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Simona: señora, la buscan. Julia: ¿quién?
Nina: yo, julia. Simona: con permiso.
Julia: ¿qué necesitas, nina? Nina: me robaste a mi marido, eres una cualquiera.
>> aun considerando que se descalifique como elemento incriminatorio el collar de montserrat moret hay un testigo que reconoció al acusado como el hombre con el que la occisa discutía en el balcón la noche en que murió. Juez: que pase el testigo.
¿señor pedro tapia? Tenemos entendido que usted vio al hombre con el que montserrat moret discutió la noche de su muerte.
Pedro: así es, señor. Juez: ¿reconoce a este señor con el que estaba peleando la señorita moret?
¿es el hombre al que usted vio? Julia: ¿qué te pasa?
¿estás loca? No tienes por qué golpearme y menos aquí en mi casa.
Nina: eres una hipócrita. Todo este tiempo fingiendo que eras feliz con tu marido y solo querías robarme al mío.
Julia: eso no es cierto, no es cierto. Nina: renunciaste a arturo hace veinti tantos años, ya no tenías derecho a querer volver con él.
Julia: a ver, te lo voy a explicar y quiero que lo entiendas de una vez por todas, no te estoy quitando a tu marido. Nina: ay, ya deja de mentir, por favor.
¿no te das cuenta del daño que estás haciendo? No solo a mí, julia.
A mis hijos, también a tu hijo. Juez: conteste a la pregunta, ¿es este el hombre al que vio discutir con la señorita moret la noche de su asesinato?
Pedro: no, señor juez. Juez: ¿qué?
Pedro: no es el hombre que vi. Comandante: ¿está--está usted seguro?
Pedro: el hombre que vi era más bajito, gordo, de nariz aguileña y casi calvo. >> ¿está seguro de que no ve a esa persona aquí?
Pedro: no, el hombre que vi no está aquí. Comandante: está mintiendo.
Juez: le recuerdo que son muchos años de cárcel por mentir en un juzgado. Nina: ¿qué te parecería si las cosas fueran al revés y yo anduviera con eladio?
Julia: si yo supiera--si estuviera segura que eladio te ama a ti yo sí tendría dignidad, no me rebajaría a ir a buscarte a tu casa para golpearte. Pero bueno, no es el caso contigo.
Nina: ¿ah, no? ¿estás segura?
Julia: sí, por supuesto, porque ya bastante le he aguantado a mi marido como para tener que soportarte a ti. Nina: claro, es obvio que tú defiendes lo que quieres.
Por eso no te importó destrozarle la vida a nuestros hijos con tal de estar con arturo. Juez: ¿sí le quedó claro que son muchos años de cárcel?
Pedro: ya lo sé, señor juez, y no estoy mintiendo. La verdad, el hombre que vi es cómo lo describí.
Bueno, eso creo. Juez: entonces, no está seguro.
Pedro: es que estaba muy oscuro, pero sé que no es ese señor. Comandante: señor juez, el testigo está mintiendo.
Yo le enseñé la foto de este señor y usted lo identificó como el agresor. Erick: era de noche.
Seguramente no vio bien, porque no fui yo. Y le agradezco que lo aclare, señor.
Comandante: esto es increíble. Señor montenegro, se ve que ya movió todos sus cielos y tierras.
Agustín: a ver, si tiene pruebas, demuéstrelo. Juez: señores, por favor, no quiero escándalos en mi audiencia.
Bueno, dadas las circunstancias y las dudas del testigo, su testimonio no puede ser tomado en cuenta. Comandante: esto--esto no puede ser, señor juez.
Agustín: entonces, señor juez, si no hay suficientes pruebas en contra de mi cliente queda en libertad. Juez: así es.
No hay evidencias suficientes para encarcelar a erick montenegro. Adelante.
Nina: por lo menos deberías tener la decencia de aceptar que por tu culpa arturo dejó de pensar en mí y en su familia. Julia: a ver, ¿quieres escuchar la verdad?
Nina: es lo menos que me debes, julia. Julia: bueno, perfecto.
Yo hace muchos años amé a arturo con todo mi corazón y me destrozó cuando se casó con la mamá de miguel. Y todos estos años yo seguía creyendo que lo amaba, que lo seguía amando.
Nina: eres una descarada-- julia: a ver, escúchame. Querías la verdad, ¿no?
Escúchame, ahora vas a escuchar la verdad completa. Cuando volví a ver a arturo sentí que ese amor renacía y por más que luché, luché.
No pude contra eso, no pude, hace muchos años él iba a ser mi marido. Y cuando nos vimos en puerto vallarta nos besamos.
Nina: no, no, no. Yo no creo que haya sido un solo beso.
Tuvieron algo más, por eso me pidió el divorcio cuando regresó de ese viaje. Julia: no, no, no.
No hubo nada más, nada más. Y si tú no me quieres creer es tu problema.
Lo que sí quiero que te quede bien claro es que en ese mismo viaje entendí que mi amor por arturo solamente era un recuerdo, nada más. Y a pesar de--de todo, yo decidí darle una oportunidad a mi matrimonio, a mi marido.
En ese viaje yo me di cuenta que amaba a eladio, lo amaba mucho incluso después de que me destruyó con su infidelidad, con sus maltratos. Nina: y entonces, ¿por qué arturo sigue insistiendo contigo?
Explícamelo. Julia: no sé, no sé.
Lo único que te quiero dejar bien claro es que yo nunca le he dado motivos para dejarte. Así que si le quieres reclamar a alguien que sea a él, no a mí.
Comandante: licenciado, ¿qué fue lo que hicieron para lograr que el testigo se echara para atrás? Agustín: nada.
Más bien acepte que ustedes deberían de investigar mejor antes de traer gente a declarar. Los espero afuera.
Arturo: sí. Erick: bueno, yo voy a llamar a mi mamá a darle la buena noticia, papá.
Comandante: señor montenegro, por favor. Arturo: sí, dígame.
Comandante: a mí no me engaña, usted hizo algo para que su hijo quedara libre, pero eso no quiere decir que no sea un asesino. Arturo: a ver, perdón, comandante, cuidado con lo que dice.
Ya vio que no hay pruebas en su contra. Comandante: a ver, ¿cómo?
Es muy bueno para pedir justicia cuando le hacen daño a su hijo, pero bien que la evita cuando él es el culpable. Arturo: mire, le pregunto, ¿puede probar lo que está acusando?
Comandante: por desgracia, no. Arturo: bueno, entonces tenga cuidado con sus palabras.
Yo entiendo la frustración que siente al no encontrar al asesino de montserrat, de veras sí comprendo. Y sé que con su gallardía y su dedicación lo va a hacer.
Pero yo quiero recordarle que voy a seguir presionando, porque quiero que encuentren al tipo que cortó los frenos del auto de mi hijo, así que mejor le pido y le suplico que haga bien su trabajo. Gracias.
Erick: hasta luego. Que tenga un buen día comandante: cínico.
Nina: pues no, no te creo. ¿y cómo es posible que tengas el descaro de decirme todo esto?
Julia: pues porque estoy harta de todo esto. Estoy harta de tanto secreto, de tanto misterio, de las mentiras.
Nina: por favor, julia, si sigues mintiendo. ¿qué crees?
¿que de verdad te creo que no tienes nada que ver con mi marido? Julia: es que no lo tengo, no lo tengo.
Amo a mi marido, a pesar de todo lo amo. Y piensa lo que quieras.
Nina: ¿sabes qué pienso? Que arturo y tú son muy egoístas, porque solo dejaron crecer el amor de mi hija y de tu hijo, ¿y ahora les hacen esto?
Julia: mira, a mí lo único que me interesa es recuperar el cariño de mi hijo y que sea feliz con regina. Lo que piensen los demás, lo que pienses tú me da exactamente lo mismo.
Nina: claro, claro. Julia: pues aunque lo dudes, si la felicidad de david es regina no me importa si tú me odias, si tengo que seguir rechazando a arturo, no me importa.
Yo voy a ayudar a que ellos dos sean felices. Nina: eso es imposible.
Mi hija dejó a tu hijo porque una relación así no es posible, entiéndelo. Mi hija te odia y seguro los problemas entre las familias ahora van a ser mucho peores, ¿sabes por qué?
Porque yo dudo que eladio perdone una traición así y seguro se va a querer vengar de arturo. Julia: eladio lo sabe, yo se lo conté.
Así que--¡efraín! No voy a seguir escuchando estupideces.
Efraín: dígame, señora. Julia: por favor acompañas a la señora a la salida y le avisas a todos que ella no es bienvenida en mi casa-- nina: me voy, me voy.
Pero esto no se va a quedar así, te lo advierto. Y tú no te muevas que yo me voy sola.
Daniela: ay, muchas gracias, me la pasé muy bien contigo. Solo así pude olvidarme de todo lo que está pasando en mi casa.
>> ya no pienses en eso. Habla con tu madre y diles que cuenta con mi apoyo y para cualquier decisión de negocios que quiera hacer yo puedo "adviser" muy bien.
Daniela: ay, qué alivio, muchas gracias. Porque sí, mi mamá va a pelear por lo que es nuestro.
No vamos a permitir que mi papá se gaste su fortuna con la otra. No, ahora sí mi mamá y yo le vamos a exigir nuestras acciones.
Jorge: regina, ¿podemos hablar? Regina: claro.
Jorge: aunque sonrías te ves triste. Mira, yo sé que david es tu novio y los novios siempre tienen broncas, pero no puedes permitir que él quiera besarte a la fuerza.
Regina: olvídalo, ni siquiera tienes idea de lo que está pasando. Jorge: pero con lo que vi me basta.
Él te está presionando y tú no debes dejarte aunque sea tu novio. Regina: ya no lo es.
David y yo terminamos y lo nuestro no tiene vuelta de hoja. Marintia: el médico me recomenóo reposo absoluto, porque el bebé puede nacer antes de tiempo.
Caridad: pero eso puede ser muy riesgoso para el bebé. Marintia: sí, ya lo sé, porque sus pulmones no se han terminado de formar.
Y yo voy a hacer lo que sea por mi hijo. Aunque me voy a ver en problemas de dinero, porque yo pensaba seguir en el trabajo que conseguí aquí hasta--hasta el final del embarazo, pero-- caridad: no, mira, por eso no te preocupes.
Yo ahorita no tengo dinero, pero ya pronto voy a cobrar y ya te mando todo mi sueldo enterito. Te va a ayudar.
Marintia: ay, caridad, me ayudaría mucho. Gracias.
Caridad: no, ya sabes que lo que necesites, lo que sea, hago por ti y por mi nieto. Marintia, cuídate mucho y no dejes de hablarme, ¿sí?
Jorge: lo siento mucho, sobre todo porque no me gusta verte sufrir. Regina: gracias, jorge.
Jorge: tampoco puedo negar que si estás libre me devuelves la esperanza. Regina: mira, tú y yo solamente podemos ser amigos.
Por favor, entiende de una vez que no estoy como para empezar algo con nadie más. Jorge: pero es que si dejaras acercarme.
Regina: no. No insistas, por favor.
Jorge: está bien, no voy a seguir con esto. Pero quiero que sepas que siempre voy a estar aquí para ti como cuando éramos chavitos, ¿te acuerdas?
Cuando te caíste de la bici y yo te ayudé a levantarte o cuando se murió tu tortuga. Todas esas veces que te defendí de los que te molestaban.
Déjame estar contigo. Franco: padrino, padrino.
Gabriela y yo vamos a estar por ahora en este hotel, aquí me puedes encontrar. Y también quería decirte que ya escogí una de las casas de la constructora, tal como tú me dijiste.
Eladio: ¿ya lo ves? Así me gusta.
Juntos vamos a solucionar esto. Franco: eso intento, pero la verdad también deberías de ponerte en mi lugar, ¿no?
Para mí esto está siendo muy complicado, muy difícil. Eladio: créeme que para mí es mucho más difícil.
Pero si julia me perdona creo que va a ser más fácil que llegue a aceptarte y en ese momento yo reconocerte. Franco: es lo que más me gustaría, pero ya no sé si creerte.
Eladio: ¿qué? ¿no has aprendido nada?
¿no te has dado cuenta cómo negocio con todo? En el trabajo, en la vida.
Piensa, para conseguir un mejor arreglo se necesita tiempo. Todo tiene un "timing", ¿recuerdas?
No seas impaciente. Ya verás que el tiempo desdoblará lo que la plegada astucia esconde.
Regina: mira, siempre te voy a agradecer todos esos detalles tan bonitos, pero entiende, ahorita no quiero saber de ningún hombre. Jorge: yo te prometo que solo voy a ser tu amigo.
Créeme, voy a cumplir mi palabra, pero déjame cuidarte, estar cerca de ti. Regina: jorge, no quiero que vayas a tener esperanza de que esto puede ser algo más, porque no puede ser.
Jorge: no la tendré, pero aun si fuera así y saldría lastimado no importa, correría el riesgo. Regina: no, es que no se trata de correr un riesgo.
Quiero que entiendas que si me separé de david es por las circunstancias, porque está todo en contra. Pero david es el amor de mi vida y lo amo profundamente.
Consuelo: agustín, ¿qué pasó con erick? Ay, gracias a dios.
Ay, me alegro por él y por mi hijo. Ahora solo espero que no quiera hacerme la vida imposible como me dijo.
Sí, tú siempre me ayudas. Gracias, mañana hablamos.
Hasta luego. Miguel, habíamos quedado.
Miguel: ya sé, pero erick está en su juicio, así que aproveché para traerte esto para ti y el conejito para tu hijo. Consuelo: muchas gracias.
Qué lindo está. Miguel: ¿te gusta?
Consuelo: me encanta. Pero ya sabes que lo mejor es que no vengas.
Miguel: sí, sí. Ya me voy y sé que regina te platicó de mi paáa y julia y me parece muy injusto que me quieras separar de ti cuando él sí se permite engañar a su esposa y anda con la esposa de otro.
Así que no le voy a hacer caso y no te voy a dejar de ver porque te amo cada día más. Jorge: la verdad lamento verte triste y quiero apoyarte de alguna forma.
Además, como amigos tenemos muchas cosas en común y siempre desde niños nos hemos llevado muy bien. Regina: tienes razón.
Jorge: ojalá me des la oportunidad de al menos servirte como apoyo. Regina: no, no lo creo.
Además, ya la obra está casi lista. Yo ya me voy a regresar a méxico y-- jorge: yo también.
Regina: ¿no te vas a quedar aqíi en monterrey? Jorge: no, conseguí un buen proyecto en la capital.
Regina: ah, qué bueno. Me da mucho gusto por ti.
Jorge: sí, pues mi intención es ir creciendo en mi empresa y la ciudad de méxico es la mejor opción. Regina: pues estoy segura que te va a ir muy bien.
Eres muy bueno en tu trabajo. Jorge: gracias, opino lo mismo de ti.
Y bueno, pues como estaée allá, eh--bueno, ¿crees que podamos seguir viéndonos? Ojalá podamos seguir viéndonos.
Consuelo: miguel, no. Y no debemos hacer esto, tenemos que controlarnos, tenemos que dejar de vernos.
Miguel: no, te juro que no puedo estar sin ti. Consuelo: yo tampoco, pero recuerda que es por el bien de mi hijo.
Además, me acaban de avisar que erick salió libre, el testigo que tenían en su contra no lo reconoció. Miguel: seguro mi papá está muy contento, pero no hay que darnos por vencidos, hay que luchar.
Consuelo: por el momento no podemos estar juntos. Miguel: está bien, pero hay que estar preparados, porque seguro erick nos va a querer hacer la vida imposible.
Franco: gabriela me dijo que quiere acercarse más a ti para conocerte mejor. Caridad: ay, yo encantada.
Franco: bueno, no se lo puedo prohibir, así que te voy a pedir que por favor seas muy discreta con lo que comentas. Caridad: no te preocupes.
Franco: dame un poco de tiempo para acostumbrarme a que estemos más unidos, ¿sí? Caridad: está bien.
Franco: por favor. Por favor, mamá.
¿sabes algo de marintia? Caridad: no, nada.
Franco: en cuanto tengas alguna noticia de ella me lo tienes que decir sí o sí. Necesito hablarle y tener todo bajo control.
Ya ves que mi papá cada día está más en mi contra. Caridad: pero ¿por qué dices eso?
Franco: imagínate, nos corrió a gabriela y a mí de su casa. Agustín: ¿qué hiciste para que el testigo declarara que no era erick al que vio discutir con montserrat?
Tú dijiste que harías lo que fuera para que tu hijo estuviera libre. Arturo: mira, si lo hubiera hecho no te lo diría.
Yo sé que no serías cómplice de algo así. Agustín: te desconozco.
Primero no te importó dejar de lado a tu familia para poder acercarte a julia y luego no te detienes con tal de que erick no vaya a la cárcel. Tú no eres el arturo que conozco.
Luisita: ¡clarita! Clara: hola, muñequita.
Me dijo tu papá que me estás haciendo un regalo. Luisita: sí.
Y bien bonito. Clara: ay, muchas gracias.
Francisco: oye, mi amor, luisita, tú sabes que para clarita y para mí, pues--pues eres lo más importante y ella ha sido como un ángel para nosotros dos, ¿verdad? Luisita: ajá.
Francisco: ¿te gustaría que--te gustaría que clarita fuera--fuera tu segunda mamá? Luisita: sí.
Sí, quiero. Clara: ¡bien!
Francisco: ¡eso! Clara: ay, me haces muy feliz, luisita.
Te quiero mucho. Luisita: y yo a ti, clarita.
Francisco: oye, mi amor, eso no significa que nos vayamos a olvidar de mamita maribel, ¿eh? Luisita: no, pero yo quiero tener un papá y una mamá como los demás niños de la escuela.
Clara: ay, chiquita. Arturo: le encargo que se haga un comunicado de prensa dónde se dé a conocer que erick montenegro ha quedado libre de toda sospecha en el caso de la muerte de la modelo montserrat moret.
>> sí, señor, enseguida. Arturo: ¿qué pasó, humberto?
Dígame. Humberto: arturo.
Arturo, te tengo buenas noticias, pero antes--antes quiero decirte que no te sientas mal porque david y regina terminaron. Así es la vida, ellos son jóvenes, ya encontrarán a alguien más.
Lo que pasó fue para bien, porque ahora tú y julia ya pueden vivir su amor. Arturo: bueno, primero tengo que hablar con su hija, ¿no cree?
Humberto: ella se quedará en esta casa. Eladio se fue para siempre, así que puedes venir cuando quieras, arturito.
Eladio: julia, ¿sabes de qué estoy seguro? Que vas a terminar dándote cuenta lo mucho que te amo.
Simona: señora, ya le acomodaron su colchón nuevo y yo le puse su ropa nueva nueva. Julia: muchísimas gracias, simona.
Simona: está triste, ¿verdad? Julia: sí, mucho, porque no sé si hice lo correcto.
Simona: pues yo digo que sí. Julia: es que no entiendo por qué tenía que pasar esto cuando--cuando mejor estábamos, cuando más feliz era con eladio.
¿porque? ¿por qué?
Consuelo: qué rápido hiciste que se durmiera el bebé. Miguel: no sé, igual y siente mi cariño.
Me encanta ver que es tan pequeño e indefenso. Consuelo: ay, miguel, yo lo voy a cuidar siempre.
Miguel: me encantaría estar con ustedes todos los días. Consuelo: lo sé.
Miguel: yo voy. Erick: mira, miguelito el tonto.
¿qué haces acá, imbécil? Fanny: pobre de regina, debió sentir horrible ver a su padre besando a otra.
Nina: ah, no, sobre todo si la otra es la mamá de tu novio. Fanny: ay, qué horror.
Pero qué bueno que tu hija terminó con david, fue lo mejor. Nina: sí, pero ¿sabes qué es lo que más coraje me da?
Que la muy descarada ha pesar de que regina los vio lo sigue negando. Fanny: lógico.
Nunca va a aceptar que es una--zorra que se mete con hombres casados, no lo entiendo. Nina: no te imaginas cuánto la odio.
Fanny: ay, me imagino. Pero, amiga, piensa que si hay testigos de su infidelidad todo va a ser más fácil para un divorcio provechoso.
Nina: no, no lo sé. No lo sé, porque el abogado me dijo que el adulterio es algo muy difícil de probar.
Fanny: bueno, pero lo mejor que puedes hacer es no perder tiempo y hablar con él para que esté al tanto de la situación. Nina: ¿tú crees?
Fanny: ajá. Claro, esto es algo que puede jugar a tu favor, así que llámale ya.
Nina: sí, sí, tienes razón. Fanny: sí.
Nina: ¿sabes qué es lo único que me hace feliz? Fanny: ¿qué?
Nina: que erick esté libre. Fanny: pero, por cierto, ¿dónde está?
Quiero felicitarlo. Nina: fue a ver a su hijo.
Miguel: estoy acompañando a consuelo y a tu hijo, cosa que tú nunca hiciste. Erick: no, a mi mujer y a mi hijo.
Y ni creas que te vas a quedar con mi hijo. Miguel: no.
No lo quiero para mí, solo quiero que viva en un ambiente tranquilo y con una mamá feliz. ¿eres capaz de darle eso a tu hijo?
Erick: ay. Consuelo: por favor, no empiecen de nuevo, ¿quieren?
Erick: todavía que vengo a decirte que estoy libre y te encuentro engañándome. Consuelo: eso no es verdad.
Por favor, tranquilízate. Erick: bueno, entonces dile a--a este idiota que se largue, que tu marido tiene que hablar contigo.
Miguel: no me voy a ir, porque no voy a permitir que la molestes. Erick: es mi esposa, el que esáa allá es mi hijo, así que el que no tiene que hacer nada aquí eres tú, miguel.
Consuelo: miguel, por favor, creo que es mejor así. ¿nos dejas hablar?
Miguel: solo porque tú me lo pides. Erick: ay, consuelo, no vas a seguir negando que ustedes se traen algo, ¿eh?
Consuelo: miguel y yo no tenemos nada. Y de cualquier forma, erick, lo que yo haga con mi vida es asunto mío.
Yo ya no te amo y por eso te pedí el divorcio. Erick: está bien, si quieres el divorcio yo te lo voy a dar.
Consuelo: ¿de verdad? Erick: sí, claro, pero te voy a quitar a mi hijo y nunca lo vuelves a ver, ¿ok?
¿te parece? Humberto: arturo, arturo, ahora es tu oportunidad, no la desaproveches.
Yo voy al despacho para que hablen a solas. Con permiso.
Julia: simona, ¿qué quiere mi papá? ¿no le dijo que estaba descansando?
Simona: pues sí, señora, pero insistió mucho. Julia: ¿qué estás haciendo aquí?
¿qué haces aquí? No entiendo.
Arturo: hola, señora. Necesito hablar contigo.
Julia: pero es que no tenemos nada que hablar. Arturo: mira, ya sé lo que me has dicho, pero estoy seguro que aun sientes ese gran amor, ese gran amor que sentimos los dos aunque lo quieras negar.
Quiero que me des una oportunidad, que nos demos una oportunidad. Julia: ¡suéltame!
Arturo: ¿qué? Julia: suéltame, no.
Arturo: no, ¿qué? Julia: no te me acerques.
¿cómo te atreves a besarme? Arturo: porque te amo.
Julia: no, entiéndelo, por favor, entiéndelo. No puede haber absolutamente nada entre nosotros.
Bueno, y hasta tu mujer se atrevió a venir a buscarme aquí-- arturo: al diablo con nina. Al diablo con todo mundo, con eladio, con todo mundo.
Con tus hijos y con los míos también. Julia: a ver, espera, no quiero que nina vuelva a pisar mi casa ni tú tampoco.
Por tu culpa mi hijo no me quiere ver y regina terminó con él cuando nos vio. Arturo: ¿por mi culpa?
Ellos tenían problemas ya. Mira, si su amor es verdadero lo van a superar así como el nuestro también es verdadero y lo vamos a superar.
Julia: no, no. A ver, suéltame.
Arturo: que tú entonces juegas conmigo, julia. ¿qué pasó entonces en vallarta, eh?
¿no nos prometimos amor? ¿no queríamos entonces hacer una familia juntos, eh?
Julia: yo te expliqué todo. Por favor.
Arturo: ¿qué? Julia: vete de mi casa.
Vete, no te vuelvas a aparecer en mi casa. Arturo: no necesito estar en tu casa, quiero que te vengas conmigo.
Consuelo: mira, erick, así me dieras todas las empresas montenegro yo jamás te daría a mi hijo. Erick: claro, tú lo único que quieres es formar una familia con--con miguelito, ¿no?
Consuelo: no, no. Lo que quiero es dejar un arreglo contigo, que nos arreglemos, que podamos criar a nuestro hijo feliz aunque tú y yo vivamos separados.
Erick: no estoy de acuerdo. Consuelo: no entiendo por qué te pones en ese plan.
Tú tenías una amante casado conmigo. Me dijiste que ya no me querías, me dijiste que estabas aburrido de mí y de la vida conmigo.
Me dijiste que no querías tener un hijo. No entiendo, ¿por qué haces esto?
¿solamente lo haces para herirme? Erick: sí.
Y me da mucho gusto. Y gracias por tenerlo claro, porque--porque no voy a ceder.
Agustín: ¿te viniste a ver a consuelo? Eres un imprudente, te dije que no lo hicieras.
Miguel: ya sé, ya sé, sí. Y lo peor es que llegó erick.
Agustín: a ver, yo vine a hablar con ella del divorcio, pero seguro ahora todo se habrá complicado. Mejor vengo después.
Miguel: no, no, no, no. Mejor aprovecha una vez que están juntos.
Haz que erick entienda que lo mejor es un buen arreglo. Dile que--que ahora solo tiene que pensar en su hijo antes que nada.
Por favor. Nina: sí, claro.
Muchas gracias, licenciado. Hasta luego.
Fanny: ¿qué te dijo? Nina: que va a utilizar que regina vio a su padre con su amante para pelear con todo y por todo.
Fanny: bien dicho. Nina: arturo tiene sus negocios, tiene a julia.
¿y yo qué? Al menos que pague con dinero parte del daño que nos está causando a toda la familia.
Consuelo: qué egoísta eres. Erick: a lo mejor es miguel.
O quién sabe qué otro amigo tengas. Ah, mira, lo que me faltaba.
Agustín, ¿qué haces aquí? Agustín: vine a ver a consuelo por lo de su divorcio.
Erick: ¿ah, sí? Qué bueno que viniste entonces, porque ¿sabes quién--quién estaba con ella?
¿con quién la encontré? Agustín: sí, ya sé que miguel estuvo aquí.
Erick: ah, sí, claro. Tú eres su tapadera.
Agustín: por supuesto que no. Me enteré porque me lo encontré afuera.
Y si estoy aquí es para hablar con los dos para acordar los términos de su divorcio. Erick: bueno, yo tengo mis condiciones bien claras, ya las puse, ¿verdad?
Consuelo: jamás las voy a aceptar. Agustín: a ver, momento, aquí no se trata de ustedes.
Piensen que hay una tercera personita a la que le pueden hacer mucho daño. Y si lo quieren de verdad piensen lo mejor que le puede convenir al bebé.
Erick: tiene razón. Agustín, estoy de acuerdo por primera vez contigo.
Y, pues como estoy de acuerdo yo creo que se debería quedar conmigo porque, con todo respeto, consuelo, consuelo es una golfa. Caridad: ¿me puedes explicar, por favor, por qué corriste a franco y a gabriela de tu casa?
Fuiste muy injusto con ellos, eladio. No.
Eladio: ¿y eso? ¿ese drama?
No te entiendo, ¿eh? Tu hijo, el que no te quiere, ya escogió una muy buena propiedad para mudarse.
Además, es lo lógico. Está casado, tiene que hacer su vida aparte con su esposa.
Caridad: yo te aseguro que mi hijo en vez de propiedades prefiere que lo quieras y que lo reconozcas. Eladio: ay, sí, ¿cómo no?
Ay, caridad, mira, ya no empieces de nuevo. Caridad: está bien, está bien.
Entonces, por favor, dame su nueva dirección que quiero ir a visitarlo, ¿sí? Eladio: no es una buena idea.
Caridad: ¿por qué no? Mi hijo se está empezando a acercar a mí y aunque tú crees que no me quiera, él me llama mamá.
Gabriela: es muy bonita, pero, franco, yo pensé que sería diferente la primera vez que estuviéramos tú y yo en una casa que--cuidado. Que elegimos juntos.
No sé, me imaginaba que al estrenarla haríamos una cena para invitar a mis papás, a mis tíos, a david, a regina y pues ahora nada. Franco: bueno, piensa que por lo menos hoy tuviste un acercamiento con tu tía.
Eso es importante, a mí me alegra muchísimo. Gabriela: pues sí.
Franco: sabes perfectamente que la quiero, pero si no me quiere ver, ni modo. Lo que yo no quiero es que pierdas contacto con ella, así me mantienes informado de todo.
Gabriela: ¿informado? Franco: informado de cómo van las cosas entre ella y david, si se contentaron, si mi padrino algún día quiere volver a verme, no sé.
Gabriela: espero que así sea. Franco: ven, ven, vamos a recorrer otra vez la casa a ver dónde ponemos los muebles y qué tal está la cocina.
Gabriela: me encanta. Franco: si te gustan los cuadros que voy a comprar.
Petra: seño, seño--ay, ¿qué quiere que prepare para la cena? Nina: enchiladas de las que le gustan a erick.
Petra: ay, ¿a poco ya va venir? Nina: sí.
Petra: ay, seño. Nina: así que estamos como de fiesta.
Haz las enchiladas bien picosas. Petra: pero ¿y la gastritis del patrón?
Nina: olvídate del patrón y de su gastritis. Él pronto va a dejar de vivir aquí.
Petra: pero ¿cómo, seño--? Arturo: nina, tenemos que hablar.
¿por qué fuiste a molestar a julia? Nina: yo solamente le fui a decir sus verdades, ¿y sabes qué?
La muy cínica me contó lo que pasó entre ustedes en vallarta. Arturo: no pasó nada.
Julia: david no quiere hablar conmigo, ya le dejé dos recados en su buzón. Humberto: no lo presiones, hija.
Estoy seguro que en monterrey arreglará las cosas con regina o de plano encontrará a alguien más. Julia: no creo, papá.
Mi hijo íi sabe lo que es amar a una sola persona. Humberto: más que preocuparte por tu hijo deberías preocuparte por ti, por tu futuro.
Julia: bueno, ya estoy trabajando, voy a salir adelante. No voy a tener los lujos que tengo aquí, pero te aseguro que no nos va a hacer falta nada.
Humberto: no me refiero a eso. Eres una mujer joven, bonita, encantadora.
Puedes rehacer tu vida, mi hija. Nunca terminaré de arrepentirme por haberte obligado a casarte con eladio.
Julia: lo único que quiero es olvidarlo. Humberto: pues hazlo, hija.
Vino arturo-- julia: no, es que tampoco quiero nada con él, nada. Por su culpa mi hijo no me habla.
Además, yo ya no lo amo. Humberto: ¿cómo?
Julia: no, pues no sé. No sé ni cómo ni cuándo, pero me enamoré profundamente de eladio.
Así como siempre debió haber sido, papá. Humberto: lo mismo me dijiste de arturo cuando te ibas a casar con eladio, hija.
Julia: pero es que en ese entonces era joven, yo no sabía en realidad lo que era el amor. Humberto: ay, hija.
Lo que yo he aprendido acerca del amor. El amor te enseña que es--que es cuestión de voluntad y probablemente el destino te volvió a poner a arturo enfrente por algo.
Piénsalo. Nina: pues julia me contó todo.
Arturo: ¿ah, sí? ¿para qué quieres que te lo repita entonces?
Hiciste muy mal en buscarla. Tú sabes que la quiero, nina, y no voy a permitir que la sigas haciendo sentir mal.
Nina: pues tú no me puedes prohibir nada. Y menos cuando eres tan descarado que ya ni siquiera me ocultas que vas a verla, porque por eso te enteraste que fui.
Arturo: bueno, si tanto te indigna que la vea, entonces dame el divorcio y asunto arreglado. Nina: claro, eso es lo que quisieras, que en un momento de locura yo mandara todo a la fregada.
Pero no, me vas a padecer toda la vida, porque aunque te divorcies de mí me vas a ver en nuestras empresas. Arturo: mira, nina-- nina: mi amor.
Erick: mami. Nina: mi amor, estás libre de culpas.
Qué bueno que ese asunto de montserrat ya terminó para siempre. Erick: qué bueno que este asunto terminó para siempre, pero mis problemas siguen.
Papá, fui a ver a consuelo y estaba a solas con tu hijo miguel. Franco: y muebles rojos ahí pues.
Voy a ver quién es. Gabriela: ¿rojos?
Franco: rojos. ¿quién será?
¿qué haces tú aquí? Gabriela: caridad, qué gusto verte.
Pásale, por favor. Eres nuestra primera visita y por lo que veo la única que le da gusto esto.
Caridad: ay, no sabes cuánto gusto. Franco: vamos de salida, por eso no te invitamos a pasar.
No hay sillas, no hay mesas, no hay nada. Caridad: no importa, no importa, mejor.
Lo primero que debe entrar a esta casa es esta cruz. Ya está bendita y los va a cuidar, los va a proteger y va a llenar esta casa de muchísimas bendiciones.
Gabriela: gracias, caridad. Está preciosa.
Franco: sí, está lindísima. Yo me voy a trabajar.
Mi amor. Gabriela: que te vaya bien.
Caridad: ay, está hermosa. Gabriela: sí, está bonita.
A mí me gusta mucho, aunque franco dice que está muy pequeña. Se acostumbró a la casa de mis tíos, yo creo.
Caridad: ¿cómo pequeña? No.
Pues está enorme. Además, eso no importa, lo que importa es que haya en ella amor, mucho amor.
Gabriela: sí, yo pienso igual que tú. Ojalá mi tía nos apoyara como tú lo estás haciendo.
Todo sería mucho mejor. Ven, te enseño la casa, ven.
Mira. Nina: eso pasa porque no res capaz de poner en su lugar a tu hijo.
Erick: imagínate, yo a punto de morirme y ellos juntos disfrutando, ¿eh? ¿sabes qué?
Dile a tu hijo que no lo quiero cerca del mío. Yo se lo dije a consuelo, pero haz lo tuyo también.
Arturo: a ver, hijo, sé que estás molesto, pero debes calmarte. Cálmate, por favor.
Voy a hablar con él ahora mismo, ahora mismo. Cálmate, cálmate.
Erick: no sabes cómo me afecta, mamá, pensar en miguel y consuelo juntos. Nina: no, no, no.
Te entiendo, yo estoy pasando por lo mismo con julia y tu padre. Erick: de plano, mamá, ¿tú crees que--?
Nina: a ver, regina los vio ya besándose. Por eso ella terminó con david.
Erick: ¿estás hablando en serio? Nina: sí.
Erick: o sea--no lo puedo creer de mi papá. En este momento me va a escuchar.
Nina: no, a ver, no. ¡erick!
Erick: ¿qué, mamá? Nina: escúchame, me conviene que sigas a su lado para ver--que me digas cosas, no sé, que me sirvan para el divorcio.
Erick: bueno, está bien, tranquila. Me va a costar trabajo disimular, mamá.
Nina: yo sé que puedes hacerlo, necesito tu apoyo. Erick: lo que necesites, mamá.
Yo por mi parte necesito cambiar de abogado, porque agustín resulta que está de parte de consuelo. Nina: no te preocupes por eso.
Le voy a pedir a mi abogado que también lleve tu caso, él es el mejor. Me lo presentó eladio.
Erick: gracias, mami. Arturo: miguel, ¿qué pretendes visitando a consuelo en su apartamento?
Miguel: papá, ya te dije que tú no me puedes reclamar nada. Arturo: no, claro que sí.
¡soy tu padre! Miguel: bueno, cómo sea.
A mí me da lo mismo si erick se enoja o no. No tengo por qué tener consideraciones con alguien que siempre me ha tratado mal.
Arturo: hijo, estás complicándolo todo. Miguel: no me pidas que me porte bien con él cuando tú tienes la culpa de que lo alucine.
Siempre dejaste que él y nina me maltrataran, ¿cómo pretendes que ahora yo los considere mi familia, eh? Arturo: perdóname, es cierto.
Si no lo haces por él que sea por consuelo, porque esto va a afectar el proceso de divorcio. Miguel: está bien.
Lo voy a hacer por ella que es la mujer más buena y decente del planeta. Porque soy yo el que insiste en verla, así que por favor no se te ocurra pensar mal de ella.
Arturo: no, no. Por supuesto que no.
Solamente quiero que hagan bien las cosas. Hijo, no tengo hijos, no tengo familia, no tengo nada y no quiero que termines como yo.
Eso es todo.