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Violencia de Género

“Habría sido más barato matarla que dejarla viva”: las declaraciones del abogado del hombre que sacó los ojos a su mujer en Chile

El argumento del abogado defensor de un hombre juzgado por un ataque brutal contra su expareja, a la que después de golpear con una piedra le sacó los ojos, han causado gran indignación en Chile. Hasta la presidente Michelle Bachelet expresó su repudio por este estremecedor caso.
23 Jun 2017 – 1:03 AM EDT

Cuando las agresiones en su contra parecían haber terminado, Nabila Rifo, la protagonista del caso de violencia de género más sonado del último año en Chile, volvió a ser objeto de noticia.

En mayo del 2016, la joven chilena de 29 años fue víctima de un brutal ataque por su expareja Mauricio Ortega, quien la golpeó con una piedra y luego le sacó los ojos. Ortega, padre de dos de los cuatro hijos de Rifo, fue condenado a una pena de 26 años de cárcel por los delitos de feminicidio frustrado, lesiones graves gravísimas y violación de morada con violencia. A mediados de mayo de este año, sin embargo, su defensor público presentó un recurso de nulidad ante la Corte Suprema con el objetivo de anular el juicio para realizar uno nuevo y conseguir una pena menor.

El argumento usado por el defensor, Ricardo Flores, para convencer la Corte Suprema y la opinión pública de que Ortega no merecía la condena recibida, no obstante, dejó a muchos chilenos estupefactos. El martes, al salir de la audiencia en el máximo tribunal del país afirmó: “Si uno hace un análisis lógico, del punto de vista de la pena, habría sido más barato haberla matado, que simplemente haberla dejado viva”. Luego agregó que “No había nada para impedirlo, si él la hubiera querido matar la hubiera matado”.

Sus declaración causaron indignación hasta en la presidenta Michelle Bachelet quien no dudó en expresar su repudio.

“Indignantes las declaraciones del abogado del agresor de Nabila Rifo. Son de una profunda violencia. No se pueden tolerar”, publicó el miércoles en su cuenta Twitter.


Unas horas más tarde, la Defensoría Penal Pública, entre otras entidades, se sumó a las críticas de la mandataria emitiendo una carta en la que reitera su “compromiso con la prevención, sanción y erradicación de la violencia contra la mujer” y destacó que “las expresiones vertidas por el defensor público no se condicen ni con la política, ni con la labor institucional”.


Las polémicas expresiones del defensor de Ortega ocurren solo a unos días de que el expresidente y actual candidato por la derecha, Sebastián Piñera, hiciera una desafortunada broma sobre violencia de género en un evento de campaña. Ambos episodios dan cuenta de lo mucho que falta aún para ponerle freno a la normalización de la violencia de género por los chilenos.

A pesar de las campañas realizadas por el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género y otras organizaciones por los derechos de la mujer, las tasas de feminicidios no se reducen de manera sostenida en Chile. En 2014 y 2015, se registraron 40 y 45 feminicidios respectivamente. La cifra bajó a 34 el año pasado, pero en lo que va de 2017 ya van 23 asesinatos de ese tipo.

“El problema de los feminicidios tiene una base estructural social, entonces en la medida en que esa estructura social no es cuestionada es muy difícil lograr un cambio que reduzca la violencia de género”, explica Paula Sáez, directora de la Escuela de Psicología de la Universidad Andrés Bello en Santiago y especialista en temas de género. “Todas las políticas orientadas a disminuir las cifras de violencia son necesarias y tienen un aporte, pero no atacan lo profundo del tema que tiene que ver con cómo tu intervienes el discurso social para lograr hacer entender que la violencia de género se sostiene en la cultura patriarcal”.



El caso de Nabila Rifo ha sido particularmente polémico no solo por la brutalidad de su ataque y la ceguera que le provocó. También lo ha sido porque a lo largo de los meses que siguieron, y particularmente durante el juicio, fue expuesta de manera inapropiada por los medios de comunicación y la defensa de su atacante que parecieron buscar justificar la violencia de la cual fue víctima revelando episodios íntimos de su vida privada. Eso llevó incluso, uno de los canales de televisión del país (Canal 13) a ser sancionado a comienzos de este mes, por el Consejo Nacional de Televisión (CNTV). La entidad aplicó la multa más alta desde su existencia, tras recibir más de mil denuncias por la difusión de las declaraciones de un ginecólogo sobre el juicio.

“No solo habrían sido expuestos antecedentes relativos a la intimidad de una mujer, sino que se le habría propinado un trato violento y denigrante, que no se condeciría con su condición de víctima de un delito particularmente grave, y que respondería a lógicas de violencia de género”, dice el acta con que el organismo explicó la sanción.

Las palabras del defensor público de Ortega son una muestra más de esta revictimización a la que Nabila y muchas mujeres chilenas son expuestas hoy aún. Aunque la indignación que ha provocado revela que la sociedad ha avanzado, alejándose de la indiferencia que predominaba en el pasado, según Paula Sáez, queda un largo camino por recorrer.

“Falta demasiado por avanzar, porque este tipo de “errores” como dicen para minimizar los actos, son de una extrema gravedad. Las declaraciones del abogado son casi una incitación al feminicidio. Eso es muy grave, no sólo para Nabila, cuyo caso es paradigmático de cómo una sociedad en conjunto puede maltratar y seguir maltratando una víctima de violencia, sino que tiene efectos muy potentes para la sociedad en general”, dice Sáez. “Es un mensaje que reciben los niños y son argumentos que se instalan como cosas posibles dentro de una cultura”.

La Corte Suprema definirá el 11 de Julio si anulará el juicio a Mauricio Ortega.


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