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Julia: arturo. Yo podemos pensar en tener algo?
Por favor, vete. >> no, julia.
Tú y yo nos hemos amado siempre. Sé que me equivoqué en el pasado, pero yo te dije, te dije la verdad, no te engañé tantos años como eladio lo está haciendo.
>> pero, te pido nada más, por favor, no utilices lo malo que hizo eladio para acercarte a mí. >> no, no, solamente ponte en mi lugar y escucha lo que estoy diciendo.
Analiza las cosas. Velas con tu corazón.
>> perdóname, pero es que, de verdad, no estoy para pensar en eso. >> mi amor, todo se está acomodando, finalmente, para que tú y yo regresemos y volvamos a estar juntos.
Es el destino. >> no.
Perdóname, arturo, pero eso es imposible. Porque yo amo a eladio.
>> ya, david, yo sé perfectamente que tú no me crees, es más, yo ni siquiera quiero que me creas, pero es la verdad. Tu mamá y arturo montenegro se entienden.
Si quieres, pregúntale a gabriela, es tu prima, jamás te mentiría. El día que yo los encontré en el hospital juntos, me pidió que me callara.
>> cállate. >> sí, estaban cariñosos.
>> cállate. >> se estaban tocando.
>> ¡cállate, cállate, cállate, cállate! >> todo lo que quieras, si mi mamá se metió con mi papá, es porque julia jamás dejó de querer a arturo, ¿entendiste?
>> cállate, ¡que con mi mamá no te vas a meter, cállate! >> david, david, david, ya, david, mírame.
Ellos incluso pensaban en que úu eras hijo de arturo. ¿viste?
Así me entiendes. >> ¡estás mal, estás loco, estás loco!
¡estás mal, mi papá, escúchame bien, jamás, jamás me hubiera mentido en algo así! ¡me hubiera engañado, cállate!
>> ¿ya terminaste de gritar, terminaste de gritar? La verdad es así, david, somos hermanos.
Hijos del mismo padre. Pero eso, eso no quita que tu mamá, mi mamá, nuestra mamá, julia, julia, engañara con arturo, con ese imbécil, a nuestro padre.
Lo siento, de verdad. Arturo: ¿recuerdas cuando en la playa me dijiste que me amabas, que me deseabas, que querías estar conmigo siempre?
Julia: sí, sí, lo recuerdo. Arturo: ahora que tú dejaste a eladio, yo me estoy divorciando, julia, por fin tenemos la posibilidad de estar juntos.
Piénsalo. Regina: ¡papá!
¿otra vez vas a jurarme que no vas a dejar a mamá por esta señora? Caridad: franco, ¿qué pasó, te peleaste con david?
Lo vi salir furioso de aquí. Franco: y tú creíste que al saberse la verdad todo iba a ser más fácil, ¿no?
Caridad: no, por supuesto que no, por eso no quería que nada de esto se supiera nunca. Franco: ¿sabes qué?
Ya no podemos cambiar las cosas, pero sí podemos pensar en el futuro. Ahora yo solamente quiero que mi papá me dé lo que me corresponde.
Me dio la vida, sí, pero nunca me trató como un hijo, y ahora en vez de acercarse a íi me quiere hacer un lado. Pero ya verá lo que es no tenerme para apoyarlo.
Caridad: no, franco, yo ya no quiero más problemas, por favor. Además, no quiero volver a mentirle a nadie.
Ayer lo tuve que hacer, le dije a gabriela que tú no sabías que yo era tu madre. Franco: y así me gusta, que tú me apoyes incondicionalmente.
Tú eres mi madre, y por primera vez estoy sintiendo algo por ti. Arturo: hija, por favor, déjame explicarte.
Julia: no, no, no, regina, no, no es lo que tú crees. Regina: lo vi y oí todo claramente.
Pues, ¿qué no me dijiste antes que la mamá de david es el amor de tu vida? De haberlo sabido, jamás me hubiera acercado a él-- julia: no, no, a ver, entre tu papá y yo no hay nada.
Regina: no mientas, lo acabo de ver. Mi mamá tenía razón, la estabas engañando con esta señora.
Usted es una hipócrita. ¿fingió estar de parte mía y de david para qué?
¿qué pensó, que no lo íbamos a descubrir, que nadie iba a saber esto? Qué decepción, papá.
Espero que el dolor de mi mamá y el mío sirvan para que seas muy feliz con esta mujer. Arturo: no, no, no, a ver.
Regina: suéltame, suéltame. Arturo: no te preocupes, perdón.
Julia: a ver, ve a hablar con tu hija, ve a hablar con ella. Arturo: tranquila, tranquila, lo siento.
Le voy a decir que--que no somos pareja, ¿sí? Que esto es cosa mía.
Julia: yo la vi, la vi, y no creo que haya nada que pueda hacer. No, no.
¿qué le vas a decir, qué le vas a decir? Arturo: le voy a dejar en claro que no hay nada entre tú y yo, ¿sí?
Que todo fue cosa mía. Julia: espero que te crea, de verdad espero que te crea, arturo, porque esto puede afectar mi relación con mi hijo, y eso nunca te lo voy a perdonar, nunca.
Vete, ¿qué esperas? Vete, habla con ella.
Ay. Caridad: hijo, tú sabes que yo haría todo, todo, todo, todo lo que fuera necesario para ayudarte...
Pero no quiero volverle a mentir a nadie, por favor. Eladio--eladio piensa que lo mejor es que tú y yo nos vayamos de la empresa por un tiempo, hasta que las cosas se tranquilicen un poco.
Franco: ¿y qué, vamos a dejar que de nuevo nos hagan a un lado? No, ya han sido muchísimos años de sufrimiento, de humillaciones, para los dos.
A ver, piensa, si mi papá te hubiera dado a ti tu lugar, aún sin dejar a julia, hubiéramos sido su segunda familia. Caridad: no, no, no, franco-- franco: no, no, no, tú--tú hubieras tenido su apoyo, no te hubieras quedado sola.
Seguro no te hubieras visto en la necesidad de matar para defenderme. Caridad: eso no lo hubiéramos sabido-- franco: sí, sí.
Si tú hubieras seguido con eladio, yo--yo tendría un padre. Hubiéramos vivido juntos tú y yo en otras condiciones, entiéndelo.
Mírame, mírame. Tú y yo juntos, seamos un equipo.
Apoyémonos en todo tú y yo... Mamá.
Caridad: franco, franco, es la primera vez que me llamas así, corazón. Franco: es--es que--es que yo...
Yo me he dado cuenta de muchas cosas, y quizás la vida está cambiando para darme--darme una nueva oportunidad de que mis padres estén juntos de nuevo, como siempre tuvo que haber sido. Caridad: ay, franco.
Miguel: voy. Voy, voy.
Ya voy. Regina, ¿qué te pasa?
Regina: miguel. Miguel: ¿qué?
Regina: mi mamá tenía razón. Miguel: ¿de qué?
Regina: mi papá es un mentiroso, anda con julia gómez luna, son amantes. Caridad: hola, gabriela, ¿vienes a ver a franco?
Está abajo. Gabriela: eh, no, vine a ver a mi tío eladio, me pidió que viniera.
Después, caridad, me gustaría hablar contigo a solas. Eladio: no me preguntes por qué, compras esas acciones y mañana platicamos en la asociación de empresarios.
Sí. Gabriela: ¿qué se te ofrece, tío?
Eladio: siéntate. Estoy seguro que ni franco ni caridad le dijeron a julia que él es mi hijo.
Yo tampoco lo hice, así que solo me quedas tú. No me veas así, eres la única que desde que te enteraste me amenazaste con decirle la verdad a julia, ¿mm?
Miguel: una vez mi papá me platicó que el amor de su vida era julia. Solo se casó para darme un nombre, una familia.
Regina: ¿y por qué cuando enviudó se casó con mi mamá y no con julia? Miguel: pues, porque ella estaba casada con eladio.
Regina: yo siempre pensé que él buscaba alejarme de david por lo que hubo con daniela. Pero no, era para que él divorciado pudiera estar libremente con julia.
Eladio: ¿y entonces? Gabriela: no sé cómo se enteró mi tía, pero te juro que yo no lo hice, pregúntale a ella, tío.
Eladio: julia dice que no importa, pero obvio que no, porque quien se lo dijo lo hizo con la intención de separarnos. Y si fuiste tú, ya te equivocaste, gabriela, ¿eh?
¿qué esperabas, que con eso iba a reconocer públicamente a franco? Pues, ahora olvídalo.
No lo voy a hacer, y no lo voy a hacer porque no me gusta que me traicionen. Gabriela: tío, lo que estás diciendo es muy injusto.
Tú fuiste el primero en traicionar a mi tía, y está muy mal que no le quieras dar su lugar a franco. Él ha sufrido mucho, y ahora está peor, porque mi tía y david lo están culpando de todo.
No pueden aceptarlo como hijo tuyo, así que, por favor, tío, te lo suplico, no les des la espalda a franco, no por salvar tu relación con mi tía le des la espalda a franco. Y david no le puede decir bastardo, ni tú lo puedes hacer a un lado dándole una de tus empresas.
Eladio: basta, basta. Eso sí que no, gabrielita, a mí no me vas a decir qué puedo o qué no puedo, eso lo decido yo.
Gabriela: por favor, tío, yo lo único que quiero es que todo sea como antes. Que mi familia, tú y mi tía, estemos todos unidos, tío, por favor.
Yo estoy muy agradecida por todo lo que has hecho por mí, pero franco es mi esposo. Y lo amo, y yo no le voy a dar la espalda.
Eladio: espero que nunca le des la espalda. Julia: ay.
David, por favor, ven en cuanto puedas a tu departamento, por favor. Es necesario que hablemos, mi amor.
David. Mi amor, qué bueno que llegaste, se dio una confusión.
Regina llegó cuando--cuando estaba aquí su papá y-- david: no, a ver, ¿qué, y qué, qué? ¿qué son amantes, mamá?
Ya los sospechaba, y mira, aquí está la maldita prueba, aquí está la maldita prueba. Aquí arturo montenegro te está escribiendo muy claramente que te quiere ver.
Julia: no, no. David: no, claro que sí.
Julia: tranquilízate, tranquilízate, yo te puedo explicar. David: ¿me puedes explicar, qué me vas a explicar?
No hay nada que explicar, no hay nada que me puedas explicar. Claro, mamá, por supuesto, ahora lo entiendo.
Ahora entiendo perfectamente que mi papá tenía razón. No me toques, no me toques.
Claro, me doy cuenta que--que mi papá tenía razón, mamá. ¿cómo demonios pudiste meterte con un hombre casado?
Julia: no-- david: no, ¿cómo demonios te pudiste meter con el hombre que es el papá de mi novia? ¿desde cuánto tiempo se ven, desde hace cuánto?
Caridad: ¿qué te dijo eladio? Ay, no, no, ¿por qué lloras?
No, no. Gabriela: estoy muy desesperada, caridad, y no puedo tomar partido por nadie, esto está--está muy raro, y la verdad yo no le veo solución.
Caridad: mira, no me lo tomes a mal, pero yo creo que debes de estar de parte de tu marido. Él fue el hombre que tú elegiste para construir una familia juntos, para-- gabriela: ¿y qué crees que pueda construir sobre el dolor de quien siempre me tendió la mano, caridad?
Mi tía es como una segunda madre para mí... Y david es como un hermano.
Caridad: pero por lo que yo sé tú siempre has sido muy buena con ellos, y ellos se han sentido siempre muy orgullosos de ti. Ahora es tiempo ya que tú hagas tu vida, gaby.
Gabriela: ¿y cómo? Ni modo que sea tan egoísta y que les diga que no puedo más que pensar en franco y en mí, caridad.
Caridad: no, yo sé, yo sé que es muy difícil. Pero ¿qué pasaría si julia y david se unen y se ponen de acuerdo para quitarle todo lo que ha trabajado franco?
¿tú--tú lo permitirías? Gabriela: no.
Lo que tengo que hacer es ayudar a que mis tíos se reconcilien, de otro modo me voy a sentir muy mal siempre. Caridad: bien, yo creo que eso es...
Eso es buena idea que lo hagas, y yo te prometo que yo me voy a hacer a un lado. Pero--pero si no lo logras, ¿de qué parte estarías?
Porque yo estoy segura que yo siempre apoyaría a mi hijo, siempre, en todo. Julia: hijo, todo esto es un malentendido-- david: ¿es un malentendido?
Ah, y también es un malentendido que el imbécil de arturo viniera y te buscara para besarte. Julia: sí, sí.
David: para besarte. Julia: no--no me estás dejando explicarte.
David: dime. Julia: es que arturo llegó-- david: ajá.
No, no, eso no pasó, mamá, lo único que sí es una realidad es que mi papá y tú son unos mentirosos. Julia: no.
David: sí, sí lo son. Son tal para cual, son tal para cual.
Julia: no. David: no entiendo nada, de verdad, no entiendo nada, no entiendo nada, y me rompo la cabeza sin entender por qué demonios se casaron.
Solamente se casaron para hacerse daño, para lastimarse. Yo todavía fui, mamá, fui por mi papá, te defendí.
Le dije que la casa es tuya, y que te tenía que dar parte de todo lo que le pertenecía a él. Por dios, te tuvo checada, mamá, te tuvo checada con choferes, con guaruras.
Claro, ahora entiendo por qué, ahora entiendo por qué. Julia: no sigas.
Daniela: bueno, y aquí entre nos, tengo algo que confesarte sobre ashmore. Érick: ¿ashmore, qué?
Daniela: él y yo tenemos algo. Érick: ¿en serio?
Daniela: sí. Érick: bueno, y pero está muy grande para ti, ¿no?
Daniela: ay, bueno, pues, a lo mejor me hace bien andar con alguien más grande, más maduro. Érick: bueno, la edad no tiene que ver con la madurez.
Lo único me parece que ashmore es un poco fiestero, porque en el poco tiempo que lo traté me di cuenta que le gusta la fiesta. Daniela: pues, es justamente lo que me gusta de él, me hace reír y olvidarme de la presión del trabajo, y de tanta bronca en la familia.
Es que, érick, de verdad, no sabes todas las broncas que hay. ¿sabes que agustín ya inició el proceso del divorcio de mis papás?
Érick: ¿cómo? Yo pensé que lo habían reconsiderado, porque los vi juntos y conmigo, y no estaban peleando, no sé.
Daniela: pues no, ni siquiera porque tú estuviste tan mal mi papá se arrepintió. Está necio en divorciarse, ¿tú crees?
En fin, ¿pensaste lo que te dije de ashmore? Érick: mira, aunque consuelo no quiera que ashmore sea el padrino, pues, yo sí.
Daniela: ay, érick, muchas gracias por apoyarme con eso. Érick: ay, habría aceptado de todas formas, porque yo soy el papá del bebé.
Y consuelo, pues, tiene que acatar mis decisiones, lo que yo diga es lo que es. Regina: de seguro tu mamá ya te dio la versión de lo que según ella pasó, pero yo la vi besándose con mi papá.
Julia: no, no, no, pero las cosas no son como creen. Lo único que espero es que con el tiempo lo puedan comprobar.
Regina: exactamente, el tiempo lo demostró todo. Julia: no.
Regina: sí, yo lo vi. Julia: a ver.
Ay, dios mío, tengo tantas cosas que hablar con los dos, pero cuando estén más tranquilos. David: vete.
Vete, por favor. Julia: ay, david.
Eladio: julia, ¿qué pasa, estás bien? ¿qué pasa?
Julia: tuve un problema con david. Eladio: ¿por qué, qué--?
Julia: regina cree que entre arturo y yo hay algo. Eladio: pero ¿de dónde saca eso?
Julia: pues, fue por algo que pasó ahí, pero--pero a diferencia de lo tuyo con caridad, lo mío no es cierto. Eladio: a ver, julia, julia, julia.
Primero tranquilízate. Ahora, ¿adónde vas?
Julia: voy a buscar a mi papá. Eladio: por favor, te llevo.
Julia: no, no quiero. Eladio: julia, yo voy para allá.
Vamos, te tranquilizas. Ándale, vamos.
Miguel: bueno, yo... Yo los dejo.
¿vas a estar bien? Regina: sí.
Miguel: cualquier cosa que necesiten, voy a estar allá arriba. David: lo siento mucho, mi amor, no--no me gusta verte así.
Tú sabes cuánto te amo. Regina: esto--esto es demasiado.
David: yo sé, yo sé, pero aquí estoy, regina. Regina: ya no.
Quiero estar sola. Agustín: me da mucho gusto que estés bien, érick.
Érick: ¿de verdad? Pensé que al igual que tu amigo miguel preferías que hubiera muerto.
Agustín: no digas tonterías, tú sabes que siempre te he apoyado. Nina: eso es lo que dices, pero bien que estás de parte de consuelo para lo del divorcio, igual que con arturo y nuestra separación.
Agustín: nina, no vine a pelear. Necesito hablar contigo muy seriamente, érick.
Érick: si es sobre mi divorcio, de una vez te digo que no, porque ya no... Agustín: no, vine para asesorarte.
Es probable que vengan a interrogarte de nuevo sobre la muerte de montserrat. Nina: bueno, entonces al menos hay que oirlo.
Érick: bueno, a ver, asesórame. ¿qué tengo que decir para no ir a la cárcel?
Agustín: en realidad no depende solo de lo que declares, sino de lo que diga el testigo que te vio discutir en el balcón con montserrat. Mañana es la audiencia donde ese hombre tiene que decir todo lo que vio.
Érick: ¿testigo? Mamá, ¿tú sabías?
¿y si me reconoce? Agustín: si te reconoce, entonces habremos perdido el juicio, y tú tendrás que pagar con la cárcel.
Érick: yo no quiero ir a la cárcel, mamá. Arturo: ¿señor tapia?
Tapia: sí. Arturo: buenas noches.
Créame, hoy usted está de suerte. Tapia: ¿cómo es eso?
Arturo: digamos que vengo a decirle que se puede ganar más de lo que le ofrece la lotería. ¿me permite pasar?
Tapia: pase. Arturo: gracias.
No le voy a quitar su tiempo, tengo una propuesta que hacerle. Tapia: ¿de qué, o qué?
Arturo: bien, estoy dispuesto a darle lo suficiente para que viva bien el resto de su vida. Tapia: ¿a cambio de qué?
Arturo: a cambio de algo muy sencillo para usted, y que para mí significa mucho, ¿le interesa? Tapia: pues, sí me interesa, ¿yo qué tengo que hacer?
Arturo: bueno, es muy fácil, solamente no tiene que reconocer al hombre que mató a montserrat moret. Consuelo: estoy muy preocupada, mañana hay una audiencia muy importante en el caso de la muerte de montserrat.
Clara: sí, fíjate que algo de eso me explicó agustín. Consuelo: ¿qué te dijo?
Clara: pues, que si el testigo confirma que era érick el que estaba en el balcón con la montserrat, pues, que con eso lo meten a la cárcel. Consuelo: ay, no.
De verdad espero que el testigo esté equivocado. A pesar de todo lo que está pasando, yo no creo que él sea un asesino.
Quiero lo mejor para arturo, y para regina. Clara: ay, manita, de verdad que eres bien buena gente.
Porque pues, si encierran a érick, te darían de inmediato el divorcio. Consuelo: no, no, aún así, aún así no quiero a érick en la cárcel.
Tapia: ¿usted quién es, por qué me está diciendo esto? Arturo: es lo de menos.
Aquí lo único importante es que considere que puede vivir mucho mejor. Tapia: eso no me suena nada bien.
Arturo: piénselo, yo le ofrezco la oportunidad de su vida. Con mucho más que esto, usted y su familia van a estar tranquilos por--por mucho más tiempo.
Tapia: ¿y usted qué obtiene a cambio? Arturo: no se preocupe por mí, yo le juro que no le pediré nada más que esto.
Es más, una vez que le dé el dinero, no sabrá nada más de mí, es muy sencillo. A cambio de eso, usted va a tener todo lo que ha soñado.
Aquí hay cien mil pesos, como le dije. Y cuando usted haga lo que le pido, le doy un millón.
Piense en su familia. David: ¿qué significa esto?
Regina: que me voy. David: ¿por qué?
Regina: porque lo nuestro se acabó, david, para siempre. Eladio: a ver, por favor, julia, por favor.
Julia: es que solamente quiero ir a ver a mi papá. Eladio: a ver, mira, lo único que te quiero pedir es que te quedes, y yo soy el que me voy de la casa.
Julia: no, no, yo ya vi algunos departamentos, y tú te vas a quedar aquí en la casa, yo me voy a ir con mi papá. Eladio: por favor, ¿no te das cuenta que no puedo permitir que te vayas a otro lugar?
Esta es tu casa. Julia: es que no--no puedo, no puedo estar aquí, no puedo.
Todo, cada cosa, todo me recuerda a ti. Eladio: entonces es muy sencillo, eso te está pasando porque me extrañas.
Mi amor, perdóname, perdóname y volvamos a empezar, te lo ruego. David: no puedes decirme eso.
Regina: créeme que lo que más quisiera es no tener que decirlo, pero... No hay otra salida.
David: ¿tú no crees que podemos superarlo, que podemos luchar? Regina: ¿cómo?
Date cuenta, mi mamá está deshecha, porque mi papá le pidió el divorcio porque anda con tu mamá. David: mi amor, tú y yo nos habíamos jurado una cosa, tú y yo nos habíamos jurado que nada se iba a interponer entre nosotros, que íbamos a luchar contra todo.
Regina: sí, sí, sí, porque pensaba que el mayor obstáculo eran los negocios de nuestros papás, o daniela que quería andar contigo, no sé, jamás me imaginé esto. David: es verdad, yo nunca pensé que podía sentirme tan--tan mal por algo.
Y ahora no solamente es lo que le hizo mi papá a mi mamá, sino lo que también ella fue capaz de hacerle a él. Regina: te entiendo.
Y mi amor, lo siento mucho. Mira, yo no pensé que me podría decepcionar así de mi papá, pero sé que lo tuyo es peor...
Porque son los dos. David: no, el problema es que yo he tratado de ser fuerte, regina.
He tratado de ser fuerte por mí, he tratado de ser fuerte por ti, por los dos, ya no puedo más, ya no puedo más, ya no puedo más, ya no puedo. Ya no puedo, ya no puedo.
Ya no puedo, ya no puedo, ya no puedo, ya no puedo. Eladio: te lo suplico, julia, solo dime que existe la mínima posibilidad de arreglar lo nuestro.
Dímelo, por favor. Julia: no, no, no se puede, ya no.
Yo no podría volver a creer en ti. No solamente me lastimaste a mí, david está sufriendo mucho por todo lo que hemos hecho.
Eladio: de verdad, te juro que daría lo que fuera por regresar el tiempo, por hacerlo todo diferente, pero tú sabes que eso es imposible. Julia: imposible.
Eladio: lo único que en este momento puedo ofrecerles, ofrecerte, es que voy a dar mi vida entera para compensarte este daño. Julia: no, nada puede compensarlo.
A ver, no te puedo perdonar tus engaños de años. Eladio: bueno, no sé, tal vez yendo a la terapia.
Julia: no, no, ya no. Date cuenta, los dos nos hemos lastimado mucho.
Yo he cometido muchos errores también, muy graves, pero lo peor es que hemos herido a david. Eladio: yo voy a hablar con nuestro hijo.
Y ya verás, con el tiempo lo va a entender. Julia: no, no, entiéndelo, por favor, esto ya no tiene remedio.
Eladio: bueno, mira, no te pongas así, vamos a dejar que--que las cosas se calmen un poco, yo me voy-- julia: no, no, no, yo solamente vine un momento para hablar con mi papá. Y la que se va a ir soy yo.
Eladio: pero julia, entiende. Julia: ay, ya te lo dije-- humberto: hija, hija, hija, ¿cómo estás?
Julia: hola, papá. Humberto: ¿cómo estás?
Julia: bien, bien, bien. Papá, pasó algo con david y no pude venir por ti para ir a ver a los departamentos, pero mañana vengo.
Me voy a ir y mañana vengo. Humberto: no, no, no, hija, hija, ya es tarde para que andes sola en la calle.
Eladio: obvio, ya es tarde. Quédate, quédate, por favor, ¿cómo te lo explico?
Esta es tu casa. Julia: pero es que no quiero nada de ti, nada.
Eladio: bueno, al menos quédate hoy. Humberto: sí, sí, hija, hija, al menos pasemos aquí la noche, ya--ya mañana nos vamos.
Julia: no quiero. Eladio: hazlo, hazlo, no tienes ni que verme, me voy y me encierro en el cuarto de visitas.
Humberto: por favor, hija. Yo me quedaría más tranquilo, y así--así tú y yo podríamos platicar un rato, hija.
Julia: no, no, papá. Perdón, pero no me siento lista para decidir eso.
Lo único que sé y de lo único que estoy segura es que no quiero volver al cuarto que compartí contigo, no quiero. Regina: te juro que ya lo pensé y no hay solución, mi amor.
David: no, claro que hay solución, claro que hay solución, regina. Podemos irnos de aquí, podemos alejarnos de todo mundo, podemos luchar por esto.
Regina: no, no eso es imposible. Tal vez podemos renunciar a nuestros trabajos, pero piénsalo: si el día de mañana nos casamos o tenemos un hijo, ¿qué va a pasar?
¿cómo vamos a juntar a la familia? Yo no voy a poder ver a tu mamá sin pensar en el daño que le hizo a la mía, y lo mismo te va a pasar a ti cuando tú veas a mi papá y pienses en el dolor del tuyo.
David: es--es muy injusto, ¿sabes? Que un amor como el nuestro se tenga que terminar por culpa de otros.
Regina: pero si seguimos juntos vamos a terminar peleando a cada rato por culpa de nuestros papás, y vamos a terminar odiándonos tú y yo, y yo no quiero eso. Mira, la vida es así.
El amor no siempre es suficiente. Y sí, mi amor, y mira, prefiero--prefiero que tú y yo terminemos en buenos términos.
Que estemos bien, aunque sea al separarnos. Gabriela: mi tío cree que yo le dije a mi tía que tú eres su hijo.
Franco: ¿tú, y de dónde sacó eso? Gabriela: no sé, no, no sé, traté de explicarle que jamás lo haría, pero no me creyó.
Y me duele muchísimo, franco, porque encima de todos los problemas que hay, ahora tengo a mi tío en contra. Franco: ay, mi amor, ven, tranquila.
Ahora eladio no está viendo quién se la hizo, sino quién se la paga. Gabriela: pero es que no es justo, franco.
Franco: yo sé, yo sé perfectamente que no es justo. Y espero que se calme y que no te moleste más, porque tú no tienes la culpa de nada, mi amor.
Gabriela: yo también espero que--que se le pase, y yo también me pregunto quién se lo habrá dicho a mi tía. Franco: yo creo que fue tu abuelo.
Gabriela: ¿mi abuelo? Franco: estoy casi seguro, y se lo voy a decir a eladio.
Humberto: qué bueno que te quedaste, hija. No quise contarte delante de eladio, porque no quiero que intervenga en nada que tenga que ver conmigo.
Julia: ¿qué pasó? Humberto: tantos problemas me afectaron la presión, hija.
Julia: a ver, papá, ¿dónde está tu enfermero? ¿ya te revisó, quieres que llame a un médico?
Humberto: no, no, te digo que es la presión. Julia: pero ¿por qué, qué sientes, estás bien?
Humberto: y también siento que me falta el aire a pesar del oxígeno, hija. Estoy muy angustiado por todo lo que está pasando, mi hija.
Y si algo peor me pasara, hija, quiero que estés cerca de mí, yo no quiero morir solo, mi hija, no. Julia: no, no digas eso, papá.
Vas a estar bien, mañana te llevo al doctor para que te chequen, y luego nos vamos a ir de aquí para siempre. Humberto: ay.
Regina: es mejor que me vaya. David: piénsalo, piénsalo, por favor, los dos nos amamos, regina, los dos queremos esto, piénsalo, quédate.
Regina: no voy a cambiar mi decisión, no me insistas, por favor. David, gracias por todo lo hermoso que me hiciste vivir.
David: no. No, no, soy--soy yo el que te tiene que agradecer por haberme hecho tan feliz.
Gracias. Regina: y tú me devolviste la fe en el amor.
Me hiciste creer que a pesar de--de todo y de todos... Que lo nuestro fue y es un gran amor.
David: nunca he amado a nadie como a ti. Siempre te voy a guardar en mi corazón.
Regina: tú siempre vas a estar en el mío. Te amo.
David: te amo. Humberto: ¿cómo te sientes?
Eladio: mal. Humberto: bueno, no te preocupes, ya logré que julia esté más tranquila.
Se preocupó mucho al saber que estoy mal de la presión, me va a acompañar al doctor. Si este me pide que me quede en reposo, pues, no podré mudarme, y ella tendrá que quedarse aquí.
Eladio: no lo puedo creer. Es que para eso usa su enfermedad, ¿verdad?
Par manejar a la gente, para conseguir lo que quiere. Humberto: pero no me lo digas de esa manera, es solo para que veas que sigo intentando ayudarte.
Eladio: váyase, váyase. Humberto: con permiso, sí, ya me voy, te dejo descansar.
Ay, uno con sus buenos propósitos, que quiere hacerle lo mejor... Que la vida sea más agradable para todos, pero pues, entonces no--no se puede, pues, se acabó.
Gabriela: hoy hablé con caridad. Franco: ¿para qué, por qué?
Ya te dije que no quiero que la trates. Gabriela: entiendo que tú no quieres estar cerca de ella, mi amor, pero yo pienso que a pesar de todo el dolor que le causó a mi tía, pues, caridad es una buena persona.
Franco: sí, pero en gran medida ella fue la que ocasionó todo esto, y para mí está siendo muy difícil todo esto, gabriela, así que, por favor, te voy a pedir que no hables con ella. Gabriela: no.
No, franco, no me puedes pedir eso. Yo la vi sufrir por no saber dónde estaba su hijo, y ella me dijo que te va a apoyar en todo, mi amor.
Franco: está bien, si quieres tratarla, hazlo, pero cuida que no se entere julia, o se puede sentir mal. Gabriela: sí, lo haría porque es tu mamá, y para ti debe de ser muy lindo que te cuente cuando naciste...
Y tus primeros años. Eso.
Franco: gracias, mi amor. Gracias por apoyarme y demostrarme así que me amas.
Gabriela: te amo. Franco: sabes que eres lo más importante en mi vida.
Y en parte si quiero que mi padre me reconozca y tener un status, es por ti, porque te lo mereces. Regina: mamá.
Nina: ¿qué te pasó? Regina: tenías razón.
Nina: ¿de qué hablas? Regina: de mi papá y julia, es cierto que tienen una relación, tenías razón.
Nina: ¿cómo lo sabes? Regina: los vi besarse.
Arturo: ¿qué pasó, hijo? Vine en cuanto vi tu mensaje, ¿te urgía hablar conmigo?
Miguel: sí, ya supe que regina te vio besándote con esa señora. Arturo: sí.
Y no sabes cuánto me duele que las cosas hayan pasado así. Miguel: ¿qué esperabas, papá?
¿te das cuenta de lo que hiciste? Arturo: pues, no me juzgues.
Miguel: no, claro que sí. Tú me pediste que me alejara de consuelo y tú no sigues tu propio consejo-- arturo: no es lo mismo.
Miguel: no, no, ¿cómo no? Al menos tuviste que esperar a que estuvieran divorciados los dos para acercarte a julia.
Qué decepción, papá. Arturo: sí, sí, lo sé, lo sé, pero las circunstancias me están-- miguel: no, no, eso no te justifica.
Y tristemente vas a pagar tu error solo, porque eso no va a funcionar nunca, papá. Y me da miedo, me da miedo por ti de que todo esto termine muy mal.
¿ahora entiendes que no es tan sencillo renunciar al amor, papá? Agustín: ¿qué le pasa?
Regina: lo siento, mamá. Me duele decírtelo y verte sufrir, pero creo que es mejor que sepas la verdad, que no vivas engañada.
Nina: siempre lo supe, el corazón de una mujer enamorada nunca se equivoca. ¿y ya lo sabe david?
Regina: sí, por eso decidimos terminar, porque no hay manera de seguir juntos con esto. Nina: sí, me imagino cómo ves ahora a julia y a tu papá.
Regina: no los voy a perdonar nunca por habernos engañado así, ni porque sé que te están haciendo sufrir. Nina: lo siento, regina, qué pena que tú también estés sufriendo así por culpa de tu papá.
Nada me hubiera gustado más que tú si hubieras sido feliz con el hombre que amas. Regina: tengo que olvidarlo, mamá-- nina: a ver, eres joven, y hermosa, seguro alguien más vendrá con el tiempo.
Regina: no voy a amar a nadie como lo amo a él, mamá, te lo juro. Nina: te entiendo, porque a pesar de todo amo a tu papá con toda mi alma.
Agustín: bueno, pero julia te mandó a volar, ¿no? Arturo: sí, sí, por la forma como se dieron las cosas.
Vamos, todavía está muy reciente su dolor por lo que le hizo eladio, ¿sí? Pero al final ella va--ella va a decidir estar conmigo, así tiene que ser.
Agustín: pues, ojalá, para que valga la pena todo esto, porque no va a ser fácil. Y prepárate para las broncas con nina y para el rechazo de tus hijos a ti y a julia.
Arturo: lo sé. Lo sé, lo sé.
Y no sabes cómo me duele. Yo--yo pensé que estaba dispuesto a enfrentarlo todo y a todos por ella, pero...
Hoy que vi a regina cómo me miraba, con ese dolor y esa decepción... Dios.
Y lo que miguel me acaba de decir. Pues, sí...
Me hace reconocer que he sido un egoísta todo este tiempo. Agustín: arturo, yo traté de advertirte.
Pero ya, en fin, te va a costar trabajo recuperar su cariño ahora que ya no hay vuelta atrás. Arturo: no lo puedo controlar, no lo controlo, no--no controlo lo que siento por ella, ¿entiendes?
Y voy a afrontar lo que venga. Agustín: mira, ahora lo más importante es que trates de estar tranquilo, hay que concentrarnos en el juicio de érick.
Arturo: sí, sí, lo sé, mañana es la audiencia. Agustín: yo debo prepararme bien.
Vamos a ver a érick, porque debemos buscar que salga lo mejor librado de sus problemas con la justicia. Arturo: sí.
Sí, sí, mi hijo, mi hijo. Gabriela: buenos días, tía, ¿vas a desayunar?
Julia: eh, no tengo hambre, gracias. Franco: madrina, yo quisiera hablar contigo.
Julia: mira, franco, no quiero ser grosera, pero no puedo. Gabriela: tía, franco solamente-- julia: no, de verdad, lo siento.
Lo siento, pero no puedo manejar esto ahorita. Con permiso.
Gabriela: déjame acompañarte, por favor. ¿no te importa, mi amor?
Franco: no, mi amor, al contrario, por favor, sí. Gabriela: tía.
Franco: madrina, yo solamente espero que esto cambie algún día. Petra: joven, en serio, le digo que la señorita regina no está.
¿por qué se me está metiendo a la fuerza? David: petra, petra, escúchame, necesito hablar con regina, necesito verla, por favor.
Petra: yo lo sé, joven, pero no está. Ella clarito me dijo que no quería hablar con usted.
Pues, ¿qué hago, joven? Nina: ¿qué quieres, david?
David: señora, buenos días, me urge hablar con regina, necesito hablar con ella, por favor. Nina: pues, ya no quiero que la busques, y date cuenta que lo de ustedes es imposible.
David: o sea que usted ya lo sabe. Nina: por supuesto.
Tu madre y arturo son los únicos responsables de que ustedes no puedan estar juntos. David: mire, yo entiendo, yo entiendo perfectamente su molestia, yo estoy igual.
Yo anoche no pude ni siquiera dormir por estar pensando en todo esto. Pero regina y yo no tenemos la culpa, señora.
Nina: sí, pero al igual que yo, son los más afectados. Regina vino destrozada a contarme que vio a tu madre y a mi marido besándose.
Contéstame, ¿crees que eso tiene perdón?