
La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Locutor: televisa presenta... Franco: mis contactos en el grupo montenegro me acaban de informar que mi madrina está en la oficina de arturo montenegro.
Eladio: ¿qué dices? ¿estás seguro?
Franco: sí. Si quieres, podemos ir a buscarla ahora mismo.
Eladio: no. Ella me dijo que no me puedo meter en su vida.
Franco: yo lo siento, papá. Pero yo creo que no es lo mismo que él la busque a que ella vaya a verlo a su oficina, ¿no crees?
Eladio: ¡cállate! Cállate, cállate.
A ver. ¿cuál es tu intención al decirme esto?
¿eh? Franco: ya, ya, perdón, no te vuelvo a comentar nada de mi madrina.
Es que, a ver. Me da coraje, me molesta verte tan mal mientras ella está ahí con arturo.
Eladio: ¡cállate! Nada puedes decir de ella, ¡nada!
Franco: ya, no te vuelvo a decir nada de ella, ya. Eladio: franco, ven para acá.
Sí. Aunque me duela, hiciste bien.
Siempre me tienes que decir lo que está pasando. Consuelo: sí.
Gracias. Clara: ¿qué pasó?
Consuelo: me dijeron que la leche se me fue por angustia. Que es psicológico.
Y sí, es la angustia de que erick me quiera quitar a mi hijo. Clara: ay, ya ves.
Ya ves por qué tienes que estar tranquila, consuelo. No le hagas caso a erick.
Consuelo: ¿te puedes quedar un ratito a cuidarlo? Clara: sí.
Consuelo: voy a salir un momento, no me tardo. Clara: sí, pero ¿adónde vas?
Consuelo: voy a las oficinas montenegro. Franco: siento mucho que nuestra relación ya no sea como antes, y sobre todo, porque ahora es cuando más cerca quiero estar de ti, papá.
Y me duele mucho verte así, por eso ya tomé una decisión. Eladio: ¿de qué hablas?
Franco: si tú no quieres reconocerme como tu hijo yo voy a tener que aceptarlo. Pero lo que yo más quiero es recuperar la relación que tú y yo teníamos, para mí eso es lo más importante.
Yo crecí con tu apoyo, y de alguna forma, siempre me diste tu cariño. Yo no quiero perder nada de eso.
Eladio: de ser así, muchas gracias. Muchas gracias, hijo.
Franco: gracias, papá, yo te quiero mucho. Julia: arturo insiste en que lo nuestro puede funcionar.
Dice que llegó el momento de vivir ese amor que quedó inconcluso y se está divorciando, y quiere que yo haga lo mismo. Psicólogo: ¿y tú qué piensas?
Julia: yo me siento confundida porque--porque todo el tiempo estoy pensando en eladio, todo el tiempo estoy pensando en él, pero no lo puedo perdonar. Por todo lo que hizo.
Y arturo es tan seguro de lo que dice, de lo que siente, de todo lo que está haciendo por mí. Me siento, no sé, muy confundida, además, por lo que arturo me dijo.
Me preguntó qué pasaría si david y regina no estuvieran de por medio. Psicólogo: ¿y tú qué crees qué pasaría?
Julia: no sé, yo, todo el tiempo me pregunté cómo habría sido mi vida al lado de arturo. Psicólogo: ¿y aún quieres saberlo?
Dime, julia, ¿a lo mejor imaginas regresar con arturo por arturo o porque estás enojada por lo que te hizo eladio? Julia: franco: qué bueno que ya volviste, david.
En verdad, espero que estés más tranquilo, así podemos platicar. David: la única razón por la cual voy a cruzar una maldita palabra contigo, franco, es por asuntos de trabajo.
Franco: mira, david. Aunque tú lo niegues y trates de ignorarlo, yo no quiero broncas contigo.
Somos hermanos. Yo, en verdad, no quiero tener broncas contigo-- david: no me toques, ¡no me toques!
¿no quieres problemas? Por favor, ¿de qué estás hablando?
¿por qué llegaste e hiciste que me enfrentara con mi propia madre? Franco: esa no era mi intención.
Lo que yo quería es que tú entendieras a nuestro padre. David: franco: a ver, david, piénsalo, por desgracia, tu madre nunca lo ha querido.
Yo no tengo la culpa de eso ni de ser hijo de eladio. Piénsalo un poquito.
El más afectado es nuestro padre. Y también gabriela, tu prima, que te quiere tanto.
Eladio: perfecto, rueda. Gracias por la información.
Nina: buenas tardes, eladio. Muchas gracias por recibirme.
Eladio: por favor. ¿en qué te puedo ayudar?
Nina: bueno, en realidad, vine a agradecerte que le hayas dejado su trabajo a daniela. Eladio: soy un hombre de palabra.
Nina: ojalá hubiera más hombres así, como tú. Discúlpame, es que vengo muy afectada.
Arturo quiere quedarse en la casa. Y que mis hijos y yo nos salgamos de ella.
Eladio: lo siento mucho. Nina: y también sé que tú serías incapaz de hacer algo así, porque tú le dejaste tu casa a julia.
Eladio: es de ella, fue un regalo de bodas. Nina: sí.
Es esa justo la actitud que me hubiera gustado que tuviera arturo. Pero, no.
Se está portando como un patán. Eladio: pues, de verdad, lo siento mucho.
Nina: perdón, no debí haber dicho eso. Vengo a pedirte que me enseñes a proteger mis negocios.
Sé que me vas a ver como tu competencia, pero te recuerdo que tú te ofreciste a ayudarme. Regina: ay, miguel, qué bueno que te pude ver aquí, porque no quiero ir a tu casa, no me quiero encontrar a david.
Miguel: sí, me imagino. Regina: oye, ¿y si regresas a trabajar aquí?
Miguel: pues, eso pensaba hacer, ahora que consuelo no está y puedo estar aquí sin problemas. Regina: sí, nada más no te vayas a pelear con erick, porque está muy enojado contigo.
Miguel: sí, lo sé, hasta dijo que me iba a matar. Regina: bueno, ya sabes que siempre ha sido muy impulsivo, y se pone peor cuando las cosas se le salen de control.
Miguel: pues, no le tengo miedo, y estoy casi seguro, no, estoy seguro de que él mató a montserrat. Regina: ¿qué?
Claro que eso no es cierto. Por eso salió libre.
No vuelvas a repetir esa estupidez, jamás. Miguel: pues a mí nadie me lo quita de la cabeza.
Regina: él no fue. Miguel: erick lo hizo.
Eladio: sí, estás consciente que si te asesoro vas a tener muchos más pleitos con arturo. ¿eso es lo que estás buscando, provocarlo?
Nina: las dos cosas. Pero, sobre todo, aprender a manejar lo que va a ser mío y de mis hijos.
Eladio: ya lo dijiste tú. ¿aunque seamos competencia en los negocios?
Nina: hasta podemos asociarnos, como me pediste. Pero todo a su tiempo.
Eladio: está bien. Puedes venir a aprender de negocios.
Eso sí, recuerda que a mí no me gusta que se filtre información. Porque aquí se filtra fácilmente.
Nina: seremos muy discretos. Haremos lo que nos convenga juntos.
Eladio: bien. Te voy a dar un ejemplo de cómo la información se filtra.
Ya sé que arturo le está pasando bienes y acciones a alguien más. Nina: sí, yo también, pero no sé a quién.
Eladio: si tú quieres, yo te lo puedo decir. Nina: ¿quién?
Eladio: uno, agustín, su abogado. Y dos, a miguel, su hijo mayor.
Miguel: me muero de ganas de abrazarte. Consuelo: y yo a ti.
Miguel: qué bien poder verte hoy, de cerca, aunque sea un minuto. ¿qué tienes, consuelo?
¿puedo ayudarte en algo? Consuelo: vine a hablar con tu papá.
No puedo con lo que está haciendo erick. Está hablando con su abogado para quitarme a mi hijo.
Nina: no puedo creer que arturo me traicione así. Y claro, tenía que ser con miguel, que nunca me ha querido.
Y con agustín, que siempre ha sido su cómplice en todo. Me duele mucho empezar a conocerlo, después de tantos años a su lado.
El amor me cegaba, lo consideraba el mejor de los hombres. Pero cada vez me doy cuenta que no es así.
Eladio: se dice que conoces a tu pareja cuando te divorcias. Nina, aprovechando que estás aquí.
Fíjate bien, hay algo que quisiera preguntarte. Nina: dime.
Eladio: ¿qué fue lo que hizo arturo para conseguir que pusieran en libertad a erick por el caso de montserrat? Nina, el testigo se desdijo sin motivos.
Así que estoy seguro que arturo le dio dinero por fuera. Nina: no, no creo que arturo haya sido capaz de eso.
Eladio: nina: a ver, es simple, sencillamente, ese hombre se confundió. Mi hijo es inocente.
Eladio: no, fíjate que no lo creo. ¿estás segura?
Porque yo estoy seguro de otra cosa. Es normal, si te cegaste con tu marido y no te dabas cuenta de lo que hacía, pues, a lo mejor te pasa con tu hijo.
¿no crees que no estás siendo objetiva? Nina: no, conozco bien a erick.
Y sí, es cierto que creció muy consentido, pero muchas cosas lo han hecho madurar muy de golpe. Y de verdad, eladio, te juro que ha tenido que enfrentar cosas muy duras.
Además, no creas que odia a miguel por nada. Aunque el infeliz se metió con su esposa.
Arturo: al menos, respeten el lugar donde trabaja erick. Miguel: solo estoy calmando a consuelo.
Consuelo: sí, señor. Estoy desesperada, por eso vine a verlo.
Miguel: ¿por qué no la escuchas? Arturo: sí, sí, de acuerdo, ¿qué pasa?
Consuelo: vengo a pedirle, a suplicarle ayuda. Erick me quiere quitar a mi hijo.
Arturo: ¿cómo que te lo quiere quitar? Consuelo: sí.
Quiere que yo no viva con él, que yo no pueda verlo. Yo no podría soportarlo.
Por favor, don arturo, se lo ruego. Arturo: tranquila, tranquila.
Eso no va a pasar. Erick no te va a alejar de tu hijo.
Pero si quieren que eso se arregle, no pueden seguir haciendo esto. Justino: mira, aquí está el presupuesto que me encargaste.
David: ah, muy bien. Justino: y bueno, pues, aquí están, mira.
Algunas fotos con los materiales. David: ah, los acabados, también.
Justino: los acabados, exacto. Pero ¿sabes qué?
David: ¿qué pasa? Justino: sí te estaban cobrando bien caro, ¿eh?
David: claro, no, por supuesto que me estaban cobrando muy caro. Por lo menos, yo creo que un 20 % más me estaban cobrando.
Justino: más o menos, sí, exactamente, sí. Pero, mira, fui a varios lugares, fui a comparar precios, calidades.
Entonces, pues aquí puedes ir viendo todo. David: oye, justino, déjame decirte que lo hiciste muy bien.
De verdad, muchas gracias, esto es de gran ayuda para mí. Justino: no, pues, ya sabes que aquí estoy, para lo que se te ofrezca.
David: muchas gracias. Y creo que, de hecho, hablando de eso, creo que sí se me ofrece algo.
Me encantaría que trabajaras directo para mí. Justino: ¿en serio?
David: claro. Depende cómo lo veas tú, pero yo, definitivamente, necesito a alguien honrado, de confianza.
Y bueno, también trabajador, como tú. Justino: pero, por supuesto, claro que sí.
David: yo creo que sería algo muy bueno, para ti. Tendrías un mejor puesto, un incremento de sueldo, también, no sé qué piensas.
Justino: claro que sí. David: ¿sí?
Justino: claro que sí, estoy a la orden. David: muy bien.
Justino: muchas gracias. David: un placer, te lo has ganado, de verdad.
Daniela: bueno, ¿qué onda contigo? ¿para qué me citaste aquí, si nos podemos ver sin ningún problema en la oficina?
Franco: porque no quiero que nadie nos vea. Y lo que tengo que decirte es muy importante.
Daniela: ya sé lo que me vas a decir, pero, de males te digo, que aunque fueras hijo de un príncipe jamás tendrías una oportunidad conmigo. Franco: ¿de qué hablas, daniela?
Daniela: bueno, ya, dime, ¿qué pasa? Franco: cuidado.
Eladio te tiene en la mira. Daniela: ¿cómo que me tiene en la mira?
Franco: sí, estuvo a punto de correrte, pero yo te eché la mano, así que me debes una. Daniela: eres supercínico, franco.
La que habló con eladio fue mi mamá. Así que yo no te debo nada.
Franco: sí, sí. Ella habló con eladio, pero no logró convencerlo.
En cambio, yo sí. Así que ten eso en cuenta, y sobre todo, mucho cuidado con lo que vas a hacer.
Callao: con permiso, patrón. Eladio: adelante, callao.
Callao: le recuerdo que hoy es día de pago. ¿quiere que le lleve su sueldo a los empleados de la casa?
Eladio: ya lo tenía listo. Aunque no, no, no.
Voy contigo. Esta vez el que va a pagar soy yo.
Callao: bien, patrón. Con permiso.
Humberto: ¿qué tienes, hija? Estás muy callada desde que llegaste.
¿quieres contarme qué te pasa? Hazlo, hija.
Te juro que lo único que quiero es apoyarte. Efraín: permiso.
Si no se le ofrece nada más, yo ya me retiro, señora. Julia: está bien, efraín.
Nos vemos mañana. Que descanses.
¿qué pasa? Efraín: bueno, perdón, me da un poco de pena, pero quería preguntarle a partir de ahora quién me dará mi sueldo.
¿usted o el señor gómez luna? Julia: perdóname, perdóname.
Ahorita te lo doy, eh. Eh...
Petra: señorita regina, aquí la busca un galanazo. Pásale.
Regina: ¿por qué lo dejaste pasar? Petra: perdón, señorita regina, pero es que estaba aquí afuera, con su carita triste, preguntando por usted, agitado de tanta pasión contenida.
Porque el hombre se ve apasionado, se ve realmente que está enamorado. Y lo sé porque yo también he amado, señorita.
Véale las manos, está sudando. Los ojos estaban así como aguaditos de tanto llanto contenido.
Sus ojos verdes se le veían hasta grises. Yo no podía hacerle eso.
Y además, le trajo algo. Con permiso.
David: propio. Gracias.
Te traje esto. Regina: me lo hubieras dejado con petra.
David: no. No podía hacer eso porque quería verte.
Y... Además de darte esto que dejaste en mi departamento, quiero que hablemos.
Por favor. Regina: no tiene caso, david.
Hoy tu mamá fue a buscar a mi papá a la oficina. David: no, eso no puede ser.
Eso no puede ser, estás en un error. Regina: eso pasó.
Tu mamá llegó con el pretexto de hablar conmigo, pero en cuanto llegó mi papá, y además yo le dije que no quería saber nada de ella, se metió en la oficina con él. Y ahí se quedaron.
David: no, mi mamá me dijo muy claramente que apoya que yo esté contigo. Así que yo no entiendo cómo puede decirme una cosa y hacer otra cosa.
Regina: david, me da gusto que te estés dando cuenta de lo que pasa. Vete, por favor.
Julia: perdóname, aquí tienes tu sueldo. Y gracias.
Efraín: muchísimas gracias a usted, señora. Julia: no, a ti, de verdad, discúlpame.
Te quiero decir algo, yo sé que le has sido muy leal a eladio durante todos estos años, pero ¿entiendes que ahora trabajas para mí? Efraín: no se preocupe.
Julia: ok. Entonces, te pido que no le cuentes nada de lo que hago.
Por favor. Efraín: así será, señora.
Permiso. Julia: gracias, que descanses.
Humberto: hiciste bien en advertirle a ese chofer que ahora la que manda en esta casa eres tú. Julia: pero no era mi intención sonar así, pero tampoco quiero que eladio sepa cada movimiento que hago, papá.
Sabes, no me había dado cuenta de los gastos de los empleados, porque eladio era el que pagaba todo. Y ahora tengo que mantener una casa como esta, tengo que mantener los empleados.
Humberto: sí, bueno, y también, hija, mis gastos médicos. Julia: sí, sí, claro.
Tenemos que ajustarnos en ciertas cosas. Tenemos que hacer cuentas.
Humberto: sí. David: a ver, entonces esto es lo último.
Eladio: ¿qué otros pendientes tenemos? David: ya nada.
Por el momento, ya es todo. Oye, papá, hay algo que quisiera pedirte.
Hay un cuate que se llama justino, me encantaría que pudiera trabajar conmigo, porque es muy capaz. Y yo siento que puede ser de mucha ayuda para mí.
Eladio: adelante. David: gracias.
¿te sientes bien? Eladio: sí, sí.
Lo que pasa es que tuve una mala noche. David: ¿qué pasó?
Eladio: me enteré que tu mamá fue a buscar a arturo a su oficina y, bueno, ya te imaginarás, me la pasé inquieto, no descansé. David: mira, yo lamento mucho tener que decirte que es cierto, papá.
Regina también me lo comentó a mí. Arturo: erick.
Erick: sí, papá. Arturo: anoche ya no te vi.
Toma asiento. Erick: sí.
Arturo: quiero que me expliques que es eso que le quieres quitar tu hijo a consuelo. Erick: bueno, sí, es lo que voy a hacer.
Arturo: ¿estás loco? Erick: no, papá, para nada.
Pero entiende, yo quiero que mi hijo esté conmigo. Y el abogado me dijo como hacerlo.
Y yo necesito que tú me apoyes. Ayúdame, por favor.
Así como yo te he ayudado en todo. Julia: muchísimas gracias por tu ayuda.
A lo mejor consigo gente que quiera ver casas y ojalá que pronto pueda vender alguna. >> ojalá, vas a ver que sí.
Además, no estás ganando lo mismo. Julia: ay, no.
Y, sinceramente, estoy preocupada por todos los gastos de esta casa, son muchos. Por los empleados, que obviamente no puedo despedir.
La enfermedad de mi papá, ay, no, de verdad, no sé cómo lo voy a hacer. >> julia, habla con eladio, dile que te ayude.
Empleada: señora, el señor eladio está allá afuera y quiere pasar a verla, ¿qué le digo? Julia: dile que pase.
>> julia, aprovecha para hablar con él, dile que te eche la mano con todo. Los dejo para que platiquen.
Eladio: buenos días. ¿cómo le va, cómo está?
¿qué tal, julia? Julia: hola.
Eladio: perdóname, no vengo aquí a quitarte tu tiempo, solo vengo a pagarle a los trabajadores su sueldo. Julia: eladio.
Ay, eladio--eh, no. Eso es asunto mío, porque yo decidí quedarme aquí en la casa, y pues, yo ya veré cómo le hago.
Eladio: son muchos gastos, déjame ayudarte. Julia: no, muchas gracias.
Mm, estuve viendo los gastos y creo que lo mejor va a ser que quite algunas personas de vigilancia. Ya veré cómo me las arreglo, pero no quiero nada de ti.
Eladio: ¿por qué? ¿por qué ahora arturo te va a mantener?
¿para eso fuiste a su oficina, para pedirle? Arturo: hablé con consuelo y me dijo que le ibas a pelear a tu hijo, para quitárselo.
Yo le aseguré que no lo harías. Erick: ¿y tú por qué le prometiste eso?
Papá, yo soy tu hijo, no ella. Se supone que debes estar de mi lado.
Arturo: yo estoy del lado de la razón, de la coherencia. Lo mejor para un bebé es estar cerca de su madre.
Con su madre. Erick: papá, si consuelo aleja a mi hijo de esta familia, o sea, de ti, va a ser tu culpa.
Arturo: a ver, no me digas lo que tengo que hacer. Y mucho menos intentes chantajearme.
No le vas a quitar su hijo a consuelo. Y fin de la discusión.
Nina: claro, claro. Porque ahora le das todo tu apoyo a tu hijo mayor.
No, y no solo va a permitir que te quite a tu esposa y a tu hijo, sino también le puso a miguel las acciones y propiedades que no quiere darme. Erick: papá, ¿tú hiciste eso?
Julia: ¿cómo te atreves a decirme eso? Eladio: niégame.
Niégame que estuviste en su oficina. Julia: no, no lo niego.
Como ves, y no tienes por qué meterte. Eladio: claro que sí.
Soy tu marido, eres mi esposa. Julia: pero nada más de palabra.
Así que, ¿sabes qué? Lo mejor es que nos divorciemos, pero ya, nos divorciamos.
Erick: ¿por qué le diste más a miguel? No lo puedo creer.
Nina: no, y no solo a nombre de miguel, también usó de prestanombres al desgraciado de agustín. Erick: es el colmo, papá.
O sea, tú estás de parte de ellos. Y nos quieres hacer a un lado a mi mamá y a nosotros.
Ni consuelo ni miguel tienen valores y tú los apoyas. Arturo: tú no vas a hablar de valores, ratero.
Consuelo no te engañó con miguel, el que andaba de golfo eras tú. Asesino, además.
Erick: ¿qué? Arturo: si puse eso a su nombre fue por tu ambición desmedida, nina.
Tú me obligaste a hacerlo. Nina: yo solo buscaba traicionarte para que detuvieras el divorcio.
Pero ahora sí, después de ver esto, no me voy a detener ante nada. Despídete de esta casa, arturo.
Porque de aquí solo me sacan muerta. Y tú, mi amor, no te preocupes.
Todo fue un accidente. Y yo te voy a apoyar para que consuelo no se quede con tu hijo.
Erick: gracias, mamá. Arturo: les regalo todo, pero lárguense de mi vida.
Erick: destrúyelo, mamá. Destrúyelo.
Eladio: julia. No digas eso, y perdóname.
Perdóname, no quise ofenderte. Pero--pero me pongo celoso nada más de pensar que arturo te está buscando.
Nina: bueno, yo lo mismo puedo decir de caridad. Eladio: ¿qué me estás diciendo?
¿que estás celosa? Dime por favor que sí, me estás dando una esperanza.
Julia: no, no, no son celos. No son celos.
Tengo mucha rabia. Tengo mucho enojo por lo que me hiciste.
Eladio: ¿ya te viste? ¿ya te viste, julia?
Tú me amas. Ya, por favor, ya, perdóname.
Por favor. Julia: ¿sabes qué necesito?
Necesito que me des tiempo. Para saber si te voy a poder perdonar.
O para saber si esto se acabó ya para siempre. Así que, por favor, te pido que me dejes de estar presionando.
Eladio: ya, ya, no te pongas así. No era mi intención.
Julia: cuando vivíamos juntos no tenías ningún derecho, ahora menos. Ya no vivimos juntos.
Eladio: está bien, está bien, julia. Tranquilízate, te doy tu espacio.
Déjame ayudarte, déjame pasarte una cantidad mensual por los gastos de la casa. Julia: no, no.
Te lo agradezco mucho, pero no. Eladio: julia, no tienes que despedir a nadie.
No vas a poder con los gastos de la casa-- julia: si no me crees capaz, estás muy equivocado. Eladio: sí te creo capaz.
Pero los gastos de la casa-- julia: te lo voy a demostrar, te lo voy a demostrar. Eladio: a ver, no te estoy diciendo nada malo, ni que no puedas.
Julia: me estás diciendo que no puedo. Eladio: no.
Pues te va a costar trabajo, entiende. Julia: sí, ya lo sé, ya hice cuentas.
Gabriela: faltan los cuadros y necesito contratar a alguien de confianza para que instale las lámparas. Franco: no te preocupes, después te mandaré alguien de mantenimiento de la empresa y que organice todo.
Me voy. Voy a intentar hablar de nuevo con david.
Gabriela: ojalá y esté más calmado. Franco: sí.
Sobre todo por ti, sé que lo quieres mucho. También hablé con mi papá.
Para buscar la manera de que todos estemos en paz. Gabriela: por eso te amo, siempre buscas lo mejor para todos.
Franco: mi amor, por cierto, a ver si un día de estos llevas a mi mamá a una estética, ya sabes, para que se arregle mejor, cómprale ropa, maquillaje. Lo que sea para verse mejor.
Presentable, decente. Gabriela: me da mucho gusto que te preocupes por tu mamá.
Franco: me doy cuenta que no tiene la culpa de nada. Lo único malo que hizo fue enamorarse de mi papá.
Caridad: mi hijo tiene la ilusión de que vuelva con eladio. Clara: ¿y tú?
¿lo sigues queriendo? Caridad: pues por muchos años yo creí que lo odiaba profundamente.
Pero, pues ahora que he estado cerca de él, he visto que tiene detalles muy bonitos con la gente que lo rodea. Y aunque él lo disimula, yo sé que tiene un gran corazón, porque a pesar de todo, hizo algo bueno por mi hijo y por mi nieto también.
Clara: entonces, eso quiere decir que aún lo quieres. Caridad: mira, clara, meterme con un hombre casado ha sido el peor pecado que he cometido en mi vida.
Me ha traído todas las desgracias--es que no, ya no voy a pensar en eladio, no, no. Hasta que se divorcie de julia.
Eladio: ¿usted sabía que julia estaba en contacto con arturo? Humberto: por supuesto que no.
Pero te advertí que arturo no iba a dejar de buscarla y tener detalles con ella. Eladio: obvio.
No va a perder ninguna oportunidad, y más ahora. Humberto: tuvo el descaro de buscarme a mí para decirme que ya se está divorciando.
Claro que yo le dije que no podía acercarse a mi hija mientras no sea un hombre libre. Eladio: pero ¿cómo?
¿cómo se le ocurre decirle eso? ¿quién es usted para andar dando ideas?
Humberto: bueno, solo para ganar tiempo. Así que, aprovecha, eladio.
O vas a perder a mi hija. Eladio: no sé que voy a hacer.
Está enojada, no quiere verme, no quiere nada de mí. Humberto: por lo pronto, trata de no tener esos arranques de celos.
Trata de evitarlos. Eladio: por eso mismo lo fue a buscar a arturo a su oficina.
Humberto: por eso ya no te preocupes. Julia me contó que fue para buscar a regina y hablar de david.
Pero terminaron discutiendo, arturo intervino, y por eso se vieron. Eladio: ¿o será que fue solo un pretexto para irlo a ver?
Humberto: ay, en vez de atormentarte con los celos, ten más detalles con ella. Tienes que superar esas flores de arturo con una buena joya.
Eladio: ya cállese, humberto, se nota que no conoce a su hija. Una buena joya.
Agustín: lamento mucho que erick y nina se hayan enterado, pero ni hablar. Ya sabíamos que eso podía saberse, tarde o temprano.
Arturo: piensan que estoy del lado de miguel y de consuelo. Y eso no es cierto.
Yo solamente quiero lo mejor para mi nieto. Agustín: arturo, lo mejor es que esté con la madre.
Arturo: sí, en este caso, sí. Quiero que crezca sano y feliz.
Y realmente dudo que al lado de mi hijo tenga el cariño suficiente. En cambio, con consuelo mi nieto va a estar bien.
Agustín: así es. Ángeles: con permiso, don arturo.
Necesito el expediente que me dio ayer. Necesito archivarlo.
Arturo: sí, claro. Está en mi escritorio.
Ángeles: gracias. Arturo: el muchacho este del que te hablé, jorge pérez.
Agustín: sí, el contratista que trabajó en monterrey con regina. Arturo: sí.
Necesito que le hagamos un contrato. Su papá trabajó para mí.
Este chavo es de confianza. Además, qué bueno que está cerca de regina, porque se nota que mi hija le agrada.
Y nada me daría más gusto que un buen muchacho le ayude a olvidar a davidcito gómez luna. Humberto: ¿me puedes contar qué hiciste para que eladio se fuera tan decepcionado de ti?
Julia: papá, te había visto pendiente de mi matrimonio, pero no como ahora. ¿por qué?
Humberto: ¿qué tiene de raro? Soy tu padre, me interesa tu bienestar.
Julia: ¿sabes? A veces, me da la impresión, de que estás jugando a dos aguas y quieres quedar bien con arturo y con eladio.
Por si me decido por uno o por el otro. Humberto: son ideas tuyas.
Hija, dame tu mano, dame tu mano. A mí lo que me importa es tu felicidad.
Y con el que decidas quedarte sé que no me vas a abandonar. Julia: no, no te voy a abandonar.
Pero lo que estoy pensando es que lo mejor va a ser quedarme sola. Así que considera si vas a seguir pensando en mi bienestar después de eso, papá.
Humberto: pero-- franco: david, david. Espero estés de mejor humor para que podamos hablar.
David: claro, claro, si es de trabajo, dime, por favor. ¿qué se te ofrece?
Franco: a ver, david, aunque no lo creas tú a mí me preocupas. En verdad, eres mi hermano.
David: no me toques. No me toques.
Franco: está bien. Sé que amas a regina, por eso quiero advertirte lo que está sucediendo.
David: ¿de qué estás hablando? Franco: gracias a algunos contactos que tengo en grupo montenegro, me enteré que arturo está apoyando a un tal jorge que se interesa mucho en regina.
David: julia: adiós, papá. Humberto: hija, la soledad no es buena consejera.
No, después de tantos años de viudo te puedo decir con toda certeza que debí rehacer mi vida con alguien más. Si lo hubiera hecho, mi vida sería otra.
Por eso, piénsalo bien. Ya ni siquiera tienes a tu hijo cerca de ti.
Julia: sí, pero puedo demostrarle a mi hijo que no me interesa arturo. No me interesa.
Y que también tengo dignidad para no regresar con eladio. Humberto: entonces, ¿eladio va a hacer su vida aparte?
¿y cuál va a ser tu futuro? Encerrada, a piedra y lodo, en esta casona.
¿eso es lo que quieres para tus últimos días? ¿desperdiciar tu vida así?
David: no te metas en lo que no te importa. Franco: claro que me importa.
David: no te importa. Franco: sí, me importa.
David, te guste o no, tú eres mi hermano. Y en verdad, te lo estoy diciendo para que le pongas atención.
Arturo quiere separarte de regina a como dé lugar. David: perdón, perdóname.
Es que, de verdad, te ves muy mal, te ves patético. Te ves, no sé, siento que no te queda el papel de ser el hermano preocupado.
No te queda, te ves mal. Franco: a ver, david, aquí lo que menos importa es si me queda o no me queda el papel.
David: sí. Franco: piensa un poquito, si tú en verdad la quieres, lo menos que puedes hacer es luchar por ella.
Pero si vas a tomar mal todos mis comentarios, olvídalo. Arturo: hoy vendrá jorge a ver el contrato que le ofrezco.
Seguramente va a aceptar, porque le hice una muy buena oferta por sus servicios. Regina: su trabajo lo vale.
Arturo: sí. Me gusta la gente como él.
Sincera, derecha, de frente. De fuertes principios.
Él es un buen muchacho, ¿no crees? Regina: no necesitas vendérmelo, lo conozco bien.
Y para que sepas, jorge ya me dijo que le intereso pero yo no quiero nada con nadie. Arturo: ¿en serio?
Bueno, hija, eso dices ahora. Cuando menos te lo imagines te vas a dar cuenta que alguien más te entusiasma.
Regina: ¿y si resulta que me pasa lo mismo que a ti? Que me caso con otro sin dejar de pensar en david.
Arturo: a ver, mi amor. No es lo mismo.
Regina: no, claro que no. Tú solamente estabas comprometido con julia.
David y yo ya vivíamos juntos. Aunque para ti no valga, es como si me hubiese separado de mi esposo, del hombre que yo elegí como pareja.
Arturo: mira, no te das cuenta pero tu noviazgo siempre estuvo destinado al fracaso. Regina: tú y julia destruyeron lo que david y yo construimos.
No había ningún fracaso. Nos obligaron a separarnos cuando éramos muy felices.
Gracias. Y espero que puedas vivir con eso.
Gabriela: mi tío sigue sin hacerle caso a franco, a pesar de que le dijo que ya no quiere problemas con nadie, que ya no importa si no lo reconoce. Julia: eh...
Gabriela: debe ser porque ya volvió david. Y bueno, tú sabes que david tampoco acepta a franco.
Julia: ay, gabi, perdóname. Perdón, pero, de verdad, no quiero escuchar nada acerca de eladio ni de franco.
Nada. Y bueno, con respecto a mi hijo, sabes bien que siempre voy a estar de parte de él.
Gabriela: ¿eso quiere decir que nunca le vas a dar una oportunidad a franco, tía? Franco: buenas.
Buenas tardes. Eladio: sí, sí.
Cuando supe que julia fue a buscar a arturo, sí. ¡me dio un maldito ataque de celos!
Es que parece que avanzo pero no estoy avanzando nada. Psicólogo: bueno, al menos hay un avance y estás consciente de ello, y eso es un buen principio.
Lo más difícil es reconocerlo, por eso estás aquí. Lo siguiente es comenzar a controlar estos arranques.
Eladio: ¡¿y qué va a pasar si no me controlo?! Perdón, perdón.
Perdón, es que estoy nervioso, estoy inseguro. Veo a arturo que está rondando a mi mujer, y de alguna forma, mi mujer se lo está permitiendo.
Psicólogo: mire, eladio. Pase lo que pase tienes que seguir avanzando en la terapia.
Controlar tu carácter te va a servir siempre, vuelvas o no con julia. Eladio: ¡otra vez!
¡así no puedo controlar nada! Si pierdo a julia, yo voy a destruir todo, todo.
Psicólogo: por lo pronto, te voy a pedir que pienses que es importante controlarte. ¿estás seguro de cada palabra que dices?
¿y cada cosa que haces? Porque puedes hacer algo de lo que te puedes arrepentir toda la vida.
Franco: en verdad, no pensaba verte aquí, madrina. Julia: eh, perdón, con permiso, los dejo, para que hablen.
Franco: no, madrina, por favor, no te vayas. A mí me encantaría hablar contigo.
Franco: es que yo no quiero seguir con esta situación, es muy incómoda. Julia: sí, es muy incómodo.
Muy incómodo. Por eso prefiero que esta plática la dejemos para otro momento.
¿sabes qué? Yo no he podido superarlo y creo que no lo voy a hacer.
Perdón, perdón-- gabriela: tía, por favor. Hablen todo de una vez, ¿sí?
Julia: gabi. Gabriela: tía.
Hazlo por mí. Julia: está bien.
Gabriela: gracias, tía. Gracias.
Los dejo solos. Franco: aunque ahora me desprecies, yo te sigo queriendo muchísimo, madrina.
Julia: es que, lo que son las cosas, ¿no? ¿sabes qué?
Me acuerdo muy bien en la rifa del auto me dijiste: "madrina, cómo me hubiera gustado que tú fueras mi mamá". Y me lo dijiste precisamente frente a caridad.
Franco: y fui totalmente sincero. Siempre te portaste muy bien conmigo.
Aunque al crecer yo me fui alejando de ti, yo nunca dejé de admirarte, de verte superlinda, de verte-- julia: a ver, franco, sí. Pero si tú me quieres tanto como dices, entonces, ¿por qué no reconoces que no te has portado bien conmigo?
¿eh? ¿por qué le dijiste a david sobre mi supuesta relación con arturo?
¿por qué? Fanny: qué suerte que cada vez te llevas mejor con eladio.
Un hombre con poder siempre es un buen aliado. Nina: es muy reservado, pero tampoco es el monstruo que dicen.
¿sabes qué? En lo personal me resulta encantador.
Fanny: ¿te imaginas que al final terminaras quitándoselo a julia? Sería el colmo, ¿no?
Nina: no había considerado eso ni de broma. Fanny: mira, te quedarías con parte del dinero de arturo, y con el de eladio.
Y además, es un bombón. Sería la venganza perfecta, amiga.
Mira, como diría mi marido, sería una carambola a tres bandas. Pasión, poder y venganza.