null: nullpx

Belén Alonso: la disciplinada

Cuando se graduó de chef, su papá no fue el más feliz "le daba pena decir que tenía una hija 'cocinera'"; sin embargo, su gusto y pasión por la cocina no se detuvo hasta que logró abrir su propio lugar: Maison Belen. Hoy se convirtió en una de las jueces de Familias Frente al Fuego.
2 Jul 2019 – 1:35 PM EDT

Belén Alonso nació hace 45 años en la Ciudad de México. Creció en la colonia Condesa, una de las más representativas de la capital de ese país, pero cuando ella vivió ahí "no era tan chic como ahora”, asegura. Sin embargo, ser vecina de la zona le permitió tener acercamiento con la cocina judía y la kosher.

El gusto de Belén por la comida le fue inculcado por su madre: "Para mi mamá una forma de darte cariño era la comida, entonces me decía: '¿Belén, me acompañas al mercado de San Juan?'. E íbamos los fines de semana a todos los mercados de la ciudad”.

Ese fue el primer acercamiento de Belén con la comida y gracias a eso aprendió a escoger los alimentos para después cocinarlos. "Si mi mamá hacía un bizcocho de postre, yo le ayudaba a prepararlo. Ella me decía de cariño 'Robotina'”.

Belén Alonso pertenece a la primera generación de familia de españoles que llegó a México. Cuando tuvo edad suficiente, viajó a París para estudiar francés. Los fines de semana estudiaba un curso de gastronomía en Le Cordon Bleu, una de las escuelas de gastronomía más reconocidas del mundo. Los maestros del lugar la invitaron a estudiar la carrera, así que le pidió permiso a su mamá para quedarse dos años más en aquel país.

"Terminé de estudiar y me ofrecieron trabajo, pero mi mamá fue por mí, no me dejó quedar. Al final regresé a México, a mi papá le daba mucha pena decir que tenía una hija cocinera, y me decía que tenía que estudiar una carrera de verdad, fue entonces que estudié Nutrición”. Belén también tiene una especialidad en Trastornos en la alimentación.

Sin embargo, la Nutrición no resultó, así que decidió volver a la cocina y buscar trabajo en ese campo: "Empecé en restaurantes, me fue muy mal porque hace 20 años no te pagaban bien porque eras mujer. No era tan cool o trendy como ahora. Yo lloraba. Me explotaban horrible, con pésimos horarios”, narra Alonso.

Afortunadamente, en el año 2000 Le Cordon Bleu abrió su sede en México y la chef Alonso fue invitada a trabajar con ellos, estuvo casi nueve años y tuvo la oportunidad de estudiar una maestría on line en gastronomía y filosofía.

Finalmente, una amiga le propuso abrir un negocio: "Ella pondría el dinero y yo el ingenio". Así nació Maison Belén, que no funcionó durante los dos primeros años, por lo que a los cinco se mudaron y pusieron una panadería chiquita, "donde comparto mis recetas, superviso y también hago banquetes”.

Belén es una persona franca y sencilla que —considera— el mundo de la cocina se ha vuelto un tanto superficial: “Yo soy más espiritual, trato de ver más hacia adentro, no hacia afuera y me cuesta mucho tratar con mucha charlatanería dentro de la cocina. Yo no soy así. Creo que cualquiera puede cocinar, cuando alguien estudia para eso no sale siendo chef: al final es la experiencia, es un oficio y es muy práctico. Debes de tener buena nariz y no por olfato si no por sentido innato”.

Belén es madre de tres hijos, el mayor de 13 años y unos mellizos de 11 años, con quienes ama pasar todas las tardes. Hasta ahora, solo el más grande de ellos ha expresado su amor por la cocina y planea dedicarse a esta carrera.

Más contenido de tu interés