mejor hacemos esto?
¿por qué no la preparas tú y me dices cuánto dinero tengo que poner? David: está bien.
Está bien, como tú quieras. Yo me encargo entonces.
Con permiso, arquitecta. Regina: propio, ingeniero.
Agustín: bueno, me voy a preparar la lista de todas tus propiedades y el convenio exacto de con quién y cuántas acciones tienes en cada una de tus empresas. Arturo: gracias.
Te veo al rato. Agustín: yo te aviso cuando tenga el resto.
Arturo: yo le voy a marcar a regina. Cuando estaba con erick, ella no quiso hablar conmigo.
Agustín: sigue enojada. Suerte.
Arturo: sí. Regina: ¿qué pasó, papá?
Arturo: hola, hija, ¿cómo estás? Regina: terminando la obra, ya mañana entregamos todo a yamiley.
Arturo: sí, sí, lo sé. Yo estoy en nueva york, pero si quieres, me paso a monterrey.
Regina: no, no es necesario, yo ya hablé con jorge de lo que me pediste, y está de acuerdo. Así que tú termina tu asunto del divorcio allá.
Arturo: te lo dijo tu mamá. Regina: sí, aunque no era necesario, porque acuérdate que fui yo la que te vio besando a julia.
Arturo: ya quiero que hablemos, ¿sí? Necesito explicarte las cosas.
Regina: ¿qué me vas a explicar? ¿no lo entiendes, papá?
Me causaste el dolor más grande de mi vida. Yo creía en ti, tú eras mi modelo a seguir.
Arturo: a ver, hija, yo no he mentido en nada, simplemente-- regina: tú me enseñaste a no mentir y a hacer las cosas de frente. Y mira nada más con lo que me saliste.
Tenías de amante a la mamá del amor de mi vida. Por tu culpa todo se destruyó.
¿tiene algo más que decirme sobre la obra de los hoteles? Arturo: quiero hablar de nosotros, de mi hija.
Regina: entonces no hay nada más que hablar. Hasta luego.
Gabriela: y bueno, sentí muy feo cuando caridad tuvo que irse. Franco: a ver, no te apures, es difícil, yo sé, pero en este caso, a ella le toca aguantar esto y más.
O sea, ella no tenía por qué ir a la fundación de julia. Eso es lo que se saca por no hacer bien las cosas.
Es que cuando alguien hace algo, tiene que pensar en las consecuencias que esto acarrea. Gabriela: sí.
En eso tienes razón. Uno casi nunca mide en lo que se está metiendo hasta que ya está muy adentro.
En fin. Franco: ¿sabes qué?
No es de mala onda, pero yo no quiero hablar más de caridad. Gabriela: sí, está bien, franco, pero te tenía que preguntar si no has considerado alejarte de eladio en cuestiones de trabajo.
Franco: yo no entiendo de qué estás hablando. O sea, piensa un poquito, eso sería dejarle la mesa servida a david, y no, jamás.
De ninguna manera. No.
Gabriela: amor, no te enojes. Solamente preguntaba por lo que nos pasó, mi amor.
Yo no quiero que te arriesgues a que mi tío el día de mañana te corra. Franco: a ver, te explico.
Durante los años difíciles, para consolidar las empresas de eladio gómez luna, yo fui el que se partió el lomo trabajando. Y es justo que ahora yo disfrute de lo obtenido.
Gabriela: sí, yo sé, mi amor, pero-- franco: no, no, no hay pero que valga. A ver, mi amor, yo ahora no quiero solamente una parte de lo que nos corresponde.
No, no. Yo lo quiero todo.
Erick: hola. A partir de hoy, tendrás seguridad afuera de tu casa.
Este hombre y este otro-- estarán turnándose. Este.
Se van a encargar de cubrir los horarios para cuidarte a ti y a mi hijo. Consuelo: no es necesario, erick.
Si no acepté la enfermera que trajo tu mamá, mucho menos a estas dos personas que están pendientes de cada movimiento que yo hago. Erick: no, no, yo no te estoy preguntando.
Lo siento, pero no te casaste con un hombre cualquiera. Y nuestro hijo es el futuro heredero del imperio montenegro.
Gabriela: si sigues pensando así, lo único que vas a lograr es que la familia se pelee por completo y para siempre, franco, y yo no quiero eso. No podemos ser malagradecidos con mis tíos y con david.
Franco, nosotros no somos así. Franco: no sé lo que estaba pensando, tienes razón, yo-- tú me conoces, yo a veces hablo así como por impulso.
A ver, mi amor, tú sabes perfectamente que yo sería incapaz de hacer algo así. Gabriela: cuando hablas así, eres el hombre del cual me enamoré, mi amor.
Franco: a ver, mi amor. Sabes perfectamente que yo quiero muchísimo a julia.
Y a david también. Pero no dudaré en hacerles daño si te lastiman.
Eso jamás lo permitiría, mi amor. Ven acá, preciosa.
Consuelo: erick, entiéndeme. Lo que yo quiero es que nuestro hijo viva feliz, tranquilo.
Erick: salte. >> sí, señor.
Con permiso, doña consuelo. Erick: yo también quiero que nuestro hijo viva feliz, pero parece que tú no captas la magnitud de este asunto, porque, ¿tú te imaginas, consuelo, lo que pasaría si lo secuestran?
Yo no puedo creer que te hayas olvidado de algo tan elemental. Así que no está en discusión.
Esta persona se queda afuera de la casa y va a ir contigo adonde vayas, para tu protección y la de mi hijo. Consuelo: ¿de verdad?
¿solamente haces todo esto por esa razón? Erick: también tiene órdenes de no dejar que nadie que no deba se te acerque.
Consuelo: claro. Ya decía yo.
Y si lo dices por miguel, no te preocupes. Él y yo no vamos a volver a vernos.
Erick: es lo mínimo. Me parece muy bien.
Pero como no te creo ni a ti ni a él, yo me estoy previniendo. Consuelo: es verdad lo que te estoy diciendo, lo estamos haciendo por el bien de mi hijo.
Erick: no, nuestro hijo. Que no se te olvide.
En cuanto llegue el que va a cubrir el otro horario, te reportas conmigo y me cuentas qué pasó, cómo se portó. Cuídate, que no se te vaya una.
>> no se preocupe, señor. Erick: consuelo, nos vemos.
Espero que te portes bien. Nina: por fin erick se fajó los pantalones con consuelo.
En estos momentos debe estar asegurándose de que miguel no se acerque ni a ella ni a mi nieto. Fanny: qué bueno.
Mira, además que es una manera de que no les pase nada malo, tu hijo la puede controlar mejor. Bien pensado.
Nina: sí, pero lo más seguro es que consuelo se niegue. La conozco.
Pero eso podría ser usado en su contra cuando erick inicie el pleito para la custodia del bebé. ¿qué pasó, mi amor?
¿por qué vienes así? Daniela: es que me fue fatal.
Me encontré en la estética a la zorra esa de julia. Nina: ¿qué pasó?
Daniela: la puse en su lugar en frente de todos. Nina: qué bueno.
Me hubiera encantado ver su cara. Daniela: pues sí, pero la estúpida hasta me amenazó con hablar con eladio para que me quite mi contrato exclusivo con todas sus empresas.
Nina: no te preocupes, amor, yo no voy a permitir que esa tipa te haga nada. Gracias por defenderme.
Daniela: gracias, mamá. Eso espero, porque ese trabajo es lo único que me gusta en la vida.
Eladio: sé que el hijo de franco no tiene la culpa de nada, pero allí está el problema. Las cosas que no controlo las odio.
>> odiar es una palabra muy fuerte. Ya habíamos quedado en que tienes que aprender a no querer controlarlo todo.
Eladio: lo sé, pero no puedo. No puedo.
Solo cuando lo controlo todo me siento seguro. >> tienes que aprender a hacer un esfuerzo en no controlarlo todo.
Si no, vas a ser como un dios derrotado. Bueno, ¿y cómo va el tema de arturo?
Eladio: es que es una ironía de la vida, porque la vida nos ha puesto juntos de una manera u otra. No sé si le comenté al principio.
Yo trabajaba con su papá y me iba muy bien, y por culpa de arturo me corrieron, y ahí, ahí empezó el problema, la rivalidad, porque tuve que comenzar de nuevo. >> ¿y qué más?
Eladio: siempre estuve enamorado y me casé con la mujer con la que él estaba comprometido, y ahora la quiere recuperar, ¿no? Su nieto acaba de nacer, y bueno, pues el hijo de franco también.
No sé. Si lo piensa, doctor, somos como las dos caras de la moneda.
Y lo más irónico de todo es que a veces uno está de un lado y a veces del otro. >> ambos pueden tener muchas cosas iguales en los negocios, pero en el caso del amor de julia es muy distinto, porque solo uno de los dos se va a quedar con ella.
Eladio: o ninguno. >> tú puedes conseguir que te perdone y se quede a tu lado, o ella se va a divorciar y puede que se dé una oportunidad con arturo.
O como tú dices, julia desaparezca de sus vidas. Eladio: en ese caso, me voy a preparar para todo.
>> bien. Arturo: al principio desconfiaba de ashmore.
Quería sacarnos dinero a eladio y a mí para ver con quién se asociaba, pero ya llevo un rato trabajando con él. Todo va muy bien al parecer.
Agustín: pues sí. Ahora hasta va a ser compadre de erick.
Arturo: también tú. Aunque la verdad, yo preferiría que él se acercara a ti y no a ashmore.
Agustín: no, olvídalo. Tu hijo piensa que yo estoy de parte de consuelo en su divorcio.
Ya hasta me dijo que va a cambiar de abogado. Arturo: ¿sabes quién va a llevar el caso?
Agustín: no, aún no lo sé. Ya nos enteraremos.
Arturo: erick tiene muchos contactos, pero no confío en su capacidad de elección. En fin, espero que ya nos reciban.
Agustín: oye, ¿cómo hiciste para que te recibiera el señor durant? Según yo sé, no es fácil conseguir citas aquí.
Arturo: es una de las ventajas de trabajar en proyectos tan importantes como socio de ashmore. Me abrió muchas puertas.
Y con el señor durant quiero hablar porque quiero abrir esa posibilidad de entrar en las rutas que tienen de ferrocarriles. Agustín: buen punto.
>> durant: arturo: arturo montenegro. Durant: arturo: agustín ornelas.
Durant: arturo: julia: papá, ya me voy a la oficina. Humberto: hija, hija, deberías dejar de trabajar en bienes raíces.
Cuando seas la exmujer de eladio, serás rica, muy rica, hija. Podrás seguir viviendo en esta casa como lo que eres, una reina.
Oye, ¿por qué me ves así? ¿qué dije de malo?
Julia: es que no sabes qué daño me ha hecho tu forma de pensar. Primer, fíjate bien, me dijiste que yo era una princesa, nada más porque era tu hija.
Y luego que iba a ser una reina si me casaba con arturo. Humberto: ¿qué tiene?
Era la verdad. Julia: no, papá, nunca lo fue, porque siempre has manejado mi vida a tu antojo, como tú querías.
Humberto: hija, eso no es cierto. Julia: claro que sí, claro que sí, y como no me pude casar con arturo, bueno, me conseguiste otro candidato, el ideal.
Y tú en mi boda fuiste el más feliz, pero ¿sabes qué? Nunca me has enseñado a que me valore a mí misma, a que sea simple y sencillamente julia.
Humberto: no me eches a mí la culpa, hija. Tú tendrías que haberlo sabido.
Julia: pero ¿cómo, papá? Nunca me enseñaste, nunca.
Estuve sola. Nunca.
Bajo lo que tú decías, bajo lo que decía mi marido, nunca sola como para aprender a hacer las cosas como yo, como julia, y lo único que espero es que no sea demasiado tarde. Es lo único que quiero.
Eso espero. Humberto: hija, pero-- ¡hija!
Malagradecida. Lo dice porque nunca le faltó nada ni le va a faltar.
Debería al menos darme crédito de lo mucho que hice por ella. Así son todas las hijas de malagradecidas.
Eladio: por favor, toma asiento. ¿a qué debo tu visita?
Nina: eladio, tenemos que hablar. Eladio: si se trata de julia o de arturo, olvídalo.
No me interesa. Nina: no, esta vez vengo a interceder por mi hija, daniela.
Eladio: ¿de qué hablas? Nina: julia le dijo a daniela que iba a hablar contigo para que cancelaras su contrato.
Agustín: la reunión fue muy buena, muy productiva. Arturo: sí.
Quiero comenzar a cobrar en negocios importantes, apartados de todo lo que eladio hace, ¿sabes? Agustín: eso me suena a poner distancia.
Arturo: justamente. Cuando julia vuelva conmigo, ya no quiero negocios en los que haya que competir con eladio.
Quiero alejarme de él por completo. Agustín: a mí me parece que te estás adelantando mucho.
Aunque tú ya te estés divorciando, julia no creo que quiera volver contigo. Eso ya te lo dijo.
Arturo: ella siente la presión de nuestros hijos. Ella no quiere que yo tenga más problemas con eladio, pero de que me ama no tengo dudas.
Ya es tarde. Hay que ver a la gente de wall street y volver a méxico.
No quiero dejar a julia sola. Seguramente eladio la está rondando.
Agustín: es que ya hablas como si fuera de tu propiedad. Arturo: ella nunca dejó de ser mía.
Ya vámonos. Eladio: julia no me ha dicho absolutamente nada, así que cuéntame, ¿qué fue lo que pasó?
Nina: como sabes, arturo se quiere divorciar de mí, y daniela está muy dolida por eso, porque sabe que julia es la responsable. Eladio: por supuesto que no.
Julia no quiere a tu esposo, y si él no lo entiende, yo espero que tú seas más sensata y lo entiendas. Nina: eladio, yo no quiero lastimarte, pero arturo nunca hace nada si no está seguro de algo, y si se fue a nueva york a apresurar el divorcio, es porque ya tiene algo seguro con julia.
Eladio: no, eso no es cierto. Y discúlpame, nina, pero si daniela le dijo algo así a julia, mi mujer tiene todo el derecho de sentirse ofendida, y en ese caso sí me puede pedir que corra a tu hija de mi empresa.
Regina: nada más vine para decirte que salió muy bien la comida de los trabajadores. Eres muy buen organizador.
David: gracias. Qué bueno que te gustó.
Tengo cosas que hacer. David: no es con jorge, ¿verdad?
Regina: por favor. Es el bautizo de mi sobrino, y tengo que ir a comprar mi vestido.
David: déjame acompañarte. Por favor, déjame acompañarte, regina.
Regina: no, gracias. David: déjame acompañarte, por favor.
Déjame estar a tu lado. Por favor te lo pido, déjame estar siempre a tu lado, por favor.
Regina: no, david, no. David: entonces-- cásate conmigo.
Cásate conmigo. Por favor, regina, cásate conmigo.
No es fácil, no va a ser fácil, pero yo te amo. Yo te amo mucho y puedo mandar al diablo a mi papá, puedo mandar al diablo a mi mamá, a todo mundo, no me importa.
Por favor, cásate conmigo. Tú puedes hacer lo mismo también.
Puedes también-- regina: no, estás loco. David: hacer a un lado a todos los que nos estorban.
Cásate conmigo. Regina: estás loco.
No. David: cásate conmigo.
Por favor, cásate conmigo. Vámonos, vámonos lejos de nuestras familias.
Cásate conmigo, por favor. No me dejes de querer, regina.
Por favor, te lo pido. Nina: no se lo tomes a mal, eladio.
Daniela está muy dolida y es tan impulsiva que-- eladio: permíteme, nina. Primero voy a hablar con mi mujer.
Nina: pero es que seguramente se va a vengar y va a decir cosas de nosotros horribles. Eladio: no, se nota que no conoces a julia.
Si de alguien te tienes que preocupar y desconfiar, es de mí, porque yo no soy de los que perdonan fácilmente, y mucho menos si lastiman a los que quiero. Si soy tolerante, es gracias a julia.
Así que voy a hablar con ella, voy a ver qué me dice, y si no hay problema, tienes mi palabra de que para daniela todo va a estar bien. Pero eso sí, por el momento no te prometo nada.
Nina: bueno, solo considera lo que te acabo de decir. Eladio, todos estamos deshechos en la casa por el divorcio.
Y sí, aunque me quede con la mitad de todo lo que tiene arturo, eso no me consuela. Me voy a quedar sin mi pareja de toda la vida, y mis hijos sin la atención y sin el cariño de su padre.
¿por qué no nos unimos, eladio? No le des el divorcio a julia.
Eladio: no, si nosotros no nos vamos a divorciar. Pero me acabas de decir algo que es interesante.
¿te vas a quedar con la mitad de cada empresa de arturo? Nina: así es, pero como comprenderás, no sé nada de negocios.
Eladio: bueno, por favor, nina. En eso sí te puedo ayudar.
¿y qué te parece si empiezo por quitarte un peso de encima? Nina: ¿cómo es eso?
Eladio: en cuanto te dé las acciones que te corresponden, agrégale, ¿qué te parece un 10% más de lo que se cotizan en el mercado? Nina: ¿y eso para qué?
Eladio: para que me las vendas. Ajá.
Y entonces tú vas a ganar mucho más cuando yo te compre esas acciones. David: es que no hay mucho que pensar, no hay mucho que pensar.
Tú y yo nos amamos, regina, tú y yo ya estábamos hasta viviendo juntos. Regina: estás loco.
David: pues sí, sí, estoy loco, estoy loco de amor por ti. Y te amo mucho, regina, no me importa nada ni nadie más.
Regina: ¿cómo no puede importarte lo que nos hicieron nuestros papás? David: es que te equivocas.
Te estás equivocando, y me duele mucho. Me afecta mucho, pero por supuesto que si tengo que ver qué es más importante en mi vida, tú eres mi prioridad.
Nuestros papás ignoraron por completo lo que nosotros sentimos. Bueno, nosotros entonces podemos hacer lo mismo.
Regina: no, si hacemos las cosas así, es como tomar revancha, y aunque digas que no te importa, sí, david, no vamos a ser felices si nuestras familias están así, no se llevan. Es muy complicado.
David: si tú y yo nomás nos ponemos solamente a pensar en los demás, nunca vamos a ser felices, nunca vamos a estar juntos. Regina: ya no me atrevo.
David: regina. Regina: desde ahorita me siento mal de dejar sola a mi mamá, sin apoyo, y estar acá.
Entiéndeme. David: está bien.
Solo quiero que me prometas que lo vas a pensar. Por favor, prométeme que lo vas a pensar.
Y quédate con esto, yo después te puedo dar el mejor anillo del mundo, el que tú te mereces, pero esto quiero que sea un recordatorio de que no estás sola, pero sobre todo un recordatorio de que te amo. Nina: eladio, yo no sé nada de negocios, pero mi intuición siempre me ayuda, y me gustaría que no te equivocaras conmigo.
No voy a darte las armas para que tengas a arturo en tus manos. Eladio: pues sí, tu intuición es brillante.
Nina: bueno, entonces te pido que entre tú y yo no haya traiciones en los negocios. Eladio: me parece bien.
Aunque no es lo que estaba pensando. Esa es una estrategia muy común.
Así que te puedo proponer que desde ahora seamos socios. Nina: bueno, eso suena mucho más interesante.
Pero la verdad es que yo no sé si le podría hacer eso a arturo y a mis hijos. Eladio: a ver, para no desconfíes, te propongo que olvidemos los problemas que venimos arrastrando desde hace más de 20 años, ¿no?
Y como eres inteligente, bueno, pregúntale si en este momento miento. Pregúntaselo a tu intuición.
Nina: no, no es necesario, sé que eres un hombre de palabra, sincero, y conmigo no tendrías ningún problema, pero con arturo sí. Y más ahora que me deja por julia.
Eladio: eso no va a pasar, créemelo. Nina: es lo que más deseo.
Y sería muy bueno que nos asociemos en algo importante y luchar para que tú no pierdas a julia, y yo no pierda a arturo. Caridad: eladio decidió apoyar a marintia y se va a hacer cargo de los gastos del bebé.
Franco: explícame, porque no puedo procesar esto. No lo entiendo.
¿de mí, que soy su hijo, no se hizo cargo, y de este niño, que ni siquiera conoce, sí? Caridad: por dios, franco, no puedes tener celos de tu propio hijo.
Tal vez tu padre quiera redimirse contigo a través de él, corazón. Franco: ¿tú crees que mi papá haría lo que sea por ese niño?
Caridad: yo creo que en el fondo sí le interesa mucho, como debería interesarte a ti. Franco: ya me está interesando.
Eladio: julia jamás le va a corresponder a arturo. Nina: lo dices muy seguro.
Eladio: porque lo estoy. Sí, tuve un problema serio con ella, pero sé que aún me ama y voy a lograr que me perdone.
Nina: sí, algo supe de tu problema, pero ¿sabes qué es lo que más me llama la atención? Que julia pase por alto que eres un hombre muy atractivo y muy sensual.
Eladio: gracias, nina, tú eres una gran mujer, y si quieres mi opinión, siento que arturo no te valora. Así que yo te diría que te concentraras en recuperarlo ahora que aún no está firmado ese divorcio.
Nina: voy a hacer un último intento, pero si veo que pierdo la dignidad que me queda, no lo haré. Eladio: pues en verdad siento lo que te pasa, nina, pero todo esto es solo tu problema.
Nina: sí. Bueno, por lo pronto te pido que dejes seguir trabajando aquí a daniela.
Eso la ayuda mucho, y yo me siento más segura. Eladio: ya lo sabes, nina.
Si en el futuro quieres venderme las acciones o que te asesore en el manejo de tu negocio, cuentas conmigo. Nina: cuento contigo, eladio.
Y lo que pasa entre arturo y julia la verdad sí me inquieta. Eladio: no, nada va a pasar.
Dile a daniela que me venga a ver, que quiero hablar con ella. Nina: sí.
Claro que sí. Te agradezco mucho, eladio, por todo.
Y jamás permitas que julia sufra la mitad de lo que arturo me ha hecho sufrir a mí. Eladio: tranquilízate, por favor.
Tranquilízate. No te pongas así.
Nina: gracias. Julia: ¿y tú qué estás haciendo aquí?
¿no te bastó con ir a fastidiarme a mi casa? ¿vienes también a molestar a mi marido?
Nina: no, ya no es tu marido. Tú lo dejaste.
Y viéndolo bien, es un hombre encantador. Julia: sí, sí lo es, y todavía es mi marido.
Nina: sí, pero solo te estoy haciendo ver que si no vuelves con tu marido, lo puedes perder en brazos de otra. Julia: ¿cómo te atreves a decirme eso?
Nina: estás celosa. Estás celosa, y me estoy dando cuenta de que te interesa mucho tu marido.
Julia: deja de estar provocándome. Quiero que me digas qué estás haciendo aquí.
Nina: nada, ya terminé de ver lo que tenía pendiente con tu marido. Julia: bueno, entonces si ya acabaste, ¿te puedes ir, por favor?
Nina: sí, eso voy a hacer. Que te vaya bien, julia.
Ah, y no olvides lo que te dije. Eladio es una tentación para cualquier mujer.
Julia: ¿cómo te atreves? Quiero saber qué hacía nina aquí.
Eladio: hola, julia. Nina vino a hablarme sobre daniela.
Precisamente eso quiero saber. ¿qué te hizo?
¿dijo algo que te ofendió? Julia: precisamente por eso estoy aquí.
Porque-- perdón, pero le dije a daniela algo que tal vez no debí. Eladio: según me dijo nina, le advertiste que ibas a venir a que le quitara el contrato.
Julia, basta que me lo pidas. Julia: no, no se lo dije justamente así.
Estaba muy enojada, le dije que tenía un contrato contigo y que tenía que comportarse, no podía hacer escándalos. Eladio: de ti depende.
Julia: es que no. Eladio: ¿estás segura?
Julia: no quería eso, no quiero eso. Estoy segura, porque no voy a dejar a alguien sin trabajo por asuntos personales.
Y recuerdo perfecto que tú me dijiste que daniela cumple bien con lo que hace, entonces no hay motivos. Eladio: solo quiero decirte algo.
Julia: sí. Eladio: modelos hay muchas, y el atractivo lo puedo encontrar en cualquier parte, pero la belleza, y la belleza interior que tú tienes, esa es única.
Siéntate. De verdad, no tienes idea qué feliz me haces al estar aquí.
Julia: no. Solamente vine a decirte eso.
Ya me voy. Eladio: no, julia.
Julia, mira, espera. Espera un momento.
No tienes idea de cómo me gusta verte aquí, y acuérdate, me puedes pedir lo que sea. Tú sabes que mi vida te pertenece, que por ti yo soy capaz de hacer cualquier cosa.
Julia: perdón. Perdón.
Consuelo: sí, miguel, vino erick a ponerme guaruras. Miguel: ¿y por qué?
Consuelo: supongo que para evitar que yo salga y para evitar que tú vengas. Miguel: ¿cómo?
¿qué es lo que pretende? No puede controlarte.
Consuelo: si hay alguien que te puede ver venir, nos va a dar muchos problemas. Por eso, miguel, te pido que no vengas.
Miguel: sí, ya habíamos acordado eso por tu hijo, no por él. Pero prométeme dos cosas.
Consuelo: ¿qué? Miguel: que podré hablarte por teléfono.
Consuelo: todas las veces que tú quieras. ¿y la segunda cosa?
Miguel: que me vas a mandar una foto diaria de tu hijo. Arturo: fue una junta muy productiva.
Agustín: sí. El valor de todas tus acciones ha subido.
Arturo: sí, así es. Ahora que ya le dije a mi agente, podemos volar a méxico.
Agustín: creo que no la vas a tener nada fácil. Arturo: ya lo sé.
Libraré varias batallas, no solamente con nina por dinero, sino con cada uno de mis hijos. La verdad, no creo que vayan a entenderme.
Agustín: dime algo. Si tus hijos no llegan a comprenderte, ¿aún así vas a seguir insistiendo con julia?
Arturo: apenas va a darnos tiempo de recoger nuestras cosas. Vámonos de una vez.
¿te veo en 20 minutos? Agustín: sí.
Franco: no puedo creer que tú hayas ayudado a marintia a mis espaldas. Eladio: ¿y qué es eso?
¿desde cuándo me pides explicaciones? No tengo por qué consultarte lo que hago, ni una cosa ni la otra.
Cállate y siéntate. ¡siéntate!
Franco: estamos hablando de mi hijo. Eladio: un hijo que no quieres y que lleva mi sangre.
¿no has aprendido nada? ¿nada?
Aprende de mis errores. Hazte responsable.
Y eso sí te lo digo, me voy a encargar de él, te parezca o no. Franco: tú te sientes culpable porque conmigo no hiciste bien las cosas, pero yo lo único que necesito es que tú me des tu apellido.
Es que si no lo haces, ese bebé va a crecer con el estigma de ser el nieto de una asesina en vez de que todo el mundo lo reconozca, como tú mismo dijiste, porque lleva tu sangre. Él también es un gómez luna.