Sospechan de fraude en las firmas de apoyo a candidatos independientes en México

Datos de personas fallecidas, firmas falsas y repetidas han sido utilizadas para apoyar a los candidatos sin partido político.

El 12 de enero fue un día numéricamente victorioso para la campaña de recolección de firmas de Armando Ríos Piter, un senador mexicano que renunció a su partido y ahora busca la presidencia del país por la vía independiente.

Ese viernes los registros del Instituto Nacional Electoral (INE) reportaron que Ríos Piter logró, en 24 horas, que 44 mil personas firmaran para apoyarlo en su esfuerzo de recaudar las más de 800 mil firmas que necesita para ser candidato. Pero esa fue una victoria fugaz que quedó ensombrecida por un manto de dudas.

Información oficial preliminar obtenida por Univision indica que, en esos registros, el INE halló inconsistencias. De esa fecha hay 395 firmas de fallecidos o ciudadanos que no podían votar porque estaban en un juicio por algún delito, 2,159 firmas repetidas, porque subieron al sistema varias veces el mismo registro y más de 4 mil subidas con fotocopias, credenciales simuladas o borrosas.

En otros días las autoridades han encontrado inconsistencias similares, lo que viene a engrosar el bloque de investigaciones del INE de numerosas campañas que han presentado cientos de firmas con datos sospechosos. Esta revisión, que comenzó siendo en su mayoría automatizada, se está llevando a cabo con la revisión de uno a uno de los registros.

“Estos apoyos en principio no me parece que tengan algo malo", dijo a Univision el analista Sebastián Garrido en relación con Ríos Piter. "Pero sí es algo que no hemos visto en los dos meses previos. En ese sentido es atípico”, agregó el académico que ha estudiado día a día la tendencia de las firmas en favor de los candidatos.


En octubre pasado comenzó un proceso inédito en México: la posibilidad de que cualquier ciudadano obtenga firmas para llegar a la boleta presidencial, aunque ningún partido político lo postule. A Ríos Piter no le fue muy bien durante los dos primeros meses. Las estadísticas oficiales registran que en sus mejores días no superaba las 15 mil firmas.

En enero, todo cambió. Sus récords de firmas se dispararon y logró en unos días más del doble de lo que había conseguido hasta entonces. En entrevista con Univision, Ríos Piter no logró precisar qué factores convergieron ese 12 de enero para provocar el vertiginoso aumento del registro de firmas.

“Lo que tienes es una visión de crecimiento exponencial donde estás poniendo todos tus recursos humanos de coordinación”, dijo.

En general, asegura, las claves de su éxito fueron la renta de mil celulares para sus voluntarios que recopilan las firmas y las alianzas que tejió con líderes locales.

Los voluntarios deben escanear en los móviles las credenciales de votación de los simpatizantes que contienen el nombre y la firma.

Aun con esta legión de colaboradores y celulares, las matemáticas no parecen cuadrarle. Ríos Piter explicó que pide cinco firmas a cada voluntario, esto es, no más de cinco mil diarias, muy lejos de las 44 mil que consiguió en su récord de enero.


La recolección de firmas terminará el 19 de febrero y el INE determinará para todos los candidatos si hubo firmas falsas o simuladas. Por ahora, ya tiene bajo revisión más de medio millón de las que se atribuyen como apoyo a la candidatura de Ríos Piter y otro tanto para los otros aspirantes independientes, entre ellos Margarita Zavala y Jaime Rodríguez, alias El Bronco, el primero que logró juntar el número máximo de firmas requeridas.

En su mejor día de registro, el 16 de diciembre pasado, El Bronco logró un récord de 47 mil firmas. El INE encontró en una revisión preliminar fotocopias y simulación en más 14 mil de ellas, además de duplicados, fallecidos y otras inválidas. Ante las preguntas de supuestas irregularidades, él ha respondido a la prensa en México que “las firmas falsas no son un fraude, son una travesura”.

Pero el problema no solo los aspirantes a la Presidencia.

En los registros que ya revisaron para distintos aspirantes a diputados, el número de irregularidades resultó tan sorprendente, que el Instituto quitó el registro y denunció a 17 de ellos ante la Fiscalía Electoral.

¿Cómo detectan las trampas?

Francisco Pérez pasa ocho horas cada día revisando mil imágenes idénticas en una computadora. Lo hace en un galerón de paredes y lámparas blancas, sin ventanas, donde solo el zumbido de los ventiladores y el tac tac del teclado de otros 60 capturistas interrumpen el silencio.

El sitio es un discreto edificio en la Ciudad de México, administrado por el INE, donde se guarda parte de la información más confidencial del país: los datos de los votantes.

Fuera de aquí existe un mercado donde esos mismos datos se compran y venden al mejor postor. Los paquetes de información incluyen, según el caso, nombres y direcciones de los votantes, claves de elector, fotos oficiales y fechas de nacimiento.

El precio de los paquetes varía entre 45 centavos y dos dólares por votante, en función de qué tan actuales y completos sean los datos, dijeron a Univision fuentes confidenciales que han conocido o participado en el negocio.

Pérez, de 43 años y quien ha trabajado los últimos 19 como administrativo en el INE, lleva cuatro meses encontrando falsificaciones y trampas en los registros de firmas.

“En algunos casos de su 100 por ciento de apoyos presentados hubo quien tuvo hasta el 99 por ciento de este tipo de simulaciones. Se presentaron denuncias para que expliquen de dónde obtuvieron los datos”, relató René Miranda, el director ejecutivo del Registro Federal de Electores, donde se procesan las firmas.


Durante el primer mes, el programa de computadora que usan los capturistas no tenía “simulación” entre las pestañas disponibles para registrar las anomalías. La agregaron a causa de la enorme cantidad de credenciales falsas que aparecían en los registros. Durante la visita de Univision al sitio, en 15 minutos apareció 30 veces la imagen de la misma credencial con los datos cambiados.

La más común encontrada hasta ahora, en 96 mil registros de distintos aspirantes a candidatos, ha sido un formato similar a una credencial, pero sin fotografía ni dirección. “Lo que hacen es borrar los datos originales de una credencial para después anexar datos incorrectos”, dijo Pérez.

En una de las jornadas cuando un capturista revisa como mínimo 600 registros, uno de ellos detectó que uno de los formatos aparecía la foto de una compañera. “Le preguntamos y dijo que ella no había dado ningún apoyo y que esa credencial la había extraviado”, relató el funcionario.

“Hay un mercado negro de datos electorales. Ellos pensaron que no íbamos a revisar la totalidad de la información”, dijo Miranda.

Varias ventas

Desde 2014, varias veces en México se ha detectado venta ilegal de estos padrones de datos, desde ofertas en Internet hasta en Tepito, uno de los barrios con mayor índice de comercio informal en el país.

Mónica Tapia, quien participó en 2016 como aspirante a una candidatura independiente para elaborar la Constitución de la Ciudad de México, dijo a Univision que durante su periodo de recolección de firmas le ofrecieron varios padrones de datos.

“Un senador, un diputado, de distintos partidos, nos ofrecían. Son prácticas de operación política. Los otros candidatos sí lo aceptaron y el INE encontró que todos habían registrado firmas de presos y muertos”. Un informe publicado por el INE después de ese periodo electoral encontró, en efecto, un alto número de simulaciones entre los candidatos, con credenciales que no eran vigentes.


El Instituto asegura que no sabe de dónde están saliendo esos datos y que no cree que se esté filtrando de sus propios empleados. “Hay muchas bases de datos, de sindicatos, grupos políticos, etc.”, dijo Miranda.

Uno de los aspirantes a candidato presidencial, el periodista Pedro Ferriz de Con, denunció que le habían ofrecido comprar padrones electorales.

“Se me acercaron y me dijeron: ya ni luches, paga 8 millones de pesos por las credenciales, son 8 pesos por credencial. Y nosotros nos encargamos de que de aspirante pases a ser candidato”.

Ríos Piter dijo a Univision que a él no le han ofrecido comprar datos y está tranquilo con su trabajo, pero aceptó no tener control de todo lo que ocurre en su campaña.

“En realidad yo te he dicho que son voluntarios muchos de ellos, la gran mayoría esta gente no la conozco”.

El reto para las autoridades será entonces probar que cada candidato sabía que sus voluntarios estaban registrando en la aplicación firmas falsas.