Transporte

El híbrido entre avión, helicóptero y dirigible emprende vuelo en Reino Unido

Airlander 10 es una aeronave que mide 302 pies (92 metros) y es más liviana que el aire pues está llena de helio, pero puede transportar hasta diez toneladas de carga. Este miércoles despegó en su vuelo inicial.
17 Ago 2016 – 4:29 PM EDT

La Airlander 10 -un híbrido entre avión, helicóptero y dirigible- despegó este miércoles desde el campo de aviación Cardington en Bedfordshire, a unas 45 millas (73 kilómetros) al norte de Londres, Reino Unido.

Días antes, la que es considerada como una de las aeronaves más grandes del mundo había intentado emprender vuelo, pero por complicaciones técnicas de último minuto tuvo que ser pospuesta su travesía.

La Airlander 10 mide 302 pies (92 metros) de largo y también es llamada 'el trasero volador' por su curiosa forma voluptuosa. Se trata de una de las primeras en una nueva generación de aeronaves silenciosas, energéticamente eficientes y respetuosas con el medio ambiente.


Este es su vuelo inicial, tras una serie de vuelos de prueba a los que fue sometida durante los últimos meses.

Entre sus principales características destaca que puede volar sin repostar durante cinco días seguidos y, en un futuro próximo, podría realizar vuelos de recreo. Actualmente tiene una velocidad limitada de 93 mph.

Es una mezcla que toma lo mejor del aeroplano, el helicóptero y el dirigible. Del avión toma la cabina y la propulsión de motores, del helicóptero su capacidad para aterrizar verticalmente o en espacios muy reducidos y del dirigible, su habilidad para flotar en el aire.

En una entrevista que hizo Univision Planeta hace unos meses a Chris Daniels, jefe de alianzas y comunicaciones de la empresa británica que ha vuelto a poner en los cielos al Airlander 10, señaló que este vehículo aéreo consume 10% del combustible que un helicóptero grande y 25-33% del combustible de un avión.

La compañía Hybrid Air Vehicles (HAV) lanzó desde el 2015 una campaña que busca promover la producción de Arilander 10, con el argumento de que esta aeronave puede cumplir con variedad de funciones desde vigilancia, comunicaciones, entrega de ayuda e incluso viajes para pasajeros.


Y es que la primera en invertir en esta nave fue la Fuerza Aérea de Estados Unidos, pensando en su capacidad de vigilancia en zonas de conflicto durante tantos días seguidos (21) y sin necesidad de ser tripulado. Sin embargo, tras los recortes de presupuesto militar en 2013 el proyecto quedó frenado.

HAV, la empresa británica desarrolladora de la aeronave, logró ponerlo en marcha nuevamente ya sin intereses ni equipos militares. Compró la parte que invirtió EEUU, dedujo los costos por su creación y a través de crowfounding e inversión privada pudo poner a volar la Airlander 10.

Una de las ventajas que señalan es que está hecha para transportar hasta diez toneladas de carga, comparable con los helicópteros de transporte militares, y contaminar hasta un 70% menos que los aviones convencionales. Es fabricada con fibra de carbono y rellena de gas helio.

"El 60% de su elevación es aerostática, porque es más liviano que el aire, y el restante 40% se debe a que es aerodinámico o con forma de ala", explicó Daniels.

Esta empresa británica espera estar produciendo una decena de estas naves para el año 2021.

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