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Arturo: si no es por él, arturo: si no es por él, que sea por consuelo, porque esto va a afectar el proceso de divorcio. Miguel: está bien, lo voy a hacer por ella que es la mujer más buena y decente del planeta.
Porque soy yo el que insiste en verla, así que, por favor, no se te ocurra pensar mal de ella. Arturo: no, no, por supuesto que no solamente quiero que hagan bien las cosas...
Hijo... No tengo hijos, no tengo familia, no tengo nada y no quiero que termines como yo, eso es todo.
Franco: y así de la nada dejaron a erick en libertad, o sea, ¿tú lo puedes creer? Eladio: no es normal, aunque conociendo a arturo...
De la forma en que lo conozco, es lógico, hizo lo que pudo para que su hijo no estuviera en la cárcel. Franco: estoy de acuerdo.
Voy a intentar averiguar qué fue lo que pasó. Eladio: no, no lo intentes, lo vas a hacer.
Quiero todos los detalles, porque esa información nunca está demás. Franco: tú...
Tú harías algo así por mí. Eladio: sin pensarlo.
Aunque no creo que sea necesario, porque aquí hay una diferencia, erick es un bueno para nada, y tú, gracias a mí, eres brillante. Franco: más bien te soy útil, por eso me tienes trabajando para ti, pero tú a mí no me quieres lo suficiente, si no tú ya me habrías reconocido como te lo pedí, ante todo el mundo.
Daniela: mamá, hablé con ashmore y se ofreció a ayudarte en todo lo que necesites para manejar las acciones de las empresas. ¡así ya no vas a tener que depender de mi papá!
Nina: ashmore... Erick me va a ayudar.
Daniela: bueno, de todos modos, siempre es mejor tener una segunda opinión. Ya ves que erick, aunque sea mi hermano y lo quiero, pero, pues, se ha equivocado mucho.
Nina: ¿sabes qué pienso? Que defiendes a ashmore por la relación que tienes con él.
Daniela, ¡ya te dije que no está bien! Tienes que terminar con eso ya-- daniela: mamá, ¡ya, no empieces!
Yo solamente te lo conté a ti, porque te tengo confianza. Pero no es nada serio, así que, por favor, ya no hagas dramas y no lo comentes con nadie.
Nina: te agradezco que me tengas confianza, pero sigo sin estar de acuerdo-- daniela: bueno, es para ti, acepta la ayuda de ashmore. Daño no te va a hacer.
Nina: a ver, hasta donde sé, no es ni muy decente ni muy derecho, por favor, daniela, tienes que tener cuidado con él. Daniela: ¿por qué?
Nina: yo sé que le pidió dinero a tu papá, y también a eladio para asociarse con ellos, jugó con los dos a ver quién le daba más dinero, aprovechándose de su enemistad. Daniela: yo creo que es porque es muy hábil en los negocios.
Ay, pero, mamá, no es una mala persona, así que mejor aprovéchalo y acepta su ayuda. Y por mí no te preocupes, no voy a hacer negocios con él.
Nina: simona: señora, mire, trajeron esto para usted, qué bonito. Julia: ¿es para mí?
Simona: con permiso. Julia: "mi amor, podría regalarte un jardín completo...
". Eladio: "tú me enseñaste que lo importante para ti es que me ganara tu corazón con esos pequeños detalles.
Por eso solo te envío una rosa. Deposito en ella la esperanza de que me extrañes aunque sea un poquito, y que, algún día, me des una palabra de esperanza que me haga saber que me necesitas tanto como yo te necesito a ti.
Te amo, y te amaré siempre, eladio". Arturo: mira, a mi familia y a mí nos gustaría que aceptaras ser el padrino de mi primer nieto.
>> guau. Es un honor que me lo pidas.
Arturo: ¿sí? ¿aceptas?
>> por supuesto y, además, me pone alegre, porque, eh, seremos partners y seré parte de tu familia. Eladio: claro, así es, entonces-- >> ambos: arturo: muchas gracias, gracias por aceptar, de veras.
Estoy encantado, estoy muy emocionado realmente, mucho. >> eladio: julia, yo sé, pero me cuesta mucho trabajo, tengo que ser paciente.
Julia: no entiendo por qué... Por qué tuviste que arruinarlo todo, eladio.
Eladio: ¿julia? No vas a creer, estaba a punto de marcarte.
Julia: pues, no lo hagas, porque... Si te estoy llamando es para pedirte que no mandes más detalles, no quiero nada tuyo.
No quiero flores, no quiero... Cartas, no quiero regalos, porque...
Nunca te voy a perdonar. Jorge: y esto es el total de las últimas cuadrillas de los trabajadores.
David: ah. Jorge: ¿quieres que, de una vez, hagamos un cálculo aproximado de lo que falta?
David: no, no, lo que quiero, jorge, es advertirte una última vez que te mantengas alejado de regina. Yo sé--yo sé que ahorita no estamos juntos, pero ¿qué crees?
Nos amamos, ¿sí? Y, mira, así como en la foto estamos juntos, así vamos a volver a estar juntos.
¿cómo ves? Jorge: estamos hablando de trabajo, y esto es un asunto personal.
Pero, bueno, ya que tocas el tema, te advierto yo que voy a estar cerca de ella, porque es mi amiga. David: no, lo único que tú quieres es andar con ella, yo no soy estúpido.
Jorge: bueno--pero ahora ella está muy lastimada y no la voy a presionar ni a molestar como tú. Voy a estar ahí como amigo hasta que ella decida lo contrario.
David: pues, ¿qué crees? Lo único que vas a hacer es perder tu tiempo.
Jorge: estoy dispuesto a correr el riesgo. ¿te parece si seguimos con el trabajo, o prefieres verlo mañana?
Caridad: te traje la correspondencia. Fui a casa de franco y gabriela y los sentí muy tristes.
Los corriste de tu casa, los corriste de tu afecto. Eladio: ah, no, nada más les pedí que se fueran de la casa de julia, en una casa donde ni siquiera yo vivo ahí.
Además, creo que, en este momento, para franco, su matrimonio debiera ser más importante, y que no le importe lo que yo hago o dejo de hacer, ellos tienen que estar más unidos que nunca, ¿eh? Caridad: ¿por qué lo dices así?
Eladio: nada más por el pequeño detalle de que marintia va a tener un hijo de franco. Y ya veremos qué va a pasar cuando ese hijo nazca.
Además, no sabemos de lo que ella va a ser capaz. ¿eh?
Marintia: >> tranquila, tranquila, ya pronto va a pasar. Marintia: no, no, es que mi hijo no puede nacer todavía.
Es muy peligroso, es muy peligroso-- >> lo siento, pero no hay manera de retrasarlo, ya entraste en trabajo de parto, así que, tranquilizate, tratá de ponerte tranquila, va a ser mejor para tu bebé. Marintia: no.
Arturo: gracias. Nina: debería ser una noche muy feliz para todos, porque ya no vas a tener que pisar la cárcel, mi amor.
Arturo: sí, por supuesto. Salud por eso.
Todos: salud. Erick: salud, aunque por lo que yo quisiera realmente brindar es porque tu hijo miguel no moleste más a mi esposa.
Arturo: bueno, erick, mira, ya hablé con él y me prometió que eso se va a acabar. Nina: pues, ojalá se lo hayas dejado muy en claro.
Porque no es la primera vez que hablas con él, y no entiende. Arturo: no, esta vez va a ser diferente, buen provecho, ¡por dios!
¡dios mío! ¡petra!
¡petra! Petra: ¿qué, señor?
Arturo: no me gusta la salsa tan picante, porque tengo una úlcera ¡abierta! Petra: perdón, señor-- nina: yo le pedí que la hiciera así, porque es como le gusta a erick, y estamos festejando que está con nosotros.
Daniela: aunque, claro, tal vez, tú cenes otras cosas con julia. Arturo: ya basta.
No quiero que se mencione a julia, ¿de acuerdo? Daniela: pues, está difícil, porque gracias a ti, está en la mente de todos nosotros.
O crees que por no mencionarla mi mamá se va a olvidar de que la engañas con esa. Nina: daniela tiene razón.
Arturo: está bien, dejémonos de hipocresías en la mesa. Les comunico que mañana salgo a nueva york para acelerar los trámites de nuestro divorcio, nina, porque ya no te aguanto.
Buen provecho. Daniela: miguel: consuelo, ¿cómo estás?
¿qué te dijo erick? Consuelo: miguel, tuvimos una discusión terrible.
Por favor, necesito pedirte que ya no me busques más. Miguel: ¿te hizo algo?
Consuelo: no, no, pero no me puedo arriesgar a que nos vea juntos otra vez. Miguel, me quiere quitar a mi hijo.
Julia: papá... ♪ estas son las mañanitas que cantaba el rey david a los muchachos bonitos se las cantamos así ♪ ambos: humberto: ay, mi niña-- julia: felicidades, papá.
Humberto: gracias, hija, gracias. Ay, gracias, hija-- julia: ¿estás bien?
Humberto: gracias, mi hija, mi hija, conmigo no tienes que fingir, yo sé que estás sufriendo, y te juro que daría lo que fuera por verte rehaciendo tu vida. Julia: papá, ¿sabes qué quisiera?
Nada más estar bien. Humberto: ay, hija, hija-- julia: feliz cumpleaños, espero que te la pases muy bien.
Humberto: ¡gracias, mi amor! Simona: señora, señora, le trajeron unas flores, ¿quiere que se las suba?
Julia: ¿unas flores? Eh...
No, no, no la suba, mejor déjelas en la sala. Gracias, simona.
Simona: sí, señora. >> ay, no sabes lo feliz que me siento, amiga, risita me dijo que me quería como una mamá.
Por fin, consuelo, voy a tener la familia que siempre soñé. Consuelo: me da muchísimo gusto por ti.
Me acuerdo cuando yo tenía la ilusión por casarme, estaba tan feliz aunque no tenía dinero. Ahora que lo material me sobra, soy tan infeliz.
>> ay, no, no digas eso. Vas a ver que todo se va a arreglar.
Además, tienes una razón maravillosa para estar bien. Consuelo: >> un hijo hermoso que está a tu lado.
Consuelo: tienes razón, ahora esta preciosura es mi felicidad. >> yo voy.
Nina: buenos días, vengo por mi nieto para que vaya a la casa, fanny quiere verlo, y así puede convivir con su papá sin que ustedes se estén peleando por culpa de miguel. Consuelo: señora, son temas de los cuales no tengo por qué hablar con usted.
Y, discúlpeme, pero el pediatra me recomendó que no salga, porque los días están muy fríos. Nina: no, lo que pasa es que no quieres que vea a su papá, pero esto no te lo voy a permitir.
Humberto: ¡ah! ¡mira qué hermosas flores, hija!
¿qué? ¿no vas a ver la tarjeta?
¡anda! ¡ja!
Por lo visto, eladio está dispuesto a todo con tal de recuperarte. Julia: ¡ay!
No son de eladio, papá. Humberto: ¿mm?
Julia: son de arturo. Humberto: ah, ah, bueno, pero las flores no tienen la culpa de nada, hay que ponerlas en agua, ¿no crees?
Caridad: estaba muy preocupada por ti, ¿cómo estás? Marintia: no muy bien, tuve una emergencia, el parto se adelantó.
Caridad: ¿y el bebé? ¿el bebé cómo está?
Marintia: yo estoy bien, pero mi bebé está en la incubadora, está muy delicado y no saben si va a sobrevivir. Julia: ay.
Simona: señora, señora, la buscan. Eladio: no, no, no te enojes conmigo, julia, vine porque es el cumpleaños de tu padre.
Humberto: ¿y crees que yo quiero verte después de lo que le hiciste a mi hija? Eladio: bueno, vine a traerle un presente.
Humberto: ah... No era necesario, además, mi hija sigue muy enojada contigo.
Eladio: bueno, es un reloj que yo estoy muy seguro que le va a gustar. ¿y...
Esas flores quién las mandó? Humberto: ah, arturo, quién más.
Por eso mi hija se siente muy halagada. Marintia: estoy muy preocupada, no sé qué va a pasar con mi bebé.
Caridad: tenemos que tener mucha fe, rezar y confiar en dios. Marintia: quizá lo mejor hubiera sido hablar con franco.
Al menos así no estaría sufriendo sin su apoyo. Julia: papá...
Humberto: ¿mm? Julia: eso no es cierto, lo de las flores-- eladio: obvio, yo sabía que arturo iba a estar detrás de ti.
Humberto: eh... Simona: señor humberto, le llama el joven david.
Humberto: ah, sí. Discúlpenme.
Eladio: alguna vez te dije que todos mis errores se estaban volviendo contra mí. De haber cometido esos errores, julia, ¿tú seguirías a mi lado?
Julia: sí, sí seguiría a tu lado, pero... Me tuve que enterar de tu engaño y...
Y no sé cómo puedo borrar esta desconfianza que siento por ti, cómo le hago para no estar pensando todo el tiempo que mi esposo se estaba acostando con caridad. ¡no puedo, no puedo borrar la imagen!
Es horrible. Eladio: yo sé que no tengo derecho a pedirte nada...
Pero, por favor, no aceptes a arturo. Julia: ay, no, no, no, y ya te dije, no quiero nada, nada con ninguno de los dos.
Eladio: bueno, es que es lógico que arturo va a insistir, a tratar de convencerte. Julia: no, no, no, no, no te confundas, yo no soy otro negocio por el que ustedes se van a pelear a morir.
Eladio: yo moriría por ti. Julia: eladio: julia, a ver, julia...
¿qué quieres que haga? ¿que te suplique?
¿o qué, qué? ¿quieres que me humille?
Julia: no, no, no, no, no, eso no. A pesar de todo lo que estamos pasando, no te quiero ver mal, no quiero que te humilles.
Por eso te pido, por favor, que ya no me insistas. Por favor.
Eladio: nina: consuelo es una estúpida, qué cree, que me voy a creer su cuento del pediatra. Fanny: ah, es tan típico que las mujeres quieran usar a sus hijos para chantajear a la familia.
Nina: ah, sí, pero esta vez-- erick: ¡hola! ¿cómo están?
¿y mi hijo? Nina: consuelo no me lo quiso prestar.
Erick: ¿cómo que no te lo quiso prestar? ¿qué le pasa?
Ahora sí se lo voy a quitar, te lo juro. Fanny: ah, bueno, eh, yo los dejo, te llamo.
Bye, erick. Nina: tienes que tranquilizarte, porque si actúas así, solo vas a complicar las cosas.
Piensa que esto nos puede ayudar mucho en un juicio para que tú te puedas quedar con tu hijo. Erick: bueno, tienes razón con eso, pero voy a poner seguridad afuera del departamento de consuelo para que el idiota de miguel no se le pueda acercar nunca, ni a ella ni a mi hijo.
Julia: ¿qué--? Lo único que te estoy pidiendo es que trates de entenderme y que respetes mis decisiones.
Y también aprovecho para... Avisarte que no voy a vender ninguna casa de tu consultora, porque no quiero, ni siquiera, ese tipo de tratos contigo.
Eladio: no estás pensando. Mira, los demás inmuebles que vende esa compañía son pequeños, son baratos...
Julia: sí. Eladio: no vas a ganar suficiente.
Julia: sí, sí, lo he pensado, créemelo, y no me importa, yo veré cómo me las arreglo y, perdóname, no quiero ser grosera contigo, pero mejor ya vete y llévate esto. No quiero que le hagas regalos a mi papá.
Eladio: bueno, la verdad lo único que quería era verte, no quería molestarte, y... Esto, bueno, pues, esto se lo traje a tu papá como un regalo de cumpleaños, ¿no?
Humberto: es que no--no, no quiero nada de ti después de cómo ofendiste a mi hija. Eh, eh-- oh, pensándolo bien, hay algo--hay algo que quiero, que le des el divorcio a julia.
Caridad: franco: necesito hablar contigo. Caridad: ¿qué pasa, franco?
Franco: quiero estar 100 % seguro de que vas a apoyarme. Si tú quieres seguir viendo a gabriela, vas a hacer lo que te voy a decir.
Caridad: está bien, pero antes quiero que sepas una cosa. Marintia se puso muy mal.
Franco: bueno, pues, eso le pasa por no hacerme caso. Dime dónde está, voy a poner a esa mujer en su lugar, yo no voy a dejar que esa mujer empiece a chantajearme y me arruine la vida.
Caridad: ¡franco! ¿estás escuchando lo que te estoy diciendo?
Franco: ¡sí, estoy escuchando perfectamente! Y si no me dices dónde encontrar a marintia, no me interesa escucharte más.
Caridad: ¿ni siquiera para saber que tu hijo está en peligro de muerte? Julia: papá...
Lo del divorcio son cosas de nosotros, y yo lo voy a ver con eladio. Eladio...
Por favor, vete ya. Eladio: está bien, solo piensa lo que te dije y recuerda lo mucho que te amo.
Julia: a ver... Papá, ¿qué te pasa?
¿por qué le dijiste lo del divorcio? Humberto: porque no puedes seguir casada con él después de lo que te hizo.
Julia: a ver, mejor ya no digas nada, por favor. Ya no provoques a eladio.
¿y para qué le tienes que decir que las flores me las mandó arturo? Humberto: para que se dé cuenta de que ya te perdió.
Julia: no debiste hacerlo. Se puede armar un problema enorme entre arturo y eladio, o peor se puede enterar david.
¡por favor! Si ya, de por sí, las cosas están muy mal con mi hijo-- humberto: perdóname, hija, yo solo quería que vieras que estoy de tu lado, y que eladio...
Julia: humberto: entienda que no estás sola. Julia: pero no así.
Humberto: y que alguien más pueda defenderte, porque yo, por desgracia, no puedo por mi salud, mis piernas. Si estuviera david sería otra cosa, hija.
Está alejado de ti, y al único que tienes... Es a mí, soy yo.
David: regina, qué gusto verte. Regina: hola, david.
David: ¿hasta cuándo vas a seguir así conmigo poniendo distancia? Regina: siempre.
Jorge: david, aquí está el resto del presupuesto que no pudiste checar ayer. Franco: gracias.
Jorge: regina, ¿cómo le fue ayer a erick? Regina: por fortuna ya todo se arregló.
El testigo dijo que mi hermano no era el hombre al que vio discutir con montserrat, y ya erick está libre. Jorge: ay, me alegro mucho.
Y salúdamelo, por favor, cuando hables con él. Regina: gracias-- jorge: voy a echarle un ojo a los trabajadores.
Regina: gracias. David: dos cosas, regina.
Una, me da mucho gusto lo de tu hermano, de verdad, qué bueno, y... La segunda es que ¿le contaste a jorge lo de erick, y a mí no?
Regina: sí, y... Yo creo que no puedes reclamarme nada.
Si estamos conviviendo ahorita es por el trabajo, pero nada más. David: ¿sí te das cuenta que si estamos separados...
Es porque así lo quieres tú? Porque perfectamente nos podríamos olvidar de todo y escapar juntos, regina.
Caridad: el parto se adelantó dos meses, por eso está tan delicado el bebé. Franco: pues, pasará lo que tenga que pasar, ¿no?
Y dame el teléfono de marintia, no quiero que, después, se haga la víctima. Caridad: ¡franco!
¡por favor! ¡estamos hablando de tu hijo!
No le vas a hablar a marintia ahorita y pelearte con ella cuando se siente tan mal. Espérate, espérate, vamos a ver qué va a pasar con tu hijo.
Petra: ¡ay! Pero mira nada más qué cosa tan hermosa.
Ay, está re chulo. Soy petra, pe--ay, ay, qué bueno que se parece a usted, ¿eh?
¡ay! Le traje un regalito.
Consuelo: ay, petra, muchísimas gracias. No tenías por qué molestarte.
Petra: no, si no es molestia. La escogí con mucho amor.
Consuelo: muchas gracias-- petra: hasta valió la pena echarme una escapadita ahorita que me mandaron al mercado. Para quién es esto, ¡al bebé!
Consuelo: petra, petra, sí, sí, préstamelo, petra... Luego, juega con él.
Ambas: consuelo: oye... Petra: ¿mm?
Julia: y, cuéntame, ¿cómo están las cosas en la casa? Petra: uy, seño, ni se imagina, parece pescadería en cuaresma.
Gritos por aquí, gritos por allá. No, las cosas están bien complicadas, pero la que peor se la está pasando es la señorita regina.
Pues, ya ve que desde que terminó con el--el señorito david, anda como alma en pena. Es que ella lo ama de verdad.
Consuelo: es justo lo que te iba a decir. Pero, bueno.
Petra: a mí por eso se me hace rete feo que no estén juntos. Usted debería de animarla a que regrese con él, ya ve que le hace mucho caso a sus consejos, usted es bien lista.
¡bueno! Para unas cosas, perdón que se lo diga.
¡ay! Erick: ¿cómo estás, regina?
Regina: quería felicitarte, porque me contó mi mamá que ya estás libre de lo de montserrat, y me da muchísimo gusto. Erick: gracias.
Sí, en verdad, todo era cuestión de tiempo para que se aclararan las cosas. Regina: oye, erick, ¿y cómo le hiciste para salir tan librado de todo?
Erick: pues, que yo siempre he dicho la verdad. Soy inocente.
Caridad: hola, gaby. Gabriela: caridad...
Caridad: yo sé que no debí volver, pero para mí es muy importante despedirme de los niños, ¡los quiero mucho! No sabes, y ellos a mí también.
Gabriela: te entiendo, caridad, pero yo creo que no es una buena idea. Caridad: ay, te prometo que va a ser rápido.
De verdad, y así te puedo entregar todo en orden. ¿qué dices?
¿sí? Gabriela: ay, caridad, es que me metes en un-- julia: gab-- a ver, ¡no entiendo qué estás haciendo aquí!
¿qué haces? Eladio: dígame, humberto.
Humberto: eladio, perdón por tener que decírtelo, eso frente a julia. ¿sabes?
Ella debe sentir que la respaldo como padre. Eladio: obvio.
Humberto: y con respecto a las flores de arturo, te lo dije para que veas que él sigue insistiendo. Eladio: solo le quiero pedir, humberto, que me avise si ellos tienen algún tipo de relación.
Humberto: no, no, ella ya le dejó muy claro que no quiere verlo. Lo culpa de lo que pasó con david.
Eladio: bueno, eso me tranquiliza un poco. Humberto: por lo que se refiere a rechazar el reloj, tuve que hacerlo frente a julia, porque estamos en plan de dignos.
Te aseguro que la próxima vez que nos veamos, te acepto con mucho gusto tu regalo. Muchas gracias, yernito.
Un abrazo, cuídate. Caridad: solamente le estaba diciendo a gabriela que vengo a entregar mi puesto de la fundación, nada más.
Julia: a ver, no--no hubieras venido, ¿eh? Me habrías evitado la pena de verte.
¿por qué no regresas a la oficina con mi marido y con tu hijo franco? Ahí sí eres bien recibida, aquí no.
Por favor, no vuelvas a poner un pie en la fundación. Caridad: si estoy ahí es solamente por--por franco, nada más.
Julia: ¿sabes qué? ¡no!
¡me importa muy poco lo que me digas! Lárgate ya.
Gabriela: tía, por favor. Julia: ¿qué?
Ay, no me digas que vino a buscarte como tu suegra. Gabriela: caridad vino a entregar el trabajo, tía.
Julia: bueno, pues, por mí ya asunto concluido, gracias, me entregas el trabajo y te vas, ¡ya! Caridad: me voy entonces.
Arturo: ¿qué quieres ahora, eladio? Eladio: deja en paz a julia.
Te recuerdo que todavía es mi esposa. Arturo: no, lo que me interesa es que ya se dio cuenta cómo eres, y no va a volver contigo.
Eladio: deja de buscarla. Basta de mandarle flores.
Arturo: perdón, pero tú no eres nadie para--para prohibirme algo, ¿entiendes? Y lo de julia y yo dalo por hecho.
Eladio: mientras yo tenga vida, va a seguir siendo mi mujer. Arturo: solamente es cosa que ella venza su temor...
Es cosa que acepte el amor que siente por mí. Eladio: julia no te quiere.
¿y quieres un buen consejo? Salva a tu familia, porque te vas a quedar solo.
Arturo: ah, gracias por el consejo, gracias, pero ¿sabes? Hoy mismo me voy a nueva york para seguir con los trámites del divorcio, así que es cuestión de poco tiempo para que sea un hombre libre, libre para estar con julia.
Eladio: estás advertido, arturo. Gabriela: a ver, tía, créeme que jamás le hubiera pedido a caridad que me visitara aquí.
Julia: sí, lo sé, y lo siento. Lo siento.
Pero ¡no soporto verla! ¿me entiendes?
Gabriela: yo te entiendo, tía, tú tienes tus razones, pero ¡caridad es parte de mi familia! Yo no me siento cómoda escuchando que le gritoneas a la mamá de mi marido.
Julia: sí, ya sé, pero ¿tú crees que le puedo hablar de otra manera? Gabriela: julia: ¡no, no puedo!
¡no puedo! Por ahora, no te--no te puedo prometer nada, lo siento, ¡tengo demasiado coraje!
¿me entiendes? Cada vez que la veo, me pongo furiosa.
Pero, gaby, por favor, entiéndelo, no es contigo. No es contigo.
A ver... Voy a tratar de contenerme cuando la vea, pero no te puedo prometer nada.
Gabriela: gracias, tía. Julia: ay, perdón, es que, ¿sabes qué?
Vamos a la oficina, ven, porque te--seguramente tenemos muchísimas cosas que hacer. Erick: papá, ¿a qué vino gómez-luna?
Arturo: a molestar, como siempre. Solo que, esta vez, el que salió furioso fue él.
Erick: qué bueno, me da gusto. ¿hay algo más que quieras encargarme antes de que te vayas a nueva york?
Arturo: no, nada. Bueno, sí, quiero que cuides que tu madre no haga tonterías con sus acciones, o con cualquier otra decisión en los negocios.
Erick: te prometo que así lo voy a hacer, papá. Ahora más que nunca yo me siento en deuda contigo.
Yo estoy seguro que algo hiciste para que... El testigo dijera que no me reconocía.
Arturo: sí, así es. Pagué por su silencio.
Y, por suerte para ti, el tipo lo aceptó, solo que me arriesgué a que le dijera a la policía. Erick: gracias, papá, pero, bueno, todos tienen un precio.
Arturo: sí. Me queda claro que todos tienen un precio, hijo.
Aunque no lo creas, todavía habemos gente honesta. En lo personal, este tipo de maniobras no me gustan, pero por nada del mundo voy a permitir que fueras a la cárcel.
Erick: lo sé. Por eso, de corazón, te estoy más que agradecido, papá.
A pesar de lo que pasa entre mi mamá y tú, aquí estoy, tu hijo es tu aliado. Arturo: conque te mantengas al margen, como hasta ahora, es suficiente, porque ya bastante tengo ya con tus hermanas.
Erick: yo estoy enfocado en mi propia familia. Quiero hacer lo que más convenga para mi bebé y para mi mujer, aunque ella no me quiera.
Arturo: te vas a divorciar entonces. Erick: sí...
Pero va a ser bajo mis condiciones. Yo no pienso dejar que mi hijo esté cerca de miguel, porque el único padre de ese bebé soy yo.
Arturo: sí, sí, sí, sí, pero piensa que consuelo, algún día, tendrá que rehacer su vida. Erick: ¡sí!
Pero ¿por qué tiene que ser con miguel? ¡no con miguel!
Me parece hasta incestuoso que el hermano le quite la mujer al otro hermano. Arturo: mira, con el tiempo, miguel se va a ir alejando.
Yo estoy hablando con él, y consuelo también está consciente de ello. Erick: más le vale.
Por el bien de nuestro hijo, claro. Arturo: sí.
Tú también pon de tu parte, ¿sí? No quiero que hagas tonterías por impulso.
No pienso ayudarte una segunda vez. Erick: sí, papá.
Franco: esto me puede servir... Es-- eladio: que me mande los contratos.
Franco: es-- sí, sí, claro, yo te llamo después, eso si es que podemos ofrecerte algún negocio. Gracias.
Eladio: ¿y? Franco: ¿qué?
Eladio: ¿y qué--qué hay de nuevo? Franco: ¡ah!
Nada en los negocios, pero mi contacto me dijo que el testigo que vio a erick agrediendo a montserrat se desdijo de su testimonio. Eladio: ¿y cómo fue eso?
Franco: en la audiencia, él aseguró que no reconocía a erick, que era un hombre totalmente diferente al que vio esa noche. Eladio: sí, ¡cómo no!
Eso se arregló con dinero. Quiero que averigües el nombre del testigo...
Después de esto, no tengo duda de que erick fue el causante de la muerte de montserrat. Franco: yo creo exactamente lo mismo.
¿necesitas algo más? Eladio: no, ¿y qué me dices de tu pendiente?
Franco: bueno, hoy llegan algunos muebles a la casa, así que mañana dejo el hotel. Eladio: no te hagas tonto...
Te estoy hablando de marintia, de tu problema real, ¡de tu pendiente real! Franco: ella...
Ya dio a luz. Eladio: ¿cómo?
¿cómo? ¿por qué?
¿tan pronto? Franco: se adelantó el parto.
Es más... No saben si mi hijo va a sobrevivir o no.
Pero lo mejor para todos sería que no... No sobreviviera.
Erick: que tengas buen viaje, papá. Arturo: gracias, hijo.
Es bueno saber que, por lo menos, alguien de la familia no me juzga tan severamente. Erick: claro, papá.
Nina: entre hombres se entienden, ¿no? Erick: bueno, yo no me voy a meter en sus problemas.
Yo a los dos los quiero y mejor los dejo, yo me voy a trabajar. Arturo: ¿en qué te puedo servir?
Nina: ya sé que te urge volar a nueva york para divorciarte de mí, pero, a pesar de eso, todavía te sigo considerando de la familia. Arturo: ah, gracias, gracias.
Después de tres hijos y 25 años de casados, me lo he ganado. Nina: sí, sí, sí, cumpliste con tu cuota.
Bueno, en fin, vine a invitarte al bautizo de mi nieto. Arturo: nuestro nieto.
Nina: bueno, como sea. ¿quieres estar presente o no?
Arturo: por supuesto que sí. Sabes que me importa mucho todo lo que tenga que ver con él.
Nina: bueno, pero yo tenía que preguntártelo igual, porque no sé si tengas un compromiso más importante con julia. Consuelo: quiero bautizar a mi hijo en la misma iglesia donde hice la primera comunión.
Tengo muy bonitos recuerdos de niña. Regina: estaría muy padre.
Consuelo: oye, ni siquiera te he dado las gracias por aceptar ser la madrina. Regina: al contrario, gracias por confiar en mí, porque yo voy a ver por mi ahijado siempre.
Consuelo: estoy segura que sí. Oye, yo sé que te da gusto lo del bautizo, pero...
Te escucho apagada. Regina: pues, es que me cuesta mucho ver a david y no poder abrazarlo, besarlo, estar con él.
Consuelo: te entiendo perfecto, a mí me pasa igual. Pero por mi bebé tenemos que hacer todo, hasta separarnos, hasta olvidarnos si es necesario.
¡en cambio tú no tienes hijos! Consuelo: pues, sí, pero ya sabes cómo están las cosas.
Y ya solamente tengo hasta mañana para ver a david. Entrego la obra, y ya me regreso a méxico.
Bueno, así, por lo menos, ya no voy a tener la tentación de estarlo viendo. Ferris: entonces, ¿ya no vas a vender las propiedades que construye tu marido?
Julia: no, señor ferris, yo no. Eh, pero lo pueden hacer otros agentes.
Ferris: es una lástima, los compradores veían con agrado que la esposa del señor gómez-luna les vendiera la propiedad. Julia: sí, pero créame que lo siento mucho.
Es un problema personal y necesito hacerlo de esta manera. Y créame que si me tiene que despedir por eso, no se detenga, lo voy a entender.
Ferris: no, no, no, julia, tu trabajo sigue en pie. Solo estaba pensando que es una lástima de que terminen así.
Perdón que me meta, pero... A mí sí me importa la vida de mis empleados.
Julia: gracias. Ferris: de todo corazón, espero que ese problema...
Cualquiera que sea, se arregle pronto entre ustedes. Julia: gracias.
Eh, señor ferris, voy a... Intercambiar los inmuebles que tengo con otros agentes.
Voy a empezar con itzel, a ella le irá excelente con los departamentos de eladio, porque prácticamente se venden solos. Ferris: no te subestimes, julia, eres una excelente vendedora, y eso nada tiene que ver con tu apellido o con la constructora.
Julia: gracias, es... Muy bueno escucharlo.
Con permiso. Nina: consuelo, vine a decirte que ya tengo todos los preparativos para el bautizo del bebé.
Mira, se van a ver divinos en el jardín de la casa. Porque, obviamente, va a ser ahí.
Consuelo: bueno, apenas me estoy poniendo de acuerdo con los padrinos, tengo que hablar con erick-- nina: erick me lo encargó todo a mí, y los dos acordamos que fuera en la casa. Consuelo: yo quisiera que fuera en la iglesia donde-- nina: ¡ay, consuelo, no te pongas pesada!
Y menos ahora que la prensa está detrás de nosotros con nuestros divorcios. No les demos oportunidad de que hagan de esto un circo.
Consuelo: si es una ceremonia chiquita, privada, nadie tiene por qué enterarse. Nina: la gente viene, es un tema que siempre da mucho de qué hablar.
Así que mejor hagámoslo en la casa, y en grande. Consuelo: pensé que yo decidía eso.
Nina: no. El papá es el que paga y el que pone las condiciones.
Ah, y no se te vaya a ocurrir invitar a miguel... Consuelo, no quiero que se relacione--para el bautizo de mi nieto.
Eladio: ya me dijo franco que su hijo se puede morir. Y, según veo, no le importa.
Caridad: lo sé, lo sé. Pero nosotros sí podemos ver por él.
Marintia me dijo que los doctores le dieron esperanza de que su hijo viva. Eladio: mm.
Caridad: el problema es que tiene que estar en una incubadora por... Por más tiempo, y eso cuesta mucho.
Marintia no tiene dinero-- eladio: caridad: por favor, eladio, yo--yo te pido que me ayudes para que yo le pueda mandar lo que ella necesita. Eladio: ya lo sabía, ya lo sabía, ya lo sabía.
Aunque no pensé que tan pronto marintia iba a querer dinero usando al hijo de franco. Caridad: si tanto te duele tu dinero, entonces, hazme a mí un préstamo.
¡por favor! Eladio: tú sabes perfecto que el dinero para mí es lo de menos.
Esto me suena a... A una mala señal de que marintia ya empezó a querer sacar provecho con el niño.
Caridad: no, no, no, esa no es su intención-- eladio: por su bien, más le vale que no empiece con chantajes. Julia: oye, reina, muchísimas gracias por tu donativo, nos vas a ser muy útil, y el día que quieras, pasas por la fundación, vas a ver todo lo que estamos hacien-- daniela: ¿y qué hace usted aquí?
Pensé que este lugar era exclusivo... Y, ahora, veo que dejas entrar a cualquier zorra.
¿o cómo llamarían ustedes a esta señora que le robó el marido a mi madre? Julia: a ver, no, no te voy a permitir que me faltes el respeto.
Daniela: ¡es la verdad! Usted se las da de muy decente cuando, en realidad, lo único que hizo es volverse amante de mi padre y destruir a mi familia.