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Univision Investiga

Cuba había cortado con la empresa que operaba el avión accidentado por fallas en mantenimiento

Según un exsocio del dueño de la empresa, este no mostraba interés por la seguridad aérea
23 May 2018 – 06:54 PM EDT
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Emergency personnel work at the site of the accident after a Cubana de Aviacion aircraft crashed after taking off from Havana's Jose Marti airport on May 18, 2018. - A Cuban state airways passenger plane with 113 people on board crashed on shortly after taking off from Havana's airport, state media reported. The Boeing 737 operated by Cubana de Aviacion crashed "near the international airport," state agency Prensa Latina reported. Airport sources said the jetliner was heading from the capital to the eastern city of Holguin. (Photo by Yamil LAGE / AFP) (Photo credit should read YAMIL LAGE/AFP/Getty Images) Crédito: Yamil Lage/Getty Images

La aerolínea del gobierno cubano que tomaba en alquiler el avión accidentado el viernes pasado en la isla, había suspendido en 2011 un contrato de operación con el dueño del avión, Manuel Rodríguez Campo, por deficiencias en el mantenimiento de la flota al servicio de esa empresa, explicó a Univision Investiga un exsocio del empresario.

“Él no les daba mantenimiento adecuado a los aviones’’, dijo Esteban Saltos, empresario aeronáutico del Ecuador que se asoció con Rodríguez para suplir las fallas de seguridad aérea, pero rompió relaciones con él.

Rodríguez, nacido en España y naturalizado en México, es propietario de Global Air, la empresa mexicana que operaba el avión que cayó en Cuba, poco después de despegar del aeropuerto de La Habana, causando la muerte de al menos 100 personas. El empresario de muy bajo perfil que comenzó en la industria hotelera tiene intereses en aerolíneas de Honduras (Easysky Airways) y Ecuador, y ha operado en Venezuela.

En México, Global Air fue objeto de una queja ante la autoridad electoral por supuestos sobrecostos en el alquiler de uno de sus aviones a una campaña presidencial. La investigación no arrojó resultados. Según otro exsocio suyo que habló con Univision, y con quien también tuvo discrepancias, Rodríguez tenía un contrato de transporte de presos en México en sus aeronaves.

La decisión de Cuba de suspender la relación con Rodríguez por problemas de seguridad, aparentemente se produjo tras una investigación del gobierno de la isla que arrojó resultados preocupantes.

Según una publicación del periodista de Martí Noticias, Rolando Cartaya, un reporte del ingeniero Ernesto Rodríguez Martín, Inspector de Seguridad Operacional de Cuba recomendó “No contratar bajo ningún concepto los servicios de esta Aerolínea” debido a que “existen varios aspectos indefinidos […] para asumir con suficiente seguridad, eficiencia y calidad el gran peso de nuestras operaciones”. El informe fue el resultado de nueve auditorías de vuelo realizadas entre 2008 y 2009, agregó Cartaya.

La autoridad aeronáutica de México publicó un comunicado el viernes pasado asegurando que Global Air cumple con todos los requisitos de mantenimiento de la casa fabricante. El avión accidentado estaba alquilado a AeroCaribbean, empresa del gobierno cubano.

Barrigazo en México

Saltos explicó que a mediados de 2011 los directivos de AeroCaribbean lo contactaron para analizar un acuerdo de operación de aviones Boeing 737. En ese momento, agregó, se enteró de que los cubanos se sentían inconformes con los parámetros de seguridad de GlobalAir y contemplaban la posibilidad de anular el contrato.

De acuerdo con Saltos, los directivos de AeroCaribbean estaban “muy preocupados’’ por un incidente que ocurrió en noviembre de 2010 con uno de los aviones de Rodríguez al servicio de la empresa cubana. El avión, un Boeing 737, debió aterrizar de emergencia en el aeropuerto internacional de Puerto Vallarta, México, debido a una falla en el tren de aterrizaje. Llevaba 99 pasajeros. No hubo muertos ni heridos. La causa de la falla no fue publicada.

A raíz de ese accidente, AeroCaribbean expresó su interés en contratar a la empresa de Saltos, Icaro S.A. La aerolínea cubana firmó el contrato con Icaro S.A. el 20 de junio de 2011, según documentos entregados por el empresario.

Por parte de AeroCaribbean firmó Víctor Manuel Aguilar Osoría, director de la empresa. La firma del contrato fue una reconfortante noticia para Saltos, miembro de una familia de una larga tradición en aviación comercial, por cuanto Icaro S.A. estaba en proceso de liquidación en Ecuador como resultado de una intervención arbitraria del gobierno del entonces presidente Rafael Correa, agregó.


“Era nuestra gran oportunidad para salvar a la empresa’’, comentó Saltos.

En vista de que Rodríguez contaba con una importante flota de aviones, Saltos suscribió un acuerdo con él mediante el cual constituirían una empresa en Panamá. Rodríguez se comprometía a alquilar varios de sus aviones a Icaro S.A. La firma ecuatoriana sería la responsable del mantenimiento. Esto último se decidió, según Saltos, porque los directivos de AeroCaribbean en Cuba no querían ninguna relación contractual directa con Rodríguez.

“Me dijeron: ‘no queremos que sea él quien dirija la operación por todos los problemas que hemos tenido con él’’, dijo Saltos.

El contrato de Icaro S.A. con AeroCaribbean no prosperó a causa de que el gobierno de Correa embargó a Icaro S.A. y ordenó su disolución alegando que la empresa evadía impuestos.

No fue posible confirmar en forma independiente las versiones de Saltos y se desconocen los motivos por los que el gobierno de Cuba contrató nuevamente a Global Air. El gobierno cubano se ha mantenido hermético en relación con sus vínculos con esa empresa.

Otra decepción

Saltos sostuvo que tras la intervención gubernamental de Icaro S.A. en Ecuador, Rodríguez se asoció con el liquidador de la firma, Darwin Jaramillo Granda, para continuar con la aerolínea e incursionar de nuevo en Cuba.

“Fue un engaño, una traición’’, afirmó Saltos.

Documentos oficiales del Ecuador muestran que en julio del 2012, se constituyó la compañía Sudamericana de Aviación Sudaereoecuador S.A en la cual el 90% del capital accionario inicial fue pagado por Rodríguez. El 10% restante fue aportado por Jaramillo Granda, quien fue además nombrado gerente de la empresa.

Contactado por Univision, Jaramillo explicó que no existió ningún conflicto de intereses en haberse asociado con un empresario que tenía negocios con la firma en liquidación porque el contrato con Rodríguez nunca se puso en marcha.

Jaramillo sostuvo que su vinculación con Rodríguez “fue una experiencia nefasta’’. Dijo que después de trabajar gratuitamente más de un año en la creación de la compañía y de hacer numerosos trámites bajo la promesa de un sueldo y acciones del 10 por ciento, Rodríguez no le pagó. La empresa no obtuvo permiso de operación.

“Perdí un gran tiempo de mi vida’’, agregó Jaramillo.

Univision Investiga intentó comunicarse con Rodríguez Campos en las oficinas de Global Air en México. Una empleada dijo que el empresario no dará entrevistas porque debe estar al frente de la situación.

Las autoridades aeronáuticas de México señalaron que la aerolínea “lleva a cabo la aplicación de los servicios de mantenimiento conforme al programa de mantenimiento del fabricante y el programa de mantenimiento aprobado por la DGAC (Dirección General de Aeronáutica Civil) ".

Tras el accidente del viernes, dos expilotos de Global Air denunciaron ante los medios mexicanos la indolencia de la empresa hacia la seguridad aérea.

Uno de ellos que se identificó como Marco Aurelio Hernández Carmona le dijo a el diario El Universal de México que voló “con llantas ponchadas, sobrepeso, corrosiones, motores sobrecalentados, voló incluso sin radar y sin sistema eléctrico, todo por la falta de mantenimiento a los cuatro aviones que en ese entonces tenía la compañía mexicana’’.

A la pregunta de cómo lograban los aviones pasar las inspecciones, respondió que gracias a la corrupción de autoridades aeronáuticas.

Las causas del accidente del viernes no han sido establecidas.

La reportera Peniley Ramírez contribuyó con este reportaje


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